Llega «Praga» de Javier de Dios López a LANAO8

Los viernes y sábados de noviembre a las 22:30h en LA NAO 8 se podrá disfrutar de la obra Praga

Beni y Jaime son pareja desde hace veinte años. Y grandes amigos de Susana desde hace más aún. Esta noche han preparado una cena para ella: buen menú, buen vino, buena música… Y el verano madrileño como confidente de una velada que se prevé encantadora: los tres van a disfrutar en plena confianza del humor, la complicidad y los mejores recuerdos. Pero no cuentan con un plan oculto urdido entre Susana y Beni. Ni con los secretos, las sorpresas y los impulsos que afloran inesperadamente entre los tres y ponen a prueba el amor y la amistad. ¿Y si el pasado no fuera como lo recordamos? ¿Y si el futuro no cuadra con nuestra invención? ¿De qué nos escondemos ahora? Entre los equívocos y el vértigo, entre carcajadas y revelaciones, una sola cosa permanece nítida para Beni, Susana y Jaime: siempre hay un lugar al que deseas volver. Y ese lugar es Praga. Julián López Montero, Juanma López y Susana García Burgos protagonizan Praga.
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         Javier De Dios es el autor y director de Praga

Praga es una comedia para tres personajes que juega con las convenciones de la comedia de salón para abordar desde ellas, y no sin ironía, una temática habitualmente alejada de ese tipo de fórmula: el amor, la amistad y el paso del tiempo entre una pareja gay de larga duración y una amiga de juventud de los dos hombres. Esta es la apuesta que la compañía que dirijo, La Barca Teatro, lleva defendiendo gozosamente desde su estreno en marzo de 2013 (y ahora nuevamente en la Sala Tú de Madrid). La historia arranca con Jaime y Beni ultimando los detalles de la cena que han organizado en casa para Susana, su gran amiga. En la velada esperan disfrutar de los recuerdos comunes, del humor y la complicidad que siempre han compartido los tres. Y todo ello acompañado de buena comida y buen vino… Pero el deseo frustrado de Beni de tener un hijo –deseo no compartido con Jaime- será el detonante que, más allá de lo anecdótico, les lance a un viaje inesperado y vertiginoso por los restos del pasado y las carencias del presente. Un viaje en el que hay espacio para la carcajada y la emoción. Porque esta noche se convierte para ellos el momento de dejar atrás el lastre al que se aferran, caminar sobre la cuerda floja de la crisis personal–a pesar del miedo- y saltar a la nueva etapa siendo plenamente conscientes de cómo y con quién van a continuar el camino. Así que “Praga” es una comedia que trata sobre cómo crecer, cómo quedarnos con lo bueno que hemos vivido y mantener a raya el egoísmo y el desánimo, cómo ver con ojos nuevos –justos, limpios- a quien tenemos al lado, cómo apostar por el presente y, sobre todo, por el futuro, sin engañarnos. Y trata –esto es fundamental en la obra- sobre aspectos que resultan comunes a cualquier pareja, a cualquier persona, independientemente de su orientación sexual. Porque Praga es, finalmente, emoción. Como acertadamente escribe Yolanda García Serrano en el prólogo de la obra –una suerte que haya sido publicada por Ediciones Antígona-, la vida es sufrir, reír, compartir. La vida es emoción. Así, he planteado Praga: como un brindis vitalista, emocionado y cómplice por el presente y el futuro de una generación que conquistó libertades emocionales, personales y sexuales en los años ochenta y que hoy por hoy, desde la madurez, no renuncia ni a seguir disfrutando de esas mismas libertades ni a defender el reconocimiento de su dignidad. Una dignidad que es la de todos.

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Ivanna Rossi se mira en el espejo de «La Celia» en los Teatros del Canal

Murió en 1992 en una situación muy trágica. Tenía Alzheimer y estaba en una residencia en Buenos Aires. Mandé una copia de la versión cinematográfica de Las leandras para que supiesen que era verdad eso que soñaba cada tarde a las seis. Se ponía delante del espejo y se maquillaba como si tuviese función de tarde.

