Una temporada de puro teatro DESDE MI BUTACA

A pesar de las trabas que se han puesto esta temporada a las artes escénicos, el sector ha seguido luchado por sobrevivir con un puñado de propuestas que han hecho las delicias del público. Antes de continuar haciendo un «Avances del teatro que viene», os presento DESDE MI BUTACA un repaso por algunos de los mejores trabajos de la temporada 2013-2o14.

Misántropo: “En todas partes, la injusticia es la ley”. Miguel del Arco versionando a Moliére. A pesar del pesimismo imperante en el texto- o más bien podríamos decir el realismo- el espectador sale feliz del Español. Sale feliz por ver un montaje que le ha ‘movido’, que le ha hecho plantearse muchas cosas. Nuestro protagonista, en voz y carne de un sobrenaturalmente emocional Israel Elejalde, proclama que “El amor no atiende a razones” y su pasión por  la bella Celimena, en la duda entre lo que es y lo que le gustaría que fuese su amada, nos atrapa y nos lleva a lugares de nuestro ser que no nos podríamos imaginar. Todos los kamikazes cumplen con nota. En definitiva, Misántropo es una fiesta, una celebración del teatro en su pura esencia: La palabra. Esa particular compañía de cómicos de la lengua, está arrasando en el Español, ¡Qué siga el éxito!»

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La venus de las pieles: «Clara Lago se mete al público en el bolsillo nada más pisar las tablas con su frescura y terminamos hipnotizados por el influjo de su mirada al instante, con esa pizca de perversidad y de sadismo que se revela, cosas del personaje, unas escenas después. Diego del Pino, el protagonista masculino de esta verdadera joya de la cartelera, quiere que el público se pregunte quién es realmente Vanda y de alguna forma recibe respuesta en voz y carne de la protagonista de Ocho apellidos vascos. Simplemente, es un actriz jovencísima, que gracias al cuidado trabajo de David Serrano, ha sabido exprimir su talento interpretativo de una forma increíble y da la sensación cuando la ves de que te encuentras ante toda una señora de la escena y, ojo al dato, ¡Con sólo 24 años! Diego del Pino, en la piel de un imponente Diego Martín, sólo puede caer rendido a sus pies y firmar este perverso contrato de sumisión, en el que perdido entre su realidad y la ficción de su obra, se establece este particular juego de seducción. Lo interesante de la apuesta de Serrano son los guiños metateatrales que ha incluido en su versión como guiño cómplice al público. Y así, navegando entre la realidad y la ficción, el espectador cae rendido a los pies de Vanda y firma, cual Diego del Pino, un perverso contrato de sumisión que podréis firmar hasta el 15 de junio  en las Naves del Matadero».

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El cojo de Inishmaan: «Si hay un adjetivo con el que calificar esta función es simplemente como ‘mágica’. Es asombroso ver la capacidad de un reparto de edades y procedencias tan distintas creando unas sinergias comunes que llegan al público de una forma muy especial. Cuando salen a escena Terele Pávez y Marisa Paredes las creemos hermanas. Esa risa cómplice y chismosa con la que acompaña Terele Pávez a su personaje nos hace quedarnos prendados de su energía, de su vitalidad y de su talento. Esa complicidad entre ambas queda patente en un gesto que puede parecer nimio a una mirada poco ducha, pero que me llamó especialmente la atención. Me refiero a como atusa el pelo a Paredes, ahí en su mirada y en sus gestos se nota una energía especial. Todo el reparto va en el mismo barco como me decía Terele en la entrevista. Y eso se nota y de qué manera. No voy a descubrir nada si digo que Enric Benavent da a cada personaje una seguridad y entrega que solo la gente que ama mucho este oficio puede conseguir. Ni que decir tiene tampoco que la dedicación y el amor por el teatro llevan a Irene Escolar a firmar otro gran trabajo con esa chulería a la que dota a ese ‘chicazo’ que la toca interpretar».

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Novecento: «Emotivo, melancólico y desgarradoramente humano, recorremos a través de la mirada de Rellán otros tiempos y lugares, asistiendo a un verdadero recital interpretativo que sólo alguien con la solvencia de este veterano actor podría conseguir y cuando sus ojos ven a los personajes que han desfilado por su vida, el espectador viaja con él y ve la verdad en sus ojos. Gracias a Miguel Rellán y, su director, Raúl Fuertes, por querer compartir con el público este poético viaje, gracias por hacernos redescubrir que el teatro solo necesita de un buen texto y un buen intérprete para hacernos soñar. Vayan a disfrutar de esta virtuosa y evocadora partitura llamada Novecento, les emocionará».

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El viaje a ninguna parte: «¿Quién no recuerda el mítico ademán del actor diciendo aquello de “señorito”? Aquí, ese roll cayó en los manos de Miguel Rellán, uno de esos actores que llena de humanidad cada personaje. Entrañable y sumido en un mundo que parece caer ante la llegada del cinematógrafo, ve pasar ante sus ojos una vida de nómada, de vagabundo sin patria, cuyo único refugio son los miserables tablaos que instalan en cada pueblo. Como contrapunto a este entrañable abuelo ya hastiado de la vida de cómico de la legua, un Tamar Novas lleno de matices, adorable, divertido, que sólo se envenena por el teatro cuando va detrás de unas faldas. Como siempre Antonio Gil con el gesto y la emoción medidas nos vuelve a regalar otro trabajo interpretativo sobresaliente. Y sólo de eso, de sobresaliente, o ¡mejor! de cum laude se puede calificar esta puesta en escena respetuosa con el referente cinematográfico, pero que sabe exprimir a la perfección la imagen, que aún tengo guardada en la retina, de esos cómicos apocados a un viaje a ninguna parte ad eternum«.

