Las reseñas de Alberto Morate: DECONSTRUYENDO A L’ENFANT. El maltrato como tema.

El maltrato como tema. El infierno doméstico donde un padre abusa de sus hijos. Así de crudo. Así de real. Así de directo. Normalmente comienzo mis crónicas dando un rodeo sobre el tema del que se trata dando mi humilde opinión o constatando la de otros. En este caso, hay que entrar de lleno en ello. Y no porque la compañía Atreverse lo haga así. Al contrario, vamos enterándonos poco a despacio de las circunstancias que mueven a los personajes a expresarse y manifestarse como lo hacen. Nos van desvelando su interior en dosis de buen texto y magnífica interpretación. Comedida, descubriendo la necesidad de liberarse de tanto yugo opresor cuando eran tan solo unos niños. No eran “enfant” terribles, eran niños sometidos por un padre alcohólico, abusador, despótico, jugador, violento.

Van Deconstruyendo a l’enfant que cristalizó en lo que es ahora. También un alcohólico, pero ya no es violento, está demasiado marcado por las cicatrices del pasado. Nada hay que justifique tales desmanes que traerán consecuencias irreversibles. Tampoco es fácil hablar de este tema sin que te toque al corazón de la emoción. No son entendibles tales comportamientos humanos.

Con dramaturgia de Brel Martínez y dirección de él mismo junto con Jey Nazaré, que también la interpretan, es difícil abstraerse a su hondura, a su desgarro, a su realismo, por lo demás, demasiado más habitual de lo que nos pensamos.

Su expresión es convincente, y tierna al mismo tiempo, robusta y crítica con la tristemente respuesta de la sociedad, que en muchos casos, hace caso omiso de esta lacra que no se menciona hasta que un hecho aciago salta a la actualidad.

Pero para eso está el teatro, para tomar conciencia, y comunicarnos sucesos que en muchas ocasiones desconocemos si no nos tocan directamente.

Da gusto, aunque sea una paradoja (por la crudeza del tema), encontrarse con montajes humildes en sus presupuestos y grandes en sus textos, en sus interpretaciones, en sus planteamientos. Hallazgo en rincones de poco aforo, perlas que correrán una suerte dudosa, dependiendo de la publicidad boca a boca que se les dé. Abogo por ellos. Aquí hay que escribir y representar para la inmensa minoría, y luego que no me vengan diciendo que la oferta es limitada. Lo cierto es que son merecedores de los mejores premios. Por la constancia, por el arrojo, por el tesón, por el esfuerzo, por creer en ellos mismos, aunque cada vez se lea menos, en el sentido de leer obras en vivo, urgentes y necesarias, y que no todos vayan al mismo espectáculo bien situado y con presupuesto de sobra en los forros.

Necesidad social y circunstancial de forma, modo, tiempo y expresión. Temas que fuerzan nuestros sentimientos para removerlos y saber que, en medio de la opulencia, también hay sinceros montajes de calado hondo.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

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