Entrevista exclusiva a Eduard Fernández: "El teatro es la cuna del actor"

Es uno de los rostros imprescindibles de nuestro cine desde hace una década, pero el veneno del teatro le ha llevado a trabajar con LLuís Pascual y Calixto Bieito. Ahora presenta la película coral Una pistola en cada mano de Cesc Gay en la que comparte cartel con la flor y nata de actores de habla castellana. Ya en los mejores cines esta comedia que recomendamos DESDE MI BUTACA.

¿Qué tiene de especial el trabajo con un director como Cesc Gay?

Le conozco muy bien, es mi tercera película con él. En esta película la peculiaridad está en que el trabajo ha sido muy corto. He servido de puente entre Leonardo y Cesc. Siempre es un gustazo trabajar con él, es muy sensible. Te sientes muy arropado. No corres ningún peligro al exponerte delante de él.

No son buenos tiempos, ¿Qué tiene Una Pistola en Cada Mano para atrapar al espectador?

Es una comedia muy nuestra. Es una forma de ver a 8 tontos muy tontos que  se mueven por el mundo e intentan ser felices sin conseguirlo.

¿Cómo recuerda una experiencia tan ‘apocalíptica’ como la de 3 Días?

Es una película de género en la que había que asustar. El gran enemigo de ese rodaje fue el calor espantoso. Rodábamos en Sevilla y propuse que para hacer a mi malo estaría bien ponerle en manga larga. De propina, me pusieron una camisa de licra. Casi me muero.

Cine, pero también teatro, ¿Por qué el teatro es un veneno para Eduard Fernández?

El teatro es la cuna del actor. Estás en directo. Haces el churro entero, empiezas y terminas. Lo que más me gusta es poder llevar el ritmo de tu trabajo. No dependes de un primer plano ni del trabajo de otros.

Calixto Bieito y LLuís Pascual son dos constantes en su trayectoria teatral, ¿Cómo es trabajar con estos dos creadores teatrales tan especiales?

Cada creador es un mundo. He tenido la suerte de trabajar con directores como ellos, pero a mi lo que realmente me interesa es el montaje de la obra, la experiencia en sí.

Ha contado con el aplauso y con el beneplácito de la crítica, ¿Es una carga extra saberse escrupulosamente observado en cada trabajo?

No, cada vez menos. Me gusta mucho mi oficio. Me preocupo únicamente de cómo afrontar cada nuevo trabajo. Siempre tienes una presión sobre tu propio trabajo, intentas agradar al público, pero me gusta demasiado mi trabajo como para entretenerme en esas cosas.

¿Hacia dónde puede navegar la  cultura en estos tiempos tan convulsos?

Aún estamos comenzando a navegar por ese camino. Los recortes y el iva perjudican mucho a la cultura, pero pienso que nos va a obligar a replantearnos las cosas. ¿Era realmente necesario este proyecto? o ¿Por qué me quiero dedicar a este oficio? son preguntas que seguro se van a plantear. Es una oportunidad de plantearnos una nueva forma de contar historias.

¿Qué son los premios para ti?

Son una caricia, un beso, algo muy agradable, es muy necesario que  de vez en cuando te den esa palmadita en el espalda.

 ¿Por qué actor?

Cuando tenía 13 años aún no sabía que iba a ser actor. Escribimos una obra en la escuela y toda la clase votó que yo tenía que ser el protagonista. Entonces ya debía tener la vena de actor y yo no lo sabía.

¿Cuál es el próximo proyecto de Eduard Fernández?

Es la obra de teatro Paradero Desconocido pone en escena las cartas entre un alemán y un judío. Vemos que la política termina rompiendo esa amistad. Vamos a hacerla en principio en catalán, pero me encantaría hacer este proyecto junto a Lluís Homar por toda España. 

"The Pelayos": Apuesta por tus sueños

Las películas que pasan por el Festival de Málaga solo en algunos casos son garantía de éxito-calidad. En el citado festival patrio se presentan muchas cintas destinadas a cautivar a una parte del público, eso no tiene que ser malo… necesariamente. He defendido la vocación ‘comercial’ del cine español, como deben tenerlas todas las cinematografías. Eso no quiere decir que vaya a defender productos flojos, destinados unicamente a intentar arañar unos cuantos miles de euros de recaudación. Entretenimiento de calidad, eso es lo que defendería con aplomo. Esos productos que atraen a buena parte del público ofreciendo un entretenimiento que no está reñido con la calidad del producto final.

«The Pelayos» ofrece eso. Bravo. Hacer  ‘desconectar’ al espectador, como fábrica de sueños que es el cine, es una de las premisas que deberían seguir más a menudo los realizadores. Durante 100 minutos olvidarte de tus preocupaciones es una bendición. ¿Qué ofrece «The Pelayos»?

1.Un reparto «de altura»

LLuis Homar, el actor «humanista», que consigue darle humanidad y credibilidad a cualquier personaje real o salido de la imaginación de algún guionista.

Daniel Brühl, ¿Por qué tendrá una carrera tan prolífica dentro y fuera de nuestras fronteras? Tengo la respuesta: Es uno de los actores jóvenes más magnéticos, que traspasa la pantalla en cada plano.

Vicente Romero es uno de nuestros actores que más trabaja en la actualidad. Desde el cojo de «Con el Culo al Aire» al matón de «Crematorio», Romero demuestro que es uno de los grandes. Le pasa como a Homar, que ‘humaniza’ a los personajes, debe ser cosa de los actorazos.

Miguel Ángel Silvestre, la revelación absoluta. Sin ninguna duda, su mejor papel, que le podría consagrar como algo más que «El Duque». Canalla, divertido y sin ningún tipo de complejo de ‘ abrirse en canal’ .

Eduard Fernández, solo por verle cara a cara con Homar en una electrizante escena que comparte ya merece la pena su mera presencia. Creo que solo puedo decir que es una suerte tener a actores del `peso’ de Fernández en nuestro país.

2. Una historia que te atrapa

Entretenimiento al servicio de una buena historia, bien construida, con estilo, con unos tiempos muy bien medidos.

3. Una banda sonora muy ‘cool’

Los perdedores ‘cool’ protagonistas de esta cinta están acompañados por una banda sonora en la que destacan artistas como Las Divinas.

En definitiva, una cinta que demuestra una vez más que podemos hacer algo más que películas ‘guerracivilescas’, simplemente fantástica esta historia  que Eduard Cortés y Piti Español han armado con acierto. Una historia de gente normal que consigue desafiar al sistema, haciendo un sueño realidad.