Hoy comienza «El viaje a ninguna parte» de Tamar Novas

Hoy parece más que nunca pertinente reivindicar la figura del cómico, en estos tiempos en que el teatro y el cine parecen (no) ser una prioridad para unos cuantos. Hoy más que nunca es necesario poner en escena, en su primera traslación al escenario, «El viaje a ninguna parte» de Fernando Fernán Gómez. Fue gracias a su trabajo con el maestro en «La lengua de las mariposas» como nuestro protagonista consiguió su Goya hace ahora una década. Tras una intensa carrera en el cine, el año pasado se unió a la «Comedia y Sueño» de Corazza, su debut en el teatro. Solo unas horas antes de que se suba el telón del Teatro Valle Inclán nos atendió «nervioso, pero no preocupado» ante la cita que le llevará a un Viaje a ninguna parte en el que, de nuevo, parecen sumidos nuestros actores en la actualidad.

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¿Cómo han sido los ensayos con Carol López y el resto del equipo entre los que se encuentra un actor de toda la vida, un cómico del calibre de Miguel Rellán?

Desde la prueba que hice con Carol tuve muy buenas sensaciones, y la verdad es que ha sido un proceso de ensayos inmejorable. Carol me ha dado muchísima confianza, me he sentido bien acompañado y con mucha libertad. He aprendido mucho con ella, con el personaje y con la historia. No puedo estar más contento. Y de Miguel Rellán, pues ya lo dice todo el mundo, es un compañero fantástico, lleno de generosidad y franqueza, ha sido un lujo ser su “nieto”. Al igual que el resto de compañeros: Andrés Herrera, Antonio Gil, Olivia Molina, Amparo Fernández, Jose Ángel Navarro, Camila Viyuela. Creo que hemos hecho familia.

¿Muchos nervios ante el esperado estreno?

Mi estómago lleva días inquieto… Pero estar nervioso y no preocupado creo que es buena señal.

¿Cómo es la adaptación que ha hecho Ignacio del Moral?, ¿Hasta qué punto se puede ser fiel a una película como El viaje a ninguna parte encima de un escenario?

Ha sido un placer conocer a Ignacio, es siempre interesante escucharle, y la versión que ha hecho, junto con el trabajo sobre el texto también de Carol durante los ensayos me parece muy complejo. Creo que la historia se cuenta de una forma ágil, llena de humor y verdad,  dejando que se muestren los personajes de la novela.  Con respecto a la fidelidad al original, en mi caso concreto, he vivido acompañado de la novela durante los ensayos. No he tenido en cuenta la película, para no ser condicionado por otras imágenes y otras interpretaciones, que recuerdo que en la película eran brillantes. Creo que el espíritu y los personajes de Fernán Gómez están en esta versión.

Foto de David Ruano.
Foto de David Ruano.

Ahora más que nunca, parece imprescindible reivindicar la figura del cómico. En tu caso, ¿Qué es lo que llevó tu camino a este viaje a ninguna parte en el que parecéis sumidos en estos tmpos los actores?

Pues a mí, en primer lugar, los azares de la vida. Me he ido enamorando de este oficio, pero las primeras oportunidades no fueron buscadas.

Coincidiste con Fernán Gómez en La lengua de las mariposas, ¿Con qué recuerdo te quedas del autor de El viaje a ninguna parte?

Me quedo con una imagen. Yo tenía 11 años, era mi primer día de rodaje en un monte al lado de un río, yo salía de la caravana de vestuario, y Fernán Gómez, estaba sólo y tranquilamente en un descampado, sentado en una silla plegable, con la barba recién recortada, sombrero y bastón. Es la primera imagen consciente que tengo de un actor de carne y hueso.

Recientemente pudimos disfrutar de tu trabajo en Comedia y sueño, ¿Qué ha aprendido del trabajo junto a Juan Carlos Corazza Tamar Novas con esta experiencia?

Con Juan Carlos llevo trabajando varios años y, al igual que Manuel Morón, ha sido fundamental en mi aprendizaje. Sigo trabajando con él, afortunadamente. No sabría poner en palabras todo lo que me aporta el trabajo con Juan Carlos, es un maestro y director con el que espero trabajar muchas veces. En Comedia y Sueño he aprendido y debutado en el escenario como actor, pero me ha hecho interesarme por la dirección, la dramaturgia, la puesta en escena… y en especial con la música, que tenía un poco apartada de mi vida hasta ese momento. A Juan Carlos le estaré siempre agradecido.

¿Dónde queda en la memoria de Tamar Novas el momento Goya?

Fue una buena inyección de confianza para mí, que los compañeros de profesión valoren tu trabajo es de gran ayuda para seguir esforzándose. Pero cuando recibí aquel premio yo aún no estaba claramente orientado hacia este trabajo, me dio muchas alegrías, pero me quedaba lo más importante, que era conocer más este oficio, y es a lo que he dedicado mis esfuerzos estos últimos diez años que han pasado desde aquella bonita experiencia.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para ti?

