Pedro Casablanc: «Es inquietante ver lo poco que hemos evolucionado desde Valle Inclán»

Un día, rodando Policías, Pedro Casablanc se encontraba junto al maestro Pou y le dijo: «Con lo mayores que somos y aquí estamos jugando a policías y ladrones». De eso, de juego, tiene mucho una profesión en la que no es siempre fácil huir del foco mediático. Casablanc es uno de los rostros más reconocibles de la pequeña pantalla, pero ha intentado apartarse de ese falso oropel que suele rodear al show business. Todo lo ha podido una vocación que le ha llevado a interpretar a Valle Inclán sobre las tablas del Español con Tirano Banderas (hasta el 8 de diciembre en el templo escénico de la Plaza de Santa Ana).  El cine también ha llamado a su puerta con proyectos como Viral, que se acaba de estrenar en las salas españolas. Con este actor, crítico con una España en que no se valora demasiado la educación y la cultura, habló DESDE MI BUTACA. 

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¿Por qué cree Pedro Casablanc que Viral puede convertirse en un éxito?

La verdad es que habla de un mundo, el de las redes sociales que no comprendo y no me interesan mucho la verdad, pero el género de terror no muere nunca. Siempre acudiremos a él los que nos gusta pasar un mal rato en el cine. Además, es muy interesante al poner sobre la mesa la relación de la gente joven con las redes sociales, a las que mucha gente vive realmente enganchada.

¿Cómo ha sido el rodaje nocturno en un lugar tan reconocible como la Fnac de Callao?

No ha sido nada cómodo. Rodar de noche no me gusta nada, me cuesta mucho la verdad. Además, tenía todas las tardes una función de teatro, pero en el fondo ha sido un rodaje más, sin nada reseñable.

Estás acabando las representaciones de Tirano Banderas en el Español, ¿Qué le dice a Pedro Casablanc un autor como Valle Inclán en estos tiempos tan inciertos que estamos viviendo?

Me encanta que me hagas esta pregunta, soy un verdadero fanático de Valle. He tenido la suerte de hacer varias obras de este autor. Lo que más me inquieta es que su tiempo es demasiado similar a lo que está ocurriendo en nuestros días. Es alucinante ver como los males que criticaba en los años 20 y 30 se siguen repitiendo en pleno siglo XXI. Seguimos teniendo el mismo tipo de gobernantes y políticas caciquiles. Sus denuncias siguen sirviendo para el aquí y el ahora, eso le hace un autor valiosísimo. Además, es un artesano de la lengua que utiliza la palabra como nadie. Es el heredero de Rubén Darío y del Modernismo, palabras mayores.

¿Qué balance haces de la experiencia en el Teatro del Odéon?

Para mi, trabajar en el Odéon ha sido algo mágico, un sueño. Solo puedo sentir esta experiencia como un regalo. He sido invitado a una producción francesa- afortunadamente yo hablo francés perfectamente- con un director alemán de la categoría de Peter Stein, al que yo admiraba desde hace años…

Se dice que los franceses miman mucho su cultura, ¿Has tenido esa percepción en tu etapa allí?

Yo cogía el metro para ir al teatro y en la parada del Odéon había una estatua de Danton que rezaba: “La primera necesidad del pueblo después del pan es la educación”. Yo creo que eso se tiene muy en cuenta allí en Francia. Aquí, estamos viendo a qué niveles de educación se está llegando. La cultura empieza en el colegio y desde muy pequeños. Tiene que haber una necesidad por parte del país de que culturizar a la población es algo necesario. Yo creo que en Francia eso lo tienen muy claro. Siempre han tenido claro que preservar su cultura es la base, eso hace más libres a los ciudadanos. Más libres para decidir, para pensar, para comportarse cívicamente… Puede que tengan muchos defectos los franceses, pero tienen un mimo por su cultura realmente loable.

A pesar de ser parte de éxitos televisivos muy sonados, has sabido evitar toda esa parte de photocalls y flashes, ¿Ha sido muy difícil evitar la presión mediática o todo lo puede la vocación?

Tengo claro que éste es un trabajo vocacional, yo he querido ser actor toda mi vida. No me han regalado nada en mi carrera, me lo he currado mucho la verdad. La parte ‘mediática’ de mi oficio está ahí, pero no la he necesitado. Empecé haciendo teatro independiente de una forma muy artesanal y la verdad es que me he enfrentado a los proyectos como retos que he sabido aprovechar. El teatro siempre ha sido mi casa, donde más he aprendido y bien es verdad que le debo mucho a la televisión con series como Policías. No he parado de hacer series de un cierto nivel. No me ha interesado nunca estar en el foco mediático, he intentado evitarlo y cuando me invitan a eventos y a festivales no suelo poder, siempre estoy haciendo teatro la verdad. Es una escusa buenísima desde luego. Con la parte vocacional cuentan unos políticos a los que no les interesa el teatro. Está claro que vamos a seguir haciéndolo a pesar de las dificultades, es imposible liberarse de algo tan apasionante como este oficio. 

Has tenido la suerte de To play (jugar) en proyectos históricos donde, imagino, has vuelto a encontrar el sentido último de esta profesión, ¿No?

Está muy bien la reflexión que haces. En francés también se dice jugar. Aquí decimos interpretar o actuar. Son como palabrejas muy grandes para lo que hacemos encima de un escenario, aunque sí es cierto que cada día me doy cuenta que la gente, que el público necesita de nosotros para que le contemos buenas historias. Hacer un histórico como en el caso de la mini serie que estoy haciendo ahora sobre el asesinato de Prim, con vestuario del XIX te da la oportunidad de redescubrir que esta profesión es un juego. Yo recuerdo que cuando hacía Policías con José María Pou, al que admiro muchísimo, le decía mientras estábamos corriendo escaleras abajo con una pistola que mira que somos mayores para jugar a estas cosas… Estamos al servicio de una cámara, pero en el fondo estamos jugando a ser policías deteniendo a unos malos que ni siquiera estaban ahí, ya que rodaban otro día.

Tras una larga carrera, ¿Con qué proyectos sueña Pedro Casablanc?

