Un vistazo al teatro que viene: Silvia Marsó protagonizará «El zoo de cristal»

El zoo de cristal, producida por Secuencia 3  en colaboración con el Teatro Español, el Teatro Fernán Gómez y el Palacio de Festivales de Cantabria, donde se podrá ver los días 31 de octubre y 1 de noviembre en la Sala Pereda. Para esta nueva producción del clásico de  Tennessee Williams, el reparto contará con Silvia Marsó, Carlos García, Alejandro Arestegui y Pilar García, dirigidos por Francisco Vidal.  Pasará por el Teatro Fernán Gómez en el mes de noviembre.

La obra retrata la vida de los Wingfield, una familia sureña: la madre, Amanda, obsesionada con salir de la pobreza y sacar adelante a su hija; la hija, Laura, una joven cuya leve discapacidad la ha transformado en un ser patológicamente inseguro, volcada exclusivamente al cuidado de sus figurillas de cristal; el hijo, Tom, joven ambicioso que se debate entre el deber de cuidar a su familia y el deseo de salir al mundo. El último personaje es Jim, un candidato de convencional buena apariencia, que representa todo lo que la familia ha deseado.

A su vez, impacta la figura del padre ausente, que está en boca de los personajes y cuya fotografía se destaca en momentos clave, gracias a las indicaciones expresas del autor para con la iluminación. También la música aparece muy pautada.

El argumento gira alrededor de la obsesión de Amanda por encontrar un candidato para su hija Laura. El relato aparece en la boca de Tom, quien es el vínculo directo de la familia Wingfield con los espectadores. A través de sus palabras el público conoce los pormenores y los entretelones de estos personajes, exponentes de la búsqueda frustrada del sueño americano.

La última función

En los últimos días, el mundo de la cultura se ha enfrentado a la pérdida de uno de los actores más queridos de nuestro cine: Álex Angulo. Además, Madrid ha perdido uno de sus teatros y, lamentablemente, no será el último si las cosas no cambian…

Álex Angulo era uno de esos actores que todo el mundo del cine quería con un especial fervor. Actor de sobrada experiencia y talento, fue capaz de dar verdad a los personajes más disparatados bajo la atenta mirada de su amigo Álex de la Iglesia. Secundario de empaque- hace poco rescataba su maravilloso trabajo en El gran Vázquez-, también tuvo la oportunidad de brillar como protagonista absoluto en cintas como la muy reivindicable El coche de pedales, oportunidad que le brindó su querido Ramón Barea. Causa una especial tristeza pensar que se ha ido en un lamentable accidente de tráfico y con tantos personajes esperándole aún.  Ya no me le cruzaré más por Bilbao, donde hace escasos meses- sin saberlo- le vi por última vez charlando con Antonio Dechent a la salida del Teatro Campos Elíseos, que ayer le dedicó un merecido homenaje con su última gran ovación. Se fue sin hacer ruido, pero su pérdida ha dejado muchos huérfanos. Al menos sus escenas quedarán grabadas en el celuloide y en la memoria colectiva de los espectadores.

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En «El Gran Vázquez», uno de sus papeles secundarios a los que convertía en protagonistas con su sola presencia.

Cuando aún no me había recompuesto por esta pérdida, leo un artículo titulado Fracasar más, Fracasar mejor. Adiós a todosLa Sala El Sol de York, que tan buenas energías me transmitió con su inaugural Los miércoles no existen, echa el telón. Uno se pregunta cuando lee noticias así ¿Hasta cuándo?, ¿Hasta cuándo va a tener que soportar el sector cultural tanta traba, tanta zancadilla, tanta inquina?, ¿De verdad es comprensible ese IVA?, ¿Dónde queda la cultura en estos tiempos? Sería una buena pregunta abierta para dejar en uno de los posts que servían de particulares ‘redes sociales’ a la entrada de la acogedora sala de teatro que dirá adiós el próximo domingo. Esta ha sido una semana triste, la verdad. Se han juntado la última función de Álex Angulo y El Sol de York. Prefiero no pensar en las historias que se podían haber contado en  ese escenario… Mejor pensemos en las que sí se contaron, en los buenos momentos, en las risas, en el aliento de los espectadores que en este y otros futuros espacios seguiremos a esos «creadores de magia» (el término que utilizó Natalia Menéndez me parece tan apropiado que se lo ‘robo’ con copyright) que tan buenos momentos nos regalan en la escena…

Gracias
Los comentarios de los espectadores, protagonistas en la despedida de El Sol de York.

Un vistazo al teatro que viene: Javier Pereira y Lola Baldrich protagonizarán «El principio de Arquímedes»

El 29 de octubre se estrenará en el Teatro Arriaga de Bilbao El principio de Arquímedes en doble versión, en castellano y euskera. Lola Baldrich, Javier Pereira, Alvar Gordejuela y  Gorka Mínguez protagonizarán la versión en castellano, mientras que la producción en euskera estará protagonizada por Tessa Andonegi, Eneko Sagardoy, Xavier Ortuzar y Aitor Fernandino. Esta producción de Erre produkzioak, Arteka y Maskarada S.L estará dirigida por Carlos Panera. 

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El principio de Arquímedes nos adentra en el ámbito de una piscina municipal, parábola perfecta de nuestra sociedad aséptica hasta el exceso, a partir de un hecho que no sabemos si es real o no.

Una niña dice creer haber visto al entrenado del grupo infantil de natación darle un beso en la boca a un niño.  ¿Es un beso inocente en la mejilla, como no se cansa de repetir el entrenador, o había realmente una intención morbosa?

No se trata realmente de una obra sobre la pedofilia, sino que va más allá, entrando de lleno en la enfermiza psicosis social que nos rodea, mostrando cómo el miedo y la violencia pueden desatarse a partir de un simple rumor.

Maskarada nos ofrece el montaje de El principio de Arquímedes con dos estupendo repartos alternativos tanto en euskera como en castellano. Esta obra que obtuvo el Premio Börn 2011, está resultando un éxito internacional en diferentes países como Méjico, Argentina, Colombia o Rusia.

