"Transición" y "Jordi Dauder, La revolución pendiente", el futuro de nuestro pasado

El 23f, la música de Raimon y la muerte de Franco son episodios que se repiten en el documental y la obra teatral que se pueden disfrutar estos días en Madrid. En la acogedora Cineteca de Madrid se puede disfrutar del a priori perfil de un actor inmenso,  pero  Jordi Dauder, La Revolución pendiente es mucho más que eso. Es una plasmación en imágenes de nuestra historia más reciente, esa misma que pretende reflejar Transición dando el protagonismo a un tal Adolfo Martínez en el María Guerrero.

Transición es un ejercicio metatetral y ¿metahistórico? fascinante. Ingresan a un tal Adolfo que padece Alzheimer en las mismas fechas en que se conoce que Suárez padece la enfermedad del olvido. Adolfo ” a secas”  entra pronto en una realidad pasada, en la que el doctor que le atiende es el mismísimo Juan Carlos, en su pasado ficticio o real aún príncipe de España. A caballo entre el esperpento y la astracanada, Transición es un sano ejercicio de memoria ficcionada, por supuesto. Quizás hubiese hecho falta una obra con esta temática, pero con un tono más serio antes que presentar esta apuesta tan arriesgada, pero lo acierto es que aplaudo el montaje a nivel global. El tercer plano de la obra, el de un programa televisivo sobre la Transición, tiene momentos realmente hilarantes con esos números musicales tan ‘fuera de lugar’  en ocasiones, pero otros como el Libre que se marca el supuesto Suárez con Carrillo son realmente deliciosos. Adolfo Martínez, bedel del Congreso de los Diputados que una vez dio la mano a Suárez, “vive aferrado a falsos recuerdos” mientras cuida las plantitas del jardín aprendiendo “a disfrutar del anonimato”. Un Suárez o Martínez muy humano. Solo hay que ver la escena del mus en el que hace un particular reparto democrático, sirviéndonos a la vez esta aparentemente escena baladí para darnos cuenta del estratega que se escondía detrás de este político. Para dotar de verdad sobre las tablas a este personaje se ha contado con uno de esos actores discretos, pero inmensos. Antonio Valero no es un actor de photocall, pero ha demostrado en incontables ocasiones que es un actor arriesgado y siempre comprometido con su profesión. Hasta en un producto tan, en principio, poco interesante como la adaptación teatral de Amar en tiempos revueltos consiguió brillar con luz propia. A su Suárez le dota de una vulnerabilidad infantil deliciosa que torna en desesperación cuando descubre que su supuesta realidad no es tal, pero la lucidez también le acompañará cuando recuerde el discurso de dimisión con la luna y la música de Raimon como telón de fondo.

Matadero Madrid se ha convertido en uno de los centros culturales más activos de Madrid. A las dos magníficas salas del Español se unen un restaurante muy concurrido, La Cantina, y espacios tan interesantes como Cineteca, un espacio audiovisual dedicado al documental. Estos días se puede disfrutar de Jordi Dauder, La revolución pendiente, un apasionante documental sobre el actor y activista político. Vertebrado por una suerte de capítulos históricos, recorremos la vida de Dauder a la vez que refrescamos algunos episodios de la historia más reciente. El actor que ganó el Goya por Camino tuvo una militancia activa durante toda su vida. Escribió y fundó revistas comprometidas, participó activamente en el Mayo francés e incluso fue encarcelado durante el franquismo. A medio camino entre lo político y lo artístico, el documental muestra un perfil humano extenso de una figura que ha llegado a participar en decenas de películas, obras de teatro y series televisivos. Un personaje comprometido y polémico del que hablan su amigo y cómplice Sanchis Sinisterra, Alberto San Juan, Carod Rovira y Juan Diego entre otros. Una vida apasionada que le llevó a levantar la bandera del “No a la guerra” sin olvidar otras pasiones menos conocidas como la poesía e incluso la narrativa. Sobre la pantalla de la Cineteca se proyectan imágenes de trabajos como el 23F, El día más difícil del rey, donde compartió escenas con Juan Luis Galiardo y Pepe Sancho, ¡Cuántas valiosas pérdidas en tan poco tiempo! Al menos a Jordi le podremos disfrutar lúcido en este emotivo homenaje audiovisual de Antoni Verdaguer. Hasta la Tercera República, Jordi.

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