No tengo grandes sueños con respecto a la profesión. Yo solo le pido a este oficio poder seguir teniendo cierta estabilidad, vivir de esto en definitiva. Quiero que mi familia tenga un futuro. Está todo muy negro, pero no debemos perder la pasión ni la esperanza de que las cosas pueden ir a mejor. Me gustaría poder seguir contando buenas historias en todos los formatos, que no se privaticen los teatros y que la cultura por fin se convierta en un bien de interés nacional. Tengo la esperanza de que en el futuro se enseñe en las escuelas a amar el buen teatro y el buen cine…

Blanca Portillo: «La televisión no es un seguro de continuidad»

Es difícil contar algo nuevo sobre alguien como Blanca Portillo. Me podría referir una vez más a su trayectoria ascendente en teatro, cine y televisión. Podría decir que ha trabajado con Almodovar, Tomaz Pandur o Milos Forman entre otros. Podría citar incontables premios como el Nacional de Teatro. Creo que todo ello la hacen merecedora de ganarse el sobrenombre de ‘La Portillo’, como las grandes, al más puro estilo de Nuria Spert. Ella pasará a la historia de nuestra escena no solo por sus trabajos en los que demuestra una y mil veces su superlativo talento, sino por el amor que profesa por su oficio. Y parece hacer suya la frase de su querido Asier Etxeandia: «Para mí el amor es un teatro lleno». Y precisamente, sobre las tablas comparte emociones o, mejor dicho, risas con Fisterra, un texto que se podrá ver el viernes y el sábado en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao. Un lujo que sea la segunda en pasar por Tras la emoción compartida.  Pero no se olvida de su Segismundo, que retomará en el Pavón el 19 de marzo. No sabemos si todo podría haber sido un sueño desde que la empezamos a querer en 7 Vidas, pero lo que no queda ninguna duda es que si ella ha llegado a lo más alto es gracias a su constancia y saber hacer encima de los escenarios. Un placer tenerla DESDE MI BUTACA 6 años después, ¡Cómo pasa el tiempo!, de que la entrevistase en un céntrico hotel santanderino durante las representaciones de Afterplay.  Siéntense en sus butacas y disfruten de la pura sabiduría de esta maga de la escena.

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Fotografía de Javier Naval.

Después de unos años, teatralmente hablando, en que la comedia no ha sido precisamente una cosa continuada en su carrera, ¿Por qué ha aceptado un proyecto como Fisterra?

Pues precisamente por eso. Porque llevaba mucho tiempo sin hacer comedia y me apetecía mucho volver a escuchar la risa del público.

Se incorpora además con la peculiaridad de que el montaje estaba ya muy rodado, ¿Ha sido difícil amoldarse a alguien como Ángeles Martín que ya tenía el espectáculo ‘rodado’?

Todo lo contrario. Trabajar con Ángeles es muy fácil y, además, es una gran profesional, consciente de que, cuando un actor nuevo se incorpora a un espectáculo ya hecho, eso influye en su trabajo. Se ha adaptado y me ha regalado momentos maravillosos. Es una gran compañera y una gran profesional.

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¿Qué siente Blanca Portillo Tras la emoción compartida en Fisterra? ¿Se lleva supongo una energía muy diferente a la que tenía con La vida es Sueño no?

Lógico, son obras muy diferentes y personajes muy distintos. No se pueden comparar. Fisterra me deja una energía muy lúdica, con una satisfacción enorme por escuchar la risa del público.

Volviendo precisamente al Segismundo, le ha traído un reconocimiento que, supongo, tendrá como uno de los más queridos de su carrera, el Premio Nacional de Teatro, ¿Qué le vino a la cabeza cuando le dieron esa noticia?

Pues la verdad es que no me lo creía. Fue muy emocionante. Pero no creo que sea el premio más querido. Tengo la fortuna de haber recibido unos cuantos y todos ellos tienen algo muy especial para mí.

Viendo el éxito de Carmen Machi o el suyo propio y el de tantos actores de 7 vidas, ¿Piensa que esa serie ha sido «el mejor trampolín» para dar a conocer a muchos intérpretes que sin la ayuda de la tv no hubiesen llegado a ser lo que son hoy?

Es obvio que la televisión la ven muchas más personas, eso es un hecho incuestionable. Pero creo que también influyó el hecho de que, en Siete Vidas, éramos todos gentes de teatro, con un curriculum detrás y eso, junto a unos excelentes guiones, hizo que mereciera el cariño y el respeto del público. Yo, personalmente, no sé si no hubiese «llegado a ser lo que soy”. En cualquier caso, lo que hubiera sido, estaría bien. Pero le aseguro que la televisión no es un seguro de continuidad profesional, ni muchísimo menos. Cuando la gente valora una serie, luego hay que seguir trabajando y haciéndolo bien, porque si no no llegas a ningún lado, desapareces…

Su trabajo de construcción de personaje en la reciente Niños robados demuestra que se pueden hacer grandes trabajos en la pequeña pantalla, ¿Qué nota le pondría a nuestra ficción?

En televisión se pueden hacer grandes trabajos. Yo creo que tenemos una muy buena ficción, prueba de ellos es que son muchos los países que compran nuestras series y se está empezando a coproducir con otros países. Es injusto que no sepamos valorarla. Yo le pongo una nota alta, sin duda.

Cine, televisión, pero ante todo TEATRO, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Blanca Portillo?

Porque el público está ahí, a tu lado, para decirte si le has convencido o no.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con que proyectos sueña?

Sueño con lo mismo que soñaba cuando salí de la Escuela de Arte Dramático: seguir trabajando en esto. Y proyectos… pues… muchos, ¡Afortunadamente! Dados los tiempos que vivimos es un auténtico lujo.

Carlos Santos: «No me siento encasillado»

La televisión suele marcar. Durante años, un actor se mete en la piel de un personaje con el que los espectadores suelen identificarlo. Carlos Santos llegó a millones de hogares con su entrañable Povedilla en una conocida teleserie, pero ha tenido la suerte de labrarse una carrera que le ha permitido ir más allá de personajes que podrían asemejarse al de su éxito televisivo. En pleno rodaje de la serie que le lanzó a la fama, Los hombres de Paco, trabajó en una película como También la lluvia. Y después han llegado proyectos como Miel de naranjas y El negociador, un micromontaje en el que comparte tablas con Cecilia Solaguren y Ricardo Reguera, cuyas entrevistas podéis disfrutar en nuestro podcast.  Desde hoy podrás verlo además en la exitosa El tiempo entre costuras y muy pronto en Lolita Cabaret, la que promete ser una de las series de la temporada. Y aún le queda tiempo para embarcarse en otro proyecto teatral, La vida resuelta, que llegará en 2014 a Madrid.

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Microteatro en gira con El negociador, otra función de teatro, televisión, ¿Cómo se organiza un actor como Carlos Santos para encajar las piezas de este particular puzzle artístico?

