Juanjo Artero: «No quise empeñar mi carrera por dinero»

Siendo un adolescente le llegó la fama de una forma súbita. Con una serie que ya está instalada en el imaginario colectivo, «Verano azul», llegó un momento en el que le ofrecieron esperpénticas y millonarias proposiciones de las revistas del papel cuché, pero supo decir que no. A partir de ahí, con las ideas muy claras de lo que no quería que fuese su carrera, empezó una trayectoria que le ha llevado a transitar por las emociones de personajes como el Charly de El comisario durante 10 años: «Cuando estás tanto tiempo se te queda algo del personaje». Una experiencia que revive en la entrevista con la que quizás fue la escena más emocional de su dilatada carrera. Ahora, tras girar más de un año con «No se elige ser un héroe», continúa con éxito en la gira de «Paradero Desconocido», que le sirve para constatar «Que la historia es cíclica y que nada mejor que recordar para que no se repitan los errores».

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 ¿Qué le atrajo a Juanjo Artero de Paradero desconocido?

Si te soy sincero dije que sí sin pensarlo solo por ser parte del proyecto Andrea Dodorico, que es todo un referente de nuestra escena. Además, estaba Laila Ripoll y sabía que haría una gran versión de esta novela donde la palabra tiene un peso tan importante. Y así es, ya que ha rescatado al personaje de la hermana. Ella nos cuenta la historia desde la intemporalidad de un cabaret que está situado en una especie de limbo. Esta obra nos demuestra que la historia es cíclica y que hay que revisarla para que no se repita. Es inquietante ver la conexión que tiene con la actualidad. Ahora estamos asolados por el auge de los partidos extremistas en Europa.

¿Qué une a Juanjo Artero con la directora de la obra, Laila Ripoll?

La conocí en Verano Azul, ya que su madre trabajaba en la serie. Y montamos una compañía, Micomicón, que ella aún mantiene. Han sido años de vida, de meter los trastos en la furgoneta y ver cómo se ha hecho grande. Siempre hemos mantenido una amistad muy grande, somos de la misma generación, es muy especial esto. Me siento muy orgulloso de ver que lo que hablábamos de jóvenes se ha realizado, que ha sido coherente con lo que quería y ese esfuerzo tiene recompensa.

En Paradero desconocido su personaje sufre un viaje emocional muy fuerte, ¿Cómo se siente Tras la emoción compartida?

Aunque tú hagas un personaje que sufre, puedes disfrutar mucho encima de un escenario. Yo me lo pasaba bomba cuando era Romeo y lloraba en la tumba de Julieta. Si el público te aplaude, pues la emoción se queda ahí durante el aplauso, pero yo luego soy capaz de desconectar con tomarme una simple cerveza.

Viene de otra experiencia teatral como es No se elige ser un héroe

Este tipo de personaje nunca lo había hecho y la experiencia ha sido un tanto agridulce. Nos hubiese encantado estrenar en Madrid, pero el riesgo para la productora era demasiado grande. Ha sido uno de las experiencias de las que más he aprendido. Poder trabajar con Roberto Cerdá y hacer también los ejercicios de cuerpo que hicimos con Carlota Ferrer fue algo maravilloso. Era muy curiosa la respuesta del público. Los aplausos eran fríos e in crecendo, pero creo que el público supo valorar el esfuerzo interpretativo que había detrás. Probablemente, iban pensando que era una comedia más, pero se daban cuenta de que los personajes como en la vida misma no dicen lo que realmente piensan.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juanjo Artero?

El teatro no morirá nunca. Es el aquí y ahora y cada representación es diferente. El público valora el vértigo del directo. Es lo que lo hace mágico. El teatro es una comunión entre el público y los que estamos en el escenario.

Muchos años haciendo televisión, ¿Cree que es verdad eso de que en la ficción española se quiere llegar hasta a la “Señora de Cuenca”?

Sí, eso es lo que suele ocurrir, pero también hay excepciones. Sólo hay que ver la respuesta ante una serie con tanta personalidad como El tiempo entre costuras. En España no se pueden hacer series minoritarias, el mercado no lo permite. Se tiene que hacer ficción que llegue a varios estratos de la sociedad. Lo que le diría a la gente es que series como El barco se ha vendido a Chile y Rusia entre otros país. En España hay mucho talento y muy exportable y parece que sólo estamos por la labor de criticar. En El barco llegaban a criticar la calidad de las olas que salían en la serie. Si nuestros especialistas en efectos especiales- que están triunfando en Hollywood- tendrían el mismo tiempo y presupuesto que los americanos, otro gallo nos cantaría. El talento no entiendo de fronteras.

Acaba de rodar el cortometraje El millón, ¿Qué le espera al espectador en esta sátira sobre la telebasura?

Es una crítica muy ácida a la telebasura. Creo mucho en el talento del director, Álex Rodríguez. Trabajé con él en Libres, una webserie. De hecho, acabamos de estar seleccionados con esa serie en un festival en Roma. Me hace mucha ilusión. Creo que la telebasura tiene su parte divertida y lúdica que no me molesta, pero ellos lo cogen a muerte. Mira aquí… Bueno, ya parece que se me han quitado las marcas que me hicieron para mi personaje que es un presentador de televisión. Me han escupido, me han esposado, me han tenido atado… Y han conseguido financiarlo por una esponsorización. En Valencia hay un talento creativo alucinante.

¿Está el futuro del cine en manos de los cortometrajistas?

Creo que la forma de aprender a rodar es hacer cortometrajes. Un director no puede torear, tiene que ir con novillos. Me interesa el lenguaje del corto. También para el resto del equipo como por ejemplo los que se encargan de vestuario, los atrezzistas… Es una escuela maravillosa. 

El proyecto más inminente es la película Botas de Barro, ¿Qué le atrajo de esta película?

Es una película sobre superación personal que va a descubrir una ciudad como Melilla, de la que sólo suele aparece la imagen de la valla. Recogen a gente que no saben de qué países son y tienen que atenderles durante mucho tiempo. Nos pensamos que es una cárcel, pero ahí se fraguan unas relaciones humanas muy intensas. Me interesaba también por el tipo de personaje que me ha tocado en gracia, que nunca había hecho en el audiovisual. Es un personaje alcohólico, venido a menos, un perdedor que se tiene que superar.

Artero posa en el Palacio de Festivales de Cantabria.
Artero posa en el Palacio de Festivales de Cantabria.

Ha estado una década en El Comisario, ¿Qué ha aprendido sobre el medio televisivo?

Quizás lo más importante que he aprendido es que más es menos ante la cámara. Ahora también sé escuchar mejor a mis compañeros y he conseguido saber relajarme. Charly ha sido uno de los personajes claves de mi carrera. No sé qué hubiese sido de mi carrera sin haberlo interpretado. No me cansé de hacer el personaje durante una década. Lo enriquecedor era que tenías unos antecedentes del personaje. Llegué a saber lo que pensaba mi personaje. Cuando leí la falsa muerte de Pope por primera vez, lloré como si fuese realmente mi personaje. Decía el guión: “Charly ve a su compañero muerto y le sale un grito sordo”. Creía que no sabría hacerlo al verlo sobre el papel, pero al verle muerto con todo cosido conseguí recrear ese grito sordo en las ocho tomas que hicimos. Es una vida que es mentira, pero para ti existe ese personaje y esas vivencias tan fuertes.