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El baile: «Para contar esta historia, para contar este canto al amor imposible con una inusitada ternura, eran necesarios unos actores capaces de transitar con igual fortuna entre el drama y la comedia y en el caso de los hombres con ese puntito de ternura que despiertan los personajes especialmente en el tercer acto, en el ocaso de sus vidas. Si Pepe Viyuela tiene una cualidad es que sabe dotar de humanidad a los personajes. Sólido en drama y comedia, es un actor versátil, capaz de, como solo los grandes cómicos saben hacer, dotar a cada personaje del gesto justo. No es El baile una comedia de gags, sino de seres humanos que en un momento entre la risa y el llanto, son capaces de reírse de su propio destino, ¿Estaba predestinado Julián a ser el eterno enamorado cuando fue a Filipinas y a la vuelta se encontró a su amigo con el amor de su vida? Carles Moreu y Susana Hernández cumplen a la perfección como este particular matrimonio ideal (con invitado) que rezuman amor por los cuatro costados en este montaje que ha dirigido con acierto Luis Olmos.Esperemos que no sea la única que veamos un Neville en nuestros escenarios en los próximos años».

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Natalia Menéndez: «Soy ante todo una mujer de teatro»

Actriz y directora, Natalia Menéndez, al frente del Festival Internacional de Teatro Clásico, se define como una mujer de teatro. Una todoterreno del arte escénico, vaya. Nos recibe como directora del festival de teatro clásico más importante del mundo, pero no quiere dar una imagen excesivamente institucional. Prefiere improvisar una foto fuera del despacho y ‘asomarse’ a los clásicos tratándolos de igual a igual. No es el único miedo que se ha quitado ahora en la gestión: «También he aprendido a perder el miedo a la parte económica». El año pasado dejó claro que si hubiese una nueva rebaja en el presupuesto se iría. Para su sorpresa, este año el presupuesto subió ligeramente. Lo disfruta, pero admite que necesita dirigir algún montaje. Echa de menos poner en pie montajes como Realidad, la que supuso la vuelta a los escenarios de Javier Cámara tras una larguísima temporada centrado en el cine y la televisión. Vivió desde pequeña la dureza de este oficio, pero admite que no lo cuentan mucho: «Si lo contásemos se perdería la magia». Cuando esta entrevista termina, esta «olímpica de la escena’ continua su jornada maratoniana en su despacho antes de pasar por el Corral de Comedias donde esa noche disfrutaría de Bobas y Gallegas

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El lema de este año del festival es “Un clásico, un regalo”, ¿Cuál es el mejor regalo que le depara al espectador esta edición del festival?

Los dos certámenes son niños mimados. Almagro Off es una plataforma de investigación y difusión de obras que prácticamente no se han visto en España. Los directores noveles cuentan con una nueva mirada, bajo la cual rescatan en ocasiones textos un tanto olvidados. Con Barroco Infantil traemos al teatro al público de hoy, que no es sólo un público infantil, sino de cualquier edad. A partir del público de hoy, construiremos el del futuro. Hacemos además un jurado con niños y adultos, equiparando la opinión infantil a la de los mayores. A esos tres pequeños miembros del jurado les ofrecemos la oportunidad de ver teatro de una forma distinta. Se llevan una impresión del teatro bien distinta.

Son también esenciales las coproducciones como Los brillantes empeños, Amleto, La Hermosa Jarifa, Bobas y Gallegas, cuatro miradas muy diferentes utilizando todo tipo de autores. Pero la verdad es que te podría justificar la presencia de cualquiera de los espectáculos. Creo que era imprescindible que Misántropo, uno de los mejores espectáculos de teatro clásico de España, cerrara uno de los espacios, Áurea.+

Foto de Guillermo Casas de "Los Brillantes Empeños"
Foto de Guillermo Casas de «Los Brillantes Empeños»

Las lecturas dramatizadas no se me podían escapar tampoco. Algo así como el músico que mira su partitura. Poner sobre el escenario la importancia de la oralidad con textos como El poema del Mio Cid, que lo había leído, pero nunca me había llegado de esta forma. A través de la oralidad, el viaje es muy distinto. Así mismo, me gustaría destacar la parte mística en el festival con autores como Santa Teresa de Jesús, lo que igual nos indica que necesitamos conocernos un poco más íntimamente a nosotros mismos y a nuestro arte.

Como directora de un festival de teatro público, ¿Qué debe y que no debe hacer?

Tengo claro lo que yo debo o no debo hacer. No hay normas genéricas para dirigir un festival. Al final de la edición pasada dije que si me bajaban el presupuesto me iría, pero lo cierto es que nos han subido finalmente un poquito el presupuesto para esta edición. A las Fundaciones antes se nos devolvía el IVA después de pagarlo, pero ahora lo tenemos que pagar. Es un gasto que no tiene retorno, lo que nos produjo un descalabro económico el año pasado, ya que teníamos cerrado el programa en el momento en que lo supimos. Este año, uno de nuestros patronos, el Ministerio de Cultura, ha decidido subir un poco la partida presupuestaria. Por eso hemos conseguido sobrevivir. No voy a contratar ni por un DNI, si no tienen nivel los espectáculos de la zona no tiene sentido que los contrate, ni tampoco voy a dar voz a los montajes amateurs, creo que eso desprestigiaría mucho al festival. Hay muchos profesionales que deberían poder vivir de su profesión. Así mismo, tampoco voy a contratar espectáculos que no me pueda permitir económicamente.

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¿Cuál es el primer recuerdo de Natalia Menéndez en Almagro?

El Corral de Comedias es uno de esos lugares que me sigue estremeciendo cada vez que lo piso. Vine la primera vez en el 81 sin un duro con unos amigos de la RESAD. Vinimos a ver obras de teatro, alquilamos una habitación en la casa de una almagreña. Sobrevivíamos todo el día con los desayunos que nos hacía ella. Nos refugiábamos del calor en la iglesia, que se estaba muy fresquito.

Una de sus experiencias más gratificantes como directora creo que ha sido Realidad con Javier Cámara y María Pujalte como protagonistas…

Javier Cámara y María Pujalte son dos animales escénicos. Javier es un primer actor, el que establece la manera de trabajar en la compañía. Siempre tiene buen humor, es un trabajador nato. De hecho, con él hice mi montaje de Fin de Carrera de Dirección Escénica: La isla de Athol Fugard. Desde entonces no había trabajo con él. María es una gallega con mucha ironía y muy trabajadora, por eso conecta muy bien con Javier. De hecho, es de las pocas actrices a las que he dirigido en varias ocasiones. Me gustó mucho el trabajo emocional del espacio, ayudaba mucho al texto con las proyecciones. Estoy muy agradecida a Gerardo Vera por ofrecérmelo en ese momento.