Porque es un lugar donde, como actor y espectador, he experimentado sensaciones diferentes a cualquier lugar. Creo no sólo en el componente de entretenimiento que tiene el teatro, que también me parece importante, sino en la capacidad de transformación que puede tener. Como dice el personaje de Miguel Rellán en El viaje a ninguna parte: “El teatro tiene veneno, es un misterio”.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña Tamar Novas?

Ahora disfrutar de este viaje a ninguna parte al máximo. Además sigo trabajando con Juan Carlos Corazza y parte de la compañía de Comedia y Sueño en otro proyecto, y espero rodar en abril una película que se llama La playa de los ahogados, de Gerardo Herrero, basada en la novela de Domingo Villar.

Entre Verdi, las últimas «Tesituras» y la (no) llegada de «El rey león» a Santander

En esta nueva entrega de Escenario Cantabria nos centraremos en varias citas en el CASYC y en una (no) cita escénica programada para mayo.

Este sábado 15 de febrero la compañía de Anabel Díez representará en CASYC a las 20:30h Eso harás si me deseas, obra protagonizada por Jairo Martínez del Hoyo, Pilar García Solar, Xandra Lemolt, Cristobal Martínez y Eva González.

El 20 de junio de 1840 falleció la mujer de Giuseppe Verdi, Margarita Barezzi. Poco tiempo antes habían muerto sus dos hijos. El 5 de septiembre de 1840, apenas tres meses después de enterrar a su mujer, Verdi es abucheado en el teatro La Scala de Milán en el estreno de sus segunda ópera “Un Giorno di Regno”, prometiendo entonces no volver a escribir música nunca más. Durante un año entero Verdi cumple su promesa, por mucho que le insisten, el joven maestro, destrozado por el dolor de la pérdida, permanece inalterable en su decisión, hasta que una fría noche de 1841, tal y como cuenta en su biografía, se encontró al empresario de «La Scala», Merelli: “Una fría noche del otoño de 1841, me encontré a Merelli cerca del teatro. Con trucos me convenció para que le acompañara a su despacho para resguardarnos de la nieve; allí me dijo que Nicolai, su nuevo músico, no quería hacerse cargo de un libreto maravilloso titulado «El Nabucco» y que a esas alturas ya no podía encontrar otro. Como yo había decidido abandonar la música, le propuse darle “Il Proscrito”. Lo agradeció y me dijo que me llevara a casa el otro libreto a ver que me parecía. Enseguida me di cuenta de que todo aquello era una trampa para que volviera a componer, así que cuando llegué a casa, tiré «El Nabucco» sobre la mesa enfadado todavía. El libreto se quedó abierto por una hoja predeterminada y fue entonces cuando leí el mágico verso -Va pensiero suil`alli dorate-. ¡Nabucco me trotaba en la cabeza! Me levanté y leí el libreto, no una, sino dos, tres veces … antes de quedarme dormido, tantas que puede decirse que a la mañana siguiente
yo ya sabía de memoria el libreto. ¿Pero qué pasó aquella noche? Y sobre todo … ¿qué tuvieron que ver las 3 brujas de Macbeth en todo esto?

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El ciclo Tesituras que organiza Palco Tres en colaboración con CASYC comienza sus recta final con los conciertos de María José Moreno y Marina Pardo. María José Moreno, que actuará el día 22 de febrero a las 20:3oh, ha cantado en los principales teatros españoles y con directores como Peter Maag, Colin Davis, Julius Rudel, Jesús López Cobos, Alberto Zedda, Víctor Pablo Pérez, García Navarro, Miguel Ortega, Richard Bonynge, Ros Marbá, Frans  Bruggen, Rinaldo Alessandrini, Marco Armiliato, Vassily Petrenko, Giuliano Carella, Stefano Ranzani, Roberto Rizzi Brignoli. Christoph Rousset. Debuta en la Opera Estatal de Viena con Rosina del Barbiere di Siviglia y tras el gran éxito obtenido fue nuevamente invitada para interpretar el rol de Olympia en Les Contes d’Hoffman, en La Scala de Milán debutó con el rol de Gilda en Rigoletto. El 28 de febrero a la misma hora será el turno de Marina Pardo. Desde su debut en el Campoamor con Alexander Nevski de Prokofiev, la mezzosoprano destaca en el Repertorio Sinfónico con Das Lied von der Erde de Mahler, la misma obra en versión de Schoenberg-Riehn, Alt Rapsodie de Brahms, Misas en La b M y Mi b M de Schubert, The Messiah de Händel, El Amor Brujo de Falla, etc.