¿Qué ha supuesto el éxito de No habrá paz para los malvados en su carrera?

Trabajar con Enrique Urbizu fue muy bonito y más aún cuando pudimos estar en el Festival de San Sebastián con ese recibimiento tan maravilloso que tuvimos. La nominación al Goya fue como un sueño y la verdad es que a nivel cinematográfico no ha tenido nada de repercusión. De hecho, no he vuelto a hacer cine después.

¿Cómo ha sido su relación con la fama desde aquellos tiempos lejanos de Verano Azul?

Cuando empecé en esto tenía 16 años y la prensa te respetaba bastante, eran otros tiempos… Yo creo que también depende de cómo plantees tu carrera. Me llegaron a ofrecer un millón de pesetas para mi y otro para mi novia por una falsa boda por un rito raro de esos… Sabía que si hubiese entrado en ese juego, hubiese empeñado mi futuro y eso que era muy duro decir que no a una oferta cuando tenías los bolsillos vacíos con 19 años. Si no muestras tu vida, la prensa te respeta. La verdad es que no he tenido muchos problemas en todos estos años. Se han inventado alguna cosa, pero pocas veces la verdad. Llevo una vida muy tranquila sinceramente.

La cartelera madrileña se «refresca» con nuevos estrenos teatrales (II)

Continuamos avanzando algunos de los inminentes estrenos teatrales que llegarán a Madrid antes del verano. La primera (doble) parada la hacemos en los Teatros del Canal. Del 8 al 25 de mayo se podrá disfrutar de la esperada Aventura! de Alfredo Sanzol. Alfredo Sanzol y T de Teatre, el tándem que hizo posible el gran éxito Delicadas, vuelve a unirse para estrenar Aventura!, la historia de seis socios que reciben una oferta de compra por una empresa china y que, en lugar de vender su empresa… acaban vendiendo a una socia. En palabras de Sanzol: «En Aventura! los personajes están atenazados por el miedo y acaban haciendo algo que ‘nunca harían’. Creo que nuestra mayor fragilidad es el miedo, y esta obra intenta reducirlo poniendo delante de los ojos un fantasma colectivo: ‘el de convertirnos en esclavos». Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico y Àgata Roca son los protagonistas de este montaje que también dirige el propio Sanzol. 

http://www.youtube.com/watch?v=rba90F9lTjM

La segunda cita con los Teatros del Canal será del 29 de mayo al 15 de junio con Mierda de artista, el musical, basado en la vida y obra del artista conceptual Piero Manzoni. Piero Manzoni regenta una galería de arte junto a sus socios Enrico y Bonalumi. Es un artista reconocido pero vive con la insatisfacción de no lograr vender las obras que él desearía. La novia de Piero, Apollonia, trata de servirle de apoyo, mientras su esperpéntica marchante, Sofía, conspira contra él con la complicidad de uno de sus amigos. Cuando el artista está a punto de presentar su última obra, una periodista del Corriere della Sera, Paola, irrumpe en su entorno. Los personajes establecerán un juego de intereses que desencadenarán en hilarantes situaciones llenas de humor. Triángulos amorosos, intereses económicos, traiciones y una animada banda sonora completan el marco en el que Piero desarrolla su obra. En este musical original de Ferran González y Joan Miquel Pérez participan Ferran González, Gemma Martínez, Xènia Reguant, Nanina Rosebud, Frank Capdet, Joan Miquel Pérez, Eloi López y Paco Weht, un elenco dirigido por Alicia Serrat. 

http://www.youtube.com/watch?v=pO2JJ7CO16o

El Centro Dramático Nacional estrena dos interesantes propuestas en las próximas semanas: Los Macbez y Como Gustéis.

Del 8 de mayo al 15 de junio se podrá ver en el Teatro Valle Inclán una versión musical del clásico de Shakespeare Como gustéis (As You Like It), dirigido por Marco Cantini y dirección musical de Miguel Tubía sobre la versión de María Fernández Ache. Una comedia sobre el amor y sobre la búsqueda de la identidad. Un texto ambiguo, mimético, evanescente, filosófico, musical y poético. A medias rápido y repentinamente lento. Cualquier cosa, pero también su opuesto. Una comedia que no se puede o que quizá no se debe definir. Un lugar/contenedor donde todos pueden encontrar cualquier cosa de sí mismos, por sí mismos. Una tragedia que se transforma en una comedia y que ya en la ironía del título desvela su objetivo: ser como a nosotros, público, nos plazca. Un itinerario de conocimiento filosófico, donde la reflexión humanística sobre el tema del Tiempo lleva al descubrimiento de un Nuevo Mundo, un inmenso espacio poético todavía inexplorado. Un viaje a veces oscuro y doloroso para llegar al descubrimiento de otros lugares dentro y más allá de sí mismos. En el amplio reparto destacan nombres como el de Roberto Enríquez, Carmen Barrantes, Pedro Miguel Martínez, Pedro G. De Las Heras, Edu Soto y Víctor Ullate Roche.

Un momento de los ensayos en una foto de Antonio Castro.
Un momento de los ensayos en una foto de Antonio Castro.

En palabras de Andrés Lima: «Los Mácbez  es corrupción y ambición, Yin y Yan, hombre y mujer, bien y mal… Parejas. Es muy interesante que la Escocia medieval de Shakespeare encaje tan bien en la Galicia de la actualidad. Acercamos a Macbeth a nuestra tierra y costumbres para ver con claridad cómo el deseo de poder y la superstición siguen siendo motores en el ser humano, cómo la codicia, la violencia y la falta de escrúpulos es escocesa, gallega y universal, cómo hombres y mujeres se corrompen por conseguir el poder y una vez en sus manos siguen corrompiéndose para tener la seguridad de conservar ese poder, y de cómo una vez corruptos del todo sólo quedan la locura y el miedo. ¿Dónde quedó la Vida que se ambicionó? Todo esto tiene un millón de matices… La cantidad de ambición (ambición y deseo de otra buena pareja) que cabe en un cuerpo humano no tiene límites. El Señor Mácbez puede ser un general de las tropas del Rey o un director de sucursal de cualquier oficina bancaria. Sólo basta con querer ser El Jefe. Siempre me han sorprendido, cuando entrevistan en televisión el entorno de un asesino local, los comentarios de la gente: “Pues era una buenísima persona…”, “un chico muy normal y muy educado…”, nuestro lado oscuro se pasea con nosotros y compra periódicos en el mismo kiosko. Allí vamos a llevar al público, a los lugares más oscuros del corazón, donde anida el deseo… para bien y para mal. Un escenario de sangre y tormenta se enmarca en un lienzo blanco. Blanco y sin pintar como el principio esencial de todo, como las posibilidades de la humanidad de ser diferente. Nuestro destino lo marcamos nosotros. Nosotros pintamos el lienzo, lo demás son cuentos de brujas». El montaje que protagonizan Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Rulo Pardo se podrá ver del 30 de abril al 15 de junio en el Teatro María Guerrero