Se organiza uno. Cuando el texto es tan atractivo como El negociador de Bárbara Alpuente, sacas el tiempo como sea. No es una cosa para vivir de ella, lo hacemos por gusto. A veces puede resultar agotador, pero merece la pena. A veces digo que no a cosas con las que ganaría dinero, simplemente no me motivan. Hacer algo como este microteatro es maravilloso. A Ceci ya la conocía y es un placer repetir con ella y con todo el equipo. Hemos tenido la suerte de que han ido saliendo bolillos por ahí de manera casual, sin pretenderlo.

La otra función en la que andas enfrascado ahora mismo es La vida resuelta

Se estrenó en San Javier delante de 800 personas que interrumpieron cinco veces para aplaudir . Es también el primer guión de unos guionistas de televisión y cine, como en el caso de El negociador. David Sánchez Olivas y Marta Sánchez, artífices de éxitos como Áida, Fuera de carta, Los Serrano…me lo ofrecieron y tener una compañía murciana era un aliciente extra para aceptarlo. En principio, esperamos hacer temporada en Madrid pronto.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para ti?

El teatro es igual de bueno que el cine o la televisión. No me interesa tanto el medio como que sea una buena historia. El medio es lo de menos, como dice mi amigo Pepe Sacristán. Siempre que se puede se ‘funciona’ así. Yo no soy un purista de esos que solo ama el teatro. Yo he aprendido muchísimo de mi mismo como intérprete de la televisión. El teatro es la cuna, la base, todos empezamos encima de un escenario. Lo que lo hace especial es el tú a tú con el público, la interacción, sentir su reacción en directo lo convierte en un termómetro muy interesante. Para los creadores de La vida resuelta era su primera experiencia teatral y comentaban que les encantaba tener un audímetro en vivo, pudiendo captar sus reacciones en vivo y en directo. En cine y en tele tenían que esperarse a las críticas y a las cifras.

Pocas veces habrás aprendido tanto en televisión como en una producción como El tiempo entre costuras supongo…

Nunca se ha visto un nivel de producción así en nuestra televisión. La sensación cuando la rodamos hace dos años, ya cuesta hasta acordarse, era la de hacer cine para televisión. Toda la producción puesta al servicio de este guión era idéntica a lo que viví en películas como Miel de naranjas o Y también la lluvia. No se hizo como tele. La gente ha sabido valorar un gran trabajo desde luego.

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Povedilla te convirtió en un icono televisivo, ¿Ha tenido miedo Carlos Santos al encasillamiento?

El espectador evidentemente me identifica con Povedilla, entraba en sus casas durante casi cinco años. No me recuerdan por las películas que he hecho. Solo puedo agradecerlo, es el personaje que me dio a conocer después de muchos años de trabajo. La verdad es que yo en ese sentido creo que he tenido suerte. En pleno rodaje de Los hombres de Paco hice algo tan distinto como También la lluvia y luego he tenido la suerte de hacer trabajos tan maravillosos como Miel de naranjas. Afortunadamente creo que los directores de casting han sabido ver en mi trabajo en Los hombres de Paco otras cosas. No tengo una sensación de encasillamiento.

¿Qué proyectos tienes y con qué proyectos sueñas?

Quiero seguir contando buenas historias, buenos personajes en el terreno que sean, que sean nuevos retos. Estoy embarcado en la serie Lolita Cabaret, estoy otra vez con el equipo de Los hombres de Paco y me siento como en casa. Estoy rodeado de unos compañeros fantásticos como Luis Varela, Natalia Verbeque, Beatriz Carvajal… Somos 18 actores fijos, muy amplio el reparto. Empezamos en julio a grabar, nos queda un mes de rodaje. Hay muy buenas vibraciones en esta serie que cuenta con una gran producción detrás. Los jefes ya han visto el primer episodio y parece que han quedado encantados, cosa nada habitual, todo sea dicho de paso. Se ha construido un teatro cabaret espectacular en un set de rodaje. La gente lo va a ver y van a pensar que es un teatro de verdad. Estoy encantado con rodar esta serie y siempre busco un huequecito para embarcarme en locuras como El negociador.

*Puedes escuchar las entrevistas a Ricardo Reguera y Cecilia Solaguren en nuestro podcast.

Claves para una temporada teleadicta

La televisión seguirá teniendo un espacio destacado en el nuevo DESDE MI BUTACA. El curso televisivo se está desarrollando con una peculiaridad en términos de audiencia. A Telecinco, Belenazos y Quicazos aparte, le está costando recobrar el liderazgo tras años de dominio absoluto. La Voz ha vuelto con éxito, pero con menos que en la anterior temporada. Le ha salido una «mosca cojonera» en formato ficción, Isabel, la todopoderosa ficción de La Pública. Y hoy además le va a salir otra dura competencia. El tiempo entre costuras, un estreno largamente aplazado y que ha generado unas expectativas realmente grandes. Una superproducción televisiva,  500.000 euros por episodio, que ya se compara con el nivel de producción de las series de la BBC y la HBO, palabras mayores. En esta noche suicida, es difícil pronosticar un vencedor en este enfrentamiento titánico, pero está claro que nadie va a salir beneficiado. Igual la fidelidad a la serie de La 1 y el concurso de los coaches hace que El Tiempo entre Costuras no brille tanto como se esperaba. En lo que sí acertó de lleno Telecinco ha sido con el estreno de una de sus pocas tvmovies con cierta calidad que ha estrenado últimamente. Hasta ahora, la cadena ha apostado por productos de dudosa calidad del pelaje de los bochornosos biopics de Paquirri, Isabel Pantoja… Solo se salvaba de la quema, por los actores y por el buen nivel de producción, la mini serie que plasmó en pantalla la vida de la Duquesa de Alba. Pues bien, Niños Robados tiene cierta altura en el primero de sus dos capítulos. La primera parte, que cuenta lo que ocurrió en el pasado, se centra en el excelente trabajo interpretativo, como de costumbre, de Emilio Gutiérrez Caba y Blanca Portillo como el doctor y la monja que perpetraron esta trama delictiva. La segunda parte, en la que apenas aparecen 5 o 10 minutos, se centra en la búsqueda de su pasado de las madres y niñas que pasaron por las manos del doctor y la monja.  El segundo capítulo parece un trasunto de un programa especial cualquiera de Espejo Público o El Programa de Ana Rosa y no aporta absolutamente nada… a nivel informativo y, por ende, narrativo. Esto me lleva a corroborar lo que suele ocurrir con estas tvmovies patrias…. Vamos, que con un capítulo a modo película, las cosas saldrían mucho mejor, pero las cadenas «rentabilizan» el producto de esa forma… La nueva serie de éxito de Antena 3, Vive cantando me generó unas expectativas demasiado altas, la verdad Tras ver el piloto, se desinfló el interés por la serie… Decidí darle una nueva oportunidad y, al final, me he enganchado. Los guiones, a caballo entre la emoción y la risa como la vida misma, son correctos, pero sobre todo me engancha, como en tantas otras series españoles, el nivel de nuestros intérpretes. María Castro es una actriz cada vez más ‘cuajada’ y se entiende que hayan apostado por ella para un papel que, en principio, estaba concebido para alguien más mayor. Poco se puede decir de la emoción, es lo que tienen las tablas, de Manuel Galiana, ¡Qué gusto da verle todas las semanas en pantalla! Más nombres: Leo Rivera,  José Luis García Pérez, la frescura de Roko,  Javier Cifrián, al que por fin le dan un papel con toque dramático, y su mujer en la ficción, siempre maravillosa Mariola Fuentes, a la que volveremos a ver sobre las tablas esta temporada con ese indiscutible éxito llamado El manual de la buena esposa. Y entre los regresos triunfales también ha estado, como no, ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, programa al que me he acercado por primera vez esta temporada y hasta he entendido su éxito. Tiene gracia, mucha gracia. Así, tal cual y por supuesto eso de que te ayuda a olvidar los problemas. Y también me he reído y de lo lindo con el programa de cámara oculta Los mayores gamberros, que de convierte la simpleza del formato en su mayor virtud. Esos viejecillos se han ganado el cariño del público con sus bromas erótico-festivas y su mala baba, que no hace daño ni ridiculiza a los que participan sin saberlo en ello. Una gran opción para huir del Deluxe el viernes. Y cierro con guiño a los estrenos que nos llegan de Estados Unidos, donde ya ha cerrado la segunda temporada esa obra maestra llamada The Newsroom, que con su visión cuasi heroica del periodismo ha vuelto a convencer a propios y extraños al  mundo de los mass media. Y el gran atractivo del curso televisivo se llama American Horror Story, que en su tercera temporada volverá a sorprender con aquelarres de brujas, muñecas de budú humanas, esclavo-minotauro,  variadito oiga. Y encima, el amigo Ryan Murphy, que verá desaparecer muy pronto a su niño del alma, Glee, nos regala el placer de ver frente a frente a dos mitos: Kathy Bates y Jessica Lange, todo un emblema ya de la terrorífica serie norteamericana.

