Antonio Gil: «Dunia Ayaso ha dejado huérfana a la familia de Mujeres»

 Hay historias que tienen una capacidad innata de calar en los espectadores y una serie sin grandes cifras de audiencia como fue «Mujeres», consiguió emocionar a sus seguidores. En la taquilla del Teatro Valle Inclán dos señoras se acercan a Antonio Gil y le cuentan que vienen a verle por la serie de Félix Sabroso y Dunia Ayaso y se le hincha el pecho por el reconocimiento por una serie tan «de verdad». Y más ahora que Dunia, la madre de esa familia televisiva nos ha dejado demasiado pronto. Esa serie fue la primera que Gil hizo en España tras un largo periplo europeo que le llevó a trabajar junto a creadores del calibre de Peter Brook. Este niño de orígen rural que «jugaba» a las batallitas sigue experimentando y divirtiéndose con un oficio que le lleva ahora ahora a encarnar «El viaje a ninguna parte» en el que parece que los actores vuelven a estar de nuevo embarcados.

 

Foto de Charo Guerrero.
Foto de Charo Guerrero.

¿Cuáles son los ingredientes de este montaje que cree que atraerán más al público?

Lo que universaliza esta obra es que resiste a la perfección al lenguaje teatral, es su medio natural. Es la historia de unos personajes muy entrañables y creo que el reparto es muy atractivo para el público. Lo hacemos con mucho amor, es un desafío contar las palabras de ese genio encima de un escenario.

¿Qué ha aprendido de este oficio que le ha tocado en suerte a Antonio Gil con El viaje a ninguna parte?

Hemos aprendido muchísimo, nos sentimos muy cercanos a los personajes. A pesar de que las circunstancias para la mayor parte de nosotros son mucho mejores, sí que nos une la dignidad por el oficio que hacían. Me ha hecho redescubrir las razones por las que hacemos este oficio. Además, he descubierto la riqueza del Fernán Gómez autor: La riqueza de los personajes, la profundidad de sus palabras, su sentido del humor, su inmensa cultura…

La suya es una trayectoria “curiosa” a caballo entre París, Londres y España, ¿Cómo ven el teatro que se hace en nuestro país fuera de nuestras fronteras?

Es una cuestión muy difícil de responder. La verdad es que sólo pueden valorar el trabajo de los grupos que salen fuera de España. Se admira mucho el teatro clásico, pero creo que lo que se hace ahora es poco conocido. Siento que estamos un poco aislados geográficamente y culturalmente. Arrastramos de alguna forma aún lo que supuso el franquismo para nuestra cultura, consiguió cercenar nuestras aspiraciones artísticas.Y aún no hay una política cultural que valore y promueva fuera nuestro trabajo (la subida del IVA es más bien lo contrario) Nos queda mucho camino hasta que nuestra cultura sea apoyada desde las instituciones al nivel que lo está en países del norte de Europa. Aún así, artísticamente hablando seguimos nuestro camino. Gracias a eventos tan importantes como el Festival de Otoño o Una mirada al mundo, u otros festivales que han enriquecido tanto a los profesionales como al público, y al trabajo de investigación e intercambio con el exterior de compañías y autores, se tiene cierta percepción de que aquí ya no sólo se hace teatro convencional, también puede haber una gran libertad creativa y a la vez un rigor y exigencia cada vez mayores. También creo que hay que reivindicar y valorar aquí profesionales españoles que trabajan más fuera que aquí, pero ese es otro tema…

Quizás el montaje más ‘celebrado’ que ha hecho en España fue ese diría que ‘mágico’ Agosto en este mismo teatro Valle Inclán, ¿Con qué se queda de esa experiencia?

Ponerte al servicio de una obra tan bien escrita con ese reparto es un lujazo. Cuando es tan sólido el texto tienes el desafío de hacerle justicia, y  Gerardo fue muy generoso, dejó que la obra floreciese en voz y carne de los actores y eso creo que se notó en escena.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para ti para contar historias?