http://www.youtube.com/watch?v=fLBzPYnvknM

Del 8 de mayo al 8 de junio se podrá ver en el Teatro Pavón Las dos bandoleras. Carme Portacheli dirige a un reparto liderado por Carmen Ruiz, Macarena Gómez, Helio Pedregal y Llorenç González. La directora ha hecho la dramaturgia junto a Marc Rosich: «Se ha hecho a menudo un retrato de las serranas como mujeres matahombres y salteadoras para desfigurarlas, pero en realidad el bandolerismo ha sido siempre un fenómeno sociológico universal, producto de factores relacionados con la miseria y la injusticia en algunos momentos determinados, que propiciaron una rebeldía como única respuesta a una sociedad que sólo defendía los intereses de unos cuantos y, en este caso, de los hombres. Nuestras dos bandoleras, aunque hay muchas más, no son ni terribles, ni deformadas, ni agresivas; sólo tienen rabia de haber sido insultadas y engañadas, sin ninguna oportunidad de restablecer su «honor» que no sea la venganza, la única vía que su entorno les permite. Son listas, graciosas y vitales, pero sobre todo llenas de ilusiones frustradas, de las que se desquitan centrando toda su decepción en el escarnio contra el género masculino. Nuestra idea es, teniendo a las dos bandoleras protagonistas como estandarte, hacer un homenaje a todas las mujeres fuertes, heroínas ejemplares en sagacidad, fuerza y determinación, que transitan por toda la obra de Lope y que son una de las irrefutables aportaciones del dramaturgo al teatro del Siglo de Oro. Y nuestra propuesta reposa ante todo sobre el verso, verdadero motor de las piezas de Lope, un verso maravilloso, vivo y arrollador, y que en esta pieza vuelve a mostrarse orgánico, pragmático y rítmico».

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Habrá un tercer post para avanzar los estrenos que llegarán antes del verano con nombres como el de Emilio Gutiérrez Caba que reestrena La mujer de negro

«El crédito» fluye en Santander

Si nos dedicamos a lubricar engranajes o a traducir manuales de instrucciones quizás no nos crucemos nunca con las personas a las que nuestro trabajo afecta íntimamente. Ahora bien, si nos relacionamos directamente con individuos de carne y hueso hay trances difíciles de evitar. Para los médicos, los tenderos, los policías municipales o cualquier otra profesión en la que el contacto es inevitable, los problemas pueden aparecer en cualquier momento. Y si eres director de una sucursal bancaria, todavía peor. Si eres director de una sucursal, hoy en día, las cosas pueden llegar a complicarse de manera alarmante. Y es que hasta ahora, en nuestro civilizado mundo, cuando alguien necesitaba dinero iba al banco y pedía un crédito. La mayor parte de las veces tú se lo concedías, pero si no era así, callaban y volvían para su casa, cabizbajos, conformados, pensando que las cosas iban muy mal, que el crédito no fluía y te dejaban en paz. Hoy ya no puedes confiarte. Hoy, quizás, cuando les niegues el crédito ya no se irán para casa con el rabo entre las piernas. Hoy quizás se plantarán delante de ti y mirándote a los ojos, pondrán las cartas sobre la mesa y te dirán que son ellos los que tienen la sartén por el mango, que si no les das el dinero tomarán medidas, medidas de gran potencia. Nada violento, no, hasta ahí podríamos llegar, pero hoy, si no les sueltas la pasta, quien sabe si la amenaza será cierta y llevarán a cabo esa acción que puede convertir tu vida en una auténtica catástrofe. Jordi Galcerán, autor de El crédito

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Curiosamente, El crédito tiene una feliz coincidencia que la une al mayor éxito hasta la fecha de Jordi Galcerán, El Método. Esa obra comenzó su vida comercial paralelamente en castellano y en catalán. Y como si el teatro fuese un perpetuo Madrid- Barsa, permítanme el símil futbolístico ya que el autor es muy futbolero, las dos producciones de El crédito levantaron curiosamente el telón el mismo día, sin tener ambas producciones ningún tipo de conexión. Son Luis Merlo y Carlos Hipólito, dos monstruos de las tablas, los que defienden el texto en esta producción que ha sido el gran pelotazo de la temporada teatral. El último miembro de este Dream Team teatral es el director Gerardo Vera. Por ahora nos toca disfrutar de esta nueva aventura escénica de Galcerán que ha concedido una entrevista en exclusiva para el podcast DESDE MI BUTACA. Además entrevistamos recientemente a uno de sus protagonistas, Carlos Hipólito.  Y de propina, dos escenas de esta obra en la que podremos disfrutar de ese enfrentamiento dialéctico, qué gran manejo de los diálogos tiene el autor de Burundanga, entre dos actores que demuestran en cada trabajo su pasión pasión por las tablas.

Debido al éxito de las inicialmente dos únicas funciones en Santander, se podrá disfrutar de una tercera sesión el sábado 3 de mayo a las 22:30h en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria.

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Roberto Álvarez: «El teatro de Peris Mencheta es mágico»

 El director del grupo de teatro de su colegio no supo ver en él cualidad interpretativa alguna en este niño que miraba con cierta envidia a sus compañeros. Ni el Catecismo le dejaban leer. Pero la vida le tenía guardada muchas sorpresas. Cuando pensaba que la interpretación no iba a ser su camino entró en el Teatro de la Danza y ahí comenzó en una profesión en la que espera seguir jugando con proyectos como «Continuidad de los parques», que se podrá ver hasta este domingo en las Naves del Matadero de Madrid. 

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¿Qué le atrajo de un proyecto como Continuidad de los parques?

De base lo que me atrajo fue el nombre de Sergio Peris Mencheta, yo quería trabajar con él. Yo provengo de la compañía Teatro de la Danza que sentó todo un precedente al bailar los textos teatrales. En aquellos espectáculos había algo de sorpresa, de espectáculo total y eso lo veía en los montajes de Sergio. Propuestas inéditas, mágicas, que llamaban mucho la atención como fueron Tempestad e Incrementum.

¿Qué tiene de especial trabajar a las órdenes de un creador como Sergio Peris Mencheta?

Quizás lo más característico que tenga es su capacidad para jugar con todos los elementos que tiene en sus manos. Y en los ensayos también me encontré que escondía una filosofía detrás de ese trabajo práctico. Creo que entiende el proceso como algo terapéutico y esto se entiende muy bien cuando cuento que empezamos el proceso con un curso de clown y algunos juegos entendiendo el teatro como algo ceremonial. Y ese espíritu ha estado presentado durante toda el montaje. Se nota muchísimo la preparación previa que supongo que ha tenido en distintas escuelas a la hora de abordar el trabajo de una forma tan concienzuda.