Juan Carlos Pérez de la Fuente, Carmen Posadas y Marcos Ordóñez, próximos protagonistas en la UIMP

El teatro, el cine, la literatura y el periodismo serán protagonistas en las próximas semanas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La primera cita tendrá lugar mañana mismo en el Paraninfo de la Magdalena a las 11 de la mañana. El encuentro Literatura y Periodismo. Trucos de Cocina se organiza con motivo del centenario de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Intervendrán la escritora Carmen Posadas y una moderadora entrevistadora, Elsa González, presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España). Entre ambas dirigirán el encuentro buscando la participación del público asistente. Se trata de una charla práctica sobre cómo elaborar y trabajar un buen artículo periodístico, planificar un libro o elaborar una ficha literaria, de manera que resulte atractivo. En este diálogo práctico se facilitará a los alumnos los trucos que nunca se revelan en la literatura y que pueden sacar de más de un apuro a los periodistas.

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El martes el teatro será protagonista en la Menéndez Pelayo. El director teatral Juan Carlos Pérez de la Fuente recogerá el VI Premio La Barraca de las Artes Escénicas de la UIMP. El nuevo director del Teatro Español estará acompañado en el Paraninfo de la Magdalena por el poeta y ex secretario de Estado de Cultura Luis Alberto de Cuenca, que será el encargado de leer el laudatio. Para él: «Pérez de la Fuente defiende un teatro culto y popular al mismo tiempo, entendido como bien público».  Al día siguiente, el miércoles 30, el teatro volverá a ser protagonista en la Menéndez Pelayo. Se podrá disfrutar de El chico de la última fila en el Casyc a las 22h. Escrita por Juan Mayorga y dirigida por Víctor Velasco, esta es una obra sobre el placer de asomarse a las vidas ajenas y sobre los riesgos de confundir vida y literatura. Una obra sobre los que eligen la última fila: aquella desde la que se ven todas las demás.

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Marcos Ordóñez, crítico referente en el ámbito teatral, será protagonista por partida doble en la UIMP. Además de ser protagonista de Los Martes Literarios del día 5 de agosto, cuyo tema central será la crítica teatral, el periodista del semanario cultural Babelia dirigirá el taller de dramaturgia  cinematográfica Proyecto 24 del 4 al 8 de agosto. Proyecto 24 será un taller de dramaturgia cinematográfica y autoría colectiva, guiado por Marcos Ordóñez. Veinticuatro microhistorias. Veinticuatro horas en la vida de una ciudad, desde el amanecer hasta el amanecer del siguiente día. Con libertad absoluta de tonos y géneros: comedia, drama, thriller. Incluso musical, si se tercia. O relatos fantásticos.

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Natalia Menéndez: «Soy ante todo una mujer de teatro»

Actriz y directora, Natalia Menéndez, al frente del Festival Internacional de Teatro Clásico, se define como una mujer de teatro. Una todoterreno del arte escénico, vaya. Nos recibe como directora del festival de teatro clásico más importante del mundo, pero no quiere dar una imagen excesivamente institucional. Prefiere improvisar una foto fuera del despacho y ‘asomarse’ a los clásicos tratándolos de igual a igual. No es el único miedo que se ha quitado ahora en la gestión: «También he aprendido a perder el miedo a la parte económica». El año pasado dejó claro que si hubiese una nueva rebaja en el presupuesto se iría. Para su sorpresa, este año el presupuesto subió ligeramente. Lo disfruta, pero admite que necesita dirigir algún montaje. Echa de menos poner en pie montajes como Realidad, la que supuso la vuelta a los escenarios de Javier Cámara tras una larguísima temporada centrado en el cine y la televisión. Vivió desde pequeña la dureza de este oficio, pero admite que no lo cuentan mucho: «Si lo contásemos se perdería la magia». Cuando esta entrevista termina, esta «olímpica de la escena’ continua su jornada maratoniana en su despacho antes de pasar por el Corral de Comedias donde esa noche disfrutaría de Bobas y Gallegas

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El lema de este año del festival es “Un clásico, un regalo”, ¿Cuál es el mejor regalo que le depara al espectador esta edición del festival?

Los dos certámenes son niños mimados. Almagro Off es una plataforma de investigación y difusión de obras que prácticamente no se han visto en España. Los directores noveles cuentan con una nueva mirada, bajo la cual rescatan en ocasiones textos un tanto olvidados. Con Barroco Infantil traemos al teatro al público de hoy, que no es sólo un público infantil, sino de cualquier edad. A partir del público de hoy, construiremos el del futuro. Hacemos además un jurado con niños y adultos, equiparando la opinión infantil a la de los mayores. A esos tres pequeños miembros del jurado les ofrecemos la oportunidad de ver teatro de una forma distinta. Se llevan una impresión del teatro bien distinta.

Son también esenciales las coproducciones como Los brillantes empeños, Amleto, La Hermosa Jarifa, Bobas y Gallegas, cuatro miradas muy diferentes utilizando todo tipo de autores. Pero la verdad es que te podría justificar la presencia de cualquiera de los espectáculos. Creo que era imprescindible que Misántropo, uno de los mejores espectáculos de teatro clásico de España, cerrara uno de los espacios, Áurea.+

Foto de Guillermo Casas de "Los Brillantes Empeños"
Foto de Guillermo Casas de «Los Brillantes Empeños»

Las lecturas dramatizadas no se me podían escapar tampoco. Algo así como el músico que mira su partitura. Poner sobre el escenario la importancia de la oralidad con textos como El poema del Mio Cid, que lo había leído, pero nunca me había llegado de esta forma. A través de la oralidad, el viaje es muy distinto. Así mismo, me gustaría destacar la parte mística en el festival con autores como Santa Teresa de Jesús, lo que igual nos indica que necesitamos conocernos un poco más íntimamente a nosotros mismos y a nuestro arte.

Como directora de un festival de teatro público, ¿Qué debe y que no debe hacer?

