Jesús Cimarro: “Apelo a la sensibilidad del gobierno para que baje el IVA cultural”

Cuando Jesús Cimarro era sólo un adolescente ya tuvo sus primeras experiencias en la gestión en su Ermua natal. Recuerda que con sólo 16 años contrató al tristemente desaparecido Álex Angulo, que formaba parte de la compañía Karraka de Ramón Barea. Muchos años después de aquellas primeras experiencias y de aquella emoción que sintió viendo a Lola Herrera en el Campos Elíseos de Bilbao, Jesús Cimarro es desde hace 26 años figura referente en la producción teatral al frente de Pentación. De hecho, su Manual de producción, gestión y distribución del teatro se ha convertido en la particular Biblia de todos aquellos que quieren iniciarse en el mundo de las artes escénicas. Desde 2012 ha sabido combinar calidad artística y rentabilidad económica al frente del Festival de Mérida, al que han vuelto por fin los espectadores de forma masiva. Con la mirada puesta en nuevas producciones como El hijo de la novia y Olivia y Eugenio nos atendió por primera vez DESDE MI BUTACA. 

jesus-cimarro

Como director del Festival de Mérida, busco que todo el público pueda sentirse identificado”, ¿Cómo se consigue eso a la hora de confeccionar una programación?

Quise de alguna forma recoger todos los tipos de espectáculos que se habían programado en la historia del festival. Empecé con ópera, danza, música y, por supuesto, con el grueso de teatro, tanto comedias como tragedias. Hemos tenido una programación paralela, un Off en la programación que ha utilizado espacios que nunca habían formado parte del festival. Además, hemos tenido exposiciones como la del milenario del Emperador Augusto y la de la Agencia Efe. Hemos incluido un documental, charlas y conferencias también. Con la programación, hemos intentado que el público se sintiese identificado con alguno de los espectáculos que se han programado.

Se puso al frente en 2012 de un festival que era un desastre económico, ¿Cómo ha conseguido que esa situación cambie?

Cuando yo tomé las riendas del festival, tenía una deuda de 4.500.000 euros. Con una gestión complicada, el público había dado la espalda al festival. En 2011 había 42.000 espectadores y este año podemos presumir de que vamos a superar los 75.000 espectadores que tuvo la edición de 2013. La clave del éxito creo que ha estado en que hemos recuperado la esencia grecolatina del festival. También creo que tiene mucho que ver en que hemos apostado por espectáculos que puedan llegar a un público masivo. No hay que olvidarse que el teatro romano tiene 3000 localidades, el más grande de España. Hay que producir para ese espacio. Se arriesga mucho. Si no aciertas, te metes una ostia muy gorda. Si van 500 personas, tienes una sensación de fracaso muy grande. Hemos conseguido que el público se interese por nuestros espectáculos. El dato de El eunuco es cuanto menos esclarecedor: 15.420 espectadores, récord absoluto del festival. Hemos tenido que ampliar el aforo en hasta 100 personas por función. Otro motivo claro es la intensiva campaña de comunicación y promoción que hacemos del festival. Empezamos muy pronto y ya sabemos en qué comunidades tenemos que hacerla más intensa. Gracias a la venta con tarjeta de crédito sabemos de donde vienen nuestros espectadores. Casi 18.000 son de fuera de Extremadura. Madrid, Sevilla y Salamanca son las ciudades de las que más gente viene y eso nos permite focalizar nuestras acciones de comunicación y promoción en ciudades como esas.

"El eunuco", gran éxito del Festival de Mérida.
“El eunuco”, gran éxito del Festival de Mérida.

Y en ese ambicioso proyecto que emprendió de revitalizar el festival, ¿Qué lugar ocupan los Premios Ceres?

Consolidar unos premios es de las cosas más difíciles que existe. Creo que son creíbles para la profesión por ser entregados por la crítica especializada. Estos premios se realizan en un marco incomparable y cuando la gente ve la gala por televisión quiere venir a ver una obra de teatro.

Me comentaba Marcos Ordóñez hace una semana que para que él como espectador “no tosiese” lo que tenía que haber encima del escenario es verdad, ¿Comparte esa visión del mundo del teatro?

Desde luego, lo más importante que tiene que haber encima de un escenario es que haya verdad, ya sea una risa, una lágrima… Lo que se haga tiene que ser hecho con verdad y rigor. Si no es creíble, el espectador no va a ir al teatro a ver un espectáculo.