Y cerramos este Escenario Cantabria con una no cita. Hoy mi estado de estupor ha llegado al límite cuando he descubierto que en el Palacio de Deportes de Santander se ha programado un adefesio escénico que toma el nombre, sin pagar derechos de autor ni licencia alguna por parte de Disney, de El rey león para poner en escena un calco del musical, a lo cutre como es obvio. Lo peor es que alguno dirá: No voy a Madrid, que vienen a Santander. Pues no, señores, lo que vendrá en mayo a Santander es un chiste, una función de fin de curso, en la que no se cita ni al reparto ni mucho menos a la productora que hay detrás. Simplemente, lamentable.

Enric Benavent: «En el escenario me reencuentro con la esencia de esta profesión»

Se mete cada tarde en la casa de millones de personas a través de la pequeña pantalla, pero admite que necesitaba volver a respirar encima de un escenario. Y es que el teatro ha marcado la carrera de un actor que ya en los tiempos de Tábano se dio cuenta que el trabajo de los cómicos es algo que hay que hacer en equipo. Y eso se transmite en un escenario como el del Infanta Isabel, donde ‘respira’ cada tarde con uno de los mejores repartos vistos en nuestro teatro reciente. Y entonces, se crea la magia. Se apagan las luces y comienza la vida de El Cojo de Inishmaan.

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¿Cómo es el Johnny que ahora interpretas en el Infanta Isabel?

Es el hilo conductor, cuenta las noticias del pueblo, nos describe a la gente de esa isla. Es como un narrador clásico, que nos introduce en la historia, nos dice cuánto tiempo ha pasado…

¿Cómo han sido los ensayos con Gerardo Vera y el resto del reparto de El cojo de Inishmaan?

Hice con él El enemigo del pueblo y, desde entonces, hemos intentado colaborar varias veces y no ha sido posible. Él se definía como un director un tanto invasivo, pero yo nunca he tenido esa percepción la verdad. Me siento muy cómodo con Gerardo, hablo el mismo lenguaje que él. Tengo la sensación de que ha sido un proceso de ensayos muy acelerado para mi gusto. Uno de los puntos fuertes ha sido mi reencuentro con Teresa Lozano, que llevamos décadas coincidiendo en distintos montajes.

Y esa compañía que habéis creado, y eso se ve en escena, tiene una química ‘mágica’…

Hemos encontrado una manera de relacionarnos entre nosotros muy especial. La función desde el estreno ha subido muchísimo. Determinados engranajes de la función están ahora perfectamente engrasados. Hemos creado un reparto compacto teniendo a gente de edades y procedencias tan distintas como Adam y Terele. Es Gerardo el que ha sabido compactar sin dejar ni una figura a este reparto del que me siento tan orgulloso de formar parte.

¿Qué le atrapó a Enric Benavent de un texto como El cojo de Inishmaan?

Tiene un punto de ironía mezclado con un lirismo muy poético y afectivo que lo hacen un cócktel maravilloso. Humor, ironía, políticamente incorrecta y hace especial atención.

Su autor, Martin McDonagh, hasta ahora ha sido un completo desconocido en nuestro país…

Yo creo que es un autor que ahora es cuando está empezando a ser reconocido. Precisamente, haciendo esta obra he caído en la cuenta de que, sin pretenderlo, mi carrera ha estado marcada por el teatro del siglo XX: Eduardo de Filippo, Pinter… Y con El cojo de Inishmaan he entrado de lleno en el siglo XXI con un una obra que bebe de Becket y de los mejores autores irlandeses.

Y aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Enric Benavent?

Pisar un escenario supone reencontrarme con la esencia de esta profesión. Lo que me gusta del teatro es que puedes ahondar en los personajes, escarbar en lo más profundo de su ser para sacar su esencia. Uno empieza en esto seguramente por vanidad creo, pero de repente en los ensayos te das cuenta que transitar por la vida de otros nos da la oportunidad de vivir tantas vidas… Y entonces te das cuenta que este trabajo no solo te gratifica con el aplauso del público, sino también con algo mucho más profundo.

Entre las experiencias cinematográficas recientes está tu paso por Gente en Sitios de Juan Cavestany, ¿Cómo fue el rodaje?

Trabajar con Juan Cavestany me da un chute de euforia. Estoy muy contento por haber participado en Gente en sitios, una película tan libre en la que nos ha junto a gente del cine, el teatro y la televisión para contar unas historias que, en cierto modo, son un reflejo de la España en la que vivimos. Fíjate como fue ese rodaje. Yo salía de rodar El secreto de Puente Viejo y, sin desmaquillarme, me iba a rodar con él tras ponerme el traje en mi casa. Para mi suponía buscar un ratito para pasarlo bien y rodar con mi amigo Juan. En el momento del rodaje ‘pedíamos’ los improvisados permisos para rodar en sitios como la Audiencia Nacional o el bar de debajo de mi casa. Y tuve la suerte de compartir, una vez más, escenas con mi querida Nuria Gallardo. Sin duda, es la experiencia más eufórica de mi carrera. Entiendo muy bien su humor, aunque haya cosas que haya que cogerlas ‘con pinzas’, y eso nos hace tener una conexión muy especial.