Dirigió y adaptó un texto de Yasmina Reza, Tres versiones de la vida, ¿Qué cree que hace que conecte con los espectadores de todo el mundo?

Tiene una arquitectura teatral impecable en cuanto a ritmo, los tiempos… Además, conecta con los temas de la burguesía y creo que de alguna forma el espectador de teatro también lo es, por lo que se produce una especie de flechazo instantáneo. Habla de temas como la amistad o la pareja, busca situaciones que pueden ser muy extrañas, pero que están en nuestro imaginario.

Sabiendo por su padre que es un oficio tan duro, ¿Tuvo reparos para decirle que quería dedicarse a este mundo?

Yo me examiné para la Escuela de Arte Dramático sin que mi padre lo supiera de hecho. Estaba de gira y cuando se lo dije, se produjo un silencio esclarecedor. A mi hermana y a mi él nos decía que fuésemos fontaneras, que ahí no se pasaba tanta hambre. Él comprobó de primera mano que éste es un oficio muy duro. Se pasa mal, pero no lo contamos mucho para que no se vaya la magia. Nosotros somos creadores de magia, pero a veces para conseguirlo no se pasa nada bien. Yo he visto a mi padre en paro, cuando era una primera figura. He visto muchos momentos duros en casa. Me ha hecho creerme poco las cosas y saber buscar una dirección y trabajar en ese sentido.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es el mejor lugar para contar historias para Natalia Menéndez?

No encuentro otro lugar mejor para contar historias. Creo mucho en el directo, que no va a pasar de moda nunca. Siempre va a estar vivo, necesitamos el directo y creo que es un lugar donde con cierta distancia podemos encontrar una respuesta o un interrogante más sobre la vida. También sirve para divertirse. Hay muchos tipos de teatro, tiene que haber de todo. Me he educado entre vodeviles y teatro institucional. Yo empecé haciendo teatro independiente y no tengo prejuicios con el teatro comercial la verdad, como otros compañeros. Me encanta montar a Yasmina Reza o un montaje de clásico.

Volviendo al Festival de Almagro, con el desgaste que supone, ¿Se atrevería a enfrentarse a otro proyecto de gestión?

Ha cambiado mi visión de un año para otro. Hemos conseguido solventar temas muy peliagudos de un año para otro. He descubierto que me gusta la gestión. Exige mucho esfuerzo físico eso sí. Tienes que estar en pie desde por la mañana hasta la madrugada. Me siento una olímpica teatral. He perdido el miedo a lo económico. Ahora creo que puedo defender algo de muchas maneras. Tienes que estar muy segura de tu proyecto, van a intentar malear tus principios. Tienes que hacerte fuerte y eso te viene bien para tu vida. Eso sí, he perdido mucha ingenuidad alrededor de este mundo del espectáculo. Lo mejor es que he conocido a gente maravillosa, he aprendido mucho de propuestas y gentes que no hubiese tenido la oportunidad de conocer. He entregado a este festival mucho en estas cinco ediciones. De hecho, sólo he dirigido La amante inglesa últimamente y tuve que enfrentarme a la dolorosa muerte de Pepe Sancho. Me estoy ahogando ahora y necesito dirigir ya mismo. Si no pudiese compartir ambas facetas no se si me apetecería seguir en el camino de la gestión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Con qué tipo de proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a hacer teatro?

Me gustaría jugar con personas arriesgadas, con vista de pájaro y mirada al detalle. En el fondo, el teatro se hace en equipo. Sí me gustaría dirigir y actuar o incluso gestionar algo más adelante. Lo fundamental es que el teatro es un encuentro entre personas, estás contando algo a otras personas. Me gustaría encontrarme con gente maravillosa por el camino.

Y en ese ‘juego’, ¿Dónde queda ahora la interpretación?

La interpretación no queda lejos, pero siento que de alguna forma me ‘anularon’ como actriz cuando empecé a dirigir. Y ya ni te cuento cuando empecé a llevar la gestión del festival… Soy y me siento actriz, soy ante todo… una mujer de teatro. Me siento todo lo que llevo toda mi vida haciendo. Me encantaría hacer una gran trágica o una gran comedia.

Juan José Campanella: «La vida al igual que el cine está llena de giros dramáticos»

Una de las cualidades que debe tener un buen entrevistado es que sepa comunicar sus ideas. Juan José Campanella habla de él mismo como un comunicador que eligió el cine como herramienta. Esa ‘herramienta’ le ha permitido contar unas historias que perfectamente podrían haber sido contadas en Estados Unidos en los años 70, muy especialmente su celebrada El secreto de sus ojos. Un referente más reciente, Toy Story 2, le hizo dar el salto a la animación con Metegol, pero en el fondo esos jugadores de futbolín humanizados tenían muchas emociones, eran muy ‘humanos’. Y la emoción más grande surgió del protagonista más inesperado en el rodaje de Luna de Avellaneda, uno de sus niños mimados. Ha tocado todos los palos. La televisión le llevó a embarcarse en una particular odisea llamada Vientos de agua, de la que se siente especialmente orgulloso. Mira al futuro desde el ‘evocador’ Palacio de la Magdalena, donde se le homenajea dentro de los cursos de la UIMP, con la vista puesta en «disipar la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto». Por ahora, nuestros compadres argentinos pueden disfrutar de su adaptación de Parque Lezama sobre los escenarios. Se le nota contento con su experiencia teatral: «En el escenario está el alma del actor» comenta de esta experiencia escénica en la que ha vuelto a dirigir a Eduardo Blanco. Todo un lujo tener DESDE MI BUTACA a este contador de historias insaciable: «Llevo toda mi vida diciendo que me voy a tomar un Año Sabático, pero no hay manera» comenta divertido este perspicaz conversador.

