Esperando un Incrementum…

Esperando a Yolanda, ese podría ser el título de la función que repone Sergio Peris- Mencheta estos días en el Galileo, o bien podríamos titularla Esperando un incrementum. Tu jefe de departamento te comprende. Te puede abrir la puerta o bien no abrirte la puerta. Puedes darte una vuelta por el resto de departamentos mientras tanto y en otra ocasión puede que la fortuna te sonría ¿Qué le preocupa a tu jefe de departamento? ¿Qué será de estas empleadas cuando Yolanda se jubile? Seis actrices magnéticas sin escenografía alguna nos sumergen en el absurdo mundo de la empresa. Se repite el mismo texto una y mil veces con emociones diferentes. Puro absurdo que se acentúa con ese guiño a la obra maestra de Ionesco, La cantante calva: «»Coge un círculo, acarícialo y se hará un círculo vicioso». Sin desmerecer al resto de actrices, maravillosas, María Isasi lleva el peso de la función, especialmente brillante cuando se convierte en jefe de departamento.  Al igual que en la citada obra de Ionesco, a la que muchas veces se ha tachado de estática y de que no ocurre nada, ocurren muchas cosas y el brillante reparto no para en este particular calvario por conseguir un incremento. El reivindicativo final, del que no desvelaré nada, es uno de los puntos álgidos de una función que estará solo hasta el 28 de abril en el Galileo. Después llegará la Tempestad de Sergio Peris- Mencheta,  ese actor reconvertido en brillante director que con trabajos como Incrementum demuestra un compromiso firme por un teatro que cuenta, que dice cosas al espectador. Un descubrimiento, desde luego.

Mientras tanto en el Valle Inclán siguen esperando a Godot en un «físico» montaje que en manos de Alfredo Sanzol se convierte en una experiencia escénica mágica gracias a la creación de unas imágenes muy bellas, muy poéticas. A ello contribuyen unos actores brillantes, especialmente Juan Antonio Quintana, un veterano de la escena que dota a su Lucky de una fragilidad animal que torna en lucidez cuando nos da el discurso filosófico con asombrosa entereza. En este mundo «absurdo» que nos ha tocado sufrir seguiremos esperando montajes tan brillantes en las próximas semanas que, seguro, la rica cartelera madrileña nos facilitará. Volveremos a hablar de Sanzol y de Peris- Mencheta, sin ninguna duda.

"Liverpool Suite" pone el sello Mondragón a las canciones de Los Beatles…

Una de las sorpresas de "Liverpool suite" es un dúo con Santiago Segura.
Una de las sorpresas de «Liverpool suite» es un dúo con Santiago Segura.
"Nuestro viaje en tren a The Cavern fue muy berlanguiano, muy accodentado"
«Nuestro viaje en tren a The Cavern fue muy berlanguiano, muy accodentado»
Gurruchaga y su Orquesta  Mondragón, incombustible a lo Lennon.
Gurruchaga y su Orquesta Mondragón, incombustible a lo Lennon.
El 7 de junio presentará el disco en un concierto.
El 7 de junio presentará el disco en un concierto.
El título del disco, Liverpool suite, es un guiño a la accidentada noche que pasaron en la ciudad de The Beatles.
El título del disco, «Liverpool suite», es un guiño a la accidentada noche que pasaron en la ciudad de The Beatles.
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«En Liverpool algunos no saben ni quiénes son The Beatles, pero son forofos del equipo de fútbol…»Las colaboraciones con la gran Michele Mccaine, una constante en la trayectoria de La Orquesta Mondragón. Las colaboraciones con la gran Michele Mccain, una constante en la trayectoria de La Orquesta Mondragón."Michele no dudó un momento en colaborar en el concierto y en el disco"«Michele no dudó un momento en colaborar en el concierto y en el disco»                                            Nacho Campillo, otra de las colaboraciones de lujo en «Liverpool suite»
Gurruchaga obsequió a los medios con café de la supuesta  cafetera de John Lennon.
Gurruchaga obsequió a los medios con café de la supuesta cafetera de John Lennon.

Siglo de Oro que estás en los escenarios…

Carlos Saura y Els Joglars se han lanzado a la puesta en escena de dos textos procedentes de ese período dorado de nuestro teatro. Lo han hecho eso sí, con versiones totalmente libres, pero a la vez sin faltar a la esencia de los textos. El coloquio de los perros y El gran teatro mundo son dos buenos ejemplos de cómo hacer teatro clásico alejado de convencionalismos. Para el primero ya no queda ni una entrada. Afortunados los que puedan disfrutarla.