Como tantos actores españoles su camino en esta profesión comenzó en Tábano…

Era el medio en el que me tocaba moverme entonces. Empecé en el grupo universitario UEVO. Veníamos de trabajar en Colegios Mayores, donde la Policía nos solía clausurar los espectáculos. Hice un espectáculo con Tábano en el que hacía ¡14 personajes! Recuerdo que mi objetivo únicamente era salir vestido al escenario, que entre tantos cambios saliese a escena con el vestuario correcto.

Con una larga carrera a tus espaldas, ¿Tienes algún personaje que se ha quedado por el camino, alguna espinita clavada?

Nunca tuve el sueño de hacer un personaje concreto. Creo que de alguna forma esto es herencia de mis tiempos en el teatro independiente. Allí no existían las individualidades, creíamos en el proyecto, en el trabajo en equipo. Yo valoro los papeles que me van llegando. He tenido la suerte de hacer personajes maravillosos con los que no contaba y con los que, desde luego, no había soñado. Soy un actor afortunado. Mi objetivo es que esta profesión siga sorprendiéndome con personajes tan bonitos como los que he tenido hasta ahora. Para que te hagas una idea, yo no conocía El arte de la comedia y cuando me dieron esa obra me di cuenta que era un bombón. Con personajes como ese me doy cuenta de lo afortunado que he sido como persona por poder transitar por personajes tan ricos. 

Antonio Dechent nos invita a tomar partido

“TOMAR PARTIDO” (Taking sides) es la 15ª producción de la Fundición, en colaboración conFocus (Barcelona), basada en la obra de Ronald Harwood y dirigida por Pedro Álvarez-Ossorio. El texto aborda la Alemania post-nazi de 1946 y pretende involucrar al espectador como parte y testigo de un juicio abierto que presenta dos actitudes absolutamente opuestas ante la terrible realidad política del Tercer Reich. Antonio Dechent, Roberto Quintana, Rocío Borrallo,José Manuel Pogay Emilio Alonso componene el reparto de la obra, que se podrá disfrutar del viernes 21 al domingo 23 de febero en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao.

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Berlín, 1946, una ciudad destruida, imagen dantesca, la quintaesencia del fracaso, la consecuencia de la guerra. Destrucción, desorientación, muerte; fin de una etapa. Construida sobre escombros, esta obra intenta reflexionar sobre la reconstrucción moral de la humanidad, la búsqueda de unos valores nuevos. Asistimos a los prolegómenos y averiguaciones preparatorias para el juicio que llevará a cabo la Comisión Antinazi para los Artistas. El comandante Steve Arnold, en su vida civil inspector de seguros, recibe el encargo de investigar las implicaciones del director de Orquesta Wilheim Furtwängler en la Alemania nazi de 1933 a 1945; para lo cual, reúne información e interroga a diversos testigos de su vida.

Su protagonista, Antonio Dechent, calificaba así a la obra en una reciente entrevista con Desde mi butaca: «Es un texto maravilloso. Es sobre unos juicios paralelos a los Juicios de Núremberg que se hicieron a la gente de la justicia y de la cultura. Es el espectador el que debe tomar partido y sacar sus propias conclusiones en este montaje».

Unos Goya entre la emoción y el bochorno

Pocos años he estado tan, sorprendentemente, de acuerdo con el Palmarés de los Goya. Pocos años, por no decir ninguno, me ha provocado tal sopor el espectáculo visto anoche por más de 3.500.000 de espectadores, les superó RED, tiene narices la cosa… Aunque, en realidad, lo comprendo. Si uno ponía puntual, a eso de los 22h, la gala, y veía a un maestro de ceremonias afectado, excesivo e incluso ¡afeminado! haciendo reiterados chistes sin gracia que caían en los tópicos que la gente tiene de nuestro cine patrio, pues lo único que podías hacer es echarte a correr… o pasarte a ver el peliculón de la tercera… Sí, Manel Fuentes se lució ayer y de lo lindo. De poco le sirvió encomendarse a la gran Rosa María Sarda. El guión de la gala fue bochornoso y él entró en el juego del patético texto. Si a esto le añadimos que, un año más, se desaprovechó la oportunidad del número musical…. Sí, señores, en este país hay actores que saben cantar y bailar como los ángeles. Vayan a ver cualquier musical y se darán cuenta. Bueno, sí, que en el numerito hubo dos infiltrados que, imagino, estarían pensando: «Tierra, trágame». Me refiero a Adrián Lastra y Javier Godino, que ellos sí que cantan, bailan e interpretan a la perfección. Corramos un tupido velo, a excepción de los chanantes con Raúl Arévalo como extra de lujo y algún momento de Alex O’Dogherty la gala fue para echarla a la hoguera. Hablemos de los premiados, que aquí sí  que estoy satisfecho. Ha sido el año de la justicia poética, ¿Cómo es posible que Terele Pávez no tuviese un Goya? Y solo por ese momento emocionante en que dedicó el premio a su hijo ya mereció la pena ‘tragarse’ la bochornosa gala. Tampoco me olvido del emocionado abrazo en el que fundió con Javier Bardem, impagable.

