Dos leonas versus un móvil y ¿un borracho?

anarqSon las ocho y media de la tarde. Suenan las señales del Teatro Español que anuncia que La anarquista va a comenzar. Ocho y cuarenta minutos vuelven a sonar las señales del Español, ¿Un deja vu? No, simplemente la falta de educación del público, una vez más. Tras el segundo ring, Ana Wagener aguanta la mirada unos segundos al público. Siguen la representación. Vuelve a sonar. El público también se mosquea. Cuarto ring y Magüi Mira propone: ¿Volvemos a empezar no? Y tenemos la función en paz, salvo un servidor que tiene que aguantar la somnolencia de un PERSONAJE borracho como una cuba en el que pocos espectadores se fijan, las cosas como son. Se le nota disfrutando de la palabra de Mamet, lo medita todo con las manos que aguantan su cabeza mientras se echa una santísima siesta. Su olor a vinorro delata el motivo de su somnolencia. Vergonzoso no, lo siguiente. Sí bueno, lo siguiente es no aplaudir, faltaría más, y bajar las escaleras dando tumbos, ¡Natural! ¿Qué diría Mamet de este público? Seguro que le dedicaría unos buenos improperios.

Ana Wagener y  Magüi Mira supieron salir adelante. La anarquista y su carcelera brillan con la palabra de Mamet. En la mirada de Mira hay «un abismo de tristeza» que penetra en el alma del espectador. Un personaje desgarrado por su pasado, que cree encontrar en la fe su particular redención. Quiere salir de la prisión para reencontrarse con su padre. Enfrente tiene a una dura carcelera. Ana Wagener. Otra leona que «devora» la escena. Comienza con un tono amistoso, pero su relación se tensa. Tiene que soportar cómo la otrora revolucionaria que mató a dos policías, le echa en cara que no exteriorice lo que lleva reprimido en ella durante toda su vida. La anarquista se cree libre y por ello da su particular lección a la carcelera. No es el satírico Mamet de Noviembre ni el radiógrafo social de Glengarry Glen Ross,  pero el texto más aparentemente «conservador» de Mamet apuesta por la palabra, por el diálogo. Por el teatro de ideas.

Y al final, gran ovación con la sala pequeña del Español en pie. Dos leonas. Dos actrices. Bravo.

Bezerra y Sanzol, dos intensas voces de nuestra escena

Nota previa: Entrevista inédita realizada en el verano de 2012 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander 

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles, el espectáculo va a comenzar. Se levanta el telón de este encuentro entre dos buenos exponentes de la dramaturgia española actual: Paco Bezerra y Alfredo Sanzol. El ring de sus teléfonos suena constantemente y ellos se disculpan una y otra vez. Están de alumnos en el curso de Wajdi Mouawad en la U.I.M.P, un dramaturgo que sin pretenderlo se ha convertido en una especie de gurú de la escena. “Lo que más me gusta del trabajo de Wajdi Mouawad es que se implica en todos los estados del proceso”. Paco Bezerra, que ha tenido esta temporada sus dos primeros estrenos en Madrid, está entusiasmado con el trabajo con el creador de Incendios. Para Sanzol, la clave de su teatro es que “Quiere dar voz a aquellos que no pueden hablar”.

En La Luna ha llevado a Alfredo Sanzol a su consagración como dramaturgo. Un montaje que ha supuesto un trabajo de más de un año en el que “me he introducido en la zona de los primeros recuerdos y los sueños”. Ha sido reciente Premio Ceres al mejor autor en Mérida: “Es un honor que te premie un festival así con un jurado tan importante”. Bezerra reconoce la hazaña de su compañero: “Tiene mérito que te premien con comedia y encima con sketches, que es algo muy denostado dramaturgicamente hablando. Tiene un gran valor lo que ha conseguido Alfredo”.

Para Bezerra esta ha sido su temporada: “No había estrenado nunca y por fin he conseguido estrenar en Madrid dos de mis obras”. La Escuela de la Desobediencia y Grooming han puesto en el mapa teatral a este autor. “El mejor regalo ha sido poder trabajar con alguien como José Luis Gómez”. El fundador del Teatro de la Abadía se implicó activamente en Grooming– algo así como ‘ciberacoso’.

