Sondheim en la frontera…

George y Margaret son una idílica pareja americana. Son felices como en una comedia musical clásica. Bailan al ritmo de las alegres canciones de Gershwin en su maravillosa existencia. Ahora, han dejado atrás a sus vecinos Los Thompsons. Ahora tienen otra clase de vecinos. Están en la frontera para cumplir con su misión: Vigilar a sus vecinos y reflexionar sobre las fronteras. Juan Carlos Rubio firma Arizona, una historia en que el tiempo es circular, una paradoja. Ahora, en plena crisis, los países más desarrollados tienen que huir a países emergentes a buscar un futuro.

La obra del autor de Humo utiliza el recurso del humor como un dardo envenenado, que en este montaje cuenta con la dirección de Ignacio García. Detrás de la risa se esconde una reflexión, eso que solo consiguen los grandes autores. Son actores mexicanos los que interpretan a estos hijos de la Coca Cola y la tarta de arándanos, lo que no hace más que acrecentar esa sensación de que la vida no es más que un círculo, ¿Y si un día fuesen ellos los que vigilasen sus fronteras para que no entrasen en su país hordas de yankees desesperados? Alejandro Calva y Aurora Cano son una aparentemente feliz pareja representativa del american way of life. Viven anestesiados en su particular mundo perfecto. Incluso ella es feliz ahora en mitad de esa calurosa tierra de nadie mientras escucha música alegre, pero de repente algo cambia, un descubrimiento hace que la melodía cambie. Y  pasamos del alegre y colorista musical clásico americano al amargo Sondheim y su desgarrador Send in the clowns, que Rubio utiliza estratégicamente jugando con los resortes del teatro musical. Tornan entonces en personajes amargos, marcados, que salen de su aparente tranquilidad y monotonía, como si de un musical del célebre compositor se tratase. Y de ahí al sorprendente desenlace solo hay un paso.

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Y Juan Carlos Rubio no se conforma con ser un brillante dramaturgo, sino un gran director de actores como se puede comprobar en La monja alférez. Copa las marquesinas del María Guerrero. En la Sala de la Princesa  Arizona y en la principal La monja alférez. Seamos sinceros, el texto de la monja es espantoso de principio a fin, irrepresentable. La magia la crea Juan Carlos Rubio que firma una puesta en escena luminosa situada en una suerte de barraca de feria. Y para ser la monja no se conforma con un solo actor y acierta. Dani Muriel, que definitivamente ha encontrado su lugar en el teatro, y Ángel Ruiz, esa vis cómica que torna en fuerza escénica cuando es monja alférez es insuperable, son dos de los grandes aciertos de este montaje que se despedirá este domingo del teatro del Centro Dramático Nacional. Repito, el texto es espantoso, pero la impronta de Rubio es tal que merece la pena disfruta de esta puesta en escena.

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De la Gran Vía a Guadalajara: ¿Hacemos un cabaret?

Dos noches de cabaret en Madrid. Dos noches de música. Dos visiones muy distintas de un género que en plena crisis parece resurgir de sus cenizas para hacer disfrutar al público. El lunes nos planteamos ¿Hacemos un trío? y el martes pasamos por La procesión de la Santa Mentira. Dos espectáculos con sello personal, muy distintos, pero que comparten un elemento esencial: El talento de sus intérpretes y mentes creativas.