Creo que todos los géneros que permiten compartir un momento ‘mágico’ para contar historias son igualmente válidos. El teatro eso sí es el lugar donde se vive de una forma más intensa. Me cuesta abstraerme de la reacción del público cuando le lanzo preguntas en la piel de Carlos Galván en El viaje a ninguna parte. El teatro, como dice el personaje de Rellán: “No morirá nunca”.

¿Cómo es el trabajo junto a un creador de la magnitud de Peter Brook?

Esa es la gran pregunta a la que nunca he encontrado una respuesta certera. Es mucho más simple de lo que pudiese parecer. El primer día pasé terror, pero a los diez minutos sentí alivio. Tiene una visión privilegiada y tuve el sentimiento de que confía en tu trabajo. Lo que plantea es complejo por su simplicidad. Despojarte de todo lo que sobra. Normalmente no confiamos en la esencia del teatro: Unos seres humanos contándole una historia a otros seres humanos.

Acabamos de perder a Dunia Ayaso que le dirigió en la serie Mujeres, ¿Con qué recuerdo se queda de ella?

Me dices eso y solo me entra un hondo pesar. El día en que realizamos esta entrevista tenemos una reunión la familia de Mujeres para hacerla un homenaje íntimo y darnos un abrazo. Nos sentimos huérfanos sin Dunia. Era un ser humano realmente excepcional, era una madre por naturaleza. Félix y ella crearon esta familia que tuvimos la suerte de encarnar. Fue mi primera serie en España, pensaba que todo sería así, pero la verdad es que no. Consiguieron retratar a la gente sencilla, era muy de verdad lo que contábamos. Era un tándem de verdad el que formaba con Félix. Aportaron su talento y su amor por nosotros. Seguimos siendo una gran familia, que ha trascendido la pequeña pantalla.

Y de alguna forma se convirtió en una serie de culto con las reposiciones y la famosa edición en dvd con la lata de tomate…

Desde luego y también creo que tuvo mucho éxito en sus emisiones en el Canal Internacional. A mi, lo que de verdad me conmueve es que se me acerque la gente y me diga que ha venido a verme al teatro por mi trabajo en la serie. Parece que se quedó como una serie minoritaria, pero lo cierto es que caló muy hondo en los que la vieron.

Volviendo a este oficio de cómico que le tocó en gracia, ¿Cree que desde el juego infantil estaba predestinado a este oficio?

Sí, desde luego, fue una evolución natural. Nadie en mi familia se dedicaba a esto. Yo nací en un entorno agrario y en las vacaciones de verano recuerdo cómo con mis primos teatralizábamos chistes, hacíamos marionetas… Luego, empiezas a hacer obras de niño y no piensas que esto va a ser tu profesión, que tú vas a dedicarte a otra cosa, que vas a tener una vida “normal”. Aunque si lo pienso bien creo que esto ya lo tenía muy metido dentro desde pequeño. Recuerdo paseos que me daba haciendo batallitas. Este trabajo es pura evolución del juego infantil y el día que deje de divertirme con esto dejaré este oficio, que me apasiona.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña Antonio Gil?

Me siento muy afortunado por los proyectos que me han llegado en España desde Hispania a Plutón Brbenero… Lo que quiero es seguir teniendo la oportunidad de experimentar nuevos terrenos. Van a estrenar Los tres cerditos en Antena 3, tengo proyecto teatral con Stefan Metz y otras cosas que están en el aire.

Miguel Rellán: «Me interesan los proyectos que me compliquen la vida»

Con una larga trayectoria a sus espaldas, Miguel Rellán le pide a su profesión que le siga sorprendiendo con nuevos retos. Lo fue hace un tiempo el personaje de Al final del arcoiris y ahora se enfrenta de nuevo al teatro: «El lugar donde compartimos emociones», para contarnos la historia de los cómicos de la legua que bien retrató Fernando Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte. Sin duda, una de las mejores funciones del año. Pásense por el Valle Inclán. Están hasta el 6 de abril.

La próxima semana Antonio Gil, otro de los protagonistas de "El viaje a ninguna parte", estará DESDE MI BUTACA
La próxima semana Antonio Gil, otro de los protagonistas de El viaje a ninguna parte, estará DESDE MI BUTACA.