Foto: Agencia EFE
Foto: Agencia EFE

Javier Cámara que había soñado muchas veces con subir a ese escenario, que agradeció el premio a todos los que tuviesen una sonrisa en ese momento por su premio, yo era uno de ellos, desde luego. Y no era el único al que por fin reconocieron. Ahí estaba David Trueba, ese director lúcido, inteligente y dotado de una mirada tan especial que merecía por fin un reconocimiento unánime. Una de sus actrices, la bellísima Natalia de Molina, nos regaló una de las frases de la noche: «Nos lo quitarán todo, pero no nuestra capacidad de hacer nuestros sueños realidad». Vivir es fácil con los ojos… abiertos cuando uno puede disfrutar de una película tan optimista, ¡Qué falta nos hace!, como la de un David Trueba que agradeció uno de sus premios a los periodistas que intentamos ‘colar’ el cine en los medios. Gracias por la modesta parte que me toca. Y me gustó ver a un Javier Pereira, nervioso y emocionado. Lleva muchos años y, por fin, le dieron su merecido minuto de protagonismo. Otro nombre que no se me olvida es el de Roberto Álamo, me alegro tanto que se premiase el TALENTO de este inconmensurable intérprete.  Y hasta aquí mi crónica y, sí, he huido de los chistes horrorosos a lo no presencia del ministro que hizo el amigo Manel. Esperemos que la cosa mejore el año que viene. Cualquiera de los anteriores presentadores de los Goya, presentes en un jocoso vídeo, lo podría haber hecho mejor, esa es la verdad, pero tranquilo, Manel, que el Goya a la peor caracterización del año te lo llevas tú este año. Y qué narices, ¡Viva el cine español!

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Breves pinceladas sobre un teatro (no) apto para todos los públicos

No todo son vodeviles ni espectáculos sin seso en la cartelera madrileña. No todo son argumentos manidos y mil veces vistos en sitcoms de tercera. No todos son espectáculos simplones para evadirse. El teatro del que hoy hablamos en Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin alma no tiene nada que ver con todo eso, aunque y siempre lo reitero, desde esta sección abogamos por la riqueza de la cartelera de la capital, bienvenido sean todo tipo de espectáculos. Hoy nos adentramos en dos de los más reseñables estrenos de las últimas semanas.

El primero, Tierra de nadie, ha puesto el cartel de ‘No hay localidades’ día tras día en las Naves del Matadero, donde ha permanecido hasta el pasado domingo. El motivo creo que es evidente: Ver juntos a Josep María Pou y Lluís Homar. Bueno, alguno también acudiría por el influjo de Harold Pinter, para qué negarlo. El texto es una extrañeza en si misma. He leído varias críticas en las que el autor de las mismas admitía no haberse enterado «de la misa a la media». Pues bien, al público está claro que le pasa lo mismo. Y eso se notó, al menos el día en que yo la vi, en unos aplausos cordiales, pero muy alejados de la gran ovación que merecería el reparto de este arriesgado montaje al que rodea una poética del absurdo de la que le es imposible desprenderse. Intentaré explicar algo del argumento. Esta obra va de dos amigos que se reencuentran muchos años después, aunque por momentos no se reconozcan. Va de eso en cierto modo o no, quién sabe. Lo que sí os puedo contar es que Lluís Homar hace una construcción de personaje de lo mejorcito de su carrera. Altivo, crítico y erudito está a la altura de sus mejores trabajos, que últimamente han sido principalmente en cine y alguno en televisión. No me parece, eso sí, el mejor trabajo de Pou, ni de lejos. En la primera parte, cuando permanece alcoholizado y sin apenas moverse de su sillón, le noto sin garra, sin fuerza, con eso que llaman el «piloto automático». Cuando se levanta y recupera la consciencia de su pasado, su trabajo mejora y se llena de fuerza y vemos al Pou de siempre. Sería injusto no citar a otro de los actores que realmente me pareció excelente, incluso a la altura de estos dos grandes de la escena me atrevería a decir. Su nombre, Ramón Pujol, un actor al que había perdido de vista desde los tiempos de Doctor Mateo, donde descubrí su excelente trabajo. Sobre las tablas del Matadero ha hecho un trabajo medido, contenido, pero no carente de las emociones que transitan por la poesía de Pinter. Un descubrimiento, vaya. Sin duda este Tierra de nadie es un MUST de la temporada, que esperemos que tenga vida más allá de esta microtemporada madrileña.