el-coloquio-de-los-perrosRamón Fontseré se enfrenta a su primera dirección tras la marcha del alma máter de Els Joglars, Albert Boadella. Lo hace con una novela ejemplar de Cervantes y no con una obra de teatro, recordemos lo poco afinado que estaba en la dramaturgia el autor del Quijote, como muestra la espantosa La gran sultana. Como de costumbre, el grupo catalán hace de su capa un sayo y utiliza la escusa del texto cervantino para criticar la pudredumbre de nuestra sociedad. Hay palos para la clase política imperante y para el pueblo que trata a los perros como si hijos suyos fuesen. Desde luego que no se nota la marcha de Boadella. El coloquio de los perros es un montaje brillante con unos intérpretes, el propio Fontseré se lleva la función de calle, magníficos. Utilizando un juego de máscaras, otra seña de identidad de Els Joglars, los actores se transforman en un buen puñado de estereotipos, que no por serlo dejan de ser acertados, que describen el absurdo que nos toca vivir. Sin miedo a «tocar» el texto, se ha conseguido un montaje totalmente libre que, sin embargo, mantiene la esencia de la novela ejemplar de Cervantes. Tan divertida y ácida como siempre. Larga vida a Els Joglars.

granteatro_fotosergioparra_119_web[1]Leyendo las memorias de Adolfo Marsillach compruebo con estupefacción que sus primeros montajes en la CNTC fueron vapuleados por la crítica por no declamar el verso los actores. Bueno, uno sí lo hacía, José Luis Pellicena, que era el único que salía ‘glorificado’  en esas críticas. Marsillach se empeñó en decir el verso de una forma natural. Esa tendencia ha creado escuela y, menos mal, ya no se declama el verso. Carlos Saura nos regala un gran teatro del mundo que cuestiona, con respeto, el texto de Calderón. Estamos en una suerte de ensayo general de la función que el propio Calderón va a dirigir. Las actores increpan al autor, no entienden el sentido de los versos y, quién mejor que él, para explicarlo. Saura ha creado un espectáculo muy visual, realmente impresionantes las proyecciones en tres dimensiones del comienzo, donde todos los elementos ayudar a meterse en la historia. Curiosamente, tan politicamente incorrecto como es este montaje, en el fondo reivindica de una forma dignísima la obra. Saura ha tomado los pasajes que le han parecido capitales, que los actores dicen de una forma tan natural que parece del siglo XXI, dando la mejor imagen posible de la obra calderoniana. No nos engañamos, una visión historicista del texto en pleno 2013 hubiese sido un peñazo, hablando alto y claro. Se ha rodeado de unos actores a los que dedicaría una ovación cerrada. Empezando por Manuel Morón, uno de los mejores actores que tenemos en España, como mundo, pasando por el televisivo y teatralmente comprometido Raúl Fernández como el rico. Otra mención más: José Luis García Pérez como Calderón. Ya he mostrado mi admiración en varias ocasiones, pero hoy no puedo dejar de volver a hacerlo. Otro grande las tablas. Y así podría mencionarlo a todos: Emilio Buale, imponente rey, Antonio Gil, Fele Martínez… Y además, las licencias de Saura «aligeran» el autosacramental: esa escena de la actriz- bailarina presuntuosa es divertidísima. Esas figuras que retrató Calderón han mutado, pero en el fondo todo sigue igual.

 Pero no cambia mi amor
Por mas lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Y el próximo sábado, un nuevo estreno. Se trata de Historia de el loco Cardenio, una de las producciones de este año del  Instituto del Teatro de Madrid. A las  21:00 horas en la nueva sala de teatro Nave 73 con adaptación del texto de Shakespeare y Fletcher a cargo del director del ITEM, Javier Huerta Calvo. Un estreno absoluto en Madrid.

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La Historia de Cardenio es un texto tan inquietante como fascinante. Inquietante, porque lleva consigo el enigma de si fue escrito o no por William Shakespeare. Las últimas investigaciones apuntan a que, efectivamente, el bardo de Stratford-upon-Avon se interesó por el célebre episodio que Cervantes relata en la primera parte de El Quijote, y accedió a llevarlo a las tablas con la colaboración de un dramaturgo menor, John Fletcher.
Es un texto también fascinante por mostrarnos lo que pudo ser en aquel tiempo, por encima de las distancias geográficas y lingüísticas, la relación entre los dos escritores más universales y acaso más decisivos y trascendentes de la historia de la literatura: Cervantes y Shakespeare, Shakespeare y Cervantes, unidos, además, por la hermosa leyenda según la cual murieron el mismo día.

Traducida al inglés en 1612, la primera parte de El Quijote debió causar honda impresión en Shakespeare. La originalísima traza de una historia difícil de encasillar en ningún género de la época, la no menos original personalidad de su protagonista, el genial sentido del humor, especialmente apreciado por los ingleses que pronto lo harán suyo (Sterne, Fielding, Dickens…), fueron, sin duda, atractivos irresistibles para un dramaturgo como Shakespeare, a la búsqueda siempre de temas que tuvieran el suficiente impacto para funcionar sobre las tablas.

Uno de esos temas es la locura. Shakespeare lo había llevado ya a algunas de sus tragedias: Hamlet, El rey Lear… El personaje del loco -el gracioso del teatro español- no falta tampoco en casi todas las comedias. De la historia cervantina de Cardenio no sólo pudo atraerle la locura, sino la relación que esta tenía con el amor y, sobre todo -y esto era más novedoso- con la amistad, pues que de una amistad traicionada surge el desvarío del protagonista.
Locura, amor, amistad… He aquí los tres componentes básicos en que se fundamenta la comedia. La versión que de esta obra -que se estrena por vez primera en España- ha realizado la compañía ITEM/SIGLO DE ORO añade a esos componentes el humor y, sobre todo, el entusiasmo con el propósito de alcanzar la fórmula perfecta del verdadero teatro.