En la obra se mete en multitud de personajes…

Los ensayos han sido duros por tener que transitar entre las emociones de tantos personajes, pero ahora es una gozada poder mutar cada noche en tantos personajes. Como espectador pienso que es muy entretenido vernos cambiar de personaje en este juguete escénico que le estamos ofreciendo.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para usted?

La televisión ahora está marcada por determinados estándares comerciales y algo parecido ocurre en el cine que ha perdido el carácter experimental y se ha vendido al mercado, pero todo ello lo digo sin menospreciar ninguno de estos dos campos desde luego. En el teatro se conserva la capacidad de jugar y eso es muy gratificante.

¿Cómo llega a este oficio Roberto Álvarez?

Yo iba a un colegio de curas y me encantaba ver a los niños actuar. El cura no me veía cualidades artísticas y no me permitió entrar en el grupo de teatro. Me rechazaron incluso para leer el catecismo. Yo nunca pensé que me dedicaría a esto. De hecho, estudié Ingeniería de Telecomunicaciones. Cuando estaba estudiando la carrera, hice un curso de pantomima y de ahí pasé al Teatro de la Danza, del que ya te hablé antes. Creo que la profesión me eligió a mi de alguna forma. Me comentó un psicólogo, al que he ido sólo dos veces en mi vida, que sobre los 22 años vivimos una etapa de indefinición personal que nos lleva a tomar un camino determinado por circunstancias familiares. Y quizás, de alguna forma, el hecho de que algunos familiares hubiesen cultivado su vena artística aunque no fuese de una forma profesional, potenció en mí la posibilidad de ser actor. Así, entré en Teatro de la Danza, me cogieron para hacer Mefistófeles y comenzó mi vida profesional en la interpretación.

Hace poquito se ha estrenado Dos francos, 40 pesetas, ¿Cómo fue ese rodaje?

Fue un lujo poder rodar en Zúrich. Por curiosidad, quise informarme de cómo se abría una cuenta en Suiza, en aquellos años que era ‘la moda’ ir a poner allí a buen recaudo el dinero. Entré a una oficina y me mandaron a otro imponente edificio para poder abrir una cuenta. Cuando entré, me metieron en una habitación y vino un mayordomo a atenderme. Me sentí como mi personaje que iba con su maletín a llevar sus dineros a Suiza. La escenografía real era impresionante. Había un montón de salas de reuniones vacías.

Una escena de la película de Carlos Iglesias.
Una escena de la película de Carlos Iglesias.

En cuanto al rodaje fue una gozada. De hecho, yo le había pedido directamente a Carlos Iglesias que me escribiese un papel cuando vi su primera película, Un franco, 40 pesetas. Lo que más me sorprendió era la verdad que había sacado de los actores. Sirva como ejemplo el hecho de que yo estaba convencido de que las protagonistas eran alemanas y cuando conocí a una de ellas en el estreno me dijo que era ¡De Móstoles!

¿Cómo viviste un éxito tan arrollador como el de Ana y los 7?

Llegaron a verla once millones de espectadores, pero nunca me ha molestado la fama. El 99% de las personas se acercaban con un gesto agradable y eso es muy gratificante. Es cierto que pierdes intimidad, pero cuando pones en la balanza las cosas buenas y malas de este oficio te das cuenta de que merece la pena. Aún me siguen reconociendo por ese personaje supongo que por las continuas reposiciones y sólo puedo estarle agradecido a esta serie.

¿Se te cayeron los ‘mitos’ del personaje que se ha creado Ana Obregón al rodar con ella?

En la época de Ana y los 7, yo tenía varias ofertas para televisión. Era ‘mi momento’, había hecho muchas películas y tenía bastante curro. Antes de aceptar pregunté a un par de amigos por ella y me dijeron que era encantadora y así es. Es una mujer con un gran sentido del humor y una gran sensibilidad. Trabajaba con un gran respeto por el equipo. Es muy vitalista, muy dulce y trabajadora.

Un éxito que TVE quiso seguir explotando con esa secuela que nunca vio la luz…

Ana quería dejar la serie en un punto álgido, no quería que se quemase y dijo que no a una posible continuación. Yo también estaba saturadillo del éxito también la verdad. Así que decidieron hacer una segunda parte en la que nuestros personajes morían en un accidente de avión y continuaban el resto de personajes. Se rodaron cuatro capítulos y esta historia es mucho más complicada de lo que pueda parecer…

¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir soñando a Roberto Álvarez?

Me gustaría que todo lo venga tenga la calidad de Continuidad de los parques. Mi gran motivación ahora mismo es mi mujer para la que me encuentro escribiendo ahora mismo. Quiero hacer obras que sorprendan, en la línea de las experiencias que he tenido en Microteatro. La estructura del montaje será similar a la de Continuidad de los parques.

Neville, las aristas de una personalidad controvertida

Trajo junto a Jardiel, Mihura y Tono la finura y el talento al humor con una gran originalidad

María Asquerino

Ya en 1987 la desaparecida actriz María Asquerino se quejaba de la desaparición del teatro de nuestro protagonista, Edgar Neville, sobre los escenarios españoles. Si ahora volvemos a hablar de él es gracias al buen ojo del actor Pepe Viyuela, ahora también productor, que ha decidido rescatar la que quizás sea su obra cumbre, El baile, que se puede disfrutar actualmente en el Teatro Fernán Gómez. Hoy DESDE MI BUTACA reivindicamos la figura de un dramaturgo y director cinematográfico de primer orden, cuya sombra ha sido aplastada por condicionamientos ideológicos. Se le ha tachado muchas veces de bon vivant y de congraciarse con el régimen franquista, pero es interesante destacar como hacía Marcos Ordoñez en un reciente artículo, que el autor de La vida en un hilo sacó la cabeza por Lorca y se codeó con personalidades como Charles Chaplin, con el que mantuvo una larga amistad que se extendería durante toda su vida. Si nos ceñimos a lo extríctamente artístico, su desaparición de la escena es aún más inexplicable. Dejando a un lado el campo teatral, fue un pionero en la posguerra haciendo películas tan «diferentes» y poco convencionales como La torre de los siete jorobados, que vista desde la perspectiva de un espectador de la época sería cuanto menos insólita. Sin desmerecer tampoco a otra joyita, La vida en un hilo, en la que el autor daba rienda suelta a un humor que huía de los posibles convencionalismos de una época tan ‘pacata’ como la que le tocó vivir. Hay por tantos motivos de sobra para reivindicar su figura como me comentaba Pepe Viyuela en una reciente entrevista.

Neville en un rodaje junto a Chaplin.
Neville en un rodaje junto a Chaplin.