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Y la otra propuesta nos lleva al Teatro de la Abadía y se llama El policía de las ratas. Un roedor agente de policía investiga un asesinato. Vemos sobre el escenario un cadáver. Una rata gigante, un gotero y unas sillas son los únicos elementos de atrezzo de este oscuro y sombrío cuento de Roberto Bolaño. Vayan con una advertencia por delante: El espectáculo es lo más antiteatral que he visto en mucho tiempo. Imagínense que es una lectura dramatizada, que como tal funciona perfectamente. No esperen ver a los actores caracterizados de ratas desde luego, ¿Quiere decir esto que me parezca una mala propuesta? Para nada, simplemente no me llegó en exceso esta soterrada reivindicación del diferente, del artista en la que Álex Rigola ha dirigido a dos extraordinarios intérpretes, Andreu Benito y Joan Carreras.

Como dice la función, entre las ratas pocas hay dadas a cultivar el ARTE. Y entre los humanos, todo sea dicho de paso.

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Se baja el telón de este último Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin alma, pero ya me pongo manos a la obra con el siguiente en que el teatro musical será el protagonista con una propuesta mágica y otra ochentera, ¿Sabéis ya a que musicales me refiero?

Una ovación con 100.000 aplausos

En 2011 comenzó esta aventura bloguera con ilusiones renovadas tras seis años con otros proyectos digitales que sin duda sentaron los precedentes de este espacio, PeriodismoXXI y Escondido entre bambalinas. Y hoy llegamos a las 100.000 visitas y las que espero estén por llegar… Es un motivo de celebración que algo como el TEATRO, lejos del mundo mediático que rodea a otros campos como el deporte, consiga tener tanta presencia en la red con decenas de blogs y webs especializadas que demuestran el interés del público por esa pasión que nos une DESDE MI BUTACA. En estos años han pasado por este espacio cientos de entrevistados, ¡Más de 400!, pero lo más importante es haber contado con vuestras visitas y vuestro cariño.  Todo ello ha impulsado una nueva aventura llamada DESDE MI BUTACA COMUNICA, en la que los proyectos contarán con una comunicación apasionada a pie de escenario. En este momento solo puedo daros las gracias por estar ahí durante estos años y pediros que no dejéis de visitar el blog, ya que seguro os seguirá sorprendiendo. ARRIBA EL TELÓN.

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María Adamuz, una ratuna vedette en La Latina

Se ha convertido en una de las actrices imprescindibles del musical en nuestro país. Su versatilidad vocal y actoral la han hecho transitar por personajes como la Sandy de Grease o una rockera ancianita en Forever Young. Su nuevo reto es convertirse en una vedette de revista, tiembla Norma Duval desde su retiro seguro, en The Hole 2.

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¿Qué es lo primero que se le pasó por la cabeza a María Adamuz cuando supo que sería una ratita en The Hole 2?

La verdad que me pareció una idea super original y divertida porque para colmo me dijeron que la rata ahora sería ahora una vedette. Eso ya fue lo que me terminó de cautivar ya que también me parece divertidísimo ser la vedette del siglo XXI y retomar los tiempos de la revista española que tantos éxitos ha dado en el teatro de la latina. Está siendo una experiencia muy enriquecedora.

Para los que no se metieron en el primer agujero, ¿Cuáles son los ingredientes que crees que atraparán al espectador de esta secuela?

Es un espectáculo diferente a lo que últimamente está acostumbrado el público, ya que es una mezcla de cabaret, circo, teatro y musical. Con todos estos ingredientes hay para todos los gustos y el público te puedo asegurar porque lo veo cada noche que se lo pasa en grande, no paran de reír y aplaudir durante las 2 horas y media que dura el espectáculo.

¿Cómo ha sido el proceso de ensayos junto a este equipo comandado por Víctor Conde y José Luis Sixto?

A Víctor le conocía desde hace tiempo pero nunca habíamos coincidido así que ya teníamos ganas los dos de trabajar juntos.  Con José Luis sí que ya habíamos trabajado juntos y ya me encantó la experiencia anterior, así que han sido unos ensayos para mi muy bonitos de éstos que no quieres que se acaben porque de tantas horas juntos se crea como una pequeña familia.

Se alternan Alex O’Dogherty y Fernando Gil como maestros de ceremonias, ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?

Yo ya admiraba a Álex, pero desde que trabajo con él lo tengo en un pedestal así que, qué no destacar de Alex si me parece uno de los actores más completos que tiene este país: Es buen actor, buen cómico, canta, baila , compone, toca el piano, la guitarra ,el ukelele y tiene un arte que no se puede aguantar como se diría en mi tierra … En fin como yo siempre le digo ¿Hay algo que hagas mal? Así que para mi compartir escenario con él es una maravilla y todo un honor.