Javier Huerta Calvo

Autor de la versión.

Andrés Vicente Gómez e Inma Cuesta, unidos por "¡Ay, Carmela! El musical"

Andrés Vicente Gómez es una de las figuras clave en la producción cinematográfica española. Responsable de éxitos como ¡Ay, Carmela! y Belle Epoque, que podría ser su próximo musical según confesó en la rueda de prensa de su nuevo proyecto, debutó en la producción teatral con El último jinete, un musical que esperan que se estrene en Londres a finales de este año. Ahora, ha recuperado las Variedades a lo fino de Carmela y Paulino para hacerla, aún más, musical. Su Carmela es Inma Cuesta, una actriz con duende que desde el éxito de HNMPL no ha parado de cosechar éxitos y aplausos, como los que recibirá cada noche en el Reina Victoria. Carmela está de vuelta.

Andrés, ¿Por qué cree que el teatro no se había cruzado en su camino hasta ahora?

Me daba miedo. Pensaba que necesitaba una especialización. Siendo un hombre de cine meterme en teatro me parecía muy arriesgado y, además, he estado muy ocupado desde 1983 produciendo cine. He hecho unas 120 películas. En algunos años he producido tres películas a la vez. Ahora, me he decidido por lo mal que está el cine. La gente ha perdido el hábito de ir el cine. Ya no se considera cultura, es puro entretenimiento. Hay que hacer cine competitivo con las grandes producciones de Hollywood. El teatro me parece interesante por ser más colaborativo que el cine. En el cine, el director es el amo y señor de todo, que incluso puede destrozar el guión. En el teatro, el libreto, la palabra escrita es sagrada. Aquí el músico tiene tanta importancia en su sector como el director en lo suyo. En El último jinete teníamos a Yvonne Blake para el vestuario y ella se encargaba de toda esa área. Aquí el director y el productor lo que hacen es simplemente coordinar todas las secciones, creando una cierta armonía.

Inma, Nombres como el de Carmen Maura o Verónica Forqué estarán siempre ligados a Carmela, ¿Impone pensar en las actrices que la han interpretado?

Evidentemente, cuando una piensa en las actrices que han interpretado a Carmela, una siente un poco de vértigo. Eso sí, cuando te pones en manos de Andrés y deposita su confianza en ti, tienes la sensación de que estás construyendo otra Carmela.

¿Qué les ha atrapado de un proyecto como ¡Ay, Carmela! El musical?

Andrés: Me atrapa la música. Hemos conseguido una versión mucho más accesible para el público. No se necesita conocer el contexto de la Guerra Civil para entrar en nuestra historia. Es una historia que podría pasar en cualquier otra parte del mundo.

Inma: He aceptado por ser un tipo de musical muy diferente al Hoy no me puedo levantar. Es un concepto muy diferente. Es un texto maravilloso y de la mano de Andrés y Javier, hubiese sido un error decir que no. Además, el personaje es un regalo. Ha sido un experimento de teatro musical español, muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

DSCF3299Andrés, El último jinete se estrenó en España con la idea de estrenarlo después en Londres, ¿Cuándo dará el salto al West End?

Estamos preparando el espectáculo para llevarlo a Londres. Allí hay que tenerlo todo muy ajustado. Ten en cuenta que hay obras que pasan de cinco a veinte años en cartel. Tenemos la posibilidad de un teatro. Estamos introduciendo muchos cambios en el libreto: En el final, en los hechos históricos y sobre todo haciéndola más ‘digerible’ para el público occidental. La música sí que la vamos a respetar. Espero poder estrenar a finales de este mismo año.

El libreto fue muy criticado en su estreno en Madrid…

A: Ha sido lo más criticado desde luego. Contamos una historia que ocurrió hace 150 años en el desierto, en una zona del mundo que desde nuestra mirada como occidentales no terminamos de entender. Ni siquiera geográficamente, ya que eran otros países e incluso se fundaron otros más tarde. Nosotros nos situamos en la época de la dominación otomana y meter todo eso en un espectáculo de dos horas era realmente difícil. Vamos a simplificar todos esos hechos en esta remozada versión del libreto.

¿Cómo ha cambiado la vida de Inma Cuesta desde el éxito de HNMPL?

I: Ha cambiado totalmente. Fue mi primer trabajo y después vinieron muchas otras oportunidades que han completado mi recorrido profesional. A nivel personal era una Inma que llegó a Madrid con la maleta llena de sueños y de ganas y eso no lo he perdido. Estoy muy feliz con todo lo conseguido.