                  La Magdalena me inspira muerte y destrucción”

Dicen que el teatro es una lucha de contrarios y Paco Bezerra quiere romper con el ‘idílico’ paraje de la Magdalena con una historia sombría llena de fantasmas y muertes truculentas. Para Sanzol, todo este paraje “es muy teatral”. Admite que le inspira mucho encontrarse con personajes como Fernando Sabater en este mágico enclave.

Alfredo Sanzol, Miguel del Arco, Juan Carlos Rubio, Paco Bezerra… Solo nos vienen unos pocos nombres a la cabeza cuando pensamos en dramaturgos españoles contemporáneos. Es necesario que la voz de los autores españoles esté presente. El problema es que no se apuesta por ellos en los grandes teatros públicos. Los programadores se justifican diciendo que “vende más un Shakespeare”, pero deberían tener más peso nuestros autores. “En los países de nuestro entorno han entendido la importancia de tener una voz propia” comenta Sanzol con cierta indignación.

Lo más grande de una función como Grooming es que te atrapa de tal forma que se queda en tus recuerdos”. Alfredo Sanzol ha encontrado en el teatro de Bezerra algo que le atrae mucho: “Es capaz de identificarse con cualquier tipo de personaje y eso es muy grande”. Paco admite que “tengo mucho en común con su obra, pero precisamente en montajes que no se han estrenado”.Así,  Bezerra destaca de Sanzol que hace “una comedia que sobrecoge, no es nada banal”.

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Sanzol junto a sus actores y José Luis Gómez en la presentación de «Grooming»

El humor es una de las señas de identidad del teatro de Sanzol: “Necesito valerme de la comedia, pero nunca busco la risa, mi intención es contar una historia”. Bezerra tiene mucho humor ácido en su vida real, pero en su teatro aún no lo ha explotado en exceso: “La escuela de la desobediencia es mi primera comedia como tal”. Un género que difícilmente tocará Paco Bezerra es el musical: “Preferiría hacer una revista que es más nuestro”. Sanzol se muestra más abierto a la idea: “Llevo tiempo intentando fraguar una idea que me sirva para hacer un musical”.

             Con China en el horizonte

El rostro de los dramaturgos torna en sorpresa cuando descubren sus proyectos. Los dos tienen a la cultura china como nexo de unión entre sus nuevas creaciones. Bezerra prepara El Rescate del Dragón, “La historia de una china a la que tocan a la puerta sus vecinos españoles después de 15 años en que no la han pedido ni sal”. Sanzol estrena Aventura con las T de Teatre para el Teatre Lliure: “Seis socios que reciben la oferta de compra de su empresa por una empresa china. Al final lo que venden es a una de las socias”. Tras una intensa gira, llegará a los Teatros del Canal en primavera de 2014. Mientras el último trabajo de Paco en La Casa de la Portera, Ahora empiezan las vacaciones, ha regresado el microespacio escénico madrileño, Sanzol ha tenido en cartel dos versiones. La importancia de Llamarse Ernesto y Esperando a Godot, dos montajes en han sido todo “un viaje con dos amigos a los que escucho y con los que disfruto. Dos comedias a las que les une un humor “lleno de trascendencia y fuerza”. Sin darse ninguna importancia, admite estar contento con sus manzanitas del lunes, pero “me hubiese encantado el reconocimiento también para todos mis actores”.

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Sanzol con uno de sus Premios Max el pasado lunes

Sin vencedores ni vencidos…

la-mula-2013-04b-secun-de-la-rosa-mario-casasHabía una vez un país que no dejaba de perder a esos actores que han servido a los planos secuencia de las películas de Berlanga para llenar con sus pequeñas intervenciones la pantalla. Ellos eran protagonistas de la película un rato y eclipsaban a la pareja protagonista. Había una vez una película maldita, que se tubo que firmar como ‘Anónima’ por estar firmadas entre un reputado director, que abandonó el barco, y un hombre enmascarado. Nada de lo que les cuento es producto de mi imaginación, ocurrió tal cual. Tras varios años intentando estrenar La mula, este mismo viernes se ha estrenado con, en mi opinión, demasiado modesta acogida. Un séptimo puesto en la taquilla para una película que ha costado sudor y lágrimas sacar adelante es casi un insulto a la inteligencia, y encima tiene al huracán publicitario Mario Casas de prota, ¿Por qué menospreciamos tanto nuestro cine?