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Javier Cifrián: "Cuando pisé el teatro por primera vez…Cupido me lanzó una flecha"

 “Me preguntaron que si eras famoso y yo les dije que no veía la tele”. A la orilla del mar, en una terracita costera de Santander, el camarero desconoce la identidad de nuestro entrevistado cuando unas jóvenes y su madre se acercan a Cifrián para pedirle una foto. Y eso que se ha convertido en una cara conocida no solo de la televisión, sino también del cine. En la pequeña pantalla nos ha hecho reír con Agitación + IVA y nos ha hecho sacar el Sherlock Holmes que llevamos dentro con Hermanos y Detectives. Esta historia de una pasión comenzó la tarde en que este cántabro descubrió El tartufo de Moliére y entonces el veneno del teatro se le quedó clavado en lo más hondo. Televisión, pero también cine. El próximo Oriente le abrió las puertas del Séptimo Arte de la mano de nada menos que Fernando Colomo. Aunque admite que hace menos teatro de lo que le gustaría por compromisos familiares, evocó recientemente sus tiempos de estudiante con la obra Roma en la Sala Azarte de Madrid. Ahora, le veremos por partida doble. En Vive cantando desde el próximo martes en Antena 3 será un futbolista retirado por una lesión. Una serie que ha conseguido emocionar al protagonista del cortometraje Oxitocina. Y solo un mes después vivirá una gran aventura evocando los tebeos de Zipi y Zape. 

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¿Cómo ha sido trabajar a las órdenes de Óskar Santos en Zipi y Zapi y el club de la canica?

Ha sido una experiencia fantástica. Aquí los protagonistas son los niños y Javier Gutiérrez. Mi personaje es de apoyo, pero a los actores nos gusta decir que no hay personaje pequeño. Trabajar con él ha sido una gran experiencia, tenía muy clara la película. Enriqueció muchísimo su dirección la idea que tenía yo sobre el personaje y la puesta en escena de cada secuencia de la película. 

Haces de un profesor de gimnasia tartamudo, ¿Ha sido difícil huir de los clichés?

Hemos huido de buscar la comicidad a través de su tartamudez. No queríamos que se convirtiese en un motivo de chufla. Tiene ese defecto debido a una timidez casi enfermiza, tiene sus motivos. Me preparé con un logopeda y con la ayuda de algunos amigos intenté encontrar la verdad del personaje. Falconetti impone un régimen carcelario en el colegio y mi personaje apuesta por un modelo de educación muy diferente. Él quiere que los niños crezcan en un entorno sano, lleno de valores. Como es muy diferente su punto de vista al de las altas instancias de la institución, de alguna forma chocará con ese sistema y, por ello, será relegado a un segundo plano.

Me comentaba Javier Gutiérrez que más que una adaptación fiel al espíritu de los tebeos era una traslación de ese universo al género de aventuras y misterio de películas familiares como El club de los cinco o Los Goonies...

Totalmente. Es importante señalar que no es una adaptación de ninguno de los tebeos, es una historia totalmente nueva. Una historia familiar llena de misterio y muchas aventuras.

Vive cantando es más que una comedia… una tragicomedia como la vida misma en donde has tenido la oportunidad de interpretar un personaje, Mariano, con el que por fin vas a explotar tu vena más dramática…

Es una comedia dramática. Pretende reflejar un estrato de la vida social de nuestro país. Vemos cómo afrontan los problemas en un barrio bajo el prisma de un director que imprime su alma en cada proyecto, Miguel Albadalejo. Mariano es un hombre noble venido a menos. Es un ex jugador del Rayo Vallecano que tuvo que dejarlo todo por una lesión. Entonces, cambiará su vida completamente cuando monte el “Bar El Caño”. Empieza a ver la vida de otra manera. El triunfo nubla a la gente, pero él se ha dado cuenta de que la vida real es muy difícil de llevar. Tengo que dar las gracias por esta ‘golosina’ de personaje. Es una suerte tener un personaje dramático… sin abandonar la comedia eso sí. Esta serie me gusta por reflejar que no todo en la vida es drama ni todo es comedia. Y la guinda a esos guiones lo pone que nos hacen cantar… 

Precisamente, ¿Es el karaoke se convierte en el punto de encuentro de los personajes verdad?

Sí, desde luego, aunque en mi caso yo tengo mi propia localización que es el bar. El karaoke, el bar y las casas de los vecinos del barrio van a ser las principales localizaciones.