Al igual que Javier ha combinado la obra con Águila Roja

I: Me he sentido muy arropada por el equipo de dirección de Águila Roja, pero ha sido durísimo. Me levantaba a las seis de la mañana, iba a rodar la serie, comía y después iba a ensayar. Llegaba a mi casa y me sentía casi como un mueble y ahora nos pasa factura este nivel de estrés al que hemos estado sometidos estos meses.

¿Te da tiempo a compaginar la obra y la serie con otros proyectos?

I: Sí. He rodado una comedia con Javier Ruiz Caldera, Tres bodas de más, que se presenta en Málaga.

Andrés, ¿Por qué productor?

Quizás por ser uno de los oficios más desconocidos. La gente no sabe a qué se dedica el productor, pero para mi, es una forma de vida, una pasión. Es realmente fascinante esta profesión. 

Reflexiones sobre el artista en tiempos revueltos

En esta reseña conjunto nos vamos a referir DESDE MI BUTACA a tres montajes teatrales y una película que ahondan en el carácter del artista, en unos tiempos en los que la cultura ha dejado de ser una prioridad, ¿Realmente alguna vez lo ha sido?, para la clase política que maltrata al arte con un despiadado 21% de I.V.A Voy a referirme a Ay Carmela, Por los ojos de Raquel Meller, El fántastico Francis Hardy, Curandero y El Payaso en orden en que disfrutamos de estas bellísimas propuestas.

El pasado martes, Andrés Vicente Gómez, con el que hablamos y cuya entrevista pronto podréis disfrutar DESDE MI BUTACA, presentó ante los medios ¡Ay, Carmela!  La novedad es que ahora es un musical, aunque en realidad la obra de Sanchis Sinisterra siempre ha tenido algo de musical. Es una de las obras más representadas en las últimas décadas y aún guardo en la retina la reciente producción con esa bestia escénica maravillosa que es Santiago Ramos. Para esta versión musical se han escogido dos actores que atraen a mucho público por sus papeles televisivos, pero eso da igual. Lo importante es que son unos soberbios actores. Javier Gutiérrez demuestra en cada montaje que ha nacido para la escena. Es un Paulino delicioso, divertido, que coge el testigo de sus predecesores y brilla, cosa que no por habitual en su caso deja de sorprendernos. No canta mucho, pero lo compensa con desparpajo y TABLAS.  Inma Cuesta enamora gracias a su voz, que emana ‘duende’, que enamora. Está la esencia de la maravillosa obra de Sanchis y si la excusa para recuperarla es este remozado musical con adaptación del gran José Luis García Sánchez, bienvenido sea. Siempre hay motivos para recuperar la historia de estos dos maravillosos cómicos de la legua y más ahora que tantas penurias está pasando el mundo del teatro. Y por supuesto, también es un ejercicio teatral de memoria histórica como la obra original, no nos olvidemos. La firma de Andrés Lima se nota sobre todo en una dirección en que todos los actores están a la altura.

Cuando uno va a ver algo de la calidad de Por los ojos de Raquel Meller se pregunta cómo es posible que algo así no tenga mayor visibilidad. Es el ejemplo perfecto de que existe la excelencia artística en algunas salas de Madrid. La Sala Tribueñe defiende el teatro hecho con ñ, el de nuestras raíces. Nada a contracorriente, recupera la figura de un cupletista famosísima en estos tiempos en que todo lo que suene a «españolidad» tira para atrás a parte del respetable. «Si quiere conocerme el rey, que venga al teatro. Hay la misma distancia de aquí a palacio que de palacio a aquí». De costurera humilde a estrella internacional que llegó a protagonizar varias películas. Se dice que actuó delante de grandes estrellas e influyentes personajes de la vida pública de la época. Una artista que se construyó un personaje, una diva en toda regla: «No conozco más artistas que yo misma», llega a afirmar en un ataque de sinceridad en la brillante puesta en escena de Hugo Pérez. Por los ojos de Raquel Meller demuestra que se puede hacer un musical genuinamente español, sin depender unicamente de franquicias traídas de Broadway y Londres. Aclarar también que no es un biopic al uso, sino una mezcla de hechos históricos con meras invenciones y maravillosas ensoñaciones nacidas de la creativa mente de Pérez que funde en algunas escenas a la Meller joven y anciana. Un montaje que es todo un ejercicio de estilo con unos intérpretes sensacionales, una escenografía  y un vestuario imaginativos y coloristas y un conjunto al nivel de cualquier espectáculo «grande» de la Gran Vía.