Vamos a quitarle el anonimato. La película la firma Michel Radford… Con un planteamiento totalmente berlanguiano, La mula fija su mirada en el bando nacional, el de los supuestos vencedores en la Guerra Civíl, fija su mirada en el animal y en los héroes anónimos de la contienda. El humor y el planteamiento recuerdan a La vaquilla, pero sin duda el desarrollo de la trama es más amable, menos punzante que el guión de Berlanga. El protagonista, Mario Casas, firma uno de sus mejores papeles. Siempre que sale del patrón de protagónico chuleta y ligón que le impone la industria cinematográfica, lo borda. Ya lo hizo en Grupo 7 y Carne neón. Y no, no se quita la camiseta para lucir palmito en mitad de la Guerra Civil. Cual Quijote en mitad de la batalla contra los molinos, su Juan Castro busca en mitad del bombardeo a su mula, su confidente animal. Le acompaña su Sancho particular, su escudero en mil y una batallas. Y de nuevo Secun de la Rosa nos atrapa. Sí, señores, es un digno heredero de actores de estirpe cual José Luis López Vázquez o Alfredo Landa. Construye en El Chato, un personaje muy humano, de esos a los que coges cariño.  Un aspecto que también comparte con las cintas de Berlanga es el protagonismo de los maravillosos secundarios. Empezando por Maite Sandoval, una actriz que los amantes de las tablas tenemos la suerte de disfrutar en los montajes de Los Ulen. Doña Concepción no ve un buen partido a Juan para su hija, pero cuando se convierte en héroe por azar, le mirará con otros ojos. Luis Callejo, Antonio Gil y Eduardo Velasco siempre lo dan todo en cada trabajo, ya sean protagonistas o meras comparsas. Tres actores curtidos en las tablas, ¡Cómo se nota!, que nos regalan momentos inigualables en cada intervención.Y ¿Qué decir de la maravillosa Pepa Rus cuando se junta con su amorcito Secun? Que se crea la magia, otra actriz que podría emular a Gracita Morales o a la gran Rafaela Aparicio.

Y además, el guión no es maniqueo ni partidista. Todos los personajes viven sumidos en mitad de la sinrazón de la guerra. No tenemos la sensación, como en otras películas de similar cuño, de que nos están dando el discurso partidista. Y esa es una de las claves de que esta mula galope a buen  ritmo. Es divertida, con ciertos giros ingeniosos y hay unidad en la narración a pesar de la consabida llegada del director enmascarado.

Ninguna de los tres grandes trabajos de Casas ha sido un bombazo en taquilla y sí otros títulos de dudoso interés cinematográfico, cuanto menos curioso. En esta película también debería ser un aliciente su presencia, hace un gran trabajo, esperemos que la taquilla mejore en los próximos días gracias a las mario adictas. Vayan ustedes a verla, merece la pena. Sí, es de la Guerra Civil, pero es muy divertida, ¿Hay mejor medicina para estos tiempos que una buena ración de risas?

Y si les apetece una ración doble de buen cine, no se pierdan la imaginativa Stoker. Les aseguro que no han visto nada igual. Tirando de guiños a referentes como Hitchcock se crea un universo cinematográfico nuevo, que te envuelve en una espiral narrativa de la que no serás capaz de escapar. Ha entrado en sexta posición en taquilla.

Cuando las luces se apagan…

images (1)Cuando las luces se apagan y el escenario se ilumina, el espectador espera vivir una aventura, que le cuenten una historia que le haga viajar gracias al poder de su imaginación. Muchas veces se puede llevar un chasco, pero cuando surge la magia es algo inolvidable, algo que te llega muy hondo y que solo el teatro gracias a sus recursos de arte vivo puede conseguir.