Hablaba hace unos días con toda una veterana de las tablas como Aurora Sánchez que decía que era difícil a veces que la vieran en otro tipo de papeles, ¿Has tenido miedo al encasillamiento?

Para nada, ¿Alguna vez le dijeron a Humphrey Bogart que estaba encasillado? Lo dudo. Por esa regla de tres, un fontanero también lo está. Yo creo que lo importante son los guiones. Si estás especializado en comedia, bienvenido sea. A mi de todas formas, me gusta más la comedia. Me lo paso muy bien la verdad. Y si haces drama al final sufres. De todas formas pienso que los actores que somos capaces de hacer reír podemos hacer llorar más fácilmente. Estoy seguro que va a sorprender al público mucho si logro conmoverlos con mi personaje en la serie, aunque es un placer que me reconozcan por ser un actor que les hace pasar buenos momentos. 

Volviendo a Vive cantando en el reparto se encuentran veteranos como Manuel Galiana que se mezclan con una debutante como Roko, ¿Va a ser una mezcla explosiva de intérpretes?

Desde luego y Roko va a ser la revelación de la serie. Tiene cierta formación como intérprete y eso se nota en cada una de las canciones que interpreta. Lo ha trasladado a la interpretación y hace un trabajo realmente bueno en la serie. 

Y si te ocurriese como a Mariano y tuvieses que dejar tu profesión, ¿Podrías entender tu vida sin este oficio y ‘conformarte’ con otra cosa?

Está claro que algo muy trágico le tiene que pasar a un actor para que deje su oficio. La verdad es que nunca me lo he planteado y espero no tener que hacerlo nunca. Sería algo realmente duro para mi. 

"Vive cantando", una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada.
«Vive cantando», una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada.

Previamente tuviste dos experiencias reseñables en la pequeña pantalla, Hermanos y detectives y Agitación + IVA, ¿Cómo recuerdas esos dos trabajos televisivos?

Agitación + IVA ha sido mi niño pequeño, mi primera experiencia en el primetime. Tengo un recuerdo maravilloso de esa época llena de grandes compañeros y amigos. Es un producto que habla por si solo. Nos divertíamos mucho grabándola. Me levantaba todos los días con una sonrisa por ir a pasármelo bien con mi trabajo. La verdad es que soy un afortunado. Nunca he tenido la sensación de ir a trabajar. Intento que cada experiencia sea un juego. En el programa la clave del éxito estaba en que nuestros sketches llegaban a todo tipo de públicos. Una persona se podía ver identificado con uno y otras con otro. Me siento muy orgulloso de que la gente la siga recordando con cariño gracias a las reposiciones de La 7. Con Hermanos y Detectives tuve mi primer gran trabajo en televisión, tengo un gran cariño a esa serie y a mis compañeros. 

Saltamos al cine donde debutaste con El próximo Oriente, ¿Cómo fue trabajar a las órdenes de uno de los grandes de nuestro cine, Fernando Colomo?

Trabajar con él ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Como es arquitecto, tiene la película pensada a la perfección. Como vivíamos muy cerca, nos íbamos juntos al rodaje. Todos los días le preguntaba si le había jodido la película y él me contestaba que estaba muy bien. Lo que pasa es que yo tenía muy poca confianza. Mi experiencia había sido televisiva y el cine es un medio mucho más lento, pero me gusta mucho poder preparar el personaje con detenimiento. En televisión solo se repite por motivos de fuerza mayor, pero el cine es mucho más detallista. 

Y del cine al cortometraje donde has participado en trabajos como Oxitocina de José Luis Santos, ¿Crees que el cortometraje es el mejor campo de pruebas de los jóvenes talentos?

Desde luego, no hay un director de cine que no haya hecho cortometrajes. Es fundamental que reciban apoyos. Deberían saber algunos de los que mandan que apoyar la cultura es sinónimo de buena imagen de un país fuera de nuestras fronteras. El mundo del cortometraje es muy diferente al del cine solo a nivel de medios. Yo venía de rodar Zipi y Zape, una superproducción, y, de repente, pasar a un corto con 600 euros de presupuesto es algo mágico. Entonces salir a pagar la OLA del coche se convierte en la principal preocupación. Es un contraste maravilloso. Estoy abierto a cualquier tipo de proyectos, son los guiones lo que me atrapa. Eso me pasó con José Luis. Me llegó el guión por alguien al que tengo muchísimo cariño como es mi amigo Paco España de Sotocine y al leerlo no pude decir que no.

Y del corto al teatro, medio en el que has participado recientemente en la obra Roma, donde una sala como Azarte os llevaría a un contacto directo con el público, ¿Cómo fue respirar con el público?

Me llevó a otro tiempo. Recordé la época en que hice teatro bar durante la carrera de Arte Dramático. Es casi otro género. Estar en una sala alternativo es algo que no tiene comparación. Oyes la respiración y, si tienes los sentidos bien agudizados, puedes escuchar los latidos de su corazón. Tiene una magia muy especial. 

Me imagino que tus comienzos estarían ligados precisamente al teatro aquí en Cantabria, ¿No?

Te sorprenderá, pero nunca me he subido a un escenario en Santander. Un amigo me invitó al teatro y a los cinco minutos ya sabía qué hacer con mi vida. Quería ser actor. El veneno del teatro se quedó muy dentro de mi. Con El Tartufo de Moliere, Cúpido me lanzó una flecha y aún hoy la tengo clavada en el corazón. Cuando llevo tiempo sin trabajar, me doy cuenta de que lo necesito, es algo totalmente vocacional. Después de esa función, me apunté a la escuela del Palacio de Festivales y comencé con el curso ya empezado. Al acabar el año académico, me apunté a la escuela de Arte Dramático de Canarias, ideal para trabajar con profesores de toda Europa. 

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué sueña Javier Cifrián?

Mi sueño más inmediato es que el público disfrute como yo lo hago con Vive cantando. Es la primera vez en mi vida que me emociono leyendo un guión. Se me caían las lágrimas cuando me llegaron los dos primeros capítulos a casa. Y por supuesto espero que funcione Zipi y Zape, ya que tiene una factura que parece una película de Hollywood. Estoy superorgulloso de haber participado en esa película. 