¿Qué ha aprendido de este oficio que le ha tocado en suerte a Miguel Rellán con El viaje a ninguna parte?

Me ha servido para reafirmarme en la precariedad en que vivimos. Fernando Fernán Gómez me lo ha recordado.

Coincidió con Fernán Gómez muchas veces, ¿Qué destacaría de su inabarcable personalidad?

Intentar contar a un personaje del calibre de Fernando sería harto difícil. Con las grandes personalidades, es imposible catalogarlas, poder describirlas con palabras… Es un todo en el que van incluidos desde la voz a esa rara inteligencia que tienen genios como Fernando. Él era capaz de plantear un tiro de cámara que solo a alguien como a él se le ocurriría. Tenía unos planteamientos nada vulgares, que se salían de lo que los demás pensábamos. Tenía una voz -le imita- poderosísima. Era toda una personalidad, muy distinto.

Y después de El viaje a ninguna parte se reembarca en el monólogo Novecento, un cambio radical…

El 14 de mayo retomo este espectáculo en la sala pequeña del Teatro Español. En esa aventura me enfrento al público yo solito tras esta experiencia tan coral que ha sido El viaje a ninguna parte. Tengo un mal concepto del ser humano, creo que somos egoístas y malvados, pero tenemos la extraña generosidad de querer compartir todo aquello que nos gusta. Por eso recomendamos una película o contamos un chiste, para que el de enfrente pase un buen rato. Y eso me ha pasado con este montaje, tengo ganas de compartir con toda mi alma esta historia.

Cine, televisión y mucho teatro, ¿Es para Miguel Rellán el teatro el mejor lugar para contar historias?

Sí, desde luego que creo que es el mejor lugar para contar historias. Tenemos que tener en cuenta que partimos de una enorme convención… Sabemos que es mentira, pero es más verdad que el cine. Me gusta la cita de Orsoll Welles para esto: “Cuando vas al cine te preguntas ¿Cómo lo habrán hecho? Y cuando vas al teatro te preguntas ¿Cómo lo hacen?”. Si tú ves a un hombre llorando a cinco metros de distancia, ahí no hay trampa ni cartón. Se está emocionando delante tuyo. Siendo mentira el teatro es más verdad que lo que ocurre en pantalla. El Titanic no se hunde en realidad en la película, pero en el teatro sí que compartimos emociones.

¿Por qué Beatriz Carvajal se lleva un túper cuando va a comer en verano a su casa?

-Suelta una sonora carcajada en mitad del estruendoso y castizo bar en que nos encontramos, enfrente del Teatro Valle Inclán-

Me lo contó ella hace unos días cuando la entrevisté…

Yo organizo paelladas en verano. Me di cuenta de que no comía mucho y es que no le gustaba el arroz. Ahora ya la hacemos algo especial para ella para que no se tenga que traer el tuper de casa.

¿Qué ha aprendido Miguel Rellán de Beatriz Carvajal en tantos años de trabajo juntos?

De Beatriz he aprendido muchas cosas, pero sobre todo la actitud ante el trabajo. En este oficio hay que estar muy atento y en eso Beatriz tiene una capacidad innegable.

Y con una carrera tan dilatada a sus espaldas, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir soñando?

Jugadores es una función que haremos en los Teatros del Canal con Ginés García Millán, Álex Angulo… Me gustaría que los proyectos que vengan sean un reto. No por hacer grandes papeles, que me supongan un cambio. Lo decía Beethoven: “En esta profesión hay que hacer lo que no se sabe hacer” Quiero meterme en proyectos que me compliquen la vida. Para hacer lo de siempre, no me interesa.

Y en esas “complicaciones” recientes creo que estuvo el inolvidable personaje de Al final del arcoiris

Me encantó el elogio que me lanzó el autor, Peter Quilter, que me dijo que era el actor que mejor había interpretado al personaje en todo el mundo. Por lo visto en otros países optaron por hacer un Tony que era una “locaza”, que es un recurso muy facilón. Yo decidí que quería que se notase que es homosexual, pero lo mínimo. Me costó mucho trabajo, me tuve que empollar un montón de espléndidos trabajos cinematográficos. Como dice Michael Caine en su libro Interpretar en el cine: “Cuando veas algo bueno, cópialo”. Yo lo hice y tomé como base a Ian McKellen en Dioses y monstruos. 

