Las reseñas de Alberto Morate: EL PECADO MORTAL DE MADAME CAMPOAMOR. Historia radiofónica.

Las lágrimas no eran para ellas. Para ellas era la lucha, la movilización, la visión de futuro, el codo con codo con los hombres, inmensas, enfrentadas a lo socialmente establecido. Pretendían y querían el sufragio femenino, pero no solo eso, también la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos, el divorcio, y un estado de igualdad más equitativo.

¡Qué difícil es hacer cambiar el parecer de ciertos hombres! De lo que está arraigado y parece inamovible. Seguimos moviéndonos en esos campos de desconfianza y falta de libertad. Una ley no obliga a hacer algo si no quieres, pero permite a quien sí quiera ejercer ese derecho que lo haga. Aún hoy seguimos en lo mismo.

Los hombres, siempre los hombres, queriendo mantener su estatus de privilegio aunque no tengan suficiente sentido. Menos mal que mujeres como Clara Campoamor siempre han existido. Es lógico, no son menos que nadie, no son un simple acompañamiento masculino.

El pecado mortal de Madame Campoamor, en un gran acierto radiofónico, que es como se conocían los acontecimientos en su época, es un texto donde Mario Hernández aprovecha para sacar a la luz, esos discursos políticos. Esa confrontación con Victoria Kent, esa memoria histórica donde solo recordarlo nos hace estar vivos.

No es propaganda política ni alegato para vilipendiar al enemigo. Es el reflejo de unos hechos sucedidos. Clara Campoamor tuvo que exiliarse, como tantos otros, pero le quedará el brillo furtivo en sus ojos de aquello conseguido.

Descubrimiento para quien no esté informado, visibilidad para recordar que nada fue sencillo.

Irene Coloma, José Fernández, Mario Hernández, Elena Rey son varios personajes, varias voces, testigos. Con humor y con dolor, con riguroso estudio, con la fuerza de la palabra y algunos sonidos, en el aire nos desgranan este periodo que acabó en el exilio. El pecado mortal de Clara Campoamor fue no rendirse ante lo que otros hubieran considerado de antemano como perdido.

Historia radiofónica, teatral, documental, en directo y en vivo, el llanto solo consuela, lo que produce efecto es el grito. Pero comedido. La aplastante realidad, la transparente igualdad, la explosiva firmeza de creer en lo que digo. Así era ella, Clara Campoamor, estrella fulgurante de nuestro destino.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s