Ángel Fernández Montesinos

Celia Gámez delante del espejo de un imaginario camerino entona Vivir, Vivir. Padece la enfermedad del olvido en un país, su Argentina natal, donde nadie reconoce a la gran artista que revolucionó la revista y la comedia musical en España. Esta especie de epílogo, desgarrador y poético en la voz de Ivanna Rossi cierra La Celia. Con su reciente triunfo en el Teatro Maipo- donde ella dio sus primeros pasos- de alguna forma, este espectáculo salda la deuda con la artista. El productor Lino Patalano lo ha hecho posible.

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Durante cerca de 90 minutos, Rossi nos cuenta (y nos canta) la historia de la hispanoargentina. Y así descubrimos detalles cuanto menos sorprendentes, como por ejemplo que sus joyas formaron parte del famoso Oro de Moscú o que tuvo que retirar su chotis Ya hemos pasado, una burla del famoso No pasarán del bando republicano.  Camaleónica Ivana Rossi, una actriz a la altura del mito, que destila encanto y saber hacer encima del escenario tanto en la parte cantada- impecables su A media luz y Pasacalles de los nardos, como en la interpretativa. Emilio Sagi, que volverá al Canal con La Viuda Alegre en diciembre, dirige este luminoso espectáculo que hará las delicias de nostálgicos y descubrirá a las nuevas generaciones la figura de la mayor estrella de España durante varias décadas.

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He visto también en los Teatros del Canal -que estos días aglutina varios montajes de lo más interesantes- El Príncipe, El Cabaret de los hombres perdidos y Escenas de la Vida Conyugal.  En El Príncipe, Fernando Cayo nos regala otro- y ya van innumerables- impecable trabajo interpretativo bajo la mirada de Juan Carlos Rubio, que le volverá a dirigir en Páncreas. El Cabaret de los hombres perdidos, que comparte sala con La Celia, es un espectáculo rompedor y diferente, lo mejor es que se pasen por el Canal a disfrutar de sus cuatro intérpretes: Ignasi Vidal, Armando Pita, Ferrán González y Cayetano Fernández, una verdadera revelación. Y dejo para el final la obra que está arrasando estos días. Escenas de la vida conyugal ha puesto el cartel de «No hay localidades» desde antes de su estreno. El huracán Ricardo Darín que todo lo puede. Le acompaña sobre el escenario una actriz espléndida: Érica Rivas, estaremos muy atentos a su carrera a partir de ahora. Al estreno no quiso faltar buena parte de la flor y nata social, política y cultural de la capital, que rió sin parar y aplaudió con fervor al final de la representación.

Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba «Necesito una amiga».  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. «Amigas» como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

La Firma Invitada: Javier de Dios López

Si el talento es un don y las aptitudes se educan, la técnica se aprende. Y al hacerlo potenciamos el talento y mejoramos nuestras aptitudes.

El curso pasado, en su primera sesión, presenté el Máster en Escritura Dramática a los alumnos como un espacio de creación en el que íbamos a poner sobre la mesa todos los recursos, todas las herramientas que conforman la técnica de la escritura teatral. ¿Con qué fin? Con el fin de conocerlas, ejercitarlas en la práctica y valorarlas a la hora de elegir las más propicias para contar la historia que necesitamos escribir.

Porque de eso se trata, de escribir teatro, de plasmar en forma dramática lo que vive en nuestra imaginación y necesitamos contar.

Las guías de nuestro viaje serían los grandes textos y dramaturgias de la Historia del Teatro, y nos acompañarían la valiosa orientación de especialistas universitarios y el magisterio de un impresionante equipo de autores y autoras en activo que conducirían a los alumnos por los caminos de la creación, de tú a tú, trabajando mano a mano las ideas que surgieran tanto en clase como fuera de ella para ir dando forma al proyecto de cada uno, a la obra personal y única.

