Miguel Rellán: “Después de cada éxito me pregunto si volverán a bajar los ángeles de nuevo”

Lleva toda una vida subido a un escenario, pero admite con sarna que le apetecía tanto hacer un monólogo como tirarse en paracaídas. Fue la insistencia de Raúl Fuertes en que leyese Novecento lo que hizo que Rellán le diese un sí rotundo. Se puede pensar que un actor de sus tablas, de esos que no necesitan presentaciones, está ya de vuelta de todo. Puede pensarse que con una carrera tan larga lo normal es acomodarse en personajes resultones, pero que no impliquen un reto para el actor. Miguel Rellán no cumple ninguna de esas dos premisas y se enfrenta al futuro con el vértigo de saber si sus nuevos personajes llegarán a buen puerto. En un par de semanas le veremos como uno de los Jugadores de Pau Miró en los Teatros del Canal retándose de nuevo como actor. Y si todo sale bien, seguro que los ángeles volverán a bajar de nuevo.

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En Novecento mira a los ojos del espectador por primera vez en su carerra…

Es lo mágico de este montaje, poder traspasar la cuarta pared y mirar a los ojos del espectador. Me encantaría poder contar esta historia en alguna ocasión para cuatro o cinco personas. Hay varios silencios en la obra, uno es cuando digo que van a dinamitar el barco. Y en mitad de ese silencio cuando digo que Novecento no se bajó del barco, un día a una garganta femenina se le escapó un emotivo “Ay”. En las primeras representaciones, no sabes cómo van a reaccionar y al final de las primeras representaciones al ver los rostros emocionados de la gente me di cuenta de que esos silencios respondían a la emoción más honda.

Es su primer monólogo, ¿Qué ha aprendido Miguel Rellán de si mismo como actor al enfrentarse ‘desnudo’ al público?

Nada fundamental. Quizás a toro pasado me doy cuenta de algo que me decían algunos compañeros: “Tienes unos huevos por salir con el escenario vacío…”. Ahora lo pienso y es verdad, pero no cuando me puse a ensayarla. La gran diferencia es que por primera vez en mi carrera, si algo sale mal la culpa es totalmente mía. He comprobado que mi madre me ha dado dos cosas: La miopía y una fuerza innegable. Han sido dos meses muy duros, física, mental y emocionalmente. Después de cada función realizada con éxito, tengo la sensación de que he pasado con un alambre las Cataratas del Niágara. Inmediatamente después de los aplausos, me preguntaba si se iba a repetir esa emoción, quería saber si iban a bajar los ángeles de nuevo. No depende sólo de mi, el público debe estar receptivo. Eso sí, es cierto que el público va entrando poco a poco en la función. Cada día es un reto en el que hay que enfrentarse a los dichosos móviles o incluso a los ya clásicos caramelos o los señores con gripe. He estado a punto de parar la función varias veces, pero sabía que si lo hacía me la cargaba.

Está en plena recta final de ensayos de Jugadores, ¿Qué le ha atraído de este proyecto?

Tenemos el precedente de Barcelona, donde fue todo un éxito, por lo que es una responsabilidad muy grande. Es un texto complicado, que tiene un perfume especial que a mi personalmente me encanta y espero que al público también le pase lo mismo. No es una función convencional con unos personajes al uso. Tengo ganas de ver a estos personajes enfrentados con el público. Son este tipo de historias las que me gusta contar encima de un escenario. Estoy harto de que se levante el telón y aparezca la criada contando chistes. Jugadores es un reto, una obra complicada con la que espero cumplir con las expectativas. Estamos ya pasando la función entera de hecho, comienza la cuenta atrás para el estreno. Están siendo unos ensayos bastante relajados. Somos cuatro actores con un decorado pequeño, una cocina, y ya habíamos trabajado juntos en alguna que otra ocasión. Además, nuestro director, Pau Miró, es encantador. Somos cuatros actores que estamos en ese punto de nuestras vidas en el que se tiene cierta experiencia y sabes que al final va a salir bien la obra, pero aún así no pierdes ese vértigo que produce pensar que tu personaje puede hacer aguas. Ese vértigo me encanta.

Reparto de "Jugadores"
Reparto de “Jugadores”

Entre esos Jugadores iba a estar inicialmente Álex Angulo, ¿Qué recuerda de él?

Es la pérdida de un profesional de calidad incontestable y una persona maravillosa. Él era único y desde luego que se jode el cine y el teatro español por una pérdida tan grande como ésta. Era un amigo entrañable. Yo todavía no me creo que se haya ido por un maldito accidente de tráfico. Es tremebundo.

¿Tiene mucho de juego infantil esta profesión?

Pienso que sí, que algo de eso hay. Ahora bien, cuando te haces actor te das cuenta de que esto no es precisamente un juego. Te metes en la piel de personajes que no tienen absolutamente nada que ver contigo y ves la dificultad que hay detrás. Esto no es sólo salir ahí a interpretar un personaje que en el fondo eres tú, aunque haya algunos actores que parece que van a eso precisamente, cosa que veo muy respetable por otra parte. Yo me lo tomo muy en serio y lo que más me apetece es complicarme la vida en esta profesión. Decía algo Fernán Gómez que se me podría aplicar a mi perfectamente ahora: “Estoy tranquilo, me se el texto, se cómo es el personaje, conozco la relación con los otros personajes, tengo la garganta bien y el cuerpo descansado y sin embargo estoy triste, sé que voy a intentar algo metafísicamente imposible, voy a intentar ser otro. Con lo cual voy a fracasar. No se puede ser otro. Cuando acabe la función, acércate al camerino del actor y no escatimes en elogios, si cree que por un instante le has convencido de que eres otro, no se irá a casa deprimido”. Siempre falla algo, es imposible hacerlo perfecto. Es la grandeza y la misera de esta profesión. Puede ser una noche de éxito o un rotundo fracaso.

