Las reseñas de Alberto Morate nos sumergen en el estreno de HERNANI en el Teatro Lara

Anoche, el Teatro Lara acogió el estreno de Hernani y entre el público que abarrotó la Sala Lola Membrives no faltaron compañeros de profesión como Carlos Hipólito, voz en off del funcionario de prisiones, periodistas como Rocío García de El País e incluso la Cadena Ser. No podía faltar nuestro particular cronista teatral, Alberto Morate en una velada tan especial:

Reconciliación. Empezar a recrear el futuro sobre momentos aciagos. Y hacerlo con ingenio. Con humor, con sarcasmo, con crítica acidez, para limpiar el horror que supuso, durante muchos años, un período terrible de asesinatos, secuestros, extorsiones, traiciones, miedos, vacíos, mentiras, lágrimas… lo que parecía que no iba a tener fin.

Pero, afortunadamente, sí lo hubo. Y comenzó una nueva etapa que espero que se consolide en el tiempo. El del perdón, no el de la venganza. El de los vivos, no el de los muertos. El de los sueños que buscan realidades.

Es difícil, sí. Aún hay abiertas muchas heridas y quedan muchos malos recuerdos. Esperemos también que las amenazas hayan acabado. Y que los miedos y los rencores se hayan vencido.

En Hernani, (que podría ser Getxo, o Rentería, digo yo, que tampoco lo sé a ciencia cierta), de Fernando Erre, el autor nos enciende esa mecha, pero no de bomba, sino de buen diálogo, de situaciones tiernas, de frescura interpretativa, de posibilidades insólitas e inesperadas que sacan al espectador una risa de consuelo.

Hay que aceptar que los malos pueden dejar de serlo, que los buenos quieren sentirse satisfechos, que los hijos viven otros momentos.

Aquí, en esta comedia, de lo que se trata, es de ir estrechando relaciones, de ir comprendiéndose, de romper prejuicios, de doblegar orgullos, de empezar un camino nuevo.

Los actores, Josean Bengoetxea y Daniel Ortíz, se nos presentan cercanos, afectuosos, sensibles, a pesar de que se les rompan los esquemas sin ellos pretenderlo. Juanma Gómez los dirige insuflándoles tranquilidad, esa paz interior que están buscando sin saberlo.

Corren mejores tiempos en cuanto a terrorismo se refiere, aunque nunca se dé todo por concluido, pero ya era necesario verlo desde otro prisma, no se puede seguir vagabundeando en torno a lo que fue y nadie quisiera, ahora hay otros métodos.

El diálogo, siempre. El teatro, como es en este caso, y con mucho acierto. Y que el abrazo no sea disimulado ni en clave, sino real y sincero.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s