Carmen Ruiz: "La magia del teatro está en la respuesta del público"

Señores directores de casting, queremos ver a Carmen Ruiz con un bombín al son del jazz en un espectáculo que emule los musicales de Bob Fosse. Currículum intachable. Televisión con series de éxito como Mujeres o Con el culo al aire. En teatro ha trabajado en montajes como La cantante calva. Y hasta tiene experiencia en cine. La han podido ver, por ejemplo, en Fin, compartiendo escenas con Maribel Verdú. Actriz versátil y de una naturalidad expresiva que siempre emociona, camaleónica, es capaz de adaptarse a cualquier medio sin pestañear. Si quieren verla en directo, no se pierdan No se elige ser un héroe, una brillante tragicomedia de David Desola que dirige Roberto Cerdá.

Llevabas un tiempo sin hacer teatro, ¿Qué te atrajo de No se elige ser un héroe?

Así es, llevaba unos dos años sin hacer teatro. Era imposible combinarlo con Fin y Con el culo al aire. Me ofrecieron este proyecto hace tiempo, pero quedó paralizado. Me gustó que eran personajes muy reales, que en un momento dado daban un giro a lo que aparentemente son. El conflicto sobre lo que llegarías a hacer por dinero también me atrajo. Con la crisis, este tema pasa aún más a primera plana. Otra cosa que me encanta es la construcción de los personajes. Ni los buenos no son tan buenos como parece ni los malos son tan malos. Es una comedia con un toque dramático muy potente. Además, he tenido la suerte de poder ensayar sin problemas. Los ensayos me coincidieron con un descanso del rodaje de la serie. Si he dicho que no a otros fantásticos proyectos teatrales ha sido por no tener tiempo material para el proceso de ensayos. Además, el equipo artístico y humano ha sido fantástico. Hemos tenido un director, Roberto Cerdá, que nos ha hecho enfrentarnos a nosotros mismos como actores. Ha sido un proceso muy enriquecedor.

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Roberto Cerdá os ha dirigido, pero habéis contado también con Carlota Ferrer para definir los movimientos…

Carlota ha sido un apoyo muy importante para nosotros. Son personajes muy ‘físicos’ especialmente en el caso del personaje de Mirta, para el que se trabajó el movimiento de una emo con la muñeca rota. Yo interpreto a una actriz soberbia, y esa actitud física ante la vida y ante los demás la he tenido que trabajar junto a ella. Todo este trabajo ha ido muy unido al de Roberto. Ellos se entienden muy bien. Nos ha hecho estar conectados como equipo. Hemos trabajado tanto con ella que antes de cada representación hacemos ‘carlotismos’, ejercicios de preparación en grupo para adentrarnos en esta historia tan asfixiante. Tenemos una asfixia interna, no se trata de una materialización física en el sentido de sudar mucho, sino de sentimientos reprimidos que llevamos dentro.

Casi casi comenzaste con La Cantante Calva, una obra de Ionesco con nada menos que Yllana…

Se me ponen los pelos de punta de recordarlo. Conservo muy buenos amigos de aquella experiencia y, además, fue mi primera gran experiencia profesional. Yo estaba muy nerviosa. Hice de la Señora Martin y al casting se presentaron más de 300 personas. Pensaba que no me iban a coger, pero la experiencia con Yllana fue tan divertida… Con el director, Joe O’Curneen, lo pasamos muy bien. Fue una verdad aventura, conseguimos unir formas de trabajo muy distintas, aprendimos mucho los unos de los otros.

Y de repente, tu cara se hace conocida gracias a la serie Mujeres, ¿Crees que ha sido la clave del éxito de tu carrera?

Se empezó a emitir a la vez que Yo soy Bea, pero lo cierto es que me cogieron para hacer el serial gracias a Mujeres. Tengo mucho que agradecerle a ese maravilloso equipo con Dunia y Félix a la cabeza. Es una serie que llevo en mi corazón, fue mi primera experiencia televisiva. No había hecho ni un episódico, supuso para mi un máster en el campo del audiovisual. Luego llegó una serie diaria como Yo soy Bea e ¡Imagínate la mili que hice yo con esa serie! Desde entonces, he tenido parones, pero me ha sonreído esta profesión de una forma impresionante la verdad.

Has encadenado diversos trabajos televisivos como Con el culo al aire, llena de personajes tan propios de la picaresca española…

Desde luego. Son personajes que parecen sacados de la picaresca española. Son personajes que se buscan la vida, muy reales. Me encanta mi personaje, Eli, y sobre todo por la oportunidad que supone después de un personaje tan distinto como el de Elena en Cuestión de sexo, cuyos guionistas son los mismos que los de esta serie. Es muy segura, macarra. Me pareció un caramelo de personaje que no podía rechazar. Ese buen rollo que transmiten los personajes, lo tenemos también entre nosotros en el rodaje. Somos muchos y bastante bien avenidos. Somos un equipazo.

Supongo que grabar en un camping real convierte a la experiencia en algo muy especial…

Desde luego. Hemos parado la grabación el 25 de julio, pero nos faltan cinco capítulos de la temporada por grabar. En agosto, el camping tiene overbooking con las vacaciones. En julio hemos tenido de espectadores a los turistas que pasan unas semanas allí. Depende mucho de las inclemencias del tiempo. Pasamos muy mal el frío del invierno. Hemos estado a dos grados bajo cero con manga corta, pero bueno son gajes de este oficio que te hace grabar las escenas de verano en pleno invierno. El calorazo del verano lo soportamos un poco mejor la verdad.

Y has vuelto a coincidir con Raúl Arévalo en el cine y nada menos que en la Gran Manzana con La vida inesperada, ¿Cómo ha sido ese rodaje?

Ha sido una experiencia muy bonita. Hemos tenido cinco semanas de rodaje en Nueva York. A Raúl le conozco hace unos 15 años, desde que estudiamos juntos en Cristina Rota. Hemos hecho mucho teatro juntos, pero nunca pensamos que nos ‘liarían’ en el audiovisual. Encontrarnos en esta película ha sido como un sueño. Nos hemos dado cuenta de lo afortunados que somos por poder vivir de un oficio que amamos tanto.

Con sus compañeros de reparto en "La vida inesperada".
Con sus compañeros de reparto en «La vida inesperada».

De nuevo, te ha vuelto a dirigir Jorge Torregrosa tras la experiencia en Fin…

Lo conocía desde Mujeres, donde dirigió algunos episodios. Sabe mucho de la parte técnica, pero también del trabajo con los actores. Sabe lo que necesita y cómo transmitirlo. Lo quiero mucho y es un director estupendo.

Mutis a escena es una empresa pequeñita que ha apostado por un proyecto tan complejo como No se elige ser un héroe, ¿No es una verdadera locura en estos tiempos tan difíciles?

Es una gente maravillosa, muy apasionada del teatro. Han hecho un gran esfuerzo para sacarla adelante. Nos tratan muy bien. Si está en pie es gracias a su tesón y a su lucha. Tengo muchas ganas de hacer temporada en Madrid. Es un trabajo muy bonito, del que estamos muy orgullosos.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Carmen Ruiz?