Estamos a punto de iniciar la II edición del Máster en Escritura Dramática que comienza en octubre y lo hacemos con esos mismos planteamientos. Organizado desde la Asociación de Autores de Teatro de España y la Universidad de Alcalá, con la colaboración inestimable de Fundación SGAE, el Máster vuelve a contar con un gran equipo que, junto al hecho de ser el único máster dedicado exclusivamente a la escritura teatral, hacen de él una propuesta única. A falta de confirmar algunas participaciones, los alumnos del curso 2015-16 tendrán como profesores a (por orden alfabético) José Luis Alonso de Santos, Jesús Campos, Alberto de Casso, Alberto Conejero, Maxi de Diego, Blanca Doménech, Yolanda Dorado, Juana Escabias, Julio Escalada, Eduardo Galán, Guillermo Heras, Juan Pablo Heras, Fernando J. López, Santiago Martín Bermúdez, Ignacio del Moral, Berta Muñoz, Antonio Onetti, Yolanda Pallín, Ignacio Pajón, Manuel Pérez, Julián Quintanilla, Mar Rebollo, Laila Ripoll, Juan Carlos Rubio, Susana Sánchez, Pedro Víllora y quien firma estas palabras. Como coordinador del Máster, para todos ellos no tengo sino agradecimiento por su generosidad y entrega a este proyecto tan especial.

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Allá vamos un curso más. Como novedad, este curso añadimos a la modalidad presencial la posibilidad de cursar el Máster online. Invitamos a subir a bordo a todo aquel que, de un modo u otro, ame la palabra sobre el escenario y quiera hacer de ella el medio de expresión de su imaginación.

(Información completa sobre el Máster en Escritura Dramática en www.aat.es, el plazo de preinscripción se acaba de ampliar hasta el 25 de septiembre)

Sergio Peris Mencheta: Las renuncias en pos del sueño americano

«Te queremos volar a Los Ángeles, Sergio». En junio, hace una prueba para una serie americana. Para el director de Continuidad de los parques es una más: «He hecho unas 20 en los últimos cuatro años». Cuando estaba en el Festival de Almagro- donde se quedó literalmente afónico por el calor extremo del paraje manchego- recibió una nueva llamada. Querían que hiciese una nueva prueba. Ya de vuelta en Madrid, con la ayuda del actor Mario Tardón, grabó una escena que entusiasmó a los responsables de la serie Snowfall. Y entonces, llegó la llamada que cambió todo: «Cuando pienso que estoy dentro de la serie me doy cuenta del marrón que tengo encima con tantos proyectos teatrales en marcha en España». Hablamos con el actor y director en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, donde participó en el ya clásico ciclo «Noches de la Biblioteca».

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Lluvia Constante en los Teatros del Canal, el primer escollo. Sergio Peris Mencheta lleva una temporada intensa: «Inconscientemente, me he hecho un sitio como actor, creador y director en España». Entre los proyectos que más alegrías le han dado está este texto en el que ha compartido escenario con Roberto Álamo bajo la dirección de David Serrano. Cuando se retrasó el rodaje del piloto de la serie, Peris Mencheta lo tuvo claro y decidió renunciar a la serie. Fue Jorge Culla, el intendente de los Teatros del Canal, donde se iba a reponer la obra, quien le hizo cambiar de opinión: «Suspendemos, no puedes renunciar a la oportunidad de tu vida». Fue entonces cuando el actor y director decidió escribir una carta al espectador que ha sido un éxito viral sin precedentes:

Querido Espectador.

En octubre de 2014 estrenamos LLUVIA CONSTANTE en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Un viaje maravilloso en el que me embarqué junto a Roberto Álamo y David Serrano. Y el camino ha sido un goce, entre gente que entendemos el TEATRO como un vehículo para cambiar las cosas, dentro y fuera de uno. Hacer reír y llorar, pero también hacer reflexionar y cuestionarnos. Tratamos de elegir las obras que muestran nuestros ángulos muertos, que nos ponen al borde del acantilado, que nos alertan como seres humanos sobre nuestro comportamiento, nuestros valores, nuestros miedos, nuestros deseos, y en definitiva sobre el camino que vamos haciendo al andar en este mundo que vivimos y en este momento que nos ha tocado vivir. Y siempre me pregunto si la elección responde al afán de intentar que tú –Espectador- te veas en las mismas y te hagas preguntas; o simplemente recurrimos a ella con un afán psicoterapéutico más “onanista”…

Elegí ser actor por dos razones:

1-para contar historias que mejoraran el mundo

2-para que papá y mamá me quisieran más

Más allá del miedo evidente de saber si podría comer de esto, estas 2 razones desde el principio dibujaron ante mí 2 caminos.