Sergio Peris Mencheta se tiró a la piscina con doble tirabuzón y posibilidad infinita de estrellarse en un acercamiento a una de las obras maestras de Shakespeare, La tempestad. Aquí torna en una Tempestad muy personal y esa es la clave del éxito del espectáculo que ahora se puede ver en el Teatro Galileo hasta el 2 de junio . Tempestad se encuadra en el ensayo de una nueva producción de la obra del autor bardo. Sí, es puro teatro. Los actores paran la representación cuando ven que les han cambiado el pie o cuando están excesivos en algunos pasajes. La versión va a la esencia del texto, coge aquellos elementos y aquellas partes del texto que cree que son esenciales para contar este cuento. En realidad, todo es un juego. El teatro es un juego, donde los espectadores pagan para ser engañados en un pacto previo que haces al pasar por taquilla. Los actores juegan a ser otros y aquí todos los actores interpretan varios papeles, subrayando ante el público este hecho, y nos resulta más creíble que en otros montajes con una veintena de actores. Se crea la magia. Se acepta el pacto espectador-actor y nos creemos en mitad de la tempestad, ¡Qué belleza de imagen se ha creado para recrear tal momento inicial del montaje! Tras un montaje de mujeres, Incrementum, Peris Mencheta se enfrentó a un montaje de hombres. Sí, como en la época del autor de Hamlet, es un hombre el que toma el roll femenino. Y de nuevo, la sensación de ser parte de un maravilloso juego infantil, ¿Quién no ha soñado alguna vez con surcar el mar en un barco y vivir una y mil aventuras? Por supuesto, sin un trabajo interpretativo colosal no sería posible conseguir la magia, que el espectador entrase en este juego de convenciones teatrales. Del excelente reparto de 8 intérpretes que interpretan  la friolera de casi veinte personajes, me quedo con el  trabajo superlativo de Victor Duplá y Javier Tolosa. El esclavo deforme de Javier Tolosa, mitad fragilidad mitad irracionalidad, es una de las mejores construcciones de personaje de la función, solo hay que ver las transiciones entre este Calibán y  el ‘racional’ Alonso. Qué decir del Próspero y Antonio de Victor Duplá. Difícil adjetivar su extraordinario trabajo.

Y las luces se encienden al final del cuento, pero la sensación de haber sido parte de una experiencia tan emocionante permanecerá en el imaginario colectivo de los afortunados espectadores…

Un éxtasis musical en el hall del Lara

teatro-actores-obra-Los intentos de inventar musicales de creación española han tenido desiguales resultados en el gran formato, con honrosas excepciones como el maravilloso Mar y cielo. Ahora bien, han surgido unos cuantos milagros en el pequeño formato, siguiendo un poco los pasos del homónimo neoyorquino, el Off  Broadway. Pegados, La barraca del Zurdo y Por los ojos de Raquel Meller demuestran que se puede hacer un musical «muy nuestro» sin necesidad de grandes presupuestos ni aparatajes técnicos. No olvidemos que no hay que hacer una diferencia entre el teatro de texto y el musical. La clave de su éxito debe radicar en que cuente algo. Una mera sucesión de números musicales sin sentido es otra cosa. Un espectáculo sí, pero no una obra de teatro en la que debe primar la historia, una buena historia,  ¿Puede tenerla un musical sobre una adolescente que recibe la llamada de Dios que le canta temas de Whitney Houston? Pero, ¿Qué invento es éste?, que diría  nuestra querida Saritísima. Lo mismo podría ser un espanto, lo más probable, o convertirse en una de esas joyitas escénicas en las que se convierten las obras estrenadas en el ya mítico hall del Lara que ha acogido espectáculos como La función por hacer, que se repondrá en el Teatro de La Abadía desde la próxima semana.

La llamada, por de pronto, contaba con un argumento original. Un campamento religioso de verano en decadencia poblado por canis adictas a Juan Magán y compañía. En mitad de ese desolador panorama vemos la luz, recibimos la llamada… de Richard Collins Moore. Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público. Desconocía que detrás de ese grandísimo actor característico se escondía un chorro de voz de ese calibre,  de ovación el número de I have nothing. María (Macarena García) queda hipnotizada por el influjo de las canciones de «la negra esa que cantaba». Ella sigue un poco a lo suyo. Con su grupo, SUMA, pero él se la vuelva a aparecer y aquello ya es el acabose. García, con su ingenuidad y dulzura nos enamora con su deliciosa poligonera con aspiraciones divinas. Si no se habían enamorado de ella en Blancanieves lo harán con La llamada. Su amiga del alma, Andrea Ros, tiene una voz potente y un magnetismo especial con el público. Para poner orden en ese barullo está la hermana que interpreta Llum Barrera que, junto a Belén Cuesta, forman una pareja cómica deliciosa. Ojo al numerito de Viviremos felices en la fe o a su recurrente lema : «La música hace milagros, Milagros». El libreto corre a cargo del tándem Javier Ambrossi y Javier Calvo. Han creado unos personajes humanos, a los que terminas cogiendo cariño y esa es una de las claves del éxito del espectáculo. El espectador empatiza con unos personajes que no resultan nunca excesivos. Dudo bastante que alguien pueda salir ofendido por motivos religiosos de esta función. Está escrita con estilo y, sobre todo, con clase, sin entrar en estridencias ni estereotipos maliciosos. Divertida, ingeniosa y plagada de buena música en directo. No tengo ninguna duda de que he tenido una revelación divina. La llamada entra, por derecho propio, en la lista de sucesos teatrales de la temporada. Que nadie se la pierda, que las entradas vuelan.