El lunes, con un montón de celebrities entre el cómplice público, se estreno ¿Hacemos un trío?, el íntimo espectáculo de tres monstruos del teatro musical: Natalia Millán, Marta Valverde y Alberto Vázquez. Ellos debutaron juntos en My fair lady. En realidad, Marta hizo con 14 años el recordado El diluvio que viene con el laureado trabajo de su padre Lorenzo Valverde, como ella repite en varias ocasiones con ese ímpetu que la caracteriza. Son tres actores de personalidades magnéticas, distintos, que se complementan a la perfección. La fuerza de Marta Valverde, la voz sensual de Natalia Millán y el toque de galán que pone Alberto Vázquez, una voz especial, con duende, de esas que reconoces siempre que pones el cd del último musical en el que ha participado. Se nota que son amigos, eso tan difícil en una profesión tan supuestamente competitiva como es la de actor. Durante casi hora y media se hilvanan las anécdotas con un puñado de buenas canciones que profesionalmente y personalmente han marcado sus carreras. Incluso hay momentos emotivos como el que protagoniza Marta, que en la noche del estreno fue pura emoción. Y también para la risa, esa escena de la radionovela es uno de los momentos cumbre del espectáculo. Cantan y cuentan una vida entre bambalinas desde las primeras pruebas, ¿Me cogerán a mi?, a laureados éxitos como Mamma Mia y Cabaret. Una cita imprescindible para los amantes del musical que, de momento, solo se repetirá el próximo lunes 27 a las 21h en la Sala 2 del Nuevo Alcalá.

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Y de Guadalajara (México) llega un espectáculo de un tinte muy distinto que Copatzin Borbón presentó anoche en Nave 73. La procesión de la Santa Mentira viene abalado por el éxito en el país natal del artista mexicano. Allí, se ha convertido en todo un referente en el cabaret con un espectáculo que bebe del mejor cabaret político. Borbón sale a escena y nos invita a ser nosotros mismos. Me reconocía ayer que desde que vio El intérprete tiene a Asier Etxeandia como referente de lo que le gustaría llegar a conseguir como artista. Desde luego, es un referente acertado. La procesión de la Santa Mentira es un espectáculo desenfadado, divertido y lleno de, maravillosos, localismos mexicanos. Por supuesto, sale en un momento dado con el famoso gorro mexicano y se arranca con una ranchera, ¡Cómo no! Para la puesta en escena presentada ayer a modo de «previa», ha incluido unos cuantos guiños a España, desde los sobres a el cura de Murcia, que le hacen conectar con el público español. Algunas de las cosas que cuenta y canta están «documentadas», han ocurrido realmente en su tierra. Esa tierra donde hay beatas que rezan a «La Santa Papita» y políticos que se llenan los bolsillos a  espuertas, ¿Les suena de algo? La procesión de la Santa Mentira es un grito a la tolerancia en el que una diosa mexicana conversa  amistosamente con Cibeles. Y Borbón lo consigue, nos hacemos creyentes. Creyentes de su talento superlativo, de su fuerza, de su magnetismo y de las cosas que cuenta y ¡Cómo las cuenta! Un espectáculo para pasarlo bien, tequila incluido, pero también con momentos de reflexión. Verán que cuando se pone «serio» descubrirán a un actor camaleónico capaz de abarcar todos los registros. Señores programadores, no pierdan la oportunidad de dejarse hipnotizar por el influjo de esta procesión, por su colorista vestuario y escenografía, por este grito a la tolerancia. En definitiva, no dejen de apoyar el talento de este artista mexicano que merece hacer temporada en Madrid.

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Dos leonas versus un móvil y ¿un borracho?

anarqSon las ocho y media de la tarde. Suenan las señales del Teatro Español que anuncia que La anarquista va a comenzar. Ocho y cuarenta minutos vuelven a sonar las señales del Español, ¿Un deja vu? No, simplemente la falta de educación del público, una vez más. Tras el segundo ring, Ana Wagener aguanta la mirada unos segundos al público. Siguen la representación. Vuelve a sonar. El público también se mosquea. Cuarto ring y Magüi Mira propone: ¿Volvemos a empezar no? Y tenemos la función en paz, salvo un servidor que tiene que aguantar la somnolencia de un PERSONAJE borracho como una cuba en el que pocos espectadores se fijan, las cosas como son. Se le nota disfrutando de la palabra de Mamet, lo medita todo con las manos que aguantan su cabeza mientras se echa una santísima siesta. Su olor a vinorro delata el motivo de su somnolencia. Vergonzoso no, lo siguiente. Sí bueno, lo siguiente es no aplaudir, faltaría más, y bajar las escaleras dando tumbos, ¡Natural! ¿Qué diría Mamet de este público? Seguro que le dedicaría unos buenos improperios.