El primer camino es el más divertido. Es el que te recuerda al niño que fuiste, que «jugaba a que era», y que jugaba en general. Que se ponía el mundo por montera y encontraba a todos en uno mismo. Sin pudor. Sin miedo al fracaso. Sin buscar el éxito. Y lleno de mí. El investigador y el investigado. El preguntador y la respuesta. El «mundo en pelotas», como me gusta pensar. La vida en el escenario de la misma vida. Momento a momento.

El segundo camino es el que me empuja a estar a la altura (no sé muy bien qué altura). A ser un “buen” actor. A pensar en mi “carrera”. A compararme con otros. A mitificar. A estar guapo. A brillar. A ir a fiestas, estrenos, festivales, show-rooms, alfombras… El segundo camino es el que está lleno de necesidad de reconocimiento, de halagos, de googlear mi nombre, de disfrazar mis carencias… Y en definitiva, de soñar con recoger el premio y llorar dando las gracias a papá y mamá por engendrarme. Ese camino está repleto de flashes, de opiniones, de guiños, en el mejor de los casos. O al menos está lleno de la búsqueda de todas esas cosas. Y ese camino en realidad está asfaltado y se llama “autovía”. Y pretende llevarme más y más rápido a un lugar que no existe. De hecho siento que ese camino me pone todo el rato fuera de mí: “qué dirán, ya no me llaman, ya no gusto, me ven gordo, me criticaron, salí parpadeando en la foto”,… etcétera, etcétera…¡Mucho etcétera!… En ese camino me vacío de mí, y me lleno del personaje que los demás crearon a partir de aquella frase que dije, de aquel personaje que interpreté, de aquella novia que tuve, o de aquel polémico discurso… Y ese camino de búsqueda del éxito (o sea: de insatisfacción permanente), inevitablemente, yo lo relaciono con Hollywood. Huelga decir por qué. Estos dos caminos, lejos de ser compatibles, son como aceite y agua, y cuanto más poder toma uno, más desaparece el otro. (Este capítulo da para mucho, pero no me enrollo más al respecto.) Y huelga decir también que ambos caminos son de paso obligado. Y de la cantidad de kilómetros que recorra en uno y en otro depende mi carrera, mi éxito, mis premios, mi dinero, mis portadas, mis seguidores en redes,… pero también mi entrega, mi conexión con lo que pasa en el mundo, mi conexión con lo que me pasa a mí, y creo que mi felicidad. Entre otras cosas, ser actor me obliga, consciente o inconscientemente a combinar estos dos caminos. Y uno trata, denodadamente de encontrar la fórmula para que aceite y agua congenien.

En este momento de mi vida el TEATRO se ha terminado de convertir en el vehículo sobre el que viajo por el mundo. El camino que elegí. Como actor, allí me toca vaciarme de mí un buen rato para dejar entrar al personaje que escribió el autor. Y como director, allí pongo en juego mi punto de vista y mis ganas de compartir la vida contigo, Espectador. Y hace rato que esto me hace plenamente feliz.

Hace una semana recibí una llamada «del otro lado del charco» con una proposición de trabajo como actor de esas que uno «no puede dejar pasar». El problema es que las fechas de rodaje coinciden de lleno con las fechas de LLUVIA CONSTANTE en el Canal. He estado peleando con producers, showrunners, managers, agents y Studios para tratar de hacerles entender que yo, antes de que me “descubrieran” ellos, ya existía. Y que tenía mis compromisos. Que muchos podían caer, pero que había que respetar esos 4 días que ya estaban anunciados en los Teatros del Canal. Finalmente hablé con Jorge Culla (Intendente de los Teatros del Canal), y le conté lo que estaba pasando. Tanto él como Albert Boadella (Director de los Teatros del Canal) entendieron que no podía dejar pasar esa oportunidad, y hablaron ellos mismos con los producers, showrunners, managers, agents y Studios de marras, y decidieron, ante la imposibilidad absoluta de aplazar el rodaje, anular las funciones para que pudieran contar conmigo y no buscaran a otro. Mi infinita gratitud hacia ellos.