Elena Rivera: «Compatibilizar los estudios y la interpretación me ha hecho ser más responsable»

Hace una década que irrumpió en el barrio de los Alcántara como un soplo de aire fresco  la  que se convertiría en la novia de Carlitos, Karina. Entonces, Elena Rivera era solo una niña que jugaba en el plató de «Cuéntame cómo pasó», aunque siempre con la vista puesta en sus estudios. Un día, ese «juego» se convirtió en algo más y nuestra protagonista empezó a sobresalir en las tramas de la longeva serie. Y esa presencia cada vez más protagonista llamó la atención de otros creadores. Y llegaron otros proyectos como «Los Quien» y «Toledo». Y, por fin, el teatro, donde ha redescubierto la pasión por este oficio. Pero tiene otra pasión… por si las moscas. Ya de niña jugaba con sus muñecos a ser profesora y ahora combina su faceta interpretativa con los estudios de Magisterio Infantil. «El arte de la entrevista», en el Teatro María Guerrero, es su debut sobre las tablas.

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¿Qué es lo más le atrae a Elena Rivera de una obra como El arte de la entrevista?

El texto desde luego y mis compañeros. Es cierto que en una primera lectura parece una obra sencilla, pero cuando ensayas te das cuenta de que tiene muchas capas. Mayorga tiene muy claro lo que quiere contar y cómo lo quiere contar. Cuenta nuestro director que si le cambiásemos una coma de lugar, se cambiaría el sentido de la obra por completo.

Además debutas en el escenario del María Guerrero al igual que en su día Luisa Martín y Alicia Hermida…

Si, me siento una afortunada por poder compartir un escenario como éste cada noche, que transmite una sensación muy especial.

¿Qué ha aprendido Elena Rivera de una compañera de viaje como esa maestra de actores que es Alicia Hermida, primero en Cuéntame cómo pasó y ahora en el teatro?

Tengo una confianza total con ella. De hecho, el motor de que yo me animase a estar en esta obra es en parte el hecho de que hubiese alguien conocido en el reparto. En la serie, estaba muy encima de nosotros, buscaba las intenciones que teníamos que darle a una frase y nos hacía huir de los soniquetes habituales en los niños cuando se aprenden un texto. Todo lo que sé de esta profesión lo he aprendido de ella y ahora es un placer compartir escenario con ella y con otra actriz del calibre de Luisa Martín, de la que también aprendo cada día.

¿Cómo fueron los ensayos de El arte de la entrevista?

Pocos directores dejan participar tanto al autor como el nuestro, Juan José Afonso. Además, es muy receptivo. Como has visto hace un momento, siempre está atento a nuestras sugerencias y hace un momento a Alicia se le ocurrió una cosa nueva y la vamos a incorporar a la función. Es un director muy abierto al diálogo. Invitó a conocidos ajenos al mundillo a los últimos ensayos y toma nota de sus percepciones. Con Alicia ya te he dicho que ha sido un viaje maravilloso y con Luisa, ¡Para qué contarte! Es la madraza de la compañía, siempre pendiente de todos los detalles. Cuando ve que fallo en algo, enseguida me da las herramientas para subsanar el error. Y por supuesto también de Ramón Esquinas voy absorbiendo como una esponja todo lo que puedo. Y siento de verdad cada vez que se levanta el telón que el teatro tiene veneno y engancha…

Sabes que uno de los problemas del teatro es lo difícil que es acercar a la gente joven, ¿Se te ocurre alguna fórmula para cambiarlo?

Mis amigos me dicen que es muy caro, pero no es cierto. Hay muchos descuentos y por ejemplo aquí en el CDN si tienes menos de treinta años y vienes 30 minutos antes te hacen un 75% de descuento. Yo creo que entienden que esto del teatro es algo ‘antiguo’, que lo asocian con obras del Siglo de Oro… Sí que se me ocurre algo, deberíamos sacar el teatro a las calles para que viesen lo que es sentir la emoción de un actor de cerca. Si se acercasen a vernos, podrían vivir por ejemplo una escena que tengo con Alicia en la que en más de una ocasión nos hemos deshecho en el escenario, éramos emoción pura. Y eso solo lo da el teatro.