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Su último proyecto cinematográfico, Metegol, le hizo hablar de tú a tú con Pixar, ¿En qué ha influido su pasión por Toy Story 2 en que se decidiese a dar el salto a la animación?

Influyó en el hecho de ver que se podían contar cosas que podían conmover al adulto y al niño al mismo tiempo. Quise meterme en ese mundo de la animación por el cine de Pixar, pero aportando algo nuevo. Para mí, Toy Story 2 es una de las mejores películas de los 90. Son esas películas que te incitan a hacer cine, aunque necesariamente luego tu cine no tiene por qué ser parecido a esas películas.

¿Qué películas han incitado a Juan José Campanella a hacer cine?

Tengo varios títulos que podría considerar entre mis favoritos. Empezando por ¡Qué bello es vivir! y Nos habíamos amado tanto, películas que para serte sincero me hubiese encantado dirigir. Otro título que igual sorprenda más, All That Jazz, aunque no me atrevería jamás a hacer un musical. Me encanta como Bob Fosse muestra las miserias que se esconden detrás del mundo del espectáculo. Es un director que, al igual que a mi, le fascina el cine italiano y eso se nota mucho en Sweet Charity

Ahora con el paso del tiempo, ¿Qué recuerda de aquella noche en que puso al cine argentino en lo más alto?

No era consciente de la importancia del momento. Hay una mecánica de un programa de televisión en vivo que llega a millones de personas. Todo son marcas, los tiempos están muy medidos… Mientras yo estaba haciendo un reportaje, ganaba su Oscar Sandra Bullock. Es algo muy frenético. En ese momento, no eres consciente de lo que está pasando. Al día siguiente tampoco, ya que fui a rodar House, aunque es cierto que me recibieron con un largo aplauso y muchas felicitaciones. Las consecuencias de ese día las percibes con el paso del tiempo. De hecho, me permitió conseguir la inversión de Metegol (Futbolín en España). Tras ese éxito, siento de alguna forma una presión por acometer nuevos proyectos, no tengo muy claro si por pensar que ya he llegado a lo más alto o simplemente es un miedo a que este nuevo proyecto no cumpla con las expectativas después de un éxito tan rotundo. 

¿Qué le ha hecho querer contar una historia como Parque Lezama encima del escenario?

La vi tres veces en el 1985, es mi obra favorita, la leí y vi la película y fue muy influyente en mi carrera. De hecho, llevaba 30 años detrás de los derechos. El autor no quería que se tocase ni una coma del texto, pero gracias al Oscar conseguí que viese mi trabajo y se fiase de mí. Tiene un humor judío americano que tiene mucho que ver con el italiano… Tiene todos los temas que me interesan, ya que logra resumir la vida: La vejez, el balance de nuestra existencia y el conformismo versus el compromiso, hasta qué punto nos implicamos en las cosas que pasan. Todo eso con un texto que te hace reírte y emocionarte. El público está entrando muy bien en la obra. Además, estaba tan metido en la onda tecnología tras Metegol que necesitaba desintoxicarme. Así, me metí a ensayar en un viejo teatro en el que no había ni cobertura. Y por supuesto, volver a trabajar con Eduardo Blanco, que llevábamos 10 años sin trabajar juntos, era un aliciente muy grande también.

"Parque Lezama", el debut de Campanella en el teatro.
«Parque Lezama», el debut de Campanella en el teatro.

Precisamente, entre la risa y la emoción transitan los personajes de sus películas, como en la vida misma…

Así es. La vida como el cine está llena de giros dramáticos. Y en el momento más dramático puede surgir el gag, la carcajada nerviosa que te hace quitar dramatismo al momento. Me ha ocurrido un montón de veces en mi vida y, eso, lo he querido llevar a mi forma de contar historias desde luego. 

Con esta experiencia tan satisfactoria entre manos, aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juan José Campanella?

Lo que me mueve del teatro es que te permite mostrar 20 cortes distintos de la misma historia. De hecho, yo he visto la obra unas 150 veces y te juro que cada noche, el texto se respira de una forma distinta. Eso sí, cuando una obra funciona es el mejor lugar para contar historias, pero cuando no tiene una buena recepción tienes ganas de meterte debajo de la butaca. El teatro es voyerismo puro, estás escuchando desde un punto de vista fijo la conversación de un desconocido y como en la vida, hay momentos en que los actores dan la espalda al público. En el escenario, está el alma del actor. Cuando el espectador tiene la percepción de que está espiando la vida, es tan vital… El cine está ofreciendo el 3D como aliciente y eso ya existe hace millones de años y se llama TEATRO. Estás ahí, los actores se afectan por las reacciones del público. Cada función es distinta, absolutamente vital.

Este mes de septiembre se podrá ver en los escenarios españoles una adaptación de El hijo de la novia, ¿Cómo se siente ahora que su criatura va a pasar por otras manos?

Me divierte muchísimo la idea. Es más, yo no hubiese querido adaptarla, no me gusta repetirme. De hecho, me ofrecieron hacer el guión del remake de El secreto de sus ojos y no quise. Sólo espero que no sea un ‘calco’ de la película y que aporte elementos diferenciadores. Lo que sí te diré es que es de los pocos proyectos de adaptación a los que hemos dado el sí, tiene algo que nos ofrecía cierta confianza de que el resultado podría ser bueno.

Ha compartido unos cuantos guiones con Fernando Castets, ¿Cree que de alguna forma comparten la misma mirada?

Desde luego. Siempre decimos que lamentablemente no somos complementarios, sino que los dos tenemos las mismas virtudes y defectos. Tenemos una misma mirada de la vida y hasta un mismo sentido del humor. Prácticamente tenemos los mismos gustos cinematográficos. Somos muy amigos y tenemos una obra de teatro entre manos.

Tiene doble nacionalidad, ¿Se atrevería Juan José Campanella con un proyecto en España?