En estos 7 días de estrés y negociaciones para defender que respetaran «mi» TEATRO, me he dado cuenta de que mi “ahora” (antes de la llamada de EEUU) es el mejor momento de mi vida. En lo personal y en lo profesional. Me gano la vida haciendo TEATRO. Es más: me la gano haciendo el TEATRO que yo quiero hacer, rodeado de la gente que lo entiende como yo, y a la que quiero. A bordo de un Barco Pirata pequeño pero matón, cuento las historias que me laten como director, y me meto en la piel del personaje que me late como actor. Y a ti, Espectador, la propuesta, por lo general, te gusta. Y disfruto el camino (que es el secreto de la felicidad, dicen).

Te escribo esta carta para despedirme de ti. Por un rato.

También para darte las gracias por vivir el TEATRO. Por comprar esa entrada. Por confiar.

Pero sobre todo para pedirte disculpas por haberte “traicionado” y haber tomado ese tren del que tantos hablan. Ese tren que “no se puede NO coger”. Y no tener que arrepentirme en el futuro de no haberme subido cuando tuve la ocasión. Ese tren que estoy seguro que no me hará más feliz de lo que me hacen, hoy, las tablas, y cuyas vías discurren por el segundo camino, claramente.

Espero que al menos sí me sirva para seguir haciendo camino y, en el mejor de los casos, no pierda de vista por la ventanilla el sendero de la alegría. Te aseguro que no cesaré en mi empeño de mezclar aceite y agua.

Disculpa, una vez más. I owe you one.

Hasta pronto.

Sergio Peris-Mencheta

En Montgat, a 28 de julio de 2015.

La Joven Compañía de Teatro Clásico, la gran renuncia: «Para mí, el gran sacrificio es no poder hacer el proyecto de la Joven Compañía de Teatro Clásico. No lo voy a poder hacer. Creo que entienden, pero no comparten mi elección. Me va a dar pena esa renuncia». El actor y director que siente el teatro como algo que le «alimenta el alma» siente que traiciona a su parte más creativa con esta renuncia. El que llegara a ser Capitán de la Selección Juvenil de Rugby y que comenzó en el teatro por una chica, vivió las mieles del éxito desde bien joven con la serie Al Salir de Clase, aunque ahora sea el teatro su gran amante artística y vital. También por el camino ha tenido que renunciar a dos películas: Que Dios nos perdone, cinta de Rodrigo Sorogoyen con Antonio de la Torre y Roberto Álamo y a la película interactiva francesa L’ Araignée Rouge (La araña roja), en la que los espectadores eligen el final mediante una aplicación de móvil.

Love Ranch, el otro sueño americano de Peris Mencheta: «Es algo así como lo que le ha pasado a Óscar Jaenada con Cantinflas«. El actor hizo una película con Hellen Mirren que nunca llegó a España. En sus palabras: «Tiene que ver con los paquetes de compra de las majors. Si entras en uno se estrena, si no no». En este sentido, el también director tiene la espinita clavada de que las 6 películas que ha hecho en Francia como actor no hayan llegado a España: «Tienes que tener un golpe de suerte para que se estrene el trabajo que haces fuera aquí.  Parece que la marca España sólo sirve para el fútbol y no para el arte».

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Barco Pirata sigue con viento en popa y a toda vela. Está ensayando La Puerta de Al Lado como director y en cuanto termine de grabar el piloto volverá justo a tiempo para terminar de dirigirla y estrenarla. La serie no retomará el rodaje hasta marzo, por lo cual en noviembre estrenará en Avilés la obra: «Me lo mandó Julián Quintanilla, me encantó y lo traduje». Como actor le veremos también en un episodio de la celebrada El Ministerio del Tiempo.

Los Ceres, la noche en que brotó la emoción de Pepe Sacristán

«Por momentos así se vive». Don José Sacristán, «Pepito» para su querida Concha, no pudo evitar emocionarse al ver al público del Teatro Romano de Mérida en pie. Un luchador que recordó su primera vez en Mérida, aquella ocasión en que su carrera empezó a encaminarse. Era el año 1964, José Tamayo había montado un Julio César en el que Sacristán hacía 7 papeles por 30 duros. De ahí, que no pudiese pagarse una pensión. El pasado jueves, ahora ya como una figura indiscutible de nuestra escena, el Sacristán más humano reclamaba la presencia de su otra mitad, su mujer Amparo. En las miras del actor ya está un gran proyecto para 2016: Muñeca de porcelana.