Ha hecho suya una frase de Wystan Hugh Auden: “Sí, la crisis es bastante seria, pero nunca la controlaremos si nos lanzamos ciegamente de un lado para otro, en obediencia a los frenéticos gritos de pánico”, ¿Cómo ha conseguido huir de esos frenéticos gritos de pánico con lo que está sufriendo el teatro?

Lo que he hecho es que esa crisis sea una ventaja, desarrollar la imaginación tanto en la parte de la gestión como en la parte artística. Esa simbiosis de ambas facetas ha hecho que el público se interese por nuestros espectáculos. Y cuando eso ocurre, no hay crisis que valga. Estamos jugando con unas circunstancias terribles como el 21%. Cada vez que tengo oportunidad apelo a la sensibilidad del gobierno para que bajen el IVA al 10% para parecernos a los países de la zona Euro. Es muy difícil que salgamos adelante si no hay una sensibilidad por parte del gobierno central. A pesar de habernos apretado el cinturón muchísimo, es difícil seguir adelante con esa traba del 21%.

Al frente desde hace 26 años de Pentación, ¿Cómo se consigue equilibrar la balanza entre calidad artística y la necesaria rentabilidad económica?

Es un milagro. Las industrias culturales producimos cultura y tenemos que interesar a la ciudadanía, que tiene unos gustos muy variados. Por eso nos empeñamos en apostar por distintos tipos de espectáculos, para que puedan acudir muchos tipos de público a nuestras representaciones. En esa variedad siempre hay espectáculos que atraen al público.

En estos tiempos difíciles, ¿Cuál debería ser la función del teatro público para Jesús Cimarro?

Debe llegar a donde no llega la iniciativa privada. Soy un defensor del teatro público en su justa medida. Por supuesto que creo que deben existir el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pero todo lo demás debería ser gestionado por la iniciativa privada, que no es más que una sociedad civil capaz de desarrollar muchísimas iniciativas por si mismas o en colaboración con la iniciativa pública. Yo abogo por la colaboración público-privada. Como ejemplo está el propio Festival de Mérida, que es público, pero está gestionado por la iniciativa privada, cumpliendo eso sí con el mandato de un patronato público. En definitiva, soy partido de que exista una iniciativa privada, pública y una gestión mixta.

Como productor, ¿Cómo es lidiar con un colectivo tan sensible y dado a las fricciones como es el de los artistas?

Teniendo muy claro que la materia prima de las artes escénicas son las personas y que hay que tratarlas sabiendo lo que quieren exactamente. Cuando nos embarcamos en un proyecto, tenemos que remar en la misma dirección. Si vamos en la misma dirección, los espectáculos salen muy bien.

De cara ya a la próxima temporada, Juan José Campanella me comentaba que su adaptación de El hijo de la novia es la única a la que han dado el aprobado…

Desde luego que es un privilegio. Estamos muy contentos de poder ser parte de ella. El día 10 de septiembre estrenamos en el Campos y el 17 viene al Bellas Artes de Madrid. Creo sinceramente que otro plato fuerte de la temporada será Olivia y Eugenio, que va a suponer un antes y un después en la carrera de Concha Velasco. La estrenamos el 26 de septiembre en el Teatro Municipal de Zaragoza y vendrá en noviembre al Teatro Bellas Artes de Madrid. El aliciente de la obra está en ver a Concha Velasco sobre el escenario con un actor con Síndrome de Down. Va a ser un duelo escénico bastante importante. Ya han empezado los ensayos la semana pasada y te puedo decir que Concha está muy ilusionada y con muchas ganas de trabajar.

El equipo de "El hijo de la novia".
El equipo de “El hijo de la novia”.

¿Qué queda en el Jesús Cimarro de hoy de aquel chaval de 17 años que se emocionó viendo a Lola Herrera y sus Cinco horas con Mario en el Campos Elíseos de Bilbao?

La verdad es que la pasión por el teatro ya venía de antes. Con 15 años había montado con unos amigos del Instituto el primer taller de teatro municipal de Euskadi, en Ermua. Me encargaba de la organización, programaba en el teatro del pueblo. Entonces no se hablaba de gestión ni de producción. Con la muerte de Álex Angulo me acordé el otro día de que habíamos contratado a Karraka, en la que las figuras eran Ramón Barea y Álex Angulo. Los contraté con 16 años. Queda la misma esencia de aquellos años, las mismas ganas de sacar adelante el mundo de las artes escénicas, pero con la experiencia que dan los años.

Anuncios

2 comentarios sobre “Jesús Cimarro: “Apelo a la sensibilidad del gobierno para que baje el IVA cultural”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s