Ana Wagener y  Magüi Mira supieron salir adelante. La anarquista y su carcelera brillan con la palabra de Mamet. En la mirada de Mira hay «un abismo de tristeza» que penetra en el alma del espectador. Un personaje desgarrado por su pasado, que cree encontrar en la fe su particular redención. Quiere salir de la prisión para reencontrarse con su padre. Enfrente tiene a una dura carcelera. Ana Wagener. Otra leona que «devora» la escena. Comienza con un tono amistoso, pero su relación se tensa. Tiene que soportar cómo la otrora revolucionaria que mató a dos policías, le echa en cara que no exteriorice lo que lleva reprimido en ella durante toda su vida. La anarquista se cree libre y por ello da su particular lección a la carcelera. No es el satírico Mamet de Noviembre ni el radiógrafo social de Glengarry Glen Ross,  pero el texto más aparentemente «conservador» de Mamet apuesta por la palabra, por el diálogo. Por el teatro de ideas.

Y al final, gran ovación con la sala pequeña del Español en pie. Dos leonas. Dos actrices. Bravo.

Bezerra y Sanzol, dos intensas voces de nuestra escena

Nota previa: Entrevista inédita realizada en el verano de 2012 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander 

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles, el espectáculo va a comenzar. Se levanta el telón de este encuentro entre dos buenos exponentes de la dramaturgia española actual: Paco Bezerra y Alfredo Sanzol. El ring de sus teléfonos suena constantemente y ellos se disculpan una y otra vez. Están de alumnos en el curso de Wajdi Mouawad en la U.I.M.P, un dramaturgo que sin pretenderlo se ha convertido en una especie de gurú de la escena. “Lo que más me gusta del trabajo de Wajdi Mouawad es que se implica en todos los estados del proceso”. Paco Bezerra, que ha tenido esta temporada sus dos primeros estrenos en Madrid, está entusiasmado con el trabajo con el creador de Incendios. Para Sanzol, la clave de su teatro es que “Quiere dar voz a aquellos que no pueden hablar”.

En La Luna ha llevado a Alfredo Sanzol a su consagración como dramaturgo. Un montaje que ha supuesto un trabajo de más de un año en el que “me he introducido en la zona de los primeros recuerdos y los sueños”. Ha sido reciente Premio Ceres al mejor autor en Mérida: “Es un honor que te premie un festival así con un jurado tan importante”. Bezerra reconoce la hazaña de su compañero: “Tiene mérito que te premien con comedia y encima con sketches, que es algo muy denostado dramaturgicamente hablando. Tiene un gran valor lo que ha conseguido Alfredo”.

Para Bezerra esta ha sido su temporada: “No había estrenado nunca y por fin he conseguido estrenar en Madrid dos de mis obras”. La Escuela de la Desobediencia y Grooming han puesto en el mapa teatral a este autor. “El mejor regalo ha sido poder trabajar con alguien como José Luis Gómez”. El fundador del Teatro de la Abadía se implicó activamente en Grooming– algo así como ‘ciberacoso’.

                  La Magdalena me inspira muerte y destrucción”

Dicen que el teatro es una lucha de contrarios y Paco Bezerra quiere romper con el ‘idílico’ paraje de la Magdalena con una historia sombría llena de fantasmas y muertes truculentas. Para Sanzol, todo este paraje “es muy teatral”. Admite que le inspira mucho encontrarse con personajes como Fernando Sabater en este mágico enclave.

Alfredo Sanzol, Miguel del Arco, Juan Carlos Rubio, Paco Bezerra… Solo nos vienen unos pocos nombres a la cabeza cuando pensamos en dramaturgos españoles contemporáneos. Es necesario que la voz de los autores españoles esté presente. El problema es que no se apuesta por ellos en los grandes teatros públicos. Los programadores se justifican diciendo que “vende más un Shakespeare”, pero deberían tener más peso nuestros autores. “En los países de nuestro entorno han entendido la importancia de tener una voz propia” comenta Sanzol con cierta indignación.

