Las reseñas de Alberto Morate: NO MORDERÁS (si va a tener consecuencias)

Nada hay más aburrido que una noche de hotel en una ciudad ajena. Por eso hay que buscar un aliciente, una nueva compañía, alguien que nos saque de la rutina placentera de la convivencia aunque llevemos tres años juntos. La luna afuera nos contempla. Esperamos. ¿Quién vendrá? ¿Cómo nos sentiremos? ¿Habrá sintonía entre tres? ¿No sentiremos celos? No podemos hacernos los estrechos. La timidez no es nuestra bandera.

Y desde luego que no. Antes de que amanezcan lo primeros rayos de sol, todo lo veremos de distinta manera. No puede estar pasando esto. Eso solo pasa en las películas. Pero lo estamos viendo con nuestros propios ojos, hay una herida, sangra, ¿es la herida de la noche? ¿Es un sueño? ¿Alucinación?

Ante todo tenemos que defendernos, después de la alegría y el placer, la locura, esto no hay quien lo entienda. No me retengas, corazón, ayúdame a salir de este atolladero, ¿esto lo hemos desencadenado nosotros? No morderás si va a tener consecuencias.

Jonathan Espino escribe este drama sensual y feroz, este clamor de perdidos en medio de una noche de luna llena. Saquen conclusiones. O no. Quédense a la espera. No todo es salvaje ni sexual siquiera. Aquí hay un delirio inexplicable, un enigma de laguna negra.

Lo dirige Víctor Páez con Jaime Riba, Víctor Quesada y Fran Jiménez, que interpretan con solvencia lo erótico, lo juguetón, y lo escabroso con la misma fuerza. No morderás, y no hablo de la boca, ni de otros miembros o partes pudendas. No morderás porque estaremos abocados a hacer algo que nadie quiera. No morderás o tendrás que dar cuenta. Pero, una de dos, o nos amilanamos o mostramos fortaleza.

¡Vaya noche de locura de amor! ¡Atrapados en una amenazante destrucción! Que se haga de día ya, amor, que sea un sueño y todo vuelva a la bendita normalidad, al aburrimiento de una noche de hotel en una ciudad cualquiera. Pero no, la pesadilla continuará, o con eso nos advierten cuando las luces se enciendan.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

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