Es el que hace al actor. Cada día te enfrentas a un público nuevo y no se puede cortar ni repetir. El aquí y ahora es lo que da sentido a nuestro trabajo y eso solo lo consigues con el teatro, que es la raíz de esta profesión. Te hace estar abierto a cualquier tipo de medio. Creo que los actores no debemos ser encasillados en un medio concreto, sino adaptarnos. El que se adapta es que el sobrevive como actor. La magia del teatro reside en la respuesta del público. El teatro está vivo, es como la vida.

¿En qué momento se te metió el veneno del teatro dentro del cuerpo?

Desde pequeña he sido muy teatrera. Estaba siempre en las funciones del colegio. Luego la vida me llevó por otros derroteros. Lo que si es cierto es que un día me di cuenta que no podía seguir con un trabajo rutinario metida entre cuatro paredes mirando la pantalla de un ordenador. Empecé a formarme entonces y no he dejado de hacerlo, pienso que un actor debe estar reciclándose constantemente. Necesitamos buscar sucursales expresivas diferentes. Para mi los actores ingleses son el ejemplo a seguir, en constante reciclaje de su talento.

Con Juanjo Artero en "No se elige ser un héroe".
Con Juanjo Artero en «No se elige ser un héroe».

La televisión te da la oportunidad de entrar en las vidas de millones de espectadores todas las noches, ¿Ha sido la popularidad algo negativo para Carmen Ruiz?

La verdad es que no, solo encuentro muestras de cariño. Lo más curioso de la popularidad es que hay gente que me recuerda por todo lo que he hecho. Mi nombre no se lo saben, pero me enumeran todos mis trabajos. La gente es muy cariñosa. El papel de Eli gusta mucho, es muy gamberra y muy libre.

¿Te ha cambiado en algo tener una carrera a tus espaldas?

Desde luego que no, pienso que soy la misma que dio sus primeros pasos en la escuela de Cristina Rota. Eso sí, ahora me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender. A medida que avanza mi camino en la interpretación, soy más consciente de mis carencias.

¿Con qué proyectos sueña Carmen Ruiz?

He tenido mucha suerte de encadenar proyectos maravillosos. En octubre empiezo a rodar la nueva película de Vicente Villanueva que se titula Móstoles no es lo que parece o la importancia de llamarse Encarna. Mi triunfo sería no dejar de trabajar nunca. Me encantaría hacer algo tipo Bob Fosse, un trabajo muy completo, dándolo todo en escena. Estaría dispuesta a prepararme musicalmente a tope. Me encantaría hacer una película de época, del siglo XVIII que me parece interesantísimo. Incluso estaría encantada de hacer algo muy friki, ¿Por qué no hacer una película de artes marciales? En definitiva, algo que me divierta y que me suponga todo un reto. No hay nada más maravilloso que esos musicales en los que el público está contigo bailando y cantando al unísono. Desde luego tendría que ponerme mucho las pilas, pero soñar es gratis.

Dreams come true. Ya a la venta la primera temporada de "Smash".

Cuando las emociones son tan fuertes que ya no puedes hablar, cantas

Neil Meron. Productor ejecutivo de Smash.

SmashDvd200Smash es una serie sobre la superación personal de una serie de personajes que intentan llegar a la cumbre de Broadway. Tras dos temporadas en antena, por fin se puede disfrutar en nuestro país de la primera temporada de la serie en dvd de la mano de Universal. Smash nos muestra una ciudad de estampa. Estamos en el New York de los musicales, el del Times Square que tanto gusta a todo el mundo. Por un momento, me ha parecido volver a pisar ese asfalto, he soñado que volvía a sentir la magia de la ciudad que nunca duerme. Una actriz hace una prueba con Somewhere over the rainbow, una actuación mágica en la que viajamos a un remoto escenario de la cuna de los musicales. Pero, suena el teléfono de un miembro del equipo de casting y la oportunidad acaba ahí.  A Karen la toca ahora enfrentarse a la cruda realidad. Volver a la cafetería donde hace turnos mientras espera la llamada. Mientras, Ivy, una talentosa corista con cierto parecido a la estrella de La tentación vive arriba, es su gran oponente. Y a partir de ahí se suceden los entresijos de la creación de un ficticio musical, Bombshell, que hará las delicias de propios y extraños al mundo de Broadway. Una serie hecha por auténticas estrellas de la meca de los musicales y que depara alguna sorpresita en el reparto como ver a la gran Anjelica Huston en la piel de la entrega productora del musical. «Cuando te mira después de una escena es surrealista, es una leyenda y es tan normal», cuenta un entusiasmado Cristian Borle en el making of que incluye la edición española de la serie. En Smash las peleas internas de esta ficticia compañía teatral no son aparentes cuando se apagan las luces de sala y el espectáculo comienza. Solo entonces surge la magia del teatro, en el que los sueños de público y actores se hacen realidad…

Características DVD.

Duración: 294 Min. Aprox.

Audio: Inglés Dolby Digital 5.1, Castellano Dolby Digital

5.1, Francés Dolby Digital 5.1, DVS Dolby Digital

Surround 2.0.

Subtítulos: Inglés, Castellano, Francés, Italiano,

Holandés.

Características especiales DVD.

– Escenas eliminadas.

– Un sueño hecho realidad.

– Canciones y baile.

– Preview del primer episodio de la temporada 2.

Por fin, un verdadero "Número 1"

Antena 3 volvió a apostar inesperadamente en este final de temporada por El número 1, un talent que el año pasado le dio irregulares datos de audiencia, con algunos picos notables eso sí en días decisivos como la final. Esta vez lo ha hecho en viernes, ¿Quién programa en Antena 3? Creo que algún enemigo… de Telecinco. He seguido esta edición, que ha tenido desastrosos índices de audiencia, con tanto interés como la primera, pero me he tenido que perder algún que otro programa en directo, benditos ‘a la carta’ de las cadenas en sus webs. Les habla alguien que no ha seguido La voz, no me enganchó, vaya usted a saber por qué y eso que tenía a dos ARTISTAS  a los que admiro desde hace años, Paco Arrojo y Lola Dorado. Quizás, precisamente por ya conocerlos de antes. Me explico: A mi no me han descubierto nada en  el concurso de talentos de Telecinco, en el de Antena 3 sí.