Tengo claro lo que yo debo o no debo hacer. No hay normas genéricas para dirigir un festival. Al final de la edición pasada dije que si me bajaban el presupuesto me iría, pero lo cierto es que nos han subido finalmente un poquito el presupuesto para esta edición. A las Fundaciones antes se nos devolvía el IVA después de pagarlo, pero ahora lo tenemos que pagar. Es un gasto que no tiene retorno, lo que nos produjo un descalabro económico el año pasado, ya que teníamos cerrado el programa en el momento en que lo supimos. Este año, uno de nuestros patronos, el Ministerio de Cultura, ha decidido subir un poco la partida presupuestaria. Por eso hemos conseguido sobrevivir. No voy a contratar ni por un DNI, si no tienen nivel los espectáculos de la zona no tiene sentido que los contrate, ni tampoco voy a dar voz a los montajes amateurs, creo que eso desprestigiaría mucho al festival. Hay muchos profesionales que deberían poder vivir de su profesión. Así mismo, tampoco voy a contratar espectáculos que no me pueda permitir económicamente.

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¿Cuál es el primer recuerdo de Natalia Menéndez en Almagro?

El Corral de Comedias es uno de esos lugares que me sigue estremeciendo cada vez que lo piso. Vine la primera vez en el 81 sin un duro con unos amigos de la RESAD. Vinimos a ver obras de teatro, alquilamos una habitación en la casa de una almagreña. Sobrevivíamos todo el día con los desayunos que nos hacía ella. Nos refugiábamos del calor en la iglesia, que se estaba muy fresquito.

Una de sus experiencias más gratificantes como directora creo que ha sido Realidad con Javier Cámara y María Pujalte como protagonistas…

Javier Cámara y María Pujalte son dos animales escénicos. Javier es un primer actor, el que establece la manera de trabajar en la compañía. Siempre tiene buen humor, es un trabajador nato. De hecho, con él hice mi montaje de Fin de Carrera de Dirección Escénica: La isla de Athol Fugard. Desde entonces no había trabajo con él. María es una gallega con mucha ironía y muy trabajadora, por eso conecta muy bien con Javier. De hecho, es de las pocas actrices a las que he dirigido en varias ocasiones. Me gustó mucho el trabajo emocional del espacio, ayudaba mucho al texto con las proyecciones. Estoy muy agradecida a Gerardo Vera por ofrecérmelo en ese momento.

Dirigió y adaptó un texto de Yasmina Reza, Tres versiones de la vida, ¿Qué cree que hace que conecte con los espectadores de todo el mundo?

Tiene una arquitectura teatral impecable en cuanto a ritmo, los tiempos… Además, conecta con los temas de la burguesía y creo que de alguna forma el espectador de teatro también lo es, por lo que se produce una especie de flechazo instantáneo. Habla de temas como la amistad o la pareja, busca situaciones que pueden ser muy extrañas, pero que están en nuestro imaginario.

Sabiendo por su padre que es un oficio tan duro, ¿Tuvo reparos para decirle que quería dedicarse a este mundo?

Yo me examiné para la Escuela de Arte Dramático sin que mi padre lo supiera de hecho. Estaba de gira y cuando se lo dije, se produjo un silencio esclarecedor. A mi hermana y a mi él nos decía que fuésemos fontaneras, que ahí no se pasaba tanta hambre. Él comprobó de primera mano que éste es un oficio muy duro. Se pasa mal, pero no lo contamos mucho para que no se vaya la magia. Nosotros somos creadores de magia, pero a veces para conseguirlo no se pasa nada bien. Yo he visto a mi padre en paro, cuando era una primera figura. He visto muchos momentos duros en casa. Me ha hecho creerme poco las cosas y saber buscar una dirección y trabajar en ese sentido.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es el mejor lugar para contar historias para Natalia Menéndez?

No encuentro otro lugar mejor para contar historias. Creo mucho en el directo, que no va a pasar de moda nunca. Siempre va a estar vivo, necesitamos el directo y creo que es un lugar donde con cierta distancia podemos encontrar una respuesta o un interrogante más sobre la vida. También sirve para divertirse. Hay muchos tipos de teatro, tiene que haber de todo. Me he educado entre vodeviles y teatro institucional. Yo empecé haciendo teatro independiente y no tengo prejuicios con el teatro comercial la verdad, como otros compañeros. Me encanta montar a Yasmina Reza o un montaje de clásico.

Volviendo al Festival de Almagro, con el desgaste que supone, ¿Se atrevería a enfrentarse a otro proyecto de gestión?

Ha cambiado mi visión de un año para otro. Hemos conseguido solventar temas muy peliagudos de un año para otro. He descubierto que me gusta la gestión. Exige mucho esfuerzo físico eso sí. Tienes que estar en pie desde por la mañana hasta la madrugada. Me siento una olímpica teatral. He perdido el miedo a lo económico. Ahora creo que puedo defender algo de muchas maneras. Tienes que estar muy segura de tu proyecto, van a intentar malear tus principios. Tienes que hacerte fuerte y eso te viene bien para tu vida. Eso sí, he perdido mucha ingenuidad alrededor de este mundo del espectáculo. Lo mejor es que he conocido a gente maravillosa, he aprendido mucho de propuestas y gentes que no hubiese tenido la oportunidad de conocer. He entregado a este festival mucho en estas cinco ediciones. De hecho, sólo he dirigido La amante inglesa últimamente y tuve que enfrentarme a la dolorosa muerte de Pepe Sancho. Me estoy ahogando ahora y necesito dirigir ya mismo. Si no pudiese compartir ambas facetas no se si me apetecería seguir en el camino de la gestión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Con qué tipo de proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a hacer teatro?

Me gustaría jugar con personas arriesgadas, con vista de pájaro y mirada al detalle. En el fondo, el teatro se hace en equipo. Sí me gustaría dirigir y actuar o incluso gestionar algo más adelante. Lo fundamental es que el teatro es un encuentro entre personas, estás contando algo a otras personas. Me gustaría encontrarme con gente maravillosa por el camino.

Y en ese ‘juego’, ¿Dónde queda ahora la interpretación?

