José Sacristán: «Mientras la madre naturaleza me siga dando cuerda seguiré jugando a este maravilloso oficio»

“El nieto del último rey de España estrecha la mano del hijo de la cómica”. Ya en la primera página de El tiempo amarillo, Fernán Gómez se refiere a sí mismo de esta forma. No es extraño por ello que pricesamente El hijo de la cómica sea el título del homenaje que José Sacristán hará a su buen amigo en dos únicas funciones los próximos 14 y 15 de diciembre precisamente en el teatro que lleva el nombre del autor de El viaje a ninguna parte en Madrid. Charlamos con el Goya de Honor 2022 de nuevo. Una suerte que nos haya ido acompañando a lo largo de estos 16 años DESDE MI BUTACA. Hoy sí que sí tenemos a un intérprete -pérmiteme que te robe el término querido Pepe- ‘de reclinatorio’.

¿Qué se va a encontrar el público en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa?

Se va a encontrar con un Fernando que no conoce, un niño y adolescente hasta sus veinte años. De hecho termina cuando hace su primera película. Quiero que conozca su relación con su madre y la abuela y que se evoque a la bisabuela. A mí me parece un pequeño Episodio Nacional casi galdosiano. Yo les invito a que miren a través de los ojos de Fernando ese tiempo de su primera juventud.

Ya en las primeras páginas de El tiempo amarillo se refiere a él mismo como “el hijo de la cómica”, ¿hasta qué punto lo llevó por bandera toda su vida?

Era su seña de identidad, más allá del grupo sanguíneo estaba su condición de hijo de cómica. Aparte del fervor, el cariño y el respeto que tenía por la palabra cómico, ser hijo de madre soltera… Todo eso para él tenía mucha importancia.

Fernando Fernán Gómez es además de una de las personas más importantes de nuestra cultura, alguien que ha acompañado a José Sacristán en su vida durante muchos años…

Me ha tocado de cerca especialmente para mi suerte y mi privilegio. Tengo el honor de haber conocido a genios como él, Berlanga o Delibes. Es un privilegio haber trabajado con él y disfrutar de su amistad y consejo.

Este año el genio Berlanga también está de centenario, ¿Qué destacaría de él?

Es uno de los más grandes cineastas de toda la historia del cine universal con varias obras maestras. Al margen de su condición, de su talento como cineasta era el cronista y el testigo de un tiempo junto a Rafael Azcona. Era espectacular en la profundidad, en la brillantez y en el rigor con que retrató la sociedad que le tocó vivir.

Berlanga dirigiendo a Sacristán en Todos a la cárcel

Goya de Honor 2022, supongo que los comienzos de la Academia le vinieron a la cabeza cuando recibió la noticia…

Así es. Me acordé de la primera reunión para crearla y cómo sudamos la camiseta para sacarla adelante. Todo es mejorable, pero me siento orgulloso del punto en el que está el cotarro académico.

Este año además de los citados Fernán Gómez y Berlanga, hay varios centenarios que van a pasar desapercibidos, ¿somos un poco olvidadizos con nuestros cómicos?

Tenemos tendencia a olvidar, pero no solo a los cómicos. Este año tenemos centenarios como el de Ferrandis o el de Alberto Closas y Luis Ciges. Ojalá tuviésemos esa capacidad de respeto para con todo, pero indudablemente Fernán Gómez y Berlanga van a capitalizar estos centenarios, pero en mi memoria están todos ellos.

Un personaje capital en tu carrera es el Quijote, ¿De qué forma le ha influenciado?

He tenido la suerte de hacerlo varias veces. Me ha influenciado muchísimo. Por aspiración uno quiere ser Don Quijote para deshacer entuertos, ajustar cuentas y soñar lo imposible, pero reconozco que sin el borrico de Sancho no doy un paso. Yo necesito echar mano de la parte sanchopanchesca que tengo y a mucha honra.

Hablamos de las memorias de Fernán Gómez y a los espectadores nos gustaría leer las suyas…

No, de momento están aparcadas. He tenido ofertas muy generosas de distintas editoriales, pero ando muy ocupado con mi trabajo de actor y escribo muy despacito. Algún día las haré, pero de momento están aparcadas.

¿Sigue jugando José Sacristán a ese profesionalizado juego de indios y vaqueros con el que disfrutaba de niño?

Yo sigo jugando. Ya dije cuando recibí el Premio Nacional es que tengo la suerte de que llevo 60 años disfrutando de la profunda seriedad de este juego del que hay que conocer las reglas y respetarlas. La base fundamental por la que yo me dedico a esto es por lo que tiene de un serio juego. Nunca pierdo de vista al niño que fui.

Con más de 6 décadas de carrera, ¿Sigue habiendo sueños o ambiciones profesionales para José Sacristán?

No tengo sueños concretos. Seguiré en esto y tengo hasta junio representaciones de Señora de rojo sobre fondo gris. Para después hay cosas. Mientras la madre naturaleza me siga dando cuerda seguiré jugando a este maravilloso oficio.

En los últimos años ha sido una constante en la filmografía de jóvenes cineastas para los que contar con usted en los repartos ha sido un regalo…

Esto es recíproco. Yo aprendo de ellos. Aquel que piense que lo sabe todo está arreglado. Yo no enriquezco… De las cosas más felices que me pasan es trabajar con gente joven, discutir con ellos y compartir con ellos las ilusiones de este oficio. He dicho mil veces que la diferencia entre Juan de Orduña y Rebollo no existe. Los dos querían contar historias. Entonces solo puedo insistir en que probablemente ellos me aporten incluso más a mí que yo a ellos.

Un último llamamiento para animar al público a ver La hija de la cómica

Les animo para que conozcan lo más desconocido de Fernando, un hombre imprescindible de nuestra cultura, conocer su tiempo con toda esa precariedad que tuvo que soportar.