Lo mismo se podría decir del trabajo que hacen en el Teatro La Guindalera. Ayer por fin tuve la suerte de una de las sensaciones teatrales de la temporada pasada. El fantástico Francis Hardy. Curandero. Con un texto brillante y tres intérpretes que lo dan todo en el escenario. Un teatro esencial, en que la palabra pasa a primer término gracias a la emoción contenida de tres sobresalientes intérpretes. La obra se vertebra a través de varios monólogos en que los tres intérpretes miran de frente al público en la acogedora sala de la que nos despediremos brindando con los actores con un licor de guindas. Este curandero, al que da vida Bruno Lastra , encandila al público, nos mira a los ojos y nos engatusa cuando nos cuenta cómo descubrió ese don que le ha convertido en «artista» y que tanto ha hecho sufrir a su querida Grace. Vive absorbida por la ficción de Frank: «Soy uno de sus personajes de ficción. No se si podría vivir sin su sustento» confiesa desgarradamente antes de contarnos un hecho trágico del pasado que la ha marcado. María Pastor es una actriz magnética, pura emoción, a la que desde el momento que pisa el escenario he visto inevitablemente como la dignísima sucesora de Vicky Peña. Vive sumida en un pasado en el que ella desaparecía para su marido cuando la actuación comenzaba al son de The way you like tonight. En ese momento, ella se sorprendía admirando a ese miserable charlatán. ¿Qué debe tener un artista? se plantea el representante de Frank: Ambición, talento y no saber cómo funciona ese talento. Una gran reflexión sobre los artistas en manos de un intérprete, Felipe Andrés, dotado de un talento interpretativo superlativo. Muy cómodo cuando nos aligera la «densa» función hablando de sus clienta que hablaba palomo, pero con la emoción a flor de piel cuando los recuerdos brotan de nuevo. Y todo lo hacía Frank, incluido ese daño que corroe a su querida esposa, por buscar la excelencia como artista. Sí, él buscaba desde lo más hondo de su ser la excelencia que le granjease el aplauso del público. Una excelencia que consigue el equipo de La Guindalera con esta verdadera obra de arte.

El payaso hace reír al público, pero ¿Quién hace reír al payaso? Cada tarde antes de la función, los payasos tienen que conocer los nombres del tonto del pueblo, el alcalde y algún chismorreo para hacer alguna gracieta. Un ritual que se repite una y otra vez en esta tribu de nómadas solitarios que presenta la película El payaso. Nuestro protagonista hace reír al público, pero él tiene otras ambiciones. Quiere tener un domicilio fijo, una mujer y… un ventilador. Un ventilador al que me mira fijamente en su imaginación, mientras se lleva el viento el polvo del caluroso camino, ¿Hacia dónde le llevarán sus aspas? Hacia un pueblecito, Passos, que se convierte en su particular Meca, en la que encontrar la felicidad. Dotada de un humor caústico, esa escena con el alcalde y su hijo «artista» es para recordar tanto como la del jefe de policía y la muda del pelo de su gato, El payaso es una película que llega al alma del espectador en cada fotograma con estos maravillosos personajes circenses que despertarán la simpatía del espectador, ¿Quién dijo que el circo había muerto?

Entrevista a Javier Gutiérrez: "No hay nada comparable a la emoción del público a cinco metros de ti"

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Javier Gutiérrez es un actor discreto. Considerado por muchos, incluido su amigo y director Andrés Lima, como uno de los nombres imprescindibles de su generación, Gutiérrez pasa desapercibido a las puertas del Reina Victoria. Es innegable que se ha convertido en una gran estrella de la pequeña pantalla, pero eso no le ha hecho renunciar a lo que quiere, subirse a un escenario con sus amigos de Animalario o regalarnos uno de los mejores trabajos de la temporada en El traje. No se da importancia cuando recibe una alabanza por su trabajo, que casi recibe con la cabeza gacha. Debuta en el musical, aunque no canta apenas por respeto a los profesionales que llenan de dignidad el teatro musical. Estamos sentados en una butaca del Reina Victoria, cerca de la que otro Paulino del pasado, Manuel Galiana, recibiría unos días después a manos de Enrique Cornejo. Desde mi butaca veo que en un futuro no tan lejano, él también, como los grandes tendrá una. Por ahora, no se lo pierdan en ¡Ay, Carmela!, como siempre su trabajo supera todas las expectativas.

Paulino es un personaje al que han dado vida Manuel Galiana, Andrés Pajares o Santiago Ramos, ¿Supone un plus de dificultad contar con esos referentes tan reconocibles?

El mayor reto para mi es ser fiel al texto de Sanchis. Podemos sentirnos muy orgullosos de poder decir que estuvo viéndola y se deshizo en elogios. Que yo quede mejor o peor parado en comparación con los grandes nombres que han interpretado a Paulino me da un poco igual, aunque para mi todos ellos son referentes en esta profesión. Cada uno tiene su forma de entender el personaje. No vi el mítico montaje de José Luis Gómez, pero sí la maravillosa interpretación de Andrés Pajares en el cine. Espero que más allá de comparaciones, el público se sumerja de lleno en esta historia de perdedores que transcurre en la Guerra Civil.

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando te ofrecen tu primer musical?

Estaba horrorizado con la idea de cantar. No he visto muchos musicales, pero admiro mucho a los actores que hacen musicales por tener una disciplina tan férrea que es de aplaudir. Yo veía a Marta  Ribera en los ensayos y me preguntaba a mi mismo cómo iba estar yo al nivel de esa artista. Entre Andrés y yo decidimos que cantara poco. Paulino no sabe cantar bien, sino que se dedica a las varietés. Es cierto que se han eliminado algunos números musicales de Paulino que estaban en el texto de Sanchis, pero también otros números como los de magia china.