La interpretación no queda lejos, pero siento que de alguna forma me ‘anularon’ como actriz cuando empecé a dirigir. Y ya ni te cuento cuando empecé a llevar la gestión del festival… Soy y me siento actriz, soy ante todo… una mujer de teatro. Me siento todo lo que llevo toda mi vida haciendo. Me encantaría hacer una gran trágica o una gran comedia.

Juan José Campanella: «La vida al igual que el cine está llena de giros dramáticos»

Una de las cualidades que debe tener un buen entrevistado es que sepa comunicar sus ideas. Juan José Campanella habla de él mismo como un comunicador que eligió el cine como herramienta. Esa ‘herramienta’ le ha permitido contar unas historias que perfectamente podrían haber sido contadas en Estados Unidos en los años 70, muy especialmente su celebrada El secreto de sus ojos. Un referente más reciente, Toy Story 2, le hizo dar el salto a la animación con Metegol, pero en el fondo esos jugadores de futbolín humanizados tenían muchas emociones, eran muy ‘humanos’. Y la emoción más grande surgió del protagonista más inesperado en el rodaje de Luna de Avellaneda, uno de sus niños mimados. Ha tocado todos los palos. La televisión le llevó a embarcarse en una particular odisea llamada Vientos de agua, de la que se siente especialmente orgulloso. Mira al futuro desde el ‘evocador’ Palacio de la Magdalena, donde se le homenajea dentro de los cursos de la UIMP, con la vista puesta en «disipar la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto». Por ahora, nuestros compadres argentinos pueden disfrutar de su adaptación de Parque Lezama sobre los escenarios. Se le nota contento con su experiencia teatral: «En el escenario está el alma del actor» comenta de esta experiencia escénica en la que ha vuelto a dirigir a Eduardo Blanco. Todo un lujo tener DESDE MI BUTACA a este contador de historias insaciable: «Llevo toda mi vida diciendo que me voy a tomar un Año Sabático, pero no hay manera» comenta divertido este perspicaz conversador.

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Su último proyecto cinematográfico, Metegol, le hizo hablar de tú a tú con Pixar, ¿En qué ha influido su pasión por Toy Story 2 en que se decidiese a dar el salto a la animación?

Influyó en el hecho de ver que se podían contar cosas que podían conmover al adulto y al niño al mismo tiempo. Quise meterme en ese mundo de la animación por el cine de Pixar, pero aportando algo nuevo. Para mí, Toy Story 2 es una de las mejores películas de los 90. Son esas películas que te incitan a hacer cine, aunque necesariamente luego tu cine no tiene por qué ser parecido a esas películas.

¿Qué películas han incitado a Juan José Campanella a hacer cine?

Tengo varios títulos que podría considerar entre mis favoritos. Empezando por ¡Qué bello es vivir! y Nos habíamos amado tanto, películas que para serte sincero me hubiese encantado dirigir. Otro título que igual sorprenda más, All That Jazz, aunque no me atrevería jamás a hacer un musical. Me encanta como Bob Fosse muestra las miserias que se esconden detrás del mundo del espectáculo. Es un director que, al igual que a mi, le fascina el cine italiano y eso se nota mucho en Sweet Charity

Ahora con el paso del tiempo, ¿Qué recuerda de aquella noche en que puso al cine argentino en lo más alto?

No era consciente de la importancia del momento. Hay una mecánica de un programa de televisión en vivo que llega a millones de personas. Todo son marcas, los tiempos están muy medidos… Mientras yo estaba haciendo un reportaje, ganaba su Oscar Sandra Bullock. Es algo muy frenético. En ese momento, no eres consciente de lo que está pasando. Al día siguiente tampoco, ya que fui a rodar House, aunque es cierto que me recibieron con un largo aplauso y muchas felicitaciones. Las consecuencias de ese día las percibes con el paso del tiempo. De hecho, me permitió conseguir la inversión de Metegol (Futbolín en España). Tras ese éxito, siento de alguna forma una presión por acometer nuevos proyectos, no tengo muy claro si por pensar que ya he llegado a lo más alto o simplemente es un miedo a que este nuevo proyecto no cumpla con las expectativas después de un éxito tan rotundo. 

¿Qué le ha hecho querer contar una historia como Parque Lezama encima del escenario?

La vi tres veces en el 1985, es mi obra favorita, la leí y vi la película y fue muy influyente en mi carrera. De hecho, llevaba 30 años detrás de los derechos. El autor no quería que se tocase ni una coma del texto, pero gracias al Oscar conseguí que viese mi trabajo y se fiase de mí. Tiene un humor judío americano que tiene mucho que ver con el italiano… Tiene todos los temas que me interesan, ya que logra resumir la vida: La vejez, el balance de nuestra existencia y el conformismo versus el compromiso, hasta qué punto nos implicamos en las cosas que pasan. Todo eso con un texto que te hace reírte y emocionarte. El público está entrando muy bien en la obra. Además, estaba tan metido en la onda tecnología tras Metegol que necesitaba desintoxicarme. Así, me metí a ensayar en un viejo teatro en el que no había ni cobertura. Y por supuesto, volver a trabajar con Eduardo Blanco, que llevábamos 10 años sin trabajar juntos, era un aliciente muy grande también.

"Parque Lezama", el debut de Campanella en el teatro.
«Parque Lezama», el debut de Campanella en el teatro.

Precisamente, entre la risa y la emoción transitan los personajes de sus películas, como en la vida misma…

Así es. La vida como el cine está llena de giros dramáticos. Y en el momento más dramático puede surgir el gag, la carcajada nerviosa que te hace quitar dramatismo al momento. Me ha ocurrido un montón de veces en mi vida y, eso, lo he querido llevar a mi forma de contar historias desde luego. 

Con esta experiencia tan satisfactoria entre manos, aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juan José Campanella?

Lo que me mueve del teatro es que te permite mostrar 20 cortes distintos de la misma historia. De hecho, yo he visto la obra unas 150 veces y te juro que cada noche, el texto se respira de una forma distinta. Eso sí, cuando una obra funciona es el mejor lugar para contar historias, pero cuando no tiene una buena recepción tienes ganas de meterte debajo de la butaca. El teatro es voyerismo puro, estás escuchando desde un punto de vista fijo la conversación de un desconocido y como en la vida, hay momentos en que los actores dan la espalda al público. En el escenario, está el alma del actor. Cuando el espectador tiene la percepción de que está espiando la vida, es tan vital… El cine está ofreciendo el 3D como aliciente y eso ya existe hace millones de años y se llama TEATRO. Estás ahí, los actores se afectan por las reacciones del público. Cada función es distinta, absolutamente vital.

