Viaje a una España de héroes anónimos

Todos hemos necesitado gritar HELP alguna vez en nuestra vida. Todos hemos necesitado liberarnos de las ataduras que no nos permiten ser felices y mirar hacia adelante ante un futuro incierto. Vivir es fácil con los ojos cerrados es una película que, bajo la aparente sencillez, esconde su mayor virtud. David Trueba hace de la anécdota argumental una máxima que lleva a cotas de emoción superlativas gracias a una construcción de personajes de carne y hueso. El profesor de Javier Cámara es, y ya sé que no es una novedad en su carrera, un trabajo de reclinatorio. Cámara sabe plasmar en su rostro la emoción de un héroe anónimo, aparentemente anodino. Él es el ‘Quinto Beatle’ para los alumnos a los que enseña inglés a ritmo de The Beatles. Un personaje que en las manos de Cámara coge una gran hondura, dándole un perfil entrañable, ¿Cómo no encariñarse de él con los gritos optimistas que lanza constantemente? Y por supuesto un personaje así resulta aún más oportuno en un tiempo en el que tantos quebraderos de cabeza está dando el deterioro de la educación pública. Nuestro protagonista es un maestro vocacional de esos que han llenado de pasión las aulas.  Los que no acuden a ver los espectáculos de Els Joglars, siempre atractivos, disfrutarán de un regalito en la película. Descubrirán a otro actor que dota a sus personajes de una gran humanidad. Ramón Fontseré es el tabernero catalán en esta historia de personajes. David Trueba ‘mima’ a sus personajes dándole una historia emocionante que contar a todos ellos. Como el personaje de Fontseré, cuya trama no desvelaré para que simplemente la disfruten, otro héroe anónimo que se ha tenido que enfrentar a las pedradas de la vida. Les acompañan en esta road movie ibérica Francesc Colomer y Natalia de Molina, toda una revelación, cuya naturalidad y belleza magnética enamorarán a los espectadores. Y entre los secundarios de lujo Jorge Sanz como padre autoritario del protagonista, que parece un trasunto de los personajes con los que Sanz comenzó en la gran pantalla. Sin olvidarnos tampoco de Ariadna Gil ni de los personajes reales que acompañan al reparto en esta historia, ¿Se puede ser más natural que el recepcionista del hotel rural en el que se hospedan los protagonistas? Habrán visto que no cito a Lennon y es que, en el fondo, es lo de menos. Es la escusa que ha usado ese personalísimo cineasta llamado David Trueba para hacer una particular radiografía de la España franquista con Fraga en Palomares, Lali Soldevilla y ¡Manolo Escobar!, al que consciente o inconscientemente Trueba equipara como icono nacional al propio John Lennon. Entre la emoción y la risa, el director de Madrid, 1987 nos regala una película optimista y luminosa sobre héroes anónimos. Si nuestro protagonista consiguió hablar con el ex Beatle, ¿Por qué no podríamos nosotros conseguir realizar nuestros pequeñas o grandes metas? Espero verla en los próximos Goya arrasando y, lo más importante, que la gente la disfrute en las salas, el equipo de Zenit Comunicación se ha esforzado  para que la película tenga visibilidad en los medios de comunicación y creo que lo han conseguido. No debería pasar desapercibida una joyita así.

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