Lo más grande de una función como Grooming es que te atrapa de tal forma que se queda en tus recuerdos”. Alfredo Sanzol ha encontrado en el teatro de Bezerra algo que le atrae mucho: “Es capaz de identificarse con cualquier tipo de personaje y eso es muy grande”. Paco admite que “tengo mucho en común con su obra, pero precisamente en montajes que no se han estrenado”.Así,  Bezerra destaca de Sanzol que hace “una comedia que sobrecoge, no es nada banal”.

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Sanzol junto a sus actores y José Luis Gómez en la presentación de «Grooming»

El humor es una de las señas de identidad del teatro de Sanzol: “Necesito valerme de la comedia, pero nunca busco la risa, mi intención es contar una historia”. Bezerra tiene mucho humor ácido en su vida real, pero en su teatro aún no lo ha explotado en exceso: “La escuela de la desobediencia es mi primera comedia como tal”. Un género que difícilmente tocará Paco Bezerra es el musical: “Preferiría hacer una revista que es más nuestro”. Sanzol se muestra más abierto a la idea: “Llevo tiempo intentando fraguar una idea que me sirva para hacer un musical”.

             Con China en el horizonte

El rostro de los dramaturgos torna en sorpresa cuando descubren sus proyectos. Los dos tienen a la cultura china como nexo de unión entre sus nuevas creaciones. Bezerra prepara El Rescate del Dragón, “La historia de una china a la que tocan a la puerta sus vecinos españoles después de 15 años en que no la han pedido ni sal”. Sanzol estrena Aventura con las T de Teatre para el Teatre Lliure: “Seis socios que reciben la oferta de compra de su empresa por una empresa china. Al final lo que venden es a una de las socias”. Tras una intensa gira, llegará a los Teatros del Canal en primavera de 2014. Mientras el último trabajo de Paco en La Casa de la Portera, Ahora empiezan las vacaciones, ha regresado el microespacio escénico madrileño, Sanzol ha tenido en cartel dos versiones. La importancia de Llamarse Ernesto y Esperando a Godot, dos montajes en han sido todo “un viaje con dos amigos a los que escucho y con los que disfruto. Dos comedias a las que les une un humor “lleno de trascendencia y fuerza”. Sin darse ninguna importancia, admite estar contento con sus manzanitas del lunes, pero “me hubiese encantado el reconocimiento también para todos mis actores”.

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Sanzol con uno de sus Premios Max el pasado lunes

Cuando las luces se apagan…

images (1)Cuando las luces se apagan y el escenario se ilumina, el espectador espera vivir una aventura, que le cuenten una historia que le haga viajar gracias al poder de su imaginación. Muchas veces se puede llevar un chasco, pero cuando surge la magia es algo inolvidable, algo que te llega muy hondo y que solo el teatro gracias a sus recursos de arte vivo puede conseguir.