Y a Fernando lo había visto en Spamalot y la verdad es que me encantó, aún llevo muy poquitas funciones con él pero destacaría la rapidez con la que se ha preparado el personaje y lo diferente que lo hace, ha conseguido hacer un maestro de ceremonias totalmente distinto por lo que aporta cosas nuevas al show.

No es tu primera transformación. Aquí eres una ratita sexy, pero antes te tocó ser una anciana rockera en Forever Young, ¿Cómo fue el trabajo junto a Tricicle y ese reparto tan ‘jovial…

El trabajo de meterme en la piel de una anciana con 95 años de la mano de Tricicle ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido en teatro, trabajar con Tricicle además de un regalo fue todo un aprendizaje. Los ensayos con ellos fueron como una masterclass de teatro gestual y comedia, les quiero y admiro muchísimo. Trabajaría de nuevo con ellos con los ojos cerrados.

Fuiste la dulce Sandy en un musical que está instalado en el imaginario colectivo Grease, ¿Era uno de esos musicales que soñabas con hacer?

Pues la verdad es que sí porque de pequeña ya me había visto la peli un montón de veces porque me encantaba y hasta tenía el cassette con las canciones que las cantaba y me sabía de memoria y, por supuesto, mi preferida era Sandy, así que cuando me dieron la noticia no me lo podía creer.  De verdad que interpretarlo fue un sueño hecho realidad.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña María Adamuz?

Estoy creando junto con mi compañero y amigo Rubén Yuste una comedia para teatro con unos 12 sketches escritos por diferentes dramaturgos y contamos con la ayuda de Tricicle, estamos muy ilusionados con este proyecto. Y sueño con seguir dedicándome a ésto muchos años y con nuevos proyectos como el cine o la televisión después de tantos años en teatro me apetece meter un poco el pie en el mundo de la ficción audiovisual.

Israel Elejalde: «Espero que dejemos de ser los bufones de la corte»

Israel Elejalde vuelve a ponerse a las órdenes de  Miguel del Arco en Misántropo tras un año intenso en el que pudimos verle en el Teatro de la Abadía «el lugar donde me pulí como actor» y en La fiebre, todo un reto interpretativo en el que contó una historia que incomodó a muchos espectadores.  Y Tras la emoción compartida en la nueva genialidad de Kamikaze Producciones se siente con una energía muy negativa, pero que torna en positividad al redescubrir que cada noche hace el teatro que le gusta con una compañía con la que es capaz de tirarse a la piscina cada vez que se levente el telón.

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¿Cómo es el Alcestes que ha creado Miguel del Arco?

Hemos intentado crear un Alcestes lo más humano posible. Si Moliére lo vio como un personaje cómico, Miguel ha sabido ver en él un dolor que está dentro de este tipo de personas. Hemos querido que el público empatice con él. Rechaza a todos los humanos, pero se ha intentado que sea lo más humano posible a pesar de todo.

¿Te has vuelto más misántropo haciendo este personaje?

Siempre algo del personaje que queda en ti, pero cuando es algo tan peligroso como la misantropía de este hombre, es mejor alejarse de ello. Su viaje es muy trágico, pero yo creo que en el fondo yo ya traía un poco de este personaje en mi propia personalidad.

Y ahora después de hacer la función, ¿Cómo te sientes Tras la emoción compartida?

Este personaje supone un viaje doble. Es un personaje muy negativo, provoca mucho dolor, pero a la vez disfruto de la maquina teatral que ha creado Miguel. Tras la emoción compartida me siento aún con el dolor de este personaje corriendo por mis venas, pero con la satisfacción de ser parte de un espectáculo en el que creo tanto.

¿Cómo fueron los ensayos?

La verdad es que quedaría muy bien decir lo que de fue un difícil trabajo de búsqueda del personaje, pero encontramos la forma de contar esta historia muy fácilmente. Nos hemos arriesgado, pero en el viaje que hemos hecho para crear este montaje lo que hemos encontrado ha sido mucha felicidad. Llevamos cinco años trabajando juntos y eso favorece que el clima de trabajo sea más abierto. Cuando te pierdes, tienes la certeza de que juntos encontraremos algo bueno al final del camino y eso es muy satisfactorio.

Y al mando de esta compañía, Miguel del Arco, con el que tu camino se cruzó hace muchos años…

Conozco a Miguel desde hace 18 años cuando hice mi primera obra, El anzuelo de Fenisa, que dirigió Pilar Miró con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Yo me acuerdo que el primer día me senté en la mesa justo al lado de Miguel, que hacía del protagonista. Desde entonces, nos hicimos muy amigos y colaboré en sus cortos y en la primera obra que dirigió y que produje yo. Se intentó montar La función por hacer anteriormente con otro reparto, pero no cuajó y cuatro años después conseguimos reunir al elenco soñado.