A los argentinos y los españoles nos pasa como a los simios y a los hombres que sólo nos diferencian dos genes. Somos muy similares, pero con un toque genuino que nos distingue. Yo creo que mi forma de contar historias aquí en España no tendría mucho sentido, no sería capaz de entender el sentido del humor totalmente. Con el director español con el que más afinidad tengo es con Berlanga, que es el más italiano de los españoles. Me da miedo  tocar notas falsas, dirigir mal a un actor. Mira, eso me pasó en mis comienzos en Estados Unidos. Quise ‘argentinizar’ unas historias que en mi país y con mis actores hubiesen funcionado a la perfección, pero que en un contexto tan diferente no terminaron de cuajar.

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La televisión ha sido también muy importante en su carrera, ¿Qué papel ocupa Vientos de agua en su trayectoria?

Vientos de agua es el proyecto del que más orgulloso me siento. Es una serie que ha encontrado su público, el DVD ha sido un éxito. Todos los que trabajamos en esa serie sacamos pecho cuando la recordamos. Parece increíble el resultado que conseguimos con todas las dificultades que tuvimos que sortear. Se nos cayó una localización que tenía que simular los años 30 de un día para otro y todo el equipo se puso manos a la obra para recrearlo y, milagrosamente, lo conseguimos.

“Son películas que a los que les gustan, les han calado bastante hondo”, ¿Cuál ha sido la reacción más hermosa que ha vivido con su cine?

Se me acercó una chica y me dijo que ella enseñaba ballet en la villa que se enseñaba en la película Luna de Avellaneda. Me dijo que gracias a la película, su familia había entendido su trabajo y la veían ahora como una particular heroína.

¿Con qué tipo de historias le gustaría seguir emocionando a su público?

El tema que más me preocupa es la muerte, qué es lo que dejas por el camino, hablar de ese momento en el que te das cuenta de que esto se acaba. Entonces, la vida pasa a ser un particular ajedrez con reloj. En esa línea estoy tirando ideas con Eduardo Sacheri para una nueva película de la que, curiosamente, antes del guión ya tengo parte de la música. Ahora mismo estamos disipando la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto. Además, como te comentaba antes, estoy también pensando una obra con mi querido Fernando Castets.

En Luna de Avellaneda tuvo a José Luis López Vázquez, que recordaba con cariño su experiencia en la película en sus memorias…

¡Qué lindo! Yo le conocía por las películas de Berlanga, pero los más jóvenes del equipo no sabían lo que significaba trabajar con un actor de ese calibre. Tanto fue así que no le encontraron en el aeropuerto y se tuvo que venir solo en un taxi. En ese momento, yo los quería matar. Tenía 81 años, era un picaflor impresionante y muy activo. Era invierno y hacía un frío del carajo y él no se quejó nunca, era un profesional impresionante. Su rodaje fue agotador, pero en sus tres días libres se fue a ver las Cataratas del Iguazú con la novia que tenía entonces. Tengo un recuerdo maravilloso de él como un gran actor y, sobre todo, como un increíble profesional. Hubo un momento realmente mágico con el doble de luces de Ricardo, un taxista completamente ajeno al mundo del cine que en plena crisis argentina se había metido a hacer trabajos de extra. Estábamos rodando la muerte del personaje de José Luis en un hospital y yo estaba a medio camino entre lo técnico que implica el cine y la emoción de los actores. En ese momento, me encuentro al taxista llorando. Cuando le pregunté qué le pasaba me contestó que no se podía creer que estuviese viendo en vivo una actuación tan emocionante como la de José Luis López Vázquez. En ese momento me di cuenta de que soy un afortunado por poder ver de cerca a monstruos de la interpretación como él.

Un fotograma de "Luna de Avellaneda".
Un fotograma de «Luna de Avellaneda».

En busca del Alcestes ideal

cameoEn esta semana ‘DE CINE’ DESDE MI BUTACA, que cerraremos mañana con la entrevista a Juan José Campanella, nos acercamos a un título, Moliére en bicicleta, que lanzará Cameo en DVD el próximo 20 de agosto. En la cima de su carrera artística, Serge Tanneur dejó definitivamente el mundo del espectáculo para mudarse a la Isla de Ré y vivir como ermitaño. Tres años más tarde, Gauthier Valence, un famoso actor de televisión, está planeando una producción de El misántropo de Molière y quiere ofrecer a Serge el papel principal. Serge le propone a Gauthier cinco días de ensayo para saber si quiere participar. Moliére en Bicicleta es ante todo una particular masterclass de interpretación. Aún con el recuerdo del exitoso Misántropo montado esta temporada por Miguel del Arco y sus Kamikazes, resulta muy enriquecedor encontrar una película de este calado. Estos dos actores, unos formidables Fabrice Luchini y Lambert Wilson, se enzarzan en una particular (y divertidísima) lucha de egos que sirve como reflexión del oficio de actor. Y sobre las bicicletas que dan título a la película, sacan sus mejores armas interpretativas para conseguir el papel de Alcestes, uno de los personajes clave de Moliére. Se enfrentan así dos concepciones bien distintas del oficio. El actor de éxito en televisión que nunca ha pisado las tablas, que quiere acercar el clásico al público, ya que «la gente ve El Misántropo  por ser una obra que habla del presente». Frente a frente tiene a un actor, ahora ya retirado, que lleva toda su vida soñando con ese papel y que no concibe que se cambie ni un verso del texto original. Y ante ellos, el supuesto ‘futuro’ de la profesión, una actriz porno en ciernes, que se convierte en la Celimena de sus sueños. Unos sueños que, por momentos, nos hacen ver a uno u otro como el particular misántropo de esta impagable extraña pareja de brillantes actores franceses. Todo un disfrute para los que amamos el oficio de actor. Debería ser de visionado obligado en las escuelas de interpretación esta cinta que ha dirigido con pericia Philippe Le Guay. 