Sergio Peris Mencheta se tiró a la piscina con doble tirabuzón y posibilidad infinita de estrellarse en un acercamiento a una de las obras maestras de Shakespeare, La tempestad. Aquí torna en una Tempestad muy personal y esa es la clave del éxito del espectáculo que ahora se puede ver en el Teatro Galileo hasta el 2 de junio . Tempestad se encuadra en el ensayo de una nueva producción de la obra del autor bardo. Sí, es puro teatro. Los actores paran la representación cuando ven que les han cambiado el pie o cuando están excesivos en algunos pasajes. La versión va a la esencia del texto, coge aquellos elementos y aquellas partes del texto que cree que son esenciales para contar este cuento. En realidad, todo es un juego. El teatro es un juego, donde los espectadores pagan para ser engañados en un pacto previo que haces al pasar por taquilla. Los actores juegan a ser otros y aquí todos los actores interpretan varios papeles, subrayando ante el público este hecho, y nos resulta más creíble que en otros montajes con una veintena de actores. Se crea la magia. Se acepta el pacto espectador-actor y nos creemos en mitad de la tempestad, ¡Qué belleza de imagen se ha creado para recrear tal momento inicial del montaje! Tras un montaje de mujeres, Incrementum, Peris Mencheta se enfrentó a un montaje de hombres. Sí, como en la época del autor de Hamlet, es un hombre el que toma el roll femenino. Y de nuevo, la sensación de ser parte de un maravilloso juego infantil, ¿Quién no ha soñado alguna vez con surcar el mar en un barco y vivir una y mil aventuras? Por supuesto, sin un trabajo interpretativo colosal no sería posible conseguir la magia, que el espectador entrase en este juego de convenciones teatrales. Del excelente reparto de 8 intérpretes que interpretan  la friolera de casi veinte personajes, me quedo con el  trabajo superlativo de Victor Duplá y Javier Tolosa. El esclavo deforme de Javier Tolosa, mitad fragilidad mitad irracionalidad, es una de las mejores construcciones de personaje de la función, solo hay que ver las transiciones entre este Calibán y  el ‘racional’ Alonso. Qué decir del Próspero y Antonio de Victor Duplá. Difícil adjetivar su extraordinario trabajo.

Y las luces se encienden al final del cuento, pero la sensación de haber sido parte de una experiencia tan emocionante permanecerá en el imaginario colectivo de los afortunados espectadores…

Un éxtasis musical en el hall del Lara

teatro-actores-obra-Los intentos de inventar musicales de creación española han tenido desiguales resultados en el gran formato, con honrosas excepciones como el maravilloso Mar y cielo. Ahora bien, han surgido unos cuantos milagros en el pequeño formato, siguiendo un poco los pasos del homónimo neoyorquino, el Off  Broadway. Pegados, La barraca del Zurdo y Por los ojos de Raquel Meller demuestran que se puede hacer un musical «muy nuestro» sin necesidad de grandes presupuestos ni aparatajes técnicos. No olvidemos que no hay que hacer una diferencia entre el teatro de texto y el musical. La clave de su éxito debe radicar en que cuente algo. Una mera sucesión de números musicales sin sentido es otra cosa. Un espectáculo sí, pero no una obra de teatro en la que debe primar la historia, una buena historia,  ¿Puede tenerla un musical sobre una adolescente que recibe la llamada de Dios que le canta temas de Whitney Houston? Pero, ¿Qué invento es éste?, que diría  nuestra querida Saritísima. Lo mismo podría ser un espanto, lo más probable, o convertirse en una de esas joyitas escénicas en las que se convierten las obras estrenadas en el ya mítico hall del Lara que ha acogido espectáculos como La función por hacer, que se repondrá en el Teatro de La Abadía desde la próxima semana.

La llamada, por de pronto, contaba con un argumento original. Un campamento religioso de verano en decadencia poblado por canis adictas a Juan Magán y compañía. En mitad de ese desolador panorama vemos la luz, recibimos la llamada… de Richard Collins Moore. Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público. Desconocía que detrás de ese grandísimo actor característico se escondía un chorro de voz de ese calibre,  de ovación el número de I have nothing. María (Macarena García) queda hipnotizada por el influjo de las canciones de «la negra esa que cantaba». Ella sigue un poco a lo suyo. Con su grupo, SUMA, pero él se la vuelva a aparecer y aquello ya es el acabose. García, con su ingenuidad y dulzura nos enamora con su deliciosa poligonera con aspiraciones divinas. Si no se habían enamorado de ella en Blancanieves lo harán con La llamada. Su amiga del alma, Andrea Ros, tiene una voz potente y un magnetismo especial con el público. Para poner orden en ese barullo está la hermana que interpreta Llum Barrera que, junto a Belén Cuesta, forman una pareja cómica deliciosa. Ojo al numerito de Viviremos felices en la fe o a su recurrente lema : «La música hace milagros, Milagros». El libreto corre a cargo del tándem Javier Ambrossi y Javier Calvo. Han creado unos personajes humanos, a los que terminas cogiendo cariño y esa es una de las claves del éxito del espectáculo. El espectador empatiza con unos personajes que no resultan nunca excesivos. Dudo bastante que alguien pueda salir ofendido por motivos religiosos de esta función. Está escrita con estilo y, sobre todo, con clase, sin entrar en estridencias ni estereotipos maliciosos. Divertida, ingeniosa y plagada de buena música en directo. No tengo ninguna duda de que he tenido una revelación divina. La llamada entra, por derecho propio, en la lista de sucesos teatrales de la temporada. Que nadie se la pierda, que las entradas vuelan.