Este mes de septiembre se podrá ver en los escenarios españoles una adaptación de El hijo de la novia, ¿Cómo se siente ahora que su criatura va a pasar por otras manos?

Me divierte muchísimo la idea. Es más, yo no hubiese querido adaptarla, no me gusta repetirme. De hecho, me ofrecieron hacer el guión del remake de El secreto de sus ojos y no quise. Sólo espero que no sea un ‘calco’ de la película y que aporte elementos diferenciadores. Lo que sí te diré es que es de los pocos proyectos de adaptación a los que hemos dado el sí, tiene algo que nos ofrecía cierta confianza de que el resultado podría ser bueno.

Ha compartido unos cuantos guiones con Fernando Castets, ¿Cree que de alguna forma comparten la misma mirada?

Desde luego. Siempre decimos que lamentablemente no somos complementarios, sino que los dos tenemos las mismas virtudes y defectos. Tenemos una misma mirada de la vida y hasta un mismo sentido del humor. Prácticamente tenemos los mismos gustos cinematográficos. Somos muy amigos y tenemos una obra de teatro entre manos.

Tiene doble nacionalidad, ¿Se atrevería Juan José Campanella con un proyecto en España?

A los argentinos y los españoles nos pasa como a los simios y a los hombres que sólo nos diferencian dos genes. Somos muy similares, pero con un toque genuino que nos distingue. Yo creo que mi forma de contar historias aquí en España no tendría mucho sentido, no sería capaz de entender el sentido del humor totalmente. Con el director español con el que más afinidad tengo es con Berlanga, que es el más italiano de los españoles. Me da miedo  tocar notas falsas, dirigir mal a un actor. Mira, eso me pasó en mis comienzos en Estados Unidos. Quise ‘argentinizar’ unas historias que en mi país y con mis actores hubiesen funcionado a la perfección, pero que en un contexto tan diferente no terminaron de cuajar.

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La televisión ha sido también muy importante en su carrera, ¿Qué papel ocupa Vientos de agua en su trayectoria?

Vientos de agua es el proyecto del que más orgulloso me siento. Es una serie que ha encontrado su público, el DVD ha sido un éxito. Todos los que trabajamos en esa serie sacamos pecho cuando la recordamos. Parece increíble el resultado que conseguimos con todas las dificultades que tuvimos que sortear. Se nos cayó una localización que tenía que simular los años 30 de un día para otro y todo el equipo se puso manos a la obra para recrearlo y, milagrosamente, lo conseguimos.

“Son películas que a los que les gustan, les han calado bastante hondo”, ¿Cuál ha sido la reacción más hermosa que ha vivido con su cine?

Se me acercó una chica y me dijo que ella enseñaba ballet en la villa que se enseñaba en la película Luna de Avellaneda. Me dijo que gracias a la película, su familia había entendido su trabajo y la veían ahora como una particular heroína.

¿Con qué tipo de historias le gustaría seguir emocionando a su público?

El tema que más me preocupa es la muerte, qué es lo que dejas por el camino, hablar de ese momento en el que te das cuenta de que esto se acaba. Entonces, la vida pasa a ser un particular ajedrez con reloj. En esa línea estoy tirando ideas con Eduardo Sacheri para una nueva película de la que, curiosamente, antes del guión ya tengo parte de la música. Ahora mismo estamos disipando la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto. Además, como te comentaba antes, estoy también pensando una obra con mi querido Fernando Castets.

En Luna de Avellaneda tuvo a José Luis López Vázquez, que recordaba con cariño su experiencia en la película en sus memorias…

¡Qué lindo! Yo le conocía por las películas de Berlanga, pero los más jóvenes del equipo no sabían lo que significaba trabajar con un actor de ese calibre. Tanto fue así que no le encontraron en el aeropuerto y se tuvo que venir solo en un taxi. En ese momento, yo los quería matar. Tenía 81 años, era un picaflor impresionante y muy activo. Era invierno y hacía un frío del carajo y él no se quejó nunca, era un profesional impresionante. Su rodaje fue agotador, pero en sus tres días libres se fue a ver las Cataratas del Iguazú con la novia que tenía entonces. Tengo un recuerdo maravilloso de él como un gran actor y, sobre todo, como un increíble profesional. Hubo un momento realmente mágico con el doble de luces de Ricardo, un taxista completamente ajeno al mundo del cine que en plena crisis argentina se había metido a hacer trabajos de extra. Estábamos rodando la muerte del personaje de José Luis en un hospital y yo estaba a medio camino entre lo técnico que implica el cine y la emoción de los actores. En ese momento, me encuentro al taxista llorando. Cuando le pregunté qué le pasaba me contestó que no se podía creer que estuviese viendo en vivo una actuación tan emocionante como la de José Luis López Vázquez. En ese momento me di cuenta de que soy un afortunado por poder ver de cerca a monstruos de la interpretación como él.

Un fotograma de "Luna de Avellaneda".
Un fotograma de «Luna de Avellaneda».

Santi Millán: «Cada día entiendo menos el mundo de la televisión»

Tras el éxito de Chiringuito de Pepe, que cerró esta semana su primera temporada, Santi Millán sigue girando con su espectáculo Santi Millán Live. La próxima parada de este tour será la Sala BBK de Bilbao del 20 al 24 de agosto. Hablamos con él hace unos días en exclusiva.

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Te vamos a ver en el Aste Nagusia de Bilbao este año, ¿Es cierto que en el norte somos más fríos?

Es un tópico absurdo. En el norte, la respuesta del público siempre es muy cálida. Las actuaciones más memorables de este espectáculo las hemos hecho precisamente en el País Vasco. La gente nos ha recibido con mucho cariño.