Susana de la Sierra, últimas palabras antes de la dimisión

El miércoles, Susana de la Sierra, ahora ya ex directora del Instituto de Cinematografía, participaba en en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en en curso que homenajeaba a la figura del director argentino Juan José Campanella, al que tendremos este domingo en exclusiva DESDE MI BUTACA. Apenas 24 horas después, se hacía pública su renuncia a un cargo que suele estar rodeado de polémica. Ha sido sin duda una de las voces dentro del ejecutivo que más ha luchado por defender los intereses del cine, pero de alguna forma ha sentido que el gobierno la ha dado la espalda con continuas promesas incumplidas. La última decepción ha sido el  anuncio en el anteproyecto de reforma fiscal de que las desgravaciones para el cine iban a quedarse prácticamente donde estaban. La sustituirá en el cargo Lorena González, una funcionaria sin experiencia en la gestión cultural. De alguna forma, la comparecencia de Susana de la Sierra en la UIMP sirvió un poco de balance de esta etapa, ¿Su futuro? Seguramente volverá a la docencia, ya que es profesora de Derecho Administrativo en la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo.

Junto a Campanella ante  el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.
Junto a Campanella ante el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.

Entre los aspectos que destacó en su intervención estuvo su reivindicación del colectivo femenino en el mundo del cine: «En el mundo audiovisual, sólo el 7% de los trabajadores son mujeres». En ese sentido, se sentía orgullosa de que este año el Premio Nacional de Cinematografía recayese en una mujer, Lola Salvador: «Es la octava mujer que recibe ese reconocimiento y la primera vez que recae en una guionista». Insistió también en la necesidad de introducir en la Educación una asignatura reglada de Cine. Aunque defendió las subvenciones con uñas y dientes, no entró a valorar las promesas incumplidas del Ejecutivo que la han hecho finalmente dejar el cargo. Las coproducciones con países tan lejanos como Finlandia como base para la supervivencia de nuestro cine también estuvieron presentes en esta comparecencia en la que estuvo arropada por Álvaro Longoria que destacó de ella que «Sé que ha luchado por defender los intereses del cine español».

Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.
Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.

Santi Millán: «Cada día entiendo menos el mundo de la televisión»

Tras el éxito de Chiringuito de Pepe, que cerró esta semana su primera temporada, Santi Millán sigue girando con su espectáculo Santi Millán Live. La próxima parada de este tour será la Sala BBK de Bilbao del 20 al 24 de agosto. Hablamos con él hace unos días en exclusiva.

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Te vamos a ver en el Aste Nagusia de Bilbao este año, ¿Es cierto que en el norte somos más fríos?

Es un tópico absurdo. En el norte, la respuesta del público siempre es muy cálida. Las actuaciones más memorables de este espectáculo las hemos hecho precisamente en el País Vasco. La gente nos ha recibido con mucho cariño.

¿Cómo es Santi Millán Live?

Es un espectáculo en el que están mis señas de identidad. Si haces un monólogo que podría hacer otra persona, algo falla. Sobre el escenario tienes que contar las cosas que a ti te hacen gracia y te motivan y, por supuesto, de la forma en que a ti te hacen gracia y te motivan.

¿Qué queda en este show de esos comienzos tan ‘juguetones’ junto a La Cubana?

Hay mucho de mi experiencia con esa compañía en este espectáculo. Estuve de los 18 a los 28 años, diez años de formación inolvidables. Mi forma de entender el teatro tiene mucho de La Cubana. Me gusta que el público participe en mis espectáculos, que no sean espectadores pasivos, sino que estén implicados en el show. Creo que queda la parte de jugar al equívoco que ellos me enseñaron. Estoy seguro que los que conocen sus espectáculos, sentirán en mayor o menor medida que hay algo de ellos en mi espectáculo.

Tienes una larga carrera en el humor que ha continuado en El Terrat y ahora en solitario, ¿Sobre qué no se puede hacer un chiste?

Creo que se puede hacer humor con cualquier tipo de temas. Quizás haya que tener cierta prevención con las minorías. Si no perteneces a ese colectivo, es complicado hacer chistes sobre ello. Si eres judío, puedes hacer chistes de judíos. Reírse de uno mismo es muy sano.

Frágiles ha sido un paso más en tu carrera televisiva, ¿Con qué te quedas de esa experiencia?

Frágiles ha sido un regalo. El personaje de Pablo es muy rico, todo un reto para un actor. Se entrega a los demás de una forma muy emocional. La gente me sigue recordando por esa serie y cuando me preguntan si habrá tercera temporada, siempre les tengo que decir que no lamentablemente.

¿Cómo recibió Santi Millán la noticia del éxito de Chiringuito de Pepe?

Es una alegría enorme ver cómo ha reaccionado el público. Llevo muchos años haciendo televisión y cada día la entiendo menos. Cuando nos despertamos y vimos las audiencias fue maravilloso. El proceso había sido complicado y teníamos una gran confianza en el producto, pero al final la audiencia es la que tiene la última palabra. El hecho de que haya triunfado es una alegría. Al fin y al cabo, este trabajo lo hacemos para la gente.

¿Qué lugar ocupa ahora el teatro en tus planes a corto plazo?

El teatro siempre está ahí. Yo me dedico a esto por mi pasión por las tablas. Mis comienzos fueron eminentemente teatrales. Con La Cubana nuestro modus vivendi era el teatral. Cuando acabé esos años de tanta intensidad, lo aparqué durante una temporada y ahora lo alterno con otros trabajos en otros medios. Lo que sí es cierto es que el teatro te exige una disciplina que es difícil de compaginar con la vida familiar.

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¿Cómo terminó siendo actor Santi Millán?

Mis comienzos en esto fueron muy casuales la verdad. Estaba en el colegio haciendo EGB y me cogieron para la función de fin de curso. Cuando me empezaron a decir que se me daba bien y encima me encantaba hacerlo. A partir de ahí comencé a enlazar obras con grupos aficionados y hasta hoy ha llegado, pero para nada fue algo premeditado.

Álvaro Longoria: «Los legisladores deberían entender que la cultura es algo bueno para la Marca España»

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El productor ha participado en el curso homenaje a Juan José Campanella.