Reproduzco por su interés el estudio del autor que acompañaba a la Antología del Teatro Español (1939-1958) donde se incluían precisamente varios extractos de El baile y se recalcaba el carácter de hombre de mundo del autor:

«Nace en Madrid en 1899. Abogado, diplomático, guionista y director de cine. Ha viajado por muchos países. Habla varios idiomas. La obra de Edgar Neville- Escritor humorista, llegado al teatro después de pasar por el artículo, el libro y el cine, como director y guionista, aporta a la escena un experiencia de hombre vivido en muchos ambientes internacionales, sin olvidar su madrileñismo de nacimiento. Sus obras rompen lanzas contra la gazmoñería y la vejez de muchas costumbres españolas. La moraleja que del estudio de sus personajes se desprende, es el deseo de una mayor libertad e independencia en las costumbres humanas sin intervenciones que amarguen y hagan difícil una vida que tiene de por sí bastantes problemas. Aparte de esa línea desenfadada y aparente en que se cantan sin exceso las ventajas de la vida agradable, corre a menudo en las obras de Neville, especialmente en El baile y Prohibido soñar en otoño una ternura soterrada, un canto al amor, muchas veces imposible, por la muerte en el primer caso, por la diferente de edad, en el segundo.

Ya el planteamiento de El baile supone una ruptura con los convencionalismos de la sociedad que le tocó vivir. Plantear un trío amoroso que se extiende a lo largo de los años resulta cuanto menos insólito. La destreza dramática de Neville se ve en la construcción de tres actos completamente diferentes en los que se atrevió a tocar el drama, la comedia e incluso se atrevió a redondear su creación con un toquecillo de absurdo. Nuestros tres protagonistas van envejeciendo, pero su amor permanece inamovible. Así describía Neville en la primera acotación esta relación: «Con Adela y su marido Pedro, vive Julián, un amigo de los dos que estuvo enamorado de Adela y que sigue estándolo de una manera platónica». El celoso en esa relación es el amigo y no el marido. Primer cambio de ‘pareja de baile’ que hace el autor y no será el único mientras discuten sobre lo decoroso o no que resulta una clámide (maravilloso traje de escultura griega). Para contar esta historia, para contar este canto al amor imposible con una inusitada ternura, eran necesarios unos actores capaces de transitar con igual fortuna entre el drama y la comedia y en el caso de los hombres con ese puntito de ternura que despiertan los personajes especialmente en el tercer acto, en el ocaso de sus vidas. Si Pepe Viyuela tiene una cualidad es que sabe dotar de humanidad a los personajes. Sólido en drama y comedia, es un actor versátil, capaz de, como solo los grandes cómicos saben hacer, dotar a cada personaje del gesto justo. No es El baile una comedia de gags, sino de seres humanos que en un momento entre la risa y el llanto, son capaces de reírse de su propio destino, ¿Estaba predestinado Julián a ser el eterno enamorado cuando fue a Filipinas y a la vuelta se encontró a su amigo con el amor de su vida? Carles Moreu y Susana Hernández cumplen a la perfección como este particular matrimonio ideal (con invitado) que rezuman amor por los cuatro costados en este montaje que ha dirigido con acierto Luis Olmos.

Esperemos que no sea la única que veamos un Neville en nuestros escenarios en los próximos años…

La cartelera madrileña se «refresca» con nuevos estrenos (I)

Algunos de los grandes éxitos de la cartelera echan el telón hoy mismo. Es el caso, por ejemplo, de dos de los montajes de la temporada: El cojo de Inishman (T. Infanta Isabel) y El crédito (T. Maravillas), esta última comenzará ahora una extensa gira que le llevará dentro de dos semanas al Palacio de Festivales de Cantabria. Estas dos funciones tienen ya reemplazo para la temporada primaveral. En el Infanta Isabel se podrán ver Una semana nada más– tras su paso por el Teatro La Strada- y La vida resuelta. Y al Teatro Maravillas llegará El nombre

Una semana nada más es una obra de Michel Clement, protagonizada por María Castro, Mar del Hoyo, Antonio Hortelano y Jorge Monje. Sofía y Pablo llevan cuatro meses viviendo juntos. Cuatro meses que han sido el cielo para ella y el infierno para él. Pablo quiere romper la relación… La obra compartirá el Teatro Infanta Isabel con la obra La vida resuelta a partir del 23 de abril. Nos encontramos ante un retrato de una generación de treinta y tantos años, un grupo de personas que han llegado a un punto en su vida en la que no terminan de estar satisfechos consigo mismos y mucho menos felices. Aunque de alguna manera todos han buscado el éxito, cada uno en la forma en que creían, queda un halo de frustración bien porque no lo han conseguido bien porque la consecución de lo que buscaban en realidad no es lo que esperaban. Está protagonizada por Carlos Santos, con el que charlamos hace unos meses. Completan el reparto Laura Domínguez , Javier Mora, Adriana Torrebejano y Cristina Alcázar y dirigida por Juan Pedro Campoy.

En El nombre, desde el 26 de abril en el Teatro Maravillas, un grupo de amigos cena para celebrar la próxima llegada del bebe de una de las parejas.  Cuando el futuro padre responde a la pregunta del nombre escogido, su respuesta deja a todos boquiabiertos…y no es para menos.  A partir de ahí se genera un divertido debate que acabará creando un conflicto detrás de otro, cada cual más hilarante. Esta comedia de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patelliêre  dirigida por el omnipresente Gabriel Olivares cuenta con un reparto de lujo: Amparo Larrañaga, Jorge Bosch, Antonio Molero, César Camino y Kira Miró.   

Uno de los platos fuertes de esta última parte de la presente temporada teatral es La venus de las pieles, que reunirá sobre las tablas de las Naves del Matadero a Clara Lago y Diego Martín. David Serrano dirige una función que «Vi por casualidad, sin conocer nada de su argumento ni de su autor, David Ives, pero diez minutos después de que subiera el telón casi no podía ni parpadear al ver lo que estaba pasando sobre el escenario y hora y media después, al salir del teatro, había decidido que tenía que dirigir esa obra fuera como fuese». La obra se podrá disfrutar del 7 de mayo al 15 de junio

Una foto de los ensayos de Roberto Álamo.
Una foto de los ensayos de Roberto Álamo.

La siguiente propuesta «comparte» ayudante de dirección con la obra que protagoniza Clara Lago. El dramaturgo y director Daniel de Vicente vivirá la ‘feliz coincidencia’ de que dos de las obras en las que ha participado como ayudante de dirección estén a la vez en cartel. Además de en La venus de las pieles, el joven de 24 años también ha participado en el Misántropo de Miguel del Arco que llegará al Teatro Español el 23 de abril y que permanecerá en el emblemático espacio escénico de la Plaza Santa Ana hasta el 22 de junio. La nueva propuesta de Kamikaze Producciones cuenta la historia de Alcestes, el protagonista de Misántropo, que anhela vivir en la verdad. Quiere ser honesto y sincero y que los demás lo sean con él. Pero sus contradicciones y su incapacidad para encontrar el término medio que le permita vivir le llevan a retirarse al desierto por el que clama desde la primera conversación con su amigo Filinto. Alcestes pone en peligro su integridad por defender la verdad. Porque no se acomoda a la ficción imperante y porque está dispuesto a perderlo todo en defensa de lo que cree. Israel Elejalde, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Bárbara Lennie, José Luis Martínez, Miriam Montilla, Manuela Paso forman parte de esta compañía kamikaze que pone en escena una actualizada visión del clásico de Moliére. 