Maldita crisis, Maldito 21%

btw-verhogingEste artículo nace de las entrañas. Nace del malestar que me provoca que me digan que no llegan algunos espectáculos a los 30 espectadores sin ser precisamente de pequeño formato. Nace de la rabia contenida por los salvajes datos de la caída de recaudación en el cine y el teatro. Nace de que tengamos un gobierno que está matando a la cultura. El cierre de Alta Films es solo el comienzo de una hecatombe cultual en la que tiene mucho que ver la crisis, claro, pero también el maldito 21%.

¿Qué somos sin cultura? Animales irracionales, sin seso ni juicio, ¿Qué podemos esperar de un país que no apoya lo suyo? ¿Qué podemos esperar de un gobierno que ataca a la marca España, esa que tanto se llena la boca defendiendo? Pobreza no solo económica, sino intelectual. Dicen que las crisis aguzan el ingenio, pero sin una respuesta institucional, sin una bajada del IVA, señores del gobierno, nuestra industria cultural se va a pique. Luchar por la cultura siempre ha sido una batalla a contracorriente, pero en estos tiempos SALVAJES es casi una osadía montar un espectáculo o rodar una película. «Solo quiero monólogos», es lo que más suelen querer los programadores en provincias. Barato y, a poder ser, con una estrella mediática. Si ni las grandes empresas de producción, que se de buena tinta que no van nada bien, consiguen superar este huracán mezquino, ¿Qué podrán hacer esas producciones que a modo de cooperativa están llenando las programaciones de teatros de toda España? ¿Y las agencias de comunicación que tan bien comunican el teatro que se ven pisoteadas también por la situación lamentable del teatro?

Hay un pequeño pozo de esperanza que son las salas alternativas, por supuesto. Son el germen de una revolución cultural que ya está en la calle, pero nunca se podrá «vivir» de una sala para 10 0 20 espectadores. Eso se llama «amor al arte», aunque para llenar la nevera haya que hacer otros trabajos.

Siento no arrojar un poco de esperanza, pero esta marea es imparable. Solo nos queda cruzar los dedos para que se rectifique esta absurda situación YA MISMO, aunque por el camino los ‘muertos’ van a ser muchos… y los que quedan por caer.

Gana 5 entradas dobles para el "Cordón umbilical" de Daniel de Vicente en el Lara este domingo

En la celebración del veinticinco aniversario de Javier y Laura, la hija del matrimonio, Ana, les comunica a sus padres y a su novio David una noticia que nadie esperaba. Esa noticia cambiará el devenir de los acontecimientos de los cuatro, pero también influirá en el transcurrir de Alberto, que pronto conocerá a David en una discoteca; y en el de su compañera de piso Lucía, que se encontrará con Javier en una habitación de hotel. A partir de entonces, los seis formarán un cordón umbilical al que, sin saberlo ni tan siquiera intuirlo, permanecerán unidos, pero también atados. Y que terminará siendo la soga con la que se asfixien.

“Teatro de Ahora´, compañía teatral

Foto_Cordón_Umbilical_foto_Victor_Prieto_002Teatro de Ahora es una compañía formada por un colectivo de profesionales del teatro cuyo propósito es representar sobre los escenarios historias de ahora, sin la necesidad de versionar o adaptar a los clásicos ni traducir o comprar los derechos de obras extranjeras, apostando por una dramaturgia contemporánea y una puesta en escena moderna.

Cordón umbilical supone el debut en la dramaturgia, la producción y la dirección de Daniel de Vicente, que también ha conseguido editar su obra bajo el sello de Ediciones Antígona, con 22 años. Se ha convertido en todo un hombre orquesta de la escena con este proyecto tan largamente soñado. En escena, una serie de personajes que callan más de lo que dicen. Una pareja con niño a la vista, un veterano matrimonio con algún que otro secreto, una homosexualidad latente en el aire y mucho vino, como ‘cordón umbilical’ de las historias. Con una sobria puesta en escena, como toca en las salas alternativas por motivos obvios, Cordón umbilical es solo una pequeña muestra de un talento emergente que se podrá disfrutar los domingos 5 y 12 de mayo en el madrileño Teatro Lara.