¿Cómo es Santi Millán Live?

Es un espectáculo en el que están mis señas de identidad. Si haces un monólogo que podría hacer otra persona, algo falla. Sobre el escenario tienes que contar las cosas que a ti te hacen gracia y te motivan y, por supuesto, de la forma en que a ti te hacen gracia y te motivan.

¿Qué queda en este show de esos comienzos tan ‘juguetones’ junto a La Cubana?

Hay mucho de mi experiencia con esa compañía en este espectáculo. Estuve de los 18 a los 28 años, diez años de formación inolvidables. Mi forma de entender el teatro tiene mucho de La Cubana. Me gusta que el público participe en mis espectáculos, que no sean espectadores pasivos, sino que estén implicados en el show. Creo que queda la parte de jugar al equívoco que ellos me enseñaron. Estoy seguro que los que conocen sus espectáculos, sentirán en mayor o menor medida que hay algo de ellos en mi espectáculo.

Tienes una larga carrera en el humor que ha continuado en El Terrat y ahora en solitario, ¿Sobre qué no se puede hacer un chiste?

Creo que se puede hacer humor con cualquier tipo de temas. Quizás haya que tener cierta prevención con las minorías. Si no perteneces a ese colectivo, es complicado hacer chistes sobre ello. Si eres judío, puedes hacer chistes de judíos. Reírse de uno mismo es muy sano.

Frágiles ha sido un paso más en tu carrera televisiva, ¿Con qué te quedas de esa experiencia?

Frágiles ha sido un regalo. El personaje de Pablo es muy rico, todo un reto para un actor. Se entrega a los demás de una forma muy emocional. La gente me sigue recordando por esa serie y cuando me preguntan si habrá tercera temporada, siempre les tengo que decir que no lamentablemente.

¿Cómo recibió Santi Millán la noticia del éxito de Chiringuito de Pepe?

Es una alegría enorme ver cómo ha reaccionado el público. Llevo muchos años haciendo televisión y cada día la entiendo menos. Cuando nos despertamos y vimos las audiencias fue maravilloso. El proceso había sido complicado y teníamos una gran confianza en el producto, pero al final la audiencia es la que tiene la última palabra. El hecho de que haya triunfado es una alegría. Al fin y al cabo, este trabajo lo hacemos para la gente.

¿Qué lugar ocupa ahora el teatro en tus planes a corto plazo?

El teatro siempre está ahí. Yo me dedico a esto por mi pasión por las tablas. Mis comienzos fueron eminentemente teatrales. Con La Cubana nuestro modus vivendi era el teatral. Cuando acabé esos años de tanta intensidad, lo aparqué durante una temporada y ahora lo alterno con otros trabajos en otros medios. Lo que sí es cierto es que el teatro te exige una disciplina que es difícil de compaginar con la vida familiar.

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¿Cómo terminó siendo actor Santi Millán?

Mis comienzos en esto fueron muy casuales la verdad. Estaba en el colegio haciendo EGB y me cogieron para la función de fin de curso. Cuando me empezaron a decir que se me daba bien y encima me encantaba hacerlo. A partir de ahí comencé a enlazar obras con grupos aficionados y hasta hoy ha llegado, pero para nada fue algo premeditado.

Juan José Campanella, El Brujo y Gorsy Edu, protagonistas en Santander

Hoy DESDE MI BUTACA os hacemos un avance de la que quizás sea una de las semanas más culturalmente activas este verano en la capital de Cantabria con una variedad de propuestas muy interesante para todo tipo de públicos.

En el campo cinematográfico destaca la presencia del laureado director de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella, que participará en el curso de la UIMP que lleva por título El audiovisual en español y las nuevas tecnologías (del 14 al 16 de julio)que inaugurará el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Enrique González Macho, Susana de la Sierra y Jorge Edwards entre otros participarán también en este homenaje al director de Futbolín. Además,  el director de El hijo de la novia presentará su película Y llegó el amor el 14 de julio en la Filmoteca de Cantabria dentro del ciclo que le dedica el espacio cinematográfico referencia de Cantabria.

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El ciclo de teatro Talía dará el pistoletazo de salida con Rafael Álvarez «El Brujo» y su espectáculo La Odisea, que se podrá ver en CASYC los días 18 y 19 de julio a las 21h. La Odisea es un proyecto que se integra en una línea de trabajo, sostenida durante años, siguiendo el estilo propio del «actor solista», tradición europea que se remonta a los juglares antiguos y cuyo exponente más prestigioso es el premio Nobel Darío Fo. La Odisea sigue el impulso de espectáculos como Lazarillo de Tormes, El Quijote o El evangelio de San Juan. Sobre la base de un referente clásico, de amplia difusión cultural, se ofrece al público una lectura renovada de los mismos motivos antiguos, tratando de extraer los valores contenidos en ellos. No será la primera vez que este verano nos crucemos en el camino de este poeta de la escena, ya que hace unos días le vimos DESDE MI BUTACA en el Festival de Almagro.

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El actor a su paso por Almagro.

Cerrará esta semana tan culturalmente activa el espectáculo Decamerón negro, que podrá disfrutarse el domingo 20 de julio a las 20:30h en Escenario Santander. A través de los relatos eróticos, la música y la danza originarios de África, disfrutamos viendo cómo se han ido propagando por los cinco continentes, mezclándose con otras culturas y creando formas comunes de seducción, juegos para el goce de los cuerpos y, al fin y al cabo, nuevas maneras de expresar la felicidad de vivir. Una compañía que reúne artistas de Guinea, Burkina Faso, Angola, Cuba y España, da vida a un espectáculo hermoso sobre lo que nos atrae y seduce a partir de una obra que, en palabras de Luis Alberto de Cuenca, “produce a quién se acerca benéficos espasmos de placer”. Un espectáculo multicultural que cuenta con Gorsy Edu (Guinea), Claudia Coelho (Angola), Yolanda Eyama (Guinea), Sara Nieto (España) y José Juan Rodríguez (Cuba). Un espectáculo de la aclamada L’OM-IMPREBIS, en el que Hassane Kouyaté, auténtico griot africano y miembro de compañías tan importantes como la de Peter Brook o Vidy-Lausanne, toma las riendas de un espectáculo que ya triunfó en los Teatros del Canal de Madrid.