Y a pesar de las trabas, ivazo mediante, la escena sigue fluyendo, ¿Todo lo puede la vocación?

Con eso cuentan nuestros mandatarios, con la parte vocacional que tiene este oficio que nos hace tener la necesidad de hacerlo a pesar de todo. En todas las artes se están reinventando. Espero que esto sea una situación temporal y que dejemos de ser los bufones de la corte cual siglo XVII. Mientras que eso no ocurra, contaremos las historias en los espacios que nos dejen. Se debería estabilizar la situación, consiguiendo una cierta seguridad en el circuito off que permita vivir dignamente a los creadores y, por supuesto, que sigan las grandes producciones que tanto bien hacen a esta profesión.

Y en esa necesidad de contar historias a pesar de la hecatombe supongo que tiene mucho que ver que montases La fiebre, todo un reto interpretativo…

Tenía la necesidad de contar esa historia, quería reflexionar sobre la posición burguesa en la que a veces me siento instalado. No me planteé inquietudes artísticas, pero para poder desarrollar ese trabajo sí que tuve que enfrentarme de alguna forma a mis límites como actor. Ese sí fue un viaje doloroso, en el que me perdí varias veces, es muy duro hacer un monólogo político para decir cosas que el público no quiere escuchar. A la vez es muy gratificante por, de alguna manera, haber ampliado mi registro actoral. Me ha hecho crecer a nivel personal y artístico. Es un proyecto muy personal en el que he reinvertido el dinero que he ganado como actor. Esta profesión es una forma de ganarme la vida, pero también de ver la vida.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué proyectos sueña Israel Elejalde?

Estoy muy contento en esta compañía, son mis amigos y tengo muchos lazos afectivos me gusta el teatro que hacemos y como lo hacemos. Tengo un camino del que sentirme orgulloso por poder hacer un trabajo que me hace realmente feliz. 

La Ítaca de los cómicos

Hay ocasiones en que no puedes esperar para escribir. Habrá quien piense que es mejor reposar el comentario que uno pueda hacer sobre una función, pero si  lo que ves te atrapa de una forma tan arrebatadora tienes la necesidad de expresar el sentimiento que te ha provocado. Hoy me ha vuelto a pasar con un Secundario que me ha arrebatado el alma teatrera. Es éste un sentido homenaje a nuestros cómicos. En un tiempo en que parecemos imbuidos por la pseudoadoración a supuestos dioses argentinos y de cualquier procedencia europea, parecemos olvidar que en nuestras fronteras han nacido actores de la talla de Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, José María Rodero o Mary Carrillo. Palabras mayores. Mientras nuestro secundario, Ginés, espera a José Sacristán, se convierte en protagonista en un hipotético encuentro con el público y nos introduce en la intimidad de su camerino. Entonces, atendemos con silencio expectante a ese ritual previo a la función que es el maquillaje, cuando el actor se encuentra frente a frente con sus demonios e inseguridades. Y comienza el cómico a contarnos su historia. Todo lo puede la vocación de este intérprete que soñó con ser Segismundo y Ricardo III, a los que emula en este diálogo interactivo con el público, en el que el actor Antonio Velasco nos lleva a la raíz del oficio teatral. El to play (jugar) cobra más importancia que nunca y jugamos con el actor. Y cuando entramos en su juego con unos simples elementos de atrezzo conseguimos viajar a tiempos remotos en los que los cómicos eran considerados poco menos que parias, aunque en realidad, ivazo mediante, parece que poco ha cambiado esta percepción. Y en el aquí y el ahora del teatro se produce la magia. Velasco es un actor de una versatilidad encomiable. Secundario es una obra que le sale de las entrañas y eso se transmite en cada gesto, en esa mirada que te atrapa, llena de ternura y emoción sentida. Una emoción que se convierte en compartida cuando el público acompaña a este cómico de la legua en su aventura  con destino a una Ítaca soñada, un lugar de ensueño en el que poder clamar a los cuatro vientos su propensión a la comedia y el drama, aunque en cierto modo ¿No es la vida una representación en sesión continua? Él podrá mirar hacia atrás y pensar que ha hecho lo que realmente siente, lo que realmente le sale del alma.

Si tienen ocasión, no dejen de disfrutar de este ACTOR en estado puro en alguno de los ‘bolos’ que le llevarán por España. Él también se lleva su macuto a cuestas, digno heredero de tantos cómicos de la legua, para recorrer España. Ahora entiendo los sentimientos de los que hablaban las críticas, fabulosas, que le hicieron en Madrid, querido Ginés, decididamente nos encandilaste anoche en el Café de las Arte Teatro (Santander) con este espectáculo concebido para la ya emblemática La casa de la portera.

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