Maldita crisis, Maldito 21%

btw-verhogingEste artículo nace de las entrañas. Nace del malestar que me provoca que me digan que no llegan algunos espectáculos a los 30 espectadores sin ser precisamente de pequeño formato. Nace de la rabia contenida por los salvajes datos de la caída de recaudación en el cine y el teatro. Nace de que tengamos un gobierno que está matando a la cultura. El cierre de Alta Films es solo el comienzo de una hecatombe cultual en la que tiene mucho que ver la crisis, claro, pero también el maldito 21%.

¿Qué somos sin cultura? Animales irracionales, sin seso ni juicio, ¿Qué podemos esperar de un país que no apoya lo suyo? ¿Qué podemos esperar de un gobierno que ataca a la marca España, esa que tanto se llena la boca defendiendo? Pobreza no solo económica, sino intelectual. Dicen que las crisis aguzan el ingenio, pero sin una respuesta institucional, sin una bajada del IVA, señores del gobierno, nuestra industria cultural se va a pique. Luchar por la cultura siempre ha sido una batalla a contracorriente, pero en estos tiempos SALVAJES es casi una osadía montar un espectáculo o rodar una película. «Solo quiero monólogos», es lo que más suelen querer los programadores en provincias. Barato y, a poder ser, con una estrella mediática. Si ni las grandes empresas de producción, que se de buena tinta que no van nada bien, consiguen superar este huracán mezquino, ¿Qué podrán hacer esas producciones que a modo de cooperativa están llenando las programaciones de teatros de toda España? ¿Y las agencias de comunicación que tan bien comunican el teatro que se ven pisoteadas también por la situación lamentable del teatro?

Hay un pequeño pozo de esperanza que son las salas alternativas, por supuesto. Son el germen de una revolución cultural que ya está en la calle, pero nunca se podrá «vivir» de una sala para 10 0 20 espectadores. Eso se llama «amor al arte», aunque para llenar la nevera haya que hacer otros trabajos.

Siento no arrojar un poco de esperanza, pero esta marea es imparable. Solo nos queda cruzar los dedos para que se rectifique esta absurda situación YA MISMO, aunque por el camino los ‘muertos’ van a ser muchos… y los que quedan por caer.

Gana 5 entradas dobles para el "Cordón umbilical" de Daniel de Vicente en el Lara este domingo

En la celebración del veinticinco aniversario de Javier y Laura, la hija del matrimonio, Ana, les comunica a sus padres y a su novio David una noticia que nadie esperaba. Esa noticia cambiará el devenir de los acontecimientos de los cuatro, pero también influirá en el transcurrir de Alberto, que pronto conocerá a David en una discoteca; y en el de su compañera de piso Lucía, que se encontrará con Javier en una habitación de hotel. A partir de entonces, los seis formarán un cordón umbilical al que, sin saberlo ni tan siquiera intuirlo, permanecerán unidos, pero también atados. Y que terminará siendo la soga con la que se asfixien.

“Teatro de Ahora´, compañía teatral

Foto_Cordón_Umbilical_foto_Victor_Prieto_002Teatro de Ahora es una compañía formada por un colectivo de profesionales del teatro cuyo propósito es representar sobre los escenarios historias de ahora, sin la necesidad de versionar o adaptar a los clásicos ni traducir o comprar los derechos de obras extranjeras, apostando por una dramaturgia contemporánea y una puesta en escena moderna.