La industria cultural exige una bajada inmediata del IVA cultural…

Es importante que el regulador marque la tendencia de lo que hay que hacer, qué intereses hay que proteger y cuáles son las normas para los mismos. Deberían hacer ver que la cultura es algo bueno para la ‘Marca España’. No tiene ningún sentido que tengamos un 21% IVA cuando en el resto de países europeos está mucho más bajo. Sólo hay que mirar los datos para darse cuenta de que ha sido un error. Se produce menos por los gastos que acarrea el dichoso IVA, que además implica que las entradas sean más caras y con ello se consigue que haya menos espectadores. Están recaudando mucho menos que con el IVA reducido. Desde luego que yo también me adhiero sin duda a esa petición de la bajada inmediata del IVA.

¿En la reinvención está la clave para la supervivencia del cine español?

En el caos está la oportunidad como decía un célebre filósofo chino. Los profesionales de la industria hemos comprendido que el modelo de antaño ya no va a volver a funcionar más. Tenemos una nueva generación de cineastas que vienen pegando muy fuerte y hay que apostar por ellos. Vamos a buscar nuevos canales de distribución y, ante todo, vamos a ofrecer productos distintos y fuertes, que interesen al público. Lo esencial es sobrevivir. Lo que no te mata, te hace más fuerte.

Y entre esos productos competitivos tiene entre manos Ma ma de Julio Medem…

Juntar los nombres de Julio Medem y Penélope Cruz ha hecho que en sólo tres días hayamos vendido en Cannes la película a 17 países. Además, la vamos a presentar en Toronto y puede que llegue a otros veinte países. Cuando se hace un producto bueno, la gente lo quiere. A veces, tengo la sensación de que se valora muy poco en nuestro país ciertos productos de calidad que viajan por todo el mundo. Para mí, la supervivencia de nuestro cine no depende únicamente de la taquilla que haga en nuestro país, sino de su internacionalización. Vivimos en una sociedad globalizada y por eso hay que apostar por películas de calidad, ‘vendibles’ fuera de España.

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¿Qué es lo más le llena de la producción cinematográfica?

Me gusta tanto el cine que casi pagaría por hacerlo. Se mezcla la industria con la cultura y la creatividad con el marketing. Estás creando un producto que cuando emociona al espectador te hace sentirte orgulloso como productor de haberte implicado en ese proceso. No es un trabajo que se mida sólo en términos económicos, sino también en emociones, en las reacciones del público. Si tuviese que definir este trabajo de alguna forma sería como ‘mágico’.

¿Está politizada la gran noche del cine español?

Como ciudadanos tenemos derecho a manifestar nuestras opiniones, pero he de decir que todos no se manifiestan durante los Goya. Yo analizaba este año la gala y sólo hubo 5 menciones políticas en 70 intervenciones. Lo que se hace desde ciertos medios es mostrar una visión sesgada de esa noche, aunque en el fondo como diría Billy Wilder: «Lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal».

Enrique González Macho: «Creo en la presunción de inocencia»

En el trascurso del curso «El audiovisual en español y las nuevos tecnologías» de la UIMP. que este año homenajea a Juan José Campanella, charlamos con el Presidente de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas, Enrique González Macho.

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¿Qué tiene de especial el cine de Juan José Campanella para que conecte de esa forma con el público de todo el mundo?

Hay dos factores claves: Son personajes universales y sus historias hablan de emociones que todos hemos experimentado.

¿Cómo fue el primer encuentro con Juan José Campanella?

Yo le conocí en el Festival de Cannes. Era un jovencito en aquel entonces, allá por 1991, me le encontré en el mercado del Festival, donde él iba con una película debajo del brazo. Así nació nuestra relación que se materializaría con la distribución en España de la película El niño que gritó puta . En la Seminci de Valladolid la reacción del público fue extraordinaria. Me acuerdo que el público completaba el título de la película al unísono: El niño que gritó… ¡Puta!

¿Por qué ha decidido continuar finalmente al frente de la Academia a pesar de que en principio había decidido no presentarse?

Han sido unos años difíciles los que he estado al frente de la Academia, pero he decidido seguir precisamente por eso. Mi objetivo es seguir hasta que las cosas se estabilicen un poco. Quiero que la Academia siga siendo un referente en el que la sociedad pueda ver reflejado el mundo del cine. Otro reto es saber vendernos como industria y saber encontrar a los posibles compradores.

Con respecto a la supuesta ‘politización’ de los Goyas…

Lo único que te puedo decir es que aunque saliésemos rezando el Rosario, nos seguirían tachando de ser de izquierdas. Hay un interés por parte de ciertos políticos y medios de ver el cine español como algo ‘izquierdoso’. Cada persona que pertenece a la Academia tiene su opción política definida, sea cual fuere, y tiene derecho como ciudadano a manifestarla.

Frade compra las entradas de su propio filme para obtener la subvención, ¿Qué respuesta da a este titular como Presidente de la Academia?

Tengo claro que desde la Academia no podemos penar la actuación de una persona física. Aún no conozco muchos detalles del caso, pero creo en la presunción de inocencia. Esta noticia ha sido un pequeño volcán que ha aparecido así de repente y no me atrevo a juzgarlo hasta que se conozcan todos los datos.

¿Cuáles han sido los hitos de estos años como distribuidor en Alta Films?

La distribución es una de las partes más bonitas del cine. Me encanta descubrir películas y traerlas a España. Entre los hitos de Alta Films creo que ha estado traer el cine soviético y las películas de Campanella. También es una satisfacción haber creado espacios como los Cines Princesa donde se vive, se disfruta y se saborea el buen cine.