 Charlamos con su protagonista, Israel Elejalde, en una entrevista exclusiva DESDE MI BUTACA. 

Y en la Sala Pequeña del Español tendremos al veterano Miguel Rellán con Novecento desde el 14 de mayo al 29 de junio. Un trompetista de jazz, a través de sus recuerdos, nos narra la extraordinaria historia del que fuera su mejor amigo, Novecento, un pianista excepcional nacido en uno de esos barcos que recorrían las rutas entre Europa y América a principios del siglo XX, en los que se mezclaban ricachones, golfos, emigrantes y turistas. Novecento era un pianista de técnica increíble, capaz de extraer notas mágicas, insólitas, melodías asombrosas que cautivaban cada noche a los viajeros del barco en el que había nacido y del que decían que nunca se había bajado. Nunca había pisado tierra. El mejor pianista de todos los tiempos, y no existía para el mundo. Sin patria, ni familia, ni fecha de nacimiento. Nada. Hasta que un día decidió bajar.

Hablamos con Rellán DESDE MI BUTACA hace unas semanas.

Las propuestas se acumulan en estos meses primaverales, por lo que pronto tendremos DESDE MI BUTACA una segunda parte de este post con títulos como Las dos bandoleras y  Los Mácbez entre otras interesantes propuestas.

Arturo Fernández: «Todos tenemos un destino y al final terminamos siendo lo que menos esperamos»

Nos acaba de dejar un referente de nuestras tablas. Con ese motivo recuperamos el precioso encuentro que tuvimos con el actor en 2014 que nos deja grandes reflexiones sobre lo que era para él el teatro y la vida. Te echaremos de menos como uno de los últimos representantes de una generación de actores que se hicieron grandes gracias a las tablas.
 “Todos tenemos un destino y creo que por mucho que hagas por ser tal o cual cosa, al final terminamos siendo lo que menos nos esperamos”. Cuando era un niño Arturo Fernández no soñaba con ser bombero ni mucho menos actor. Él lo tenía claro: “Yo soñaba despierto y quería ser… multimillonario”. Y admite que algo de ese sueño infantil ha quedado en comedias como «Los hombres no mienten», en la que transformó al protagonista, en principio un simple jefe de ventas, en el dueño de la fábrica.
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Asalariado por primera vez. Hace 53 años que Arturo Fernández se enroló en el “arturismo”, un género en si mismo. Una serie de funciones, que podríamos encajar en el género de la alta comedia, que ha llevado a cabo desde su propia compañía. Si aceptó la llamada de los Teatros del Canal fue por un motivo muy simple: “Admiro el trabajo de Albert Boadella desde siempre”. Así, comenzó una aventura, Ensayando Don Juan, en la que “La ilusión de mis jóvenes compañeros cada vez que se sube el telón me hace recordar lo feliz que me hace esta profesión”.

Unos versos enmudecidos hasta ahora. Aunque Arturo Fernández siente que ‘debuta’ en el campo del verso, lo cierto es que tuvo una experiencia en los años 50. Estaba haciendo El enfermo imaginario cuando un espectador en León le espetó: “Cállate”. Y el galán por antonomasia de nuestra escena decidió no volver a pisar un escenario acompañado de versos hasta que llegó a sus manos un proyecto tan irrechazable como Ensayando Don Juan.

Si no le paras los pies te quita el personaje”. Destaca del trabajo con Albert Boadella su mímica y su gran oficio como actor. Cuenta que de hecho, se mete tanto en los personajes durante los ensayos que “Hay que recordarle que él es el director y tú el actor”. Se le nota disfrutando de una experiencia con la que por fin de alguna forma concluye esos versos que enmudecieron en sus primeros años como actor.

Arturo Fernández, dentro y fuera del escenario. Admite que “Admiro mucho a los compañeros que se meten en el personaje”. Para el actor de La casa de los líos, los primeros actores repiten una serie de ticks inmediatamente reconocibles para el gran público y cita a intérpretes como Clark Gable para ejemplarizar sus palabras mientras toma un revitalizante trago de Coca Cola antes de acometer la recta final de la entrevista.

Si no hay un diálogo inteligente, no hay teatro”. Para Fernández lo más importante para que funcione una representación es que se cuente con un buen libreto. De hecho, según sus propias palabras, se puede tener a un actor mediocre haciendo una gran obra y conseguir que sea un éxito. Y cuando se consigue labrar un éxito en la comedia, nada más gratificante para él que recibir el agradecimiento de un público con ganas de olvidarse de sus preocupaciones durante un par de horas, viviendo en la ilusión de que podrían vivir otras vidas. Y con la misma ilusión con que se enfrentó a su primera frase en el cine acomete el futuro un intérprete que concluye:

Cuando estrenas una obra unes a tu vida algo bello y nuevo. Salgo al escenario con esa misma ilusión de los comienzos y es que yo amo mi profesión por encima de todo. Nadie disfruta tanto como yo encima de un escenario y creo que eso el público lo sigue percibiendo».

                                      La autopregunta de Arturo

Y para que no nos olvidemos quizás de su ligazón a la comedia, aunque recuerda con cariño sus experiencias en el drama, remata la entrevista con una autopregunta muy en la línea de ese personaje que se ha creado durante décadas.

P: ¿Por qué soy tan guapo?

R: Aún lo estoy investigando.

Un repaso por la cartelera teatral reciente (I)

Recopilo en esta nueva entrega de Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin alma la primera parte de una selección de montajes que he visto en los últimos meses. La mayoría aún siguen en cartel, así que no tenéis escusa para perdéroslos si os interesan mis comentarios. Comienzo este repaso hablando de un montaje al que ya me referí brevemente a su paso por el Teatro Valle Inclán, El viaje a ninguna parte, a través de tres de sus protagonistas, Antonio Gil, Miguel Rellán y Tamar Novas.

«¡Cuán largo me lo fiáis!» debió pensar Carol López cuando le ofrecieron la oportunidad de adaptar la novela (también tuvo su paso por la radio y el cine) del maestro Fernán Gómez. Sobre todo era inevitable la referencia al título cinematográfico, ¿Quién no recuerda el mítico ademán del actor diciendo aquello de «señorito»? Aquí, ese roll cayó en los manos de Miguel Rellán, uno de esos actores que llena de humanidad cada personaje. Entrañable y sumido en un mundo que parece caer ante la llegada del cinematógrafo, ve pasar ante sus ojos una vida de nómada, de vagabundo sin patria, cuyo único refugio son los miserables tablaos que instalan en cada pueblo. Como contrapunto a este entrañable abuelo ya hastiado de la vida de cómico de la legua, un Tamar Novas lleno de matices, adorable, divertido, que sólo se envenena por el teatro cuando va detrás de unas faldas. Como siempre Antonio Gil con el gesto  y la emoción medidas nos vuelve a regalar otro trabajo interpretativo sobresaliente. Y sólo de eso , de sobresaliente, o ¡mejor! de cum laude se puede calificar esta puesta en escena respetuosa con el referente cinematográfico, pero que sabe exprimir a la perfección la imagen, que aún tengo guardada en la retina, de esos cómicos apocados a un viaje a ninguna parte ad eternum. Una pena que no giren, una injusticia, más bien diría. Cuando un teatro de titularidad pública tiene en sus manos la excelencia debería llegar a más gente.