Cordón umbilical supone el debut en la dramaturgia, la producción y la dirección de Daniel de Vicente, que también ha conseguido editar su obra bajo el sello de Ediciones Antígona, con 22 años. Se ha convertido en todo un hombre orquesta de la escena con este proyecto tan largamente soñado. En escena, una serie de personajes que callan más de lo que dicen. Una pareja con niño a la vista, un veterano matrimonio con algún que otro secreto, una homosexualidad latente en el aire y mucho vino, como ‘cordón umbilical’ de las historias. Con una sobria puesta en escena, como toca en las salas alternativas por motivos obvios, Cordón umbilical es solo una pequeña muestra de un talento emergente que se podrá disfrutar los domingos 5 y 12 de mayo en el madrileño Teatro Lara.

DESDE MI BUTACA sorteamos cinco entradas dobles para este domingo 5 de mayo a las 2o:30 horas.

Para participar debes seguirnos en Twitter, @crdesdemibutaca, y mandarnos un mail a periodismoxxiactualidad@hotmail.com con vuestro nombre, apellidos, DNI y nick en Twitter para comprobar que nos sigues antes del viernes 3 de mayo. A los ganadores se les mandará un correo con la forma de recogida a lo largo del viernes. 

Y si no eres uno de los afortunados, puedes aún comprar tus entradas para el 5 y el 12 de mayo. 

"Las moscas" o el talento colombiano…

487890_506111706106628_318696243_nEste fin de semana hemos vivido de primera mano DESDE MI BUTACA el nacimiento de dos proyectos. Una nueva sala y el proyecto tres vías del Instituto del Teatro de Madrid. Nave 73 es una apuesta escénica que nada a contracorriente, que apuesta por el TEATRO en tiempos convulsos. Hoy más que nunca es todo un riesgo abrir una nueva sala, pero precisamente esas salas alternativas que nacen de la pasión y el amor escénico hacen que la escena madrileña esté más viva que nunca. Estos proyectos  fomentan la creatividad y la colaboración entre las compañías, dispuestas a actuar casi sin cobrar, y estos pequeños pozos de esperanza en que se han convertido las salas del circuito off, como si de un hermano pequeño de su homónimo neoyorquino se tratase. Nos adentramos en esta nueva sala donde se respira entusiasmo de sus gerentes que agradecen los llenos diarios, ayer se quedaron varias personas sin poder entrar, de los espectáculos que ha traído el Instituto del Teatro de Madrid. Montajes llenos de buen hacer y trabajo duro. De ensayos a deshoras y, sobre todo, de amor por el arte.

Ayer se cerró el proyecto de las tres vías del ITEM con la propuesta contemporánea, Las moscas. Entre el maravilloso reparto del montaje no dudé un momento en fijar mi mirada en dos actrices magnéticas, pura emoción. Las dos comparten algo, la procedencia y que son buenas amigas. Cuando entra en escena Marleyda Soto Ríos en mitad de toda esa pudredumbre que refleja la atmósfera de Las moscas, uno solo se puede fijarse en ella. Irradia humanidad con ese criado encogido, que parece sacado de una obra de Tadeuz Kantor. Cuando desaparece de escena la echamos de menos, hasta que en el tramo final vuelve a emocionar al público. Es aún más difícil destacar cuando el personaje no es protagónico, destacar dentro del pueblo o de los soldados, pero nos sobran los ejemplos en que un buen montaje basa su éxito o su fracaso en jugar sus cartas a los secundarios. Ana María Gómez Valencia, con su voz desgarrada llena de emoción cual heredera de ‘La Lupe’, toma la voz cantante como pueblo y como soldado. Las dos amigas han venido a Madrid para hacer el Máster que organiza el Instituto del Teatro de Madrid. Una suerte poder haber disfrutado de su trabajo anoche. Además, Marleyda tiene una nueva cita con los espectadores madrileños el próximo 22 de mayo con El protocolo en Garaje Lumiére, pero esa es otra historia que les contaremos más adelante DESDE MI BUTACA.