Juan José Campanella, nuevo protagonista dominical DESDE MI BUTACA…

El próximo domingo 13 de julio, el director de El hijo del novia será el protagonista del espacio dominical que dedicaremos durante todo el verano a la entrevista. Este creador de historias emocionantes nos confiesa sin rubor que Toy Sory 2 es una de las mejores películas de los 90. Admirado por su trabajo en el cine Berlanga, su mayor referente en el cine español, dirigió a José Luis López Vázquez en Luna de Avellaneda y vivió un momento mágico en ese rodaje junto a uno de los miembros del equipo. Ahora, después de tanta tecnología en su exitosa Metegol (Futbolín en España) se ha visto embrujado por Talía. Está dirigiendo Plaza de Avellaneda en Buenos Aires y ya la ha visto ¡150 veces! Pero no os preocupéis, su mente creativa en constante ebullición ya está planeando una nueva película, cuya música, antes incluso de tener el guión, ya está casi lista…

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Natalia Millán y Marta Poveda, hermanadas por el clásico

DSCF7345Chucha es una más de la compañía”. Natalia Millán y Marta Poveda comparten una pasión innata por los animales. Marta tiene una fiel compañera en las giras. Su perra se llama Chucha y se ha ganado el cariño de todo el equipo de Donde hay agravios no hay celos, a la que saludan con cariño en el Hospital de San Juan en Almagro. Ella es toda una profesional y cuando comienza la función, permanece tranquila en el camerino. Eso sí, la idea de convertirla en primera actriz no está entre los planes de Marta ni mucho menos de su amiga y compañera Natalia Millán: “Yo creo que los animales sólo deberían actuar si pudieran firmar el contrato” comenta divertida la protagonista de Cabaret.

En Donde hay agravios no hay celos las mujeres llevan la voz cantante”. Este texto que había caído en el olvido absoluto es, sin duda, bastante moderno para la época. En la función, las mujeres, partiendo del sometimiento, se dejan llevar llevar por el erotismo y la sensualidad. Para Millán la clave de este texto está en que: “Rojas Zorrilla supo describir los caracteres femeninos sin caer en clichés absurdos”.

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Quitando solemnidad a los clásicos. La CNTC vive un momento dorado bajo la dirección de Helena Pimenta. Para Poveda, ya veterana en la Compañía, la clave está en que la directora ha hecho entendibles los textos. Esa labor no hubiese sido posible sin Vicente Fuentes, maestro de la palabra que ha asesorado a la Compañía en el uso del verso. Así, Pimenta ha conseguido “Conectar con nuevos públicos, a los que el clásico de entrada les producía cierto recelo”. Y qué mejor herramienta que la risa para conseguirlo. Fe de ello da esta comedia desternillante que ha hecho las delicias del público almagreño.

Cuando vine por primera vez nos cambiábamos en barracones de obra”. A comienzos de los 90, Natalia Millán formó parte de la CNTC, entonces dirigida por su fundador, Adolfo Marsillach. La primera vez que pisó Almagro, el Hospital de San Juan aún estaba en construcción. Fue con un texto casi olvidado, La Gran SultanaMarta Poveda se enamoró de Almagro cuando vino con la versión de El Burlador de Sevilla de Dan Jemmett, en la que, casualmente también encontró el amor más allá de la ficción de la escena: “Compartimos tantas cosas Martuqui y yo, de hecho por aquella época yo también encontré el amor” comenta una Natalia Millán cómplice que agarra con cariño las manos de Poveda, en las que descubrimos un curioso anillo con una máscara teatral, señal inequívoca de que estamos ante una rendida amante de las tablas.

La vida (no) es un Cabaret para Natalia Millán. Si la protagonista de Chicago tuviese que quedarse con un musical lo tendría claro: “All That Jazz me hizo dedicarme a esta profesión. Es cuanto menos curioso que fijase mi mirada en un musical que ‘desmitifica’ el mundo del espectáculo, pero al salir del cine supe que yo quería hacer un espectáculo así”.

El teatro según Natalia Millán y Marta Poveda

N.M: Es el espacio natural para contar historias en vivo y en directo. El espectador está muy activo, entramos en esa convención infantil del juego de cuando éramos niños y jugábamos a indios y vaqueros. Con tu imaginación rellenas esa convención. El intercambio con el público es maravilloso.

M.P: Tiene algo ritual. Es un lugar mágico donde confluyen energías, lágrimas y risas, lo que lo hace atemporal, perdurable e inmortal. Lo maravilloso del teatro es que todo es un juego, una mentira.

N.M: Pero más real que la vida misma.

M.P: Y a veces se está incluso mejor en el teatro que en la vida real.

Compartimos el sueño de montar una compañía para seguir investigando”. Durante la entrevista, las actrices se descubren puntos en común que desconocían. De hecho, se admiran mutuamente por la capacidad de juego y de riesgo que ponen en cada trabajo: “Hemos conectado desde el primer momento de los ensayos. Ahora solo nos queda montar una compañía para seguir experimentando en el terreno físico y ¿Por qué no? Una asociación en defensa de los animales” comentan con una gran sonrisa estas dos actrices hermanadas por el clásico. Chucha presta atención a la entrevista y acude nada más acabar la conversación. Eso sí, no aguanta para la foto, no quiere quizás quitarles el protagonismo. Parece que ella también ha aprendido muy bien su papel.

Alejandro Fernández y Andrés Calamaro entre los platos fuertes del Santander Música en Grande

Alejandro Fernández, Andrés Calamaro, Dani Martín,
Duncan Dhu y Macaco son los principales artistas de
Amstel Música en Grande 2014

El festival Amstel Música en Grande celebrará su sexta edición entre el 23 y el 27 de julio, en  plena Semana Grande de Santander, con Alejandro Fernández, Andrés Calamaro, Duncan Dhu, Dani Martín, Macaco, Rosendo, Mala Rodríguez, La Unión y Paula Rojo como los  principales artistas que componen el cartel definitivo de este evento que tiene lugar en la  Campa de La Magdalena.  Amstel Música en Grande arranca la noche del 23 de julio con La Unión y Duncan Dhu, que ha agotado las entradas en casi todos los conciertos de su esperada gira de regreso.

El jueves 24 es la noche más internacional, con la llegada de Alejandro Fernández y su  Confidencias World Tour. El artista mexicano presentará su último trabajo, Confidencias,  número uno en las listas de ventas de Estados Unidos, Latinoamérica y España.

El viernes 25 tiene lugar el Conciertazo Amstel, con Macaco y Mala Rodr’guez como protagonistas. El sábado 26 será el turno de Andrés Calamaro y Rosendo. Y por último, cierran el festival Dani Martín y Paula Rojo en la noche del Concierto Solidario, donde la mitad de la  recaudación se destinará a una ONG.