Tiene algo el Teatro Romano de Mérida. Algo especial, algo mágico. Quizás pensar que en ese escenario se han contado cientos de historias que han trascendido el paso de los años. Y es inevitable que recibir un premio como el Ceres en un marco como ese invite -¿Cómo no?- a la emoción.

Durante la noche del jueves, las emociones brotaron desde el escenario a un público entregado a la ceremonia  teatral. Los Ceres se han consolidado en su cuarta edición como una cita imprescindible para las gentes de la escena. Por el escenario pasaron Pedro Casablanc -que se declaró un amante de este «desleal oficio» de los cómicos-, Aitana Sanchéz Gijón o Alberto Conejero que agradeció a sus padres permitirle soñar desde pequeño. Aitor Tejada de Kamikaze Producciones agradeció el premio al público, sin el cual no hubiese sido posible la aventura de esta pequeña gran familia teatral.

La gala estuvo agilmente conducida un año más por Carlos Sobera, que nos regaló momentos de gran hilaridad como sus imitaciones de José Luis López Vázquez. El mapping volvió a ser protagonista sobre las piedras de Mérida, que se removieron al ritmo del mítico ‘Gracias por venir’ de Lina Morgan, que puso en pie al respetable. La otra gran ovación de la noche- con permiso del premiado Sacristán- se la llevó ‘La Velasco’ que volvió a ese escenario en que hace dos años hizo Hécuba, precisamente recitando un pasaje de la obra. El próximo reto de la actriz sobre las tablas será convertirse en Juana La Loca.

Uno de los grandes momentos de la gala. Foto: Jero Morales.
Uno de los grandes momentos de la gala. Foto: Jero Morales.

Los Ceres son el broche perfecto a un Festival que ha recobrado su brillo gracias a la gestión de Pentación con Jesús Cimarro a la cabeza, que ha dado mayor visibilidad a la herencia grecolatina. En ese aspecto, destacar el trabajo del equipo de Prensa del Festival, con Nico García al frente, que ha puesto en el lugar que merece a Mérida.

Ya estamos contando los meses para una nueva ración de emociones, para una nueva edición del Festival y para esa celebración del teatro con nombre propio: Los Premios Ceres.

«La Voz Humana» con Antonio Dechent se despide este miércoles del Teatro Lara

Se podrá disfrutar del extraordinario trabajo de Antonio Dechent en La Voz Humana por última vez este miércoles 26 de agosto a las 20:15h en la Sala Off.

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La voz humana, monólogo escrito en 1930 por Jean Cocteau,
es una obra sobre el amor. El amor como desesperación, como
entrega absoluta, como enfermedad, como locura. Un corazón
roto que mantiene latiendo la esperanza ante lo inevitable. Y un
teléfono. Un teléfono que sólo sirve para comunicar la soledad
del abandono.

Este fue escrito para ser interpretado por una actriz, y lo han
hecho las más grandes: Magnani, Bergman, Signoret… Pero, ¿por
qué no darle la vuelta, por qué no reconocer que el amor, su
anhelo y su pérdida nos afectan a todos, hombres y mujeres?
Con la dirección de Antonio Campos, fino estilista, todo cobra
sentido y espero que el resultado conmueva y que el espectador
nos acompañe en esa búsqueda de sentimientos que algunos
creíamos olvidados.

Antonio Dechent

La crítica ha dicho

“Una actuación intachable de Dechent”

(Diario Crítico)

“Me encontré cómodo con el cambio, identificado con el hombre en pijama que no sabe cómo romper el círculo de su abandono” 

(Culturamas)

“La construcción del personaje que construye Dechent  ofrece una  perspectiva que se escapa de los tópicos”

(El Pulso)

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Un vistazo al teatro que viene (IV): «Muñeca de porcelana» une a Juan Carlos Rubio, José Sacristán y David Mamet

Seguimos adelantando en primicia los estrenos de la próxima temporada. Tal y Cual Producciones en coproducción con Bravo Teatro estrenarán el 25 de febrero de 2016 Muñeca de Porcelana de David Mamet en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Juan Carlos Rubio dirige a José Sacristán y Javier Godino en uno de los platos fuertes de la temporada. La versión del texto del autor de Noviembre corre a cargo de Bernabé Rico.