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Una de cal y otra de arena. Decepción en La Abadía. «Por lo que he visto, la propuesta no me interesa mucho la verdad», me dijo un reputado compañero de las labores periodístico-teatrales cuando le dije que iba a pasar por el teatro de José Luis Gómez. Y la verdad es que a los diez minutos de empezar, corroboré lo acertado de su aseveración. Adaptar Las tres hermanas, hacer una actualización o incluso hacer Las tres hermanas 2, me hubiese parecido una buena opción. Lo que ha conseguido Sanchis Sinisterra, no dudo que a priori hizo su trabajo con la mejor de las intenciones, es cercenar la poesía que invade al texto de Chéjov. Me explico. En su Éramos tres hermanas las actrices parafrasean extractos inconexos de la obra original y, ojo al dato, cantan… Corramos un tupido velo con este último aspecto… O no, pongamos el velo, rejilla o lo que diantres fuera lo que «enclaustra» a estas tres avezadas hermanas en esa casa en la que sienten encerradas y no podrán ir a Moscú ni tampoco podrá el espectador sentir la emoción de estas tres ACTRICES de emoción superlativa que hacen un esfuerzo reseñable por sacar adelante esta, en mi opinión, fallidísima apuesta de la Abadía. El público aplaude a las actrices, pero el trabajo dramatúrgico está hecho para espectadores que hayan leído o visto la obra original, no nos engañemos, si no no se enteran de la obra, así a las claras. Una pena, la verdad.

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No se me ocurre una mejor forma de acabar que con una sonrisa, con una propuesta que hace suyo lo del revisionismo histórico con el recurso más inteligente de que dispone el ser humano: El sentido del humor. Ya la primera vez que la vi, sí en este caso he repetido- lo que es muy poco habitual- oí comentarios similares: «Hay cosas que no se olvidan» comentaba una espectadora de uno 70 años tras pegarse una buena risotada con El manual de la buena esposa que vi, como aquella primera vez en el Lara, con un abarrotado teatro. La clave del éxito del montaje reside en tres aspectos: 1- La brillantez de la mayoría de sketches que componen este montaje sobre la Sección Femenina 2- Unas actrices de gesto, energía y talento superlativos 3- La unidad que hay en el montaje, se nota un trabajo de pulido, que permite que no chirríen las transiciones de una a otra escena-sketche. Todo ello cincelado por Quino Falero, que firma seguramente la mejor dirección de su carrera. Autores tan distintos (y brillantes) como Juan Carlos Rubio, Miguel del Arco o Alfredo Sanzol parecen uno en estas historias que van de Elena Francis al mítico y delirante en la voz de la divertidísima Berta Ojea Échale guindas al pavo. Bravo por ella y por sus compañeras Concha Delgado y Mariola Fuentes, el adalid de la entrega y la energía encima de un escenario. Una comedia inteligente, bien escrita, bien dirigida, bien interpretada y que entusiasma al público, pocas veces salgo del teatro con esa sensación. Bravo. Vayan al Muñoz Seca sin dudarlo un momento.

Arturo Fernández y Juanjo Artero, próximos protagonistas en el Palacio de Festivales

Arturo Fernández es el protagonista de Ensayando Don Juan, que se podrá ver este viernes y sábado a las 20:30h en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria. La propuesta ha sido dirigida por Albert Boadella y cuenta con Mona Martínez, Sara Moraleda, David Boceta, Alfonso Vallejo, Jesús Teyssiere y Chema Ruiz Muñoz en el reparto. Producen los Teatros del Canal y Secuencia 3.

arturitoUna joven y moderna directora se propone montar un Don Juan Tenorio concebido desde una óptica contemporánea. Su empeño es demostrar la caducidad del personaje, pues según sus razones el mito es hoy totalmente ficticio, anacrónico y machista. Ella considera los versos y las situaciones como simples residuos de un mundo desaparecido.

La teoría podría funcionar razonablemente bien, pero en el casting toma una arriesgada decisión: contrata al actor Arturo Fernández para el personaje del comendador Don Gonzalo. A partir de ello, la intrépida directora se enfrentará a una ardua tarea con el fin de mantener su tesis.

Una tarea que se complica considerablemente al intentar realizarla frente al experimentado actor, que va desbaratando con sus acciones cada uno de los principios de la joven directora.

Juanjo Artero y Juanjo Cucalón protagonizan Paradero desconocido los días 25 y 26 de abril a las 20:30h en la Sala Pereda. Completan el reparto Dora de Miguel y Rosa Blanco Campos en una nueva producción de Andrea D’Odorico y dirigida por Laila Ripoll. 

Publicado en 1938 y acogido inmediatamente como una obra maestra, Paradero desconocido, narra la historia de dos amigos y socios en el mercado de obras de arte. Martín Shulse, un alemán y Max Eisenstein, un judío estadounidense que vive en California.

En 1932 Martín decide volver a Alemania con su familia. Desde ese momento surge un intercambio de cartas en las que se vislumbra, entreverados con los detalles de su relación profesional y personal, la sombra de la situación política de Alemania.

Visionaria, incisiva y con un final imprevisible, esta novela constituyó un acontecimiento literario y el más estremecedor mensaje de advertencia contra el nazismo.

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Pepe Viyuela: «El público siempre se acerca con una sonrisa»

Dice haber sido muy feliz durante la última década siendo uno de los personajes más carismáticos de la serie «Aída», un proyecto que le ha absorbido muchas horas durante estos años, pero para el que solo tiene palabras de agradecimiento. Un agradecimiento que hace extensible a un público que en los escasos metros que van del parking a la entrada del Fernán Gómez no deja de acercarse a él con una sonrisa: «La fama es un tributo que hay que pagar» comenta sin resquemor alguno. Sea como fuere, durante esta larga temporada no ha abondado las tablas y es que como confiesa a DESDE MI BUTACA: «Siempre ha sido mi prioridad». Quizás ahora, un día de esos en los que se había acostumbrado a madrugar para grabar la conocida teleserie se decida a apostar por otro autor maldito de «La otra generación del 27»: José López Rubio. De momento, le queda un mesecito de grabaciones televisivas antes de despedirse de su Chema y seguir El baile de otro autor que merece ser reivindicado, Edgar Neville. 

 

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¿Cómo llega a sus manos una obra como El baile?

Estaba buscando un texto para montar y cayó en mis manos El baile. Me encanta esa “generación perdida”, la otra generación del 27, que forma Neville con Mihura, López Rubio… Cuando me hablaron de esta función, me di cuenta de que como productor era sostenible, una obra sencilla de montar. Además, no me explicaba que llevase tantos años sin ponerse en escena…

¿Cree que han sido los condicionamientos ideológicos los que han hecho invisible a este autor invisible durante años?

Completamente, no es una imaginación mía, algunos programadores no le querían programar. Este tipo de censuras están basadas en los prejuicios y en el escaso conocimiento de autores tan ricos como Neville. Era muchas más cosas que alguien de derechas. Era un hombre muy inteligente con un exquisito sentido del humor, que vivió conforme a sus principios ideológicos y morales. Tuvo incluso una relación amorosa con Conchita Montes teniendo esposa. Era contrario al mundo eclesiástico e incluso tuvo problemas de censura en su cine. Hasta era amigo de Lorca y le reivindicó con un artículo. Era un personaje poliédrico, con muchas caras, que era un gran artista. Su cine ha sentado las bases del futuro de nuestra cinematografía. Se movió en Hollywood y conoció a Chaplin. Fue un ave rara del franquismo. Ahora se le tacha de fascista y no nos damos cuenta de que el arte cuando es bueno tiene que superponerse a los condicionamientos ideológicos.

¿Es la poesía que destila el texto lo que más ha atraído a Pepe Viyuela?

Desde luego. El autor tiene una gran delicadeza, un humor y una inteligencia muy sofisticada. Además, fue muy valiente por plantear un tema como éste en mitad de una España tan pacata, tan corta de miras. Y como actor, tenías el mismo personaje en tres etapas distintas y eso es muy instructivo de cara al juego que siempre debe ser el teatro.

Uno de los aspectos que se han adaptado del texto original son las épocas en que transcurre, distintas a la obra de Neville…

En realidad creo que se podría haber contextualizado en las épocas inicialmente planteadas, pero bueno… Creo que la “almendra” de la historia es completamente atemporal, se podría situar en cualquier época. En el original el primer acto transcurría en 1900, lo que escapaba un poco al mundo de los espectadores de hoy. Lo fundamental era que el espectador sintiera muy cercanos a los personajes, por lo que decidimos correr 50 años la obra y acabamos en nuestros días.

La anterior experiencia teatral fue Los habitantes de la casa deshabitada curiosamente también en Teatro Fernán Gómez, ¿Con qué se queda de esa experiencia?

En principio fue una responsabilidad por dos cosas: Recuperar esta obra de Jardiel y saber que grandes actores de nuestra escena lo habían representado, pero en el fondo creo que lo más importante es que me lo pasé francamente bien. Con El baile cierro de alguna forma el círculo de esos autores entre los que también estaba Mihura o Gómez Rubio, que se debería reivindicar, esa otra generación del 27. Ahí están en las fotos que tengo en este camerino, aunque me falta Jardiel la verdad. Incluso una espectadora muy amable me traje una foto de un montaje de la obra (arriba a la izquierda).

El actor señala una instantánea de la adaptación cinematográfica de "El baile" que protagonizó el recordado Alberto Closas.
El actor señala una instantánea de la adaptación cinematográfica de «El baile» que protagonizó el recordado Alberto Closas.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Pepe Viyuela?

Es sin duda el lugar para contar historias con mayúsculas. Una historia se cuenta mucho mejor mirando a los ojos de la gente, sintiendo el pulso del que te la está contando. Para mí, el audiovisual es teatro enlatado, sometido a un tratamiento tecnológico. El teatro es el momento mágico en que uno se sienta en una butaca para que le cuenten una historia. El teatro es vivo, fresco y el espectador respira un aire especial. Quien no lo ha probado, no sabe lo que es este rito que se produce desde hace miles de años. Nos reunimos para que nos cuenten una historia.

¿Fue el juego infantil lo que le llevó en este oficio?

Yo, como todos los niños niños, jugaba. Ya en la adolescencia, cuando los juegos infantiles habían pasado a un segundo plano, haciendo teatro me di cuenta de que en realidad el teatro era una derivación natural de ese juego al que pones voz y carne para ser otro. La verdad es que ni siquiera entonces tenía claro que éste iba a ser mi lugar, que iba a ser mi profesión. Fue una vez acabada la escuela de Arte Dramático cuando me di cuenta de que éste sería mi camino. De hecho, trabajaba en otras cosas y por las tardes hacía funciones de teatro. Y de repente un día se convirtió en mi profesión, así que miel sobre hojuelas…

Y en esa profesión tan expuesta, ¿No le ha llegado a saturar fama en los momentos más delicados de su día a día?

No, desde luego que no. La fama es un tributo que hay que pagar y si no te dejan comer un día es por el cariño que te tiene la gente. La popularidad tiene más ventajas que inconvenientes, no te ponen en situaciones incómodas al menos en mi caso.

Quizás, su ligazón con personajes “bonachones” tenga mucho que ver con ese cariño del público…

Desde luego, a mi nunca me ha tocado ser el malo de la película y eso hace que la gente me mire con una sonrisa. Me asocian con la comedia y se acercan a mi siempre con buenas palabras.

Y entre esos personajes buenazos destacar sin duda a ese payaso de la silla que lleva tantos años encima de los escenarios, ¿Cuáles son las cualidades del clown que lleva dentro Pepe Viyuela?

Tiene un gran afán de superación, se crece ante las adversidades y es lo suficientemente tierno como para despertar simpatía en el espectador. No se rinde, se equivoca e intenta mejorar su situación.

¿Cómo va a cambiar la vida de Pepe Viyuela tras una década en el Barrio de Esperanza Sur de Aída?

Van a cambiar mis horarios, tendré que madrugar menos y voy a echar mucho de menos a mis compañeros. Supone finalizar una etapa en la que he sido muy feliz, pero me ha ocupado demasiadas horas. Eso sí, he encontrado amigos que voy a necesitar seguir teniendo relación con ellos para ser feliz. En el fondo, todo lo que tengo para Aída son buenas palabras. Además, hemos tenido la sensación de que se acababa en febrero, pero de repente nos comunicaron que nos renovaban y aún nos queda un mesecito de rodaje. Supongo que ya no lloraremos, ya lo hicimos cuando creímos que era el final de la serie en febrero.

¿Tendrá el gran final que merece una serie tan longeva?

Es muy difícil cerrar una serie. A mi me gusta cómo termina la serie, pero no es un final apoteósico. Es digno, en la línea de las tramas de estos años. Creo eso sí que no va a defraudar.

¿La vuelta de Carmen Machi sería la forma de cerrar el círculo de la serie?

La verdad es que no, su vuelta no hace que sea un final redondo, no es el factor más determinante de la trama. Su vuelta no era definitiva ni determinante, de hecho se han llamado a otros antiguos compañeros y unos han podido y otros no.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué proyectos le gustaría seguir jugando a Pepe Viyuela?

El teatro siempre ha sido mi prioridad. De hecho, he combinado la serie siempre con el teatro. Además, yo era consciente que lo de la tele es algo circunstancial, que pasaría a mejor vida antes o después.