Rellán ensayando uno de los 'bolos' de "Novechento", esta vez al aire libre.
Rellán ensayando uno de los ‘bolos’ de “Novechento”, esta vez al aire libre.

A un actor curtido en las tablas, ¿A qué le suenan los métodos interpretativos?

Cada maestrillo tiene su librillo. Lo que importa es el resultado. Los métodos me parecen perfectos. Cada uno tenemos los nuestros. Relajación y concentración son las bases de este oficio. Por aplicar un método, no te conviertes en un gran actor. El método no te hace mejor actor, te da técnica. Decía Stanivlsky que un día un actor le dijo que quería que le hiciese un gran actor. Y él le dijo que lo que podía enseñar es la técnica, a crear no.

Entonces, ¿El actor nace o se hace?

Todo se aprende, querido. Tú y yo sabemos escribir y hablar con supuesta destreza, que es de las cosas más difíciles que se pueden hacer en esta vida. En China han puesto a los niños a tocar el piano y lo hacen de maravilla y en Rusia el ajedrez es uno de los ejes de la educación. Nadie nace sabiendo claro, todo es ponerse. Ahora bien una cosa es pintar un caballo o tocar algo sencillito y otra cosa es CREAR. Como dicen por ahí, lo que se necesita es técnica y algo más que nadie sabe lo que es y es lo más importante.

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Un vistazo a el teatro que viene (I)

Cuando aún estamos dando los últimos coletazos a la temporada teatral 2013-2014, vamos conociendo poco a poco algunos de los estrenos que llegarán a partir del verano y que serán protagonistas de la próxima temporada.

Andrea D’Odorico estrenará su nueva producción, Así es, Así fue, el 13 de junio en el Festival de Cáceres. El montaje estará dirigido por Laila Ripoll y protagonizado por Juan Fernández, Verónica Forqué, Joaquín Notario y José Manuel Seda.

Así es, si así fue es una comedia humanística que muestra la sociedad española desde comienzo del siglo XV hasta mediados del XVI. Un recorrido que reúne las más bellas voces de la tradición oral y escrita de la Baja Edad Media, el Renacimiento y los albores del Barroco;  y en el que se trasluce el alma de todo un pueblo que, transitando de generación en generación, conocerá el fin de la dinastía de los Trastámara,  la llegada de los Austrias y la coronación en Italia de Carlos V.

En la palabra de personajes de muy diversa condición, asistimos a la recreación de una época cuyas semejanzas con la Españaactual no dejarán de sorprender. Han sido numerosos los materiales utilizados para dibujar este insólito lienzo, desde canciones y refranes hasta crónicas, diarios  y cartas, sin olvidar conocidos poemas y textos teatrales. Una imagen del pasado que, como si de un espejo se tratara,  nos descubrirá la identidad de nuestro presente. Los poderosos de ayer son los de hoy. Los sometidos de entonces son los de ahora. Los mismos vicios y virtudes. También los mismos deseos,  amores y esperanzas.

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Uno de los montajes más esperados de la próxima temporada será sin duda Largo viaje del día hacia la noche de Eugene O’Neill. Mario Gas y Vicky Peña liderarán un reparto que contará también con Juan Díaz, Mamen Camacho y Alberto Iglesiasque dirigirá Juan José Alfonso y que se estrenará el 4 de septiembre en el Teatro Marquina de Madrid. Ambientada durante un único día del verano de 1912 en el hogar de los Tyrone. Mary, la madre, ha regresado a casa tras un tratamiento por su adicción a la morfina. Allí se rencuentra con sus marido James y sus dos hijos Jamie de 33 años y Edmund de 23. Las relaciones familiares no son sencillas y las rencillas y tensiones entre los miembros del clan se suceden a lo largo de la obra. A lo largo de la obra, finalmente, se desvela que Mary no ha superado su adicción y que Edmund ha enfermado de tuberculosis.

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Cerramos este primer post sobre los próximos estrenos teatrales con el que será el tercer montaje de Miguel Rellán en este 2014. El 22 de agosto estrenará la obra Jugadores de Pau Miró en el Palacio Valdés de Avilés. Completan el reparto Ginés García Millán, Jesús Castejón y Luis Bermejo. En los Teatros del Canal estará del 27 de agosto al 5 de octubre. Miró también se encargará de la dirección de este montaje. 

Nuestros protagonistas son cuatro hombres que se acercan a los 60 años. Un barbero, un enterrador, un actor y un profesor de matemáticas. En el fondo son jugadores: ruletas, cartas, deudas, excesos, fracasos… En un piso antiguo, en torno a una mesa, bajo una lámpara, cuatro hombres, un barbero, un enterrador, un actor y un profesor de matemáticas juegan una partida de cartas. Este piso es un refugio en el que se aceptan todos los fracasos, se permiten. El fracaso es la regla, no la excepción. El dinero ha desaparecido, también cualquier posibilidad de éxito personal. A punto de tocar fondo, los cuatro personajes deciden arriesgarse. En este momento el juego se vuelve peligroso.

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