Pasar de un montaje pequeñito como El traje a este musical, ¿Ha sido muy duro?

Desde luego, estaba muy cansado y además lo he compaginado con la televisión también. Trabajar con Andrés exige un nivel físico muy grande. Ha sido un cambio grande pasar de hacer una cosa artesanal a ésta mi primera incursión en el teatro musical. Se ensaya por partes. Parece que no ensambla del todo ensayar por un lado el texto y por el otro la música, pero al final ha quedado una función de la que sentirnos muy orgullosos. La defenderemos con uñas y dientes.

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A pesar del éxito televisivo no hemos dejado de disfrutar de tus trabajos teatrales durante estos años, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias?

No puedo entender esta profesión sin el teatro. Me ha regalado mis mejores papeles. Trabajo con mis mejores amigos como Animalario y me lo paso realmente bien en las giras. No hay nada comparable a la risa, la emoción y el aplauso del público a cinco metros de ti.

¿Ha llegado a ser una losa la fama televisiva o solo le debes buenas palabras a ese medio?

A la televisión le debo mucho y jamás reniego de mis trabajos en ese medio. En este país se hace muy buena ficción hasta que TVE ha decidido cargársela, ¿Cómo es posible que TVE tenga en el cajón una serie que le ha dado seis millones de espectadores? Son casos muy extraños, que debería analizar hasta Iker Jimenez. Tenemos que estar orgullosos de hacer tan buenas producciones y de que el público responda tan bien a ellas.

¿Sigue conservando Javier Gutiérrez la fe en que Satur va a seguir sorprendiéndote temporada a temporada?

Tengo claro que sin líneas no hay personaje. El actor necesita trabajar con buenos textos. Puedes ser un gran actor, pero sin un buen guión detrás poco vas a conseguir. Satur es un regalo, los guionistas se superan capítulo a capítulo. Es un personaje que te permite transitar de la comedia al drama y eso es algo muy difícil de conseguir en el medio televisivo, donde los personajes suelen ser casi de una pieza. Si a eso le sumas que cada capítulo es casi como una película, la conclusión que sacas es que hacer Águila Roja es muy duro, pero muy gratificante también.

En el cine te has sumergido en el universo de Torrente y hace poco en el de Zipi y Zape…

Me gusta la saga Torrente y Santiago es un buen amigo. Creo que es uno de los grandes genios de nuestro cine. Con Zipi y Zape ha sido una experiencia inolvidable. Aún no la he podido ver, pero hemos tenido a un gran equipo con un director, Óscar Santos, que se lo ha tomado muy en serio. Hemos tenido una producción muy buena. Espero que funcione, que sea uno de los pelotazos del año. Soy el villano de la historia, pero no es un Zipi y Zape como el de los cómics. Rescata más bien el espíritu de El club de los cinco y Los Goonies. Soy el director del reformatorio, Falconeti, con el que he sacado mi vena más despiadada. Soy el terror de los niños.

Te has convertido en uno de los actores más activos de la escena, el cine y la televisión, ¿Te consideras un privilegiado verdad?

Al hilo de lo que decía Montoro, me gustaría romper una lanza a favor del mundo de los actores. Se piensa que éste es un mundo de oropel, que vivimos como marajás. Los que tenemos el privilegio de trabajar, tenemos que hacerlo de una forma muy dura. Quiero decir que como un noventa por ciento de los actores están en paros. No es fácil encontrar un trabajo en estos tiempos. Hay una visión interesada por hacer parecer que somos tan ricos como los galácticos del Madrid. Nadie se cuestiona lo que cuesta el fútbol y nadie cae en la cuenta de que para que un espectáculo como Ay Carmela sea rentable se necesita llenar el patio de butaca a diario.

"Feelgood" y "Que nadie se mueva", humor indignado

579850_140653219441299_292352886_nFeelgood bebe del Mamet más ácido y corrosivo, del más políticamente incorrecto. Jorge Bosch es un político al que es inevitable encontrar similitudes con el presidente de Noviembre y el guionista que contratan para escribir los discursos recuerda  inevitablemente a la figura  del productor en Cortina de humo. Fran Perea firma el que sin duda es su mejor trabajo. Con una entereza y un aplomo impresionantes dota a su personaje de una fuerza que derrocha verdad en escena. Tiene enfrente a un grande como Jorge Bosch, impecable como de costumbre en esta suerte de politicastro xenófobo y egoísta, ¿les suena de algo? Nos sobran ejemplos en la realidad. De nuevo y es la segunda que lo hago en una semana tengo que hablar de Jorge Usón, un camaleónico actor con una vis cómica innegable. Con cada palabra, el público se ríe a pierna suelta.

480977_140750629431558_1070124639_nFeelgood tiene unos personajes masculinos que se llevan la complicidad del público. Los femeninos resultan ser un tanto planos, cercanos a la mera comparsa. Ellos son los protagonistas, los que nos hacen “sentir bien” a pesar de la basura de la que estamos rodeados en la actualidad. El libreto es espléndido con un humor sangrantemente ácido y un ritmo que va in crescendo, hasta llegar a la locura final con discurso del Gran Pastor virtual incluido, ¡Hasta en pantalla es grande el actor que le interpreta! Esta nueva producción de Off  Producciones bajo la dirección de Alberto Castrillo- Ferrer refresca el Matadero, hacía tenía que no veía una respuesta tan inteligentemente entusiasta del público, por algo será.