Y ha merecido la pena seguir el concurso por el que, finalmente, ha sido el verdadero Número 1. Creo que en el concurso se juega con la baza de buscar artistas con personalidades muy dispares y marcadas. Aún me acuerdo de la primera edición con Laia, ¡Cómo me gustaría verla sobre los escenarios con Raúl! Desde la primera gala se ganó el aplauso de un jurado entregado- ¡Y de qué manera!- a este artista de sensibilidad artística superlativa. Gafas grandotas, violín en mano, aparece un chico tirando a retraído. Sube al escenario y comienza a brotar la emoción. Dice Mónica Naranjo que admira su seguridad sobre el escenario, desde luego. Todos hemos quedado prendados de esa voz de registros imposibles y de esa personalidad tan ‘especial’. Hay por supuesto otros artistas que en esta edición han brillado como Telva, que debería haber sido la segunda en el concurso, pero el público no siempre acierta desde luego. Lo importante es que por primera vez he sentido que se ha hecho justicia en un talent. No recordaba una decisión con la que comulgase tanto desde… Rosa en O.T 1- y hablamos de febrero de 2002- Va a grabar un disco con Sony y algunos ya estamos deseando verle sobre los escenarios. Esta vez sí, ha salido de la tele un verdadero «Número 1».

Series made in spain

Hace tiempo que quiero escribir sobre nuestras series. Es conocido por los lectores más fieles mi querencia por las series de Bambú y un programa del Plus, España en serie, me parecía una buena escusa para reivindicar la calidad de nuestro ficción televisiva. A través de cuatro episodios, la cadena de pago mostrará la riqueza de nuestras series con testimonios de actores y creativos detrás de éxitos como Crematorio, Farmacia de Guardia, Pulseras Rojas, Águila Roja

TELEVISOR

Parece que somos poco dados a hablar bien de lo que se cuece en nuestra industria. Algunos solo ven series americanas, que son los que más saben de estas cosas. Por supuesto que es imposible igualar a la ficción norteamericano, ya querrían las productoras tener la mitad de presupuesto que The Newsroom por poner un ejemplo. El mérito de nuestra ficción es conseguir productos dignos con presupuestos muy ajustados. Y, a veces, hasta se consiguen productos de la calidad de la HBO, véase Crematorio, un producto televisivo de una calidad inconmensurable. Una producción brillante con un reparto magnífico y unos guiones indiscutiblemente sensacionales. Precisamente son sensacionales por ser el reflejo de lo que somos como sociedad. Refleja un momento concreto de nuestra historia de una forma descarnada, cruda y lo hace con maestría, ¿Cómo no recordar el reciente pelotazo inmobiliario y todos esos que se lo llevaron ‘a manos llenas’ ? Todo ello redondeado con el quizá sea el mejor trabajo de Pepe Sancho, un actor de raza al que echamos y mucho de menos.

Más allá de ese bendito milagro de la televisión de pago, hay buenos ejemplos de ficción de calidad- me dejaré alguna por el camino seguro- que arrasan fuera de España.  Es uno de los puntos que se resalta en la serie, aún por estrenar, del Plus. Series como El internado, Aquí no hay quien viva o Los serrano triunfan en países tan aparentemente diferentes a España como Rusia y, ojo al dato, ¡Finlandia! Incluso hacen versiones autóctonas de nuestras series, ¿Tan malas no serán no? Por intentar ordenar un poco este artículo, me referiré a la línea de ficción de las tres principales cadenas.

La 1. Siempre se ha dicho que el perfil del público de la cadena de todos los españoles es tirando a edad avanzada. Si eso quiere decir calidad, compro. Creo que es la cadena de la que más series he seguido. Desde luego Cuéntame cómo pasó me parece un producto brillante, pero también me lo pareció Desaparecida, una de las mejores series producidas en España sin ninguna duda. Detrás de esa serie se encontraba Ramón Campos, uno de los creativos televisivos a los que más admiro. Una producción de primera con un reparto de calidad superlativa. Carlos Hipólito, Luisa Martín y Miguel Ángel Solá, palabras mayores. No sigo Isabel ni Águila Roja, no me han enganchado, pero admito el mérito de levantar producciones así. Y volvemos a Campos. Gran Reserva, culebrón de viñedos con buenos guiones, un nivel de producción de primera y un reparto… ¿Quién sería capaz de juntar a Emilio Gutiérrez Caba, Ángela Molina, Manuel Galiana y Gloria Muñoz? Otros productos dignísimos  han sido Amar en tiempos revueltos y Herederos o cómo hacer un culebrón con estilo y elegancia. Otra serie fantástica, Pelotas, estuvo dos temporadas en antena y podría haber durado bastante más. Gran trabajo del tándem Juan Cruz- José Corbacho. Otra más, Mujeres, vista por La 2 y La 1. Una serie gracias a  la cual descubrí a actores maravillosos como Inma Cuevas, Carmen Ruiz o Victor Clavijo.

Antena 3. La cadena de Farmacia de Guardia, sin duda un punto y aparte en nuestra ficción, ha optado por series de diversa temática. Comedias como la brillante Aquí no hay quien viva o incluso misterio, véase El internado o Luna, el misterio de Calenda. Bambú, la productora de Ramón Campos, ha producido Hispania, Imperium y Gran Hotel entre otras series para la cadena. Hispania e Imperium, dos producciones difíciles de levantar en plena crisis. Para la segunda, que lamentablemente no funcionó, se fueron a rodar a los míticos estudios Cine Cittá. El hotel cerrará sus puertas muy pronto también. Concha Velasco, Adriana Ozores, Manuel de Blas, Juan Luis Galiardo y recientemente Lluís Homar. Solo por ver los últimos minutos en pantalla de Galiardo junto a la Velasco ha merecido la pena seguir esta serie. También me gusta actualmente Con el culo al aire, verdadera picaresca de nuestros tiempos con unos fantásticos Paco Tous, Carmen Ruiz y Raúl Arévalo.

Telecinco. Quizás sea la cadena en la que menos series he seguido. Médico de familia, Cámera café y poco más. Bueno, 7 vidas, la mejor sitcom producida en España, sin ninguna duda. Y actualmente también sigo las aventuras de los inquilinos de Mirador de Montepinar, véase La que se avecina.

Tv movies. En este último bloque me refiero a las películas para televisión. En este campo hay varios ejemplos de brillantez. Empecemos por la reciente Carta a Eva. Buen reparto, buen guión y, importante, un nivel de producción a la altura de una película hecha para la pantalla grande. Lo mismo podría decir de 23 F, Los últimos días de Franco, Tarancón y El Solitario entre otras. Funcionan relativamente bien a nivel de audiencia y crean industria. Ya estoy deseando ver Concepción Arenal, la visitadora de cárceles con Blanca Portillo.