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Un millonario le acaba de comprar un avión a su joven prometida como regalo de bodas. Su intención es jubilarse y dedicarse enteramente a ella. Durante su último día en la oficina antes de reunirse con ella, instruye a su joven ayudante para poder atender sus negocios desde la distancia. Pero justo antes de salir recibe una llamada de última hora que deseará nunca haber aceptado. Respecto a la producción original, CHINA DOLL, el protagonista será Al Pacino para quién fue escrita esta obra por Mamet. El estreno tendrá lugar el 19 de noviembre de 2015 en el Gerald Schoenfeld Theatre y posteriormente se estrenará en España en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, iniciando la gira por todo el territorio español. En palabras de Pacino: «Esta es una obra que Mamet escribió para mí y me impactó desde el principio, es uno de los papeles más difíciles y desafiantes que me han ofrecido para explorar sobre el escenario. Es un regalo poder crear un personaje en el teatro por primera vez, escrito especialmente para mí por un autor tan especial. Es algo que no he hecho en mucho tiempo». En palabras de Mamet: «Muñeca de porcelana es mejor que el sexo oral».

Bernabé Rico

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La Firma Invitada: Jesús Martínez Caro nos descubre los secretos de «La Soga»

Jesús Martínez Caro se ha encargado de la adaptación teatral de La Soga, que se puede disfrutar en el Teatro Fígaro de Madrid de martes a domingo a las 20h. Él es nuestra Firma Invitada con un artículo titulado «El poder de las palabras».

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“…letra pequeña, pensamientos elevados… mal negocio” esta frase encierra el significado de casi todo lo que hacemos en el tiempo que nos ha tocado vivir. Lo primero es lo primero, el resto carece de valor si lo primero no se consigue, y con esto justificamos nuestros actos.

El texto de La Soga nos muestra todas nuestras debilidades: la vanidad, la codicia, la envidia, la lujuria… es nuestro afán de ser mejor que el otro, de creernos con poder para decidir sobre los demás. El acto más cruel, el de arrebatar la vida, no es peor que el acto de someter o de despreciar a los demás, pero los personajes de la obra nos lo escupen a la cara. Uno como espectador se horroriza por lo que Brandon y Phillip acaban de hacer, pero si piensa un poco se da cuenta que todos somos capaces de hacer lo mismo que ellos.

Esa desviación del mono, a la que llamamos ser humano, interpreta lo que recibe como una amenaza y actúa en consecuencia; por autodefensa, es la ley de la evolución. Si hemos llegado tan lejos es por el poder de acabar con todo aquello que nos amenaza para conseguir esa calidad de vida a la que todos aspiramos a tener.

Las palabras encierran el poder más difícil de controlar, todo lo que decimos, escribimos y mostramos puede ser interpretado o mal interpretado dependiendo de la persona que lo recibe, por lo que callar en estos tiempos se ha convertido en un don.

Mostrar lo que este texto encierra se convierte en una tentación difícil de controlar y termina siendo una obsesión. Lo que fue una idea de barra de bar, hacer un montaje para una asociación cultural y poder hacer una gira, pasó a convertirse en algo imposible, luego probable, más tarde a un cajón durante varios años y, por fin, cuando estaba olvidada, surgió la posibilidad de hacerla. El año pasado pude ver mi obsesión encima de un escenario acometido por el esfuerzo de personas apasionadas y volcadas en hacer que el teatro siga llenando la vida de la gente del lugar donde vivo. Más tarde, cuando Brandon (Kiko) me llamó todo se convirtió en un sueño, un regalo de los dioses que aún no me acabo de creer. Verlo en el Fígaro de la mano de Nina, el maravilloso trabajo de los actores, Julián, Inge, Markos, Mariano, Aníbal y Kiko y el impresionante esfuerzo y dedicación de los productores Jesús y Edu es más que un sueño, es la esperanza de que el teatro sigue vivo y que las palabras siguen vivas y con todo su poder.