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La otra propuesta teatral que toca con humor la realidad actual es Que nadie se mueva, una suerte de comedia ácida que recoge la esencia de los comienzos del televisivo Vaya semanita de sus comienzos, el que dio a conocer a Gorka Otxoa o Óscar Terol.  Una imponente Guardia Civil,  un Policía Nacional, un  Ertzaintza y un Mosso se encuentran en la investigación del asesinato de un misterioso personaje del que sale ¡sangre azul! La pregunta está en el aire, ¿Será el monarca? A partir de esta sencilla y delirante premisa dramática se ponen en escena una serie de divertidísimos tópicos sobre vascos, catalanes y españoles en general con una traca final reivindicativa que es la guinda final a una tarde de comedia. Desde el comienzo en que te sientas en la butaca no paras de reír y eso te refresca cuerpo y mente y más si tienes a cuatros cómicos formidables delante: Carles Cuevas, María Rayo, Sergio Lombardía y Jon Hernández. Están solo hasta el domingo 14 en el Galileo.

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"Las chicas del calendario", una dulce tentación en los Teatros del Canal

Tras el gran éxito de la película Las chicas del calendario, basada en la historia real de unas mujeres maduritas que decidieron quitarse la ropa y los complejos para recaudar fondos con un calendario solidario, era previsible una hipotética adaptación teatral que llegaría al West End londinense en el 2008. Desde ayer mismo, los Teatros del Canal acogen esta nueva producción de Anexa, para la cual han contado con la adaptación española de Marc Rosich.

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Las chicas del calendario parte de una premisa de lo más simple. La cuestión era si esa delgada línea argumental se quedaría en nada sobre los escenarios, si tendríamos la sensación de que no ocurría nada en las dos horas del montaje. Comedia amable con tintes dramáticos, la obra fue recibida ayer con una sonora ovación en la Sala  Roja del Canal, que probablemente volverá repetir hasta el próximo 28 de abril, cuando eche el telón por el momento esta producción. Para que esta historia funcione se necesitaba un nutrido grupo de actrices de raza y eso lo han conseguido. María Garralón  es Annie, la mujer que pierde a su marido e incentiva a las chicas a hacer el calendario en memoria de su esposo Jhon. Una actriz maravillosa que construye un personaje con la emoción a flor de piel, maravillosa en la última escena junto a su marido enfermo. En sus enfrentamientos con Chris, la leona de la escena Beatriz Carvajal, sacan las dos sus recursos interpretativos, ¡Qué gusto da verlas en escena enfrentándose en una de las escena finales! ¿Qué decir del resto de chicas de calendario? Adoro la ingenuidad de la Ruth de Berta Ojea, la simpatía de la Coral de Soledad Mallol, la picardía de la Jessie de Carmen Esteban y, por supuesto, el pijerío de la deslumbrante Cati Solivellas. El  emotivo, tierno y divertido Jhon de Manuel Fernández Nieves  y la mala uva de la Marie de Cristina Fenollar son dos de los hallazgos de la función.

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La diferencia entre la pornografía, de la que huyen las protagonistas de este calendario, y el arte es la misma que separa esta comedia optimista de la chabacanería, tan habitual ultimamente en el cine, la televisión y lamentablemente también en cierto tipo de teatro. No esperen que se juegue con el humor grueso y escabroso, Las chicas del calendario es una obra, desnudos artísticos aparte, que se puede ver en familia. ¿Se ve algo? Digamos, que se tapa (casi) todo  muy bien. No adelantemos nada. Bueno, les adelanto que la escenografía de Sebastiá Brosa es realmente apabullante. En plena crisis una producción con 12 intérpretes y tal despliegue escenográfico es todo un atractivo para el público. Además  la producción ha tenido la capacidad de crear imágenes tan bellas y emocionantes como esa escena en que las cartas caen del cielo, recurso que no por estar muy usado en cine y teatro deja de ser efectivo. Un nombre más, el del director de este barco tan bien ensamblado: Antonio Calvo, el último aplauso de esta crítica va para él.

No es la única cita interesante este fin de semana en los Teatros del Canal. Solo hasta el domingo en la Sala Verde se puede disfrutar de Murmures des murs. Un espectáculo que bebe del circo, el teatro, el ilusionismo, la danza e, inevitablemente tratándose de una descendiente del mismísimo Charles Chaplin, del cine mudo. Un viaje onírico, un sueño en escena perpetrado por esa artista llamada Aurélia Thierrée. Una verdadera obra de arte por unos días en Madrid que reivindica el escenario como el lugar en que los sueños se hacen realidad.

De cenizas, cabarés, risas, miércoles y musicales ochenteros, ¿Quién dijo que en la cartelera madrileña no había variedad?