La actriz en su camerino del Teatro María Guerrero
La actriz en su camerino del Teatro María Guerrero

Precisamente, ¿Por qué el teatro crees que te ha ‘envenenado’ de esa forma?

A veces tengo la sensación de que contando la misma historia, logramos hacer cosas nuevas en cada representación. Eso lo noto mucho con Luisa, que cada día me tira las frases de una forma y entonces, tú como actriz, te tienes que retar para saber responderla en la dirección correcta. Me gusta mucho poder jugar todos los días con la obra, que vaya creciendo paso a paso.

¿Hasta qué punto cree Elena Rivera que ha crecido antes que los demás niños por estar rodeada de adultos desde pequeña en la televisión?

Desde luego que sí, pero creo que va también ligado un poco con cómo tú te enfrentes a las responsabilidades. Yo siempre he tenido claro que iba a compatibilizar las grabaciones con los estudios, en eso he sido inflexible. Tener la responsabilidad de combinar las dos cosas, te hace madurar antes. Además, trabajar con gente adulta también te da una percepción de las cosas un tanto adelantada a tu edad. Empiezas actuando como si fuese un simple juego, pero llega un momento en que te das cuenta de que esto es un oficio en el que tienes que estar en permanente alerta y, por supuesto, en constante aprendizaje.

¿Hubo un momento en el que te diste cuenta de que ese ‘juego’ se convertiría en tu profesión?

Creo que no, pero bueno… Bueno, sí… Cuando empezaron a darme más protagonismo en la serie podría ser una especie de punto de inflexión desde luego. Aún así, no estoy segura del todo, la verdad. De hecho estoy estudiando algo completamente diferente, Magisterio Infantil. Desde pequeña he sentido algo especial por los niños. Yo cogía a mis muñecos y jugaba a ser su profesora. Cuando hice prácticas, me di cuenta de que si por algún casual no puedo dedicarme a la interpretación tengo una opción b por la que siento una especial debilidad.

“Esto es un juego, si no te diviertes, nos vamos” te decían tus padres…

Sí, veían que me lo tomaba como un juego y que combinándolo con los estudios les parecía bien que lo hiciese. Siempre me decían que cuando la chica, como  me llaman, sufriese con la interpretación, que lo dejase sin pensarlo ni un momento.

Has combinado Cuéntame con otras dos series, Los Quien y Toledo, ¿Cómo han sido esas experiencias?

Los Quien fue una experiencia corta, pero intensa. Teníamos que estar todos los actores siempre en plató y creamos una gran familia. Me encantó probar el registro de la comedia después de tantos años en Cuéntame. Toledo no lo pude disfrutar mucho, pero fue una gran experiencia para seguir aprendiendo.

La música es otra de tus pasiones, hasta participaste en el mítico Lluvia de estrellas, ¿Qué lugar ocupa ahora en tu vida?

La música me ha acompañado siempre. Siempre estoy cantando la verdad. Si bien es cierto que ahora no lo tengo como una prioridad, no se puede abarcar todo. Eso sí, a su debido momento no pienso desaprovechar la oportunidad de seguir creciendo en este campo.

Si Elena Rivera pudiese practicar el arte de la entrevista, ¿Qué pregunta se haría?

¿Crees que podrás vivir de esto dentro de unos años? En cierto modo sí que tengo esa incertidumbre… Es cierto que me encantan los niños, pero si finalmente no puedo dedicarme a esto, creo que sería una espinita clavada.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tienes y con qué proyectos sueñas?

He hecho una pequeña intervención en una película de Nacho G. Velilla, Perdiendo el norteSin duda me encantaría hacer un musical. La música es tan importante en mi vida que poder juntarlo con la faceta interpretativa sería un sueño hecho realidad. Y el musical de mis sueños sería Grease, soy una auténtica fan. Fui a ver el montaje de teatro con visión crítica, comparándola con la película que tanto me gusta.