Si todos los años el festival de Cáceres o el de Almagro se llenan de gente que va a ver palabras escritas hace varios siglos es por un motivo, esas palabras encierran un poder de atracción que no entiende de tiempo, llegan al espectador vírgenes, como recién escritas por la mano de Cervantes, Lope, Shakespeare, Rojas…

Hitchcock mostró a mediados del siglo pasado lo decadente de una sociedad acomodada americana basándose en las palabras de Hamilton de principios de siglo. Ahora La Soga muestra a la sociedad corrupta de principios de este siglo el repugnante poder del superhombre en nuestro tiempo, por lo demás sólo tengo palabras de agradecimiento.

Os recordamos que DESDE MI BUTACA COMUNICA se encarga de la comunicación del espectáculo.

Abierto calendario de prensa en desdemibutacacom@gmail.com

El elenco de
El elenco de «La Soga» al completo.

Un paseo participativo por La Calle 42 a ritmo de «Sing Happy»

La Calle 42, Sing Happy y El Concierto Participativo han puesto al musical en primer término, ese del que no debería salir nunca, en las últimas semanas.

En La Calle 42 en el Auditorio Nacional y El Concierto Participativo en el Teatro Lope de Vega se entremezclan artistas profesionales del musical con un impecable coro de gente anónima.

La primera cita, La Calle 42, estuvo organizada por la Orquesta Sinfónica Chamartín con dirección musical del Maestro César Belda. El Orfeón Chamartín estuvo acompañado por numerosos cantantes de otros coros, que pusieron toda su entrega y entusiasmo para conseguir que este concierto fuese un feliz broche final a la temporada del coro. El programa de esta noche inolvidable estuvo compuesto por melodías de musicales como West Side Story, Los Productores, Sonrisas y Lágrimas y muchos musicales más, tanto clásicos como actuales. Entre los momentos más mágicos de la noche estuvieron El Sueño Imposible en la voz de Paco Arrojo o el apoteósico final dedicado al musical Los Miserables. Víctor Díaz, Carlos Solano y Laura Enrech fueron algunos de los solistas en esta cita.

Anoche, la Fundación La Caixa y Stage Entertainment pusieron en marcha una cita con los conciertos participativos, impulsados por la Obra Social “la Caixa” desde hace veinte años ofrecen a las personas aficionadas a la música la oportunidad de participar en un importante proyecto pedagógico y musical de gran envergadura junto a músicos e intérpretes profesionales de reconocido prestigio. Los participantes en este concierto en formato participativo estuvieron  bajo la dirección de Óscar Peñarroya (dirección musical) y Xavier Casan (dirección escénica), y junto a los solistas Sergi Albert y Mone, dos de los profesionales con mayor experiencia en el género musical de nuestro país, a quiénes hemos podido ver recientemente en grandes producciones musicales en nuestro país como La Bella y la BestiaMamma Mía o El Rey León. En esta ocasión, el público también pudo participar entonando la partitura de Hoy la gente cantará de Los Miserables.

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Laura Enrech, a la que también vimos como solista en La Calle 42, llevó su Sing Happy! al Teatro del Arte. En este caso, tendrás otra cita con ella el 9 de julio a las 22:00h, también en el TDASing Happy! es una excusa disfrazada de concierto para contar la historia de dos ciudades, Madrid y Nueva York y recorrer la distancia que las separa a través de la música. Es la historia de una chica que intenta conectar los puntos mirando hacia atrás y quiere compartir con todo aquel que quiera escuchar cómo alcanzar los sueños y aún más importante, qué pasa con la vida después de ellos. En Sing Happy, la actriz y cantante desplegó su talento y cantó (y contó, ¿O era al revés?) su historia a través de canciones como Let  Me Be Your Star. Ella que paseó por La Calle 42  gracias a una beca y fue la segunda cover de Bella en la Gran Vía, ironiza sobre el momento en que tuvo que enfrentarse al paro. Y todo con sólo 25 años. Un talento único, lleno de luz, que sobre el escenario del Teatro del Arte estuvo acompañado por artistas como Guido Balzaretti, su particular e imposible Príncipe Azul. El Maestro César Belda la acompañó al piano. Apunten en sus agendas el 9 de julio, estoy seguro que volverá a ser una noche inolvidable.

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Fotografía: Patricia Seijo.
Fotografía: Patricia Seijo.