Padre no es más que un vocablo. En Ceniza un hijo que vuelve a casa por la muerte de la madre lleno de resentimiento. Un padre estrafalario, que llena el aparador de su casa de colecciones absurdas. No se han visto en diez años. Tienen mucho que decirse, mucho que reprocharse. Suena Yesterday, melodía que podría ser el leitmotiv de la función. Dos animales heridos en escena que ‘escupen’ su pasado. Comedia y drama se funden en esta suerte de ajuste de cuentas familiar con dos únicos actores en escena, que están rodeados por el público en la segunda sala del Fernán Gómez. Guillermo Montesinos compone un padre alcohólico y putero delicioso que, a pesar de sus obsesiones, no resulta excesivo. Le acompaña un actor, Antonio Campos, que no termina de emocionar. No resulta creíble cuando reprocha a su padre todo lo que hizo mal en el pasado. Una buena producción con un gran trabajo de Guillermo Montesinos en la segunda sala del Fernán Gómez. En la sala principal del teatro se puede ver Subprime, en la que Chete Lera firma un brillante trabajo. 
Neil Simon, el mítico comediógrafo artífice de La extraña pareja, firma un texto, Los reyes de la risa, que destila amor por la profesión del cómico. Sus diálogos afilados puestos en la boca de estos dos personaje, una suerte de recreación de ‘El Gordo y El Flaco’, tienen una gran verdad en las manos de Javier Gurruchuga, tan excesivamente maravilloso como siempre y Joaquín Kremel. El otrora galán en la teleserie Hostal Royal Manzanares da la réplica con soltura al enérgico Gurruchaga. Poco importa que supuestamente sus personajes tengan unos añitos más que ellos. Estos dos cómicos nos proponen una buena receta contra los tiempos inciertos que vivimos, bienvenidas sean comedias así. En pleno centro de Madrid, en el Teatro Arenal.
Producciones Off está poniendo el cartel de ‘No hay localidades’ día tras día con su Los miércoles no existen en la sala de nuevo cuño El sol de York. Una dramedia urbana que cuenta con un reparto de caras conocidas que se alternan en dos repartos. En una función como ésta se demuestra que Dani Muriel ha encontrado su sitio en el teatro y más con este personaje de chulo playas que borda y que hace al público reír a carcajadas. Lo malo es que deja la función en breve. Lo bueno es que se incorpora al nuevo trabajo de Juan Carlos Rubio, La monja alférez, en el Centro Dramático Nacional. En el reparto que pude ver, solo por citar otro nombre, me quedo con Mónica Regueiro, deslumbrante aquí y también en el Cordón umbical de Daniel de Vicente que se verá en el Teatro Lara los días 8, 10 y 15 de abril.
Últimos jueves de un cabaré muy especial en el Teatro Alfil. Cabare de caricia y puntapié se enmarca en una hipotética defensa de una tesis doctoral sobre el artista Boris Vian. En escena, dos actores, Jorge Usón, al que veremos también en Feelgood desde esta misma semana en el Matadero, y Carmen Barrantes. Dos actores camaleónicos, capaces de meterse en la piel de todo tipo de personajes con sumo acierto y gracia. Divertido y ácido, este cabaré mete pinceladas de actualidad que le  hacen conectar aún más con el distinguido público de la Universidad de Malasaña. Solo les quedan dos jueves a las 22:30 horas, una buena opción para pasar una noche de diversión. Las risas están aseguradas.
A quien le importa es el último musical jukebox autóctono, esos que utilizan éxitos del pasado de los que parten para crear un musical. En el céntrico Teatro Arlequín viajamos a los ochenta gracias a la música de Jorge Berlanga y a un inolvidable maestro de ceremonias, Tony River. La historia, enmarcada en una especie de ensoñación, permite introducir con más facilidad las canciones que van de Ni tú ni nadie al mismísimo A quien le importa. Si esperan una gran escenografía, éste no es su musical. Estamos ante un musical muy off, muy alternativo. A quién le importa funciona precisamente por eso, por lo alternativo que es todo. Desde el libreto a la presencia escasa de elementos escenográficos. El reparto cumple por regla general y el libreto salvo algún momento de éxtasis espiritual-musical está mejor ensamblado que en otros musicales jukebox recientes. ¡Ojo a los cameos virtuales, son realmente divertidos! Un apunte interesante: Son de los pocos que hacen funciones los lunes. Si no sabes cómo empezar la semana, este musical es una buena alternativa.

Una última recomendación muy propicia para estas fechas. Aún estás a tiempo de disfrutar, si queda alguna entrada, Donde mira el ruiseñor cuando cruje una rama, en la Sala Pequeña del Teatro Español hasta mañana. Un autosacramental de Hugo Pérez en el que  Gabriel arcángel, es elegido  para anunciar  la llegada del niño pero antes tendrá que velar la infancia de María. Con una bellísima puesta en escena, Teatro Tribueñe acierta con esta arriesgada propuesta escénica. Esperamos con ganas ya la vuelta de su Por los ojos de Raquel Meller en abril.