DESDE MI BUTACA sorteamos cinco entradas dobles para este domingo 5 de mayo a las 2o:30 horas.

Para participar debes seguirnos en Twitter, @crdesdemibutaca, y mandarnos un mail a periodismoxxiactualidad@hotmail.com con vuestro nombre, apellidos, DNI y nick en Twitter para comprobar que nos sigues antes del viernes 3 de mayo. A los ganadores se les mandará un correo con la forma de recogida a lo largo del viernes. 

Y si no eres uno de los afortunados, puedes aún comprar tus entradas para el 5 y el 12 de mayo. 

"Las moscas" o el talento colombiano…

487890_506111706106628_318696243_nEste fin de semana hemos vivido de primera mano DESDE MI BUTACA el nacimiento de dos proyectos. Una nueva sala y el proyecto tres vías del Instituto del Teatro de Madrid. Nave 73 es una apuesta escénica que nada a contracorriente, que apuesta por el TEATRO en tiempos convulsos. Hoy más que nunca es todo un riesgo abrir una nueva sala, pero precisamente esas salas alternativas que nacen de la pasión y el amor escénico hacen que la escena madrileña esté más viva que nunca. Estos proyectos  fomentan la creatividad y la colaboración entre las compañías, dispuestas a actuar casi sin cobrar, y estos pequeños pozos de esperanza en que se han convertido las salas del circuito off, como si de un hermano pequeño de su homónimo neoyorquino se tratase. Nos adentramos en esta nueva sala donde se respira entusiasmo de sus gerentes que agradecen los llenos diarios, ayer se quedaron varias personas sin poder entrar, de los espectáculos que ha traído el Instituto del Teatro de Madrid. Montajes llenos de buen hacer y trabajo duro. De ensayos a deshoras y, sobre todo, de amor por el arte.

Ayer se cerró el proyecto de las tres vías del ITEM con la propuesta contemporánea, Las moscas. Entre el maravilloso reparto del montaje no dudé un momento en fijar mi mirada en dos actrices magnéticas, pura emoción. Las dos comparten algo, la procedencia y que son buenas amigas. Cuando entra en escena Marleyda Soto Ríos en mitad de toda esa pudredumbre que refleja la atmósfera de Las moscas, uno solo se puede fijarse en ella. Irradia humanidad con ese criado encogido, que parece sacado de una obra de Tadeuz Kantor. Cuando desaparece de escena la echamos de menos, hasta que en el tramo final vuelve a emocionar al público. Es aún más difícil destacar cuando el personaje no es protagónico, destacar dentro del pueblo o de los soldados, pero nos sobran los ejemplos en que un buen montaje basa su éxito o su fracaso en jugar sus cartas a los secundarios. Ana María Gómez Valencia, con su voz desgarrada llena de emoción cual heredera de ‘La Lupe’, toma la voz cantante como pueblo y como soldado. Las dos amigas han venido a Madrid para hacer el Máster que organiza el Instituto del Teatro de Madrid. Una suerte poder haber disfrutado de su trabajo anoche. Además, Marleyda tiene una nueva cita con los espectadores madrileños el próximo 22 de mayo con El protocolo en Garaje Lumiére, pero esa es otra historia que les contaremos más adelante DESDE MI BUTACA.

Risas, música y hemoglobina en "Evil Dead El Musical"

13649946268915-0-680x276Jugando continuamente con los tópicos del cine de terror made in usa, Evil Dead es un refrescante musical que se representa en la Sala 2 del Teatro Nuevo Alcalá tras su éxito en el Kinépolis madrileño. En esta ocasión, Rubén Yuste se convierte en el protagonista de este espectáculo propio del Off-Broadway que nos hace pasar un buen rato con su humor gamberrote y malencarado. Niños pijos, rústicos aldeanos e incluso ¡árboles! desfilan por este musical. Evil Dead juega con las convenciones teatrales, nos lo pasamos ‘pipa’ sabiendo que es todo una ficción: desde el supuesto puente a la sangre que brota de un cacharrito que llena a los espectadores de la llamada splatter zone de hemoglobina. Eso no quita para que haya otros efectos realmente creíbles como la mano cortada o el arce que habla. Hay números musicales particularmente brillantes como Nos vamos de excursión. Está claro que los musicales, en todos sus formatos, ya son una, feliz, realidad en nuestro país.