Las reseñas de Alberto Morate: EL ENJAMBRE. Abejas-mujeres inquietas.

Me parece que aquí hay más de un zumbido provocado por algo más que abejas inquietas. En un encuentro de amigas, después de muchos años sin agruparse, aunque sepan unas de otras, es difícil, casi inevitable, que surjan fricciones, trapos sucios, reproches, secretos, manías, amor y odio a partes iguales, recuerdos, nostalgias, envidias, traiciones,… pero también risas, alegrías, bailes, complicidades, contacto, melancolías, fantasmas del pasado.

Se ve venir, pero no se espera. Se espera, pero sorprende, aparece la amargura en medio de las risas, en medio de la locura, el drama maquillado de comedia, o viceversa.

La amistad lo primero, se dice, pero ¿qué pasa cuando esa amistad se tambalea? Cuando los celos son por evidencia, o el deseo de ser madre es tan poderoso que se desborda en una falsa puesta en escena, o el querer está en la propia amiga y no en la pareja oficial de una sociedad aparente, o en la superación de males no buscados, o en atardeceres en soledad sin mimos ni palabras ni ilusiones certeras.

En El enjambre, las abejas quieren hacer sus colmenas. Quieren producir miel, cera, ser productivas, para que todo no se vaya a la mierda.

Un texto de Kepa Errasti que toca todos estos temas. Que se pone en la piel de esas mujeres insatisfechas, pero no tanto, porque tienen aún ganas de vivir, de saltar, de gritar, de ser mucho más que solo ellas. Lo dirige Mireia Gabilondo en un montaje de la experimentada compañía Vaivén teatro. Vienen de Euskadi, pero son universales, porque el montaje es plural, de oasis en medio de un desierto de ideas. Tiene ritmo, agudeza, fresca interpretación de realidad brutal, sin egos, cada una aportando su granito de arena.

Ellas son Aitziber Garmendia, Getari Etxegarai, Leire Ruiz, Naiara Arnedo, Sara Cozar y Vito Rogado, comunicativas, divertidas, y cuando es necesario, dramáticas y serias, siempre bellas.

Bien coordinadas, se ve que trabajan a gusto y se entregan. Cada una lleva su cruz a cuestas, alguna es sustantiva, otras adjetivas, pero no son subordinadas, sino especiales, mujeres de bandera, con sus penas, con sus obligaciones, con ilusiones, poetas de la vida cotidiana, diosas reales que apuestan por sí mismas, que no son personajes de novela, sino de andar por casa, con sus dudas y sus sentimientos de flor de canela, fina estampa, que cantan sin complejos y se empoderan.

Bienvenidas a Madrid, que las acogerá con las ganas del desahogo sentimental que tanto necesitan, con la necesidad de su presencia, de verdad, no dejen de venir a verlas. No se preocupen, aunque les piquen las abejas, les curarán de otros males que hoy en día nos aquejan.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Un comentario sobre “Las reseñas de Alberto Morate: EL ENJAMBRE. Abejas-mujeres inquietas.

  1. Efectivamente como la vida misma de las mujeres de hoy, mujeres que se les exige todo , que sean las mejores madres, las mejores amantes, las mejores amas de casa, las mejores amigas, las mejores trabajadoras…..y entre ellas mismas un montón de fricciones fruto de esta sociedad tan competitiva, y de la lucha de egos entre ellas mismas, por querer demostrar que son mejores unas que otras.

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