Hoy comienza «El viaje a ninguna parte» de Tamar Novas

Hoy parece más que nunca pertinente reivindicar la figura del cómico, en estos tiempos en que el teatro y el cine parecen (no) ser una prioridad para unos cuantos. Hoy más que nunca es necesario poner en escena, en su primera traslación al escenario, «El viaje a ninguna parte» de Fernando Fernán Gómez. Fue gracias a su trabajo con el maestro en «La lengua de las mariposas» como nuestro protagonista consiguió su Goya hace ahora una década. Tras una intensa carrera en el cine, el año pasado se unió a la «Comedia y Sueño» de Corazza, su debut en el teatro. Solo unas horas antes de que se suba el telón del Teatro Valle Inclán nos atendió «nervioso, pero no preocupado» ante la cita que le llevará a un Viaje a ninguna parte en el que, de nuevo, parecen sumidos nuestros actores en la actualidad.

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¿Cómo han sido los ensayos con Carol López y el resto del equipo entre los que se encuentra un actor de toda la vida, un cómico del calibre de Miguel Rellán?

Desde la prueba que hice con Carol tuve muy buenas sensaciones, y la verdad es que ha sido un proceso de ensayos inmejorable. Carol me ha dado muchísima confianza, me he sentido bien acompañado y con mucha libertad. He aprendido mucho con ella, con el personaje y con la historia. No puedo estar más contento. Y de Miguel Rellán, pues ya lo dice todo el mundo, es un compañero fantástico, lleno de generosidad y franqueza, ha sido un lujo ser su “nieto”. Al igual que el resto de compañeros: Andrés Herrera, Antonio Gil, Olivia Molina, Amparo Fernández, Jose Ángel Navarro, Camila Viyuela. Creo que hemos hecho familia.

¿Muchos nervios ante el esperado estreno?

Mi estómago lleva días inquieto… Pero estar nervioso y no preocupado creo que es buena señal.

¿Cómo es la adaptación que ha hecho Ignacio del Moral?, ¿Hasta qué punto se puede ser fiel a una película como El viaje a ninguna parte encima de un escenario?

Ha sido un placer conocer a Ignacio, es siempre interesante escucharle, y la versión que ha hecho, junto con el trabajo sobre el texto también de Carol durante los ensayos me parece muy complejo. Creo que la historia se cuenta de una forma ágil, llena de humor y verdad,  dejando que se muestren los personajes de la novela.  Con respecto a la fidelidad al original, en mi caso concreto, he vivido acompañado de la novela durante los ensayos. No he tenido en cuenta la película, para no ser condicionado por otras imágenes y otras interpretaciones, que recuerdo que en la película eran brillantes. Creo que el espíritu y los personajes de Fernán Gómez están en esta versión.

Foto de David Ruano.
Foto de David Ruano.

Ahora más que nunca, parece imprescindible reivindicar la figura del cómico. En tu caso, ¿Qué es lo que llevó tu camino a este viaje a ninguna parte en el que parecéis sumidos en estos tmpos los actores?

Pues a mí, en primer lugar, los azares de la vida. Me he ido enamorando de este oficio, pero las primeras oportunidades no fueron buscadas.

Coincidiste con Fernán Gómez en La lengua de las mariposas, ¿Con qué recuerdo te quedas del autor de El viaje a ninguna parte?

Me quedo con una imagen. Yo tenía 11 años, era mi primer día de rodaje en un monte al lado de un río, yo salía de la caravana de vestuario, y Fernán Gómez, estaba sólo y tranquilamente en un descampado, sentado en una silla plegable, con la barba recién recortada, sombrero y bastón. Es la primera imagen consciente que tengo de un actor de carne y hueso.

Recientemente pudimos disfrutar de tu trabajo en Comedia y sueño, ¿Qué ha aprendido del trabajo junto a Juan Carlos Corazza Tamar Novas con esta experiencia?

Con Juan Carlos llevo trabajando varios años y, al igual que Manuel Morón, ha sido fundamental en mi aprendizaje. Sigo trabajando con él, afortunadamente. No sabría poner en palabras todo lo que me aporta el trabajo con Juan Carlos, es un maestro