Almagro, el lugar de la palabra

«Trabajar en el Festival de Almagro exige un esfuerzo físico impresionante, pasamos el día entero trabajando». Natalia Menéndez, directora del Festival, ha sido nuestra anfitriona de lujo en este primer año que he cubierto la cita estival almagreña DESDE MI BUTACA. Son las 19:30h cuando me recibe en su despacho, tras una larga jornada de trabajo que se extenderá hasta la madrugada cuando los espectáculos echen el telón: «Hoy estaré en el Corral de Comedias viendo Bobas y Gallegas» me comenta en una entrevista que pronto podréis disfrutar en el blog. Antes de dirigirnos al Corral, hacemos una parada para disfrutar del buen hacer de Rafael Álvarez, «El Brujo». Está dando los últimos retoques a su nuevo espectáculo, La luz oscura de la fe de San Juan de la Cruz, visto el 8 y 9 de julio en el Espacio Miguel Narros de Almagro. Este poeta de la palabra seguirá su camino durante todo el verano con paradas en ciudades como Santander, donde se podrá disfrutar de La odisea los días 18 y 19 de julio en el CASYC.

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Lo bueno que tiene que un festival así se celebre en un espacio tan recogidito es que puedes ir de un espacio a otro sin necesidad de grandes desplazamientos. En cuanto termina el pase de gráfico de «El Brujo», nos vamos directos al Corral de Comedias donde disfrutamos de una buena ración de TEATRO: «Lo que ve el ciego cuando canta los romances». Un dúo cómico procedente de los límites de la delincuencia, Mofa & Befa, fueron detenidos el año pasado en Almagro tras haber infligido dolorosas heridas al inmortal Shakespeare. Puestos en libertad por un error judicial, salen de la cárcel donde los había recluido la crítica y regresan a Almagro para saciar su sed de venganza. ¿Quién es la víctima? El inocente teatro clásico español. Aprovechando su acento, se hacen pasar por criados gallegos y se desgastan cínicamente en genuflexiones y zalemas para ganarse la simpatía del público. En la cárcel han adquirido una enfermedad de transmisión textual que les obliga a hablar en verso. Tanto les da la redondilla como el romance, aunque no les hacen ascos al agridulce sabor de la silva. Y sobre el escenario del Corral, Victor Moqueira y Evaristo Calvo se ganan a un público entregado al arte del verso, que ríe con fervor las ocurrencias versificadas de este trasunto de cómicos de la legua.

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Fotografía de Yohann Felipe Velázquez Gutiérrez.

A primera hora de la mañana, la Joven Compañía presenta La cortesía de España. Se preparan para los diferentes posados que los compañeros gráficos han pensado. Entonces, les toca echar la vista para arriba, desde donde los avispados objetivos les observan. El objetivo de Josep María Mestres, director del montaje, a su paso por Almagro era: «Recuperar las noches de poesía que he vivido en este lugar mágico». El resumen del argumento, entre risas por parte de todo el equipo, era simple y llanamente: «Una tensión sexual no resuelta». De alguna forma embriagados por la magia que se respira en esta acogedora localidad, los pupilos destacados de la CNTC, sonríen entusiasmados ante un lugar que para muchos les evoca lo más profundo de su vocación por el oficio de ‘cómico’.

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El Museo Nacional del Teatro, parada obligada. No se me ocurre un lugar mejor para dar ‘voz’ al teatro. En Almagro se encuentra el museo que celebra el arte de Talía. La exposición permanente, vertebrada por épocas en tres plantas, depara algunas sorpresas al visitante como los tesoros cedidos por Agustín González, Adolfo Marsillach o José Luis López Vázquez. Además, en Almagro se pueden disfrutar de dos interesantes exposiciones temporales. La primera, en el espacio expositivo del Hospital de San Juan muestra una selección de los vestuarios de algunas producciones españolas de montajes de Shakespeare. La segunda, en el Museo del Encaje, muestra El Quijote bajo el prisma del ingenio de Mingote.

Fotografía de  Yohann Felipe Velázquez Gutiérrez.
Fotografía de Yohann Felipe Velázquez Gutiérrez.

Casi entrada la noche, pero aún con un sol de justicia, nos acercamos al acogedor chill out del Hospital de San Juan para entrevistar a Marta Poveda y Natalia Millán. Y alguien nos sigue… Se llama «Chucha» y es una más de la compañía. Si queréis saber quién es, tendréis que leer la entrevista DESDE MI BUTACA muy pronto. Un rato después y bajo un cielo estrellado y de lo más mágico y evocador, la palabra vuelve a primer término con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En Donde hay agravios no hay celos, la mujer toma la palabra y la hace suya. «Mi albedrío es mío» declara con voz decidida una Doña Inés que no quiere esposarse con alguien a quien no ama y que encarna con verdadera convicción Clara Sanchís. En esta comedia de Francisco Rojas Zorrilla, hasta la criada «soliquea» como dice una Marta Poveda en estado de gracia. Tiene esta actriz una cualidad innata. Mezcla una frescura que puede parecer casi iniciática en el arte escénico con una seguridad sobre las tablas casi pasmosa. Bueno… No tanto, se llama talento y aunque no sea lo más habitual, abunda y mucho en nuestros escenarios. ‘Agraviada’ se siente Doña Ana de Alvarado cuando entra con fuerza para contar su mal. La encarna una Natalia Millán llena de sensualidad y rotunda con el verso, que nos regala también un momento musical simplemente delicioso. Que me perdone el, como de costumbre en la Compañía, deslumbrante reparto masculino, pero en esta función las mujeres llevan la voz cantante. La música tiene un papel destacado en esta electrizante, divertida y sensual puesta en escena en la que sólo puedo ver como un verdadero acierto los números musicales a ritmo de tango, que resuelven los apartes de una forma natural. Un sencillo juego de puertas y luces  dan ‘color’ a los espacios, que se han conseguido recrear de una forma dinámica y deslumbrante. Helena Pimenta ha rescatado un texto eminentemente cómico, que provoca la hilaridad del público de principio a fin. Los clásicos siempre son un regalo, pero hacerlos de una forma tan fresca y cercana es la única forma de que nuevos espectadores se enganchen al Siglo de Oro.

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Fotografía de Guillermo Casas.

Nuria Gallardo: «De mis padres aprendí que en esta profesión somos muchos, hay poco trabajo y se pasa mucha hambre»

Jugó a montar sus primeras escenas como toda niña de su edad tomando el té, pero ella era ya entonces toda una profesional que imitaba a las grandes actrices de la época que tuvo la suerte de ver ‘entre cajas’ en los montajes que protagonizaban sus padres. Desde pequeña aprendió que en el oficio de contar historias se pasan muchas penurias, pero aún así no pierde la esperanza de conseguir el objetivo de poder vivir de su profesión dignamente. Tras una larga gira con La verdad sospechosa, esta actriz comprometida con su tiempo se enfrenta al futuro con una amplia sonrisa y una máxima de todo buen actor: No hay personaje pequeño, sino actor pequeño.

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¿Qué balance haces de este tiempo con La verdad sospechosa?

Gracias a la voluntad de todos los que formamos parte de La verdad sospechosa hemos conseguido acabar la gira prevista en condiciones óptimas. Estoy muy agradecida a todo el equipo que ha hecho posible que hayamos podido acabar la gira, ha sido una experiencia realmente increíble. Estoy muy orgullosa de haber defendido a Lucrecia durante este tiempo. Tengo que dar las gracias a Helena Pimenta que me ha regalado un personaje que me ha enseñado tantas cosas de mi y me ha hecho ser más valiente, me ha enseñado a dar saltos al vacío sin saber en dónde vas a caer. Con ella sabes que hay una lona que te va a permitir dar el gran salto.

Esta temporada, el cartel de “No hay localidades” se ha repetido en el Pavón, ¿A qué aduces ese éxito?

Creo que el éxito se debe a dos factores: El hecho de que se trata de clásicos, lo que es una garantía, y la dirección de Helena Pimenta al frente de la CNTC que creo que ha sido impecable. Trabaja muy profundamente los textos con un gran conocimiento de los mismos. Además, el equipo artístico salimos a darlo todo encima de un escenario. Subimos a las tablas a ciegas, el público hace el viaje con nosotros cada noche. Pienso que los montajes de la Compañía tienen los suficientes ingredientes de calidad para atraer al público. Además, siempre será menos aterrador ver reflejada una realidad encima de un escenario que cuando abres un periódico y ves las barbaridades que nos asolan a diario.

El elenco de "La verdad sospechoso" en Santander, la última plaza de la gira española.
El elenco de «La verdad sospechosa» en Santander, la última plaza de la gira española.

¿Es la conexión con la realidad lo que más atrapa a Nuria Gallardo del teatro?

Pienso que la peor mentira es la que nos hacemos a nosotros mismos. Necesitamos reaccionar, parece que estamos dormidos ante la cruda realidad. Recortes hablaba de la realidad social actual. Me parece incoherente esa ley del aborto tan anacrónica. En el fondo, casi todos estamos hablando de lo que nos está ocurriendo. Entre todos estamos sacando el teatro adelante.

Parece que se ha instalado cierta crítica de algunos compañeros a otros por la precariedad de la situación de algunos…

Me cuesta mucho subirme encima de un escenario. Nadie se sube encima de un escenario si sabe que va a hacer el ridículo. No puedo machacar a un actor por mis gustos personales. Creo que subirse a un escenario cuesta muchísimo trabajo. Nos pasamos meses pensando en la criatura que vamos a parir. Bueno, pues hay niños que nos salen menos sanos, pero eso no significa que no haya una implicación real en todo el proceso. Si tuviésemos ese valor en otros aspectos de nuestra vida, otro gallo nos cantaría. Tenemos una capacidad innata para destruir el trabajo nuestro y ensalzar el trabajo de los de fuera. Todos queremos gustar al público, pero si gustásemos a todo el mundo, sería una cosa malísima. Nuestro trabajo consiste en aprender de los errores.

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¿Cómo fue la experiencia de Gente en sitios con Juan Cavestany?

Juan Cavestany es un cráneo privilegiado, como diría Valle Inclán. Nos citó a Enric Benavent, al que conozco desde que era una chiquilla, y a mí para rodar una escena y cuando la leí me quedé perpleja. Bueno, yo entonces me la preparé como una escena de un cursillo. Tiempo después de rodar, me invitan al estreno de la película y aluciné con el resultado final.

¿Cómo fue tu infancia ‘entre cajas’ ?

Yo ya hablaba con el apuntador cuando tenía tres años. Veía las funciones de mis padres desde que era una niña. Cuando jugaba a tomar el té, ya lo hacía como una profesional. Yo imitaba a las grandes actrices de la época. Creo que ya entonces tenía una necesidad de contar historias, tenía ganas de sacar lo que llevaba dentro.

¿Qué enseñanzas sobre este oficio le han inculcado sus padres a Nuria Gallardo?

Mis padres me enseñaron que en esta profesión se pasaba mucha hambre y se tenían muchas ganas de trabajar. Ya entonces éramos muchos para poco trabajo y eso, desgraciadamente, no ha cambiado. Somos muchos, hay poco trabajo y se pasa mucha hambre. Pocos actores pueden vivir dignamente de esta profesión. Te contaré que mi propia madre después del éxito de Cañas y Barro, por la que aún la recuerdan, tuvo que trabajar en un VIPS. A mi no se me caerían los anillos por tener que trabajar puntualmente en otra cosa, esta profesión es así de dura, aunque es cierto que nuestro objetivo es conseguir vivir de nuestra profesión hasta que nos muramos.

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¿Con qué tipo de proyectos te gustaría seguir jugando a esta profesión?

Sería feliz simplemente con nuevos trabajos por delante. No hay personaje pequeño, sino actor pequeño. Me gustaría encontrar personajes que me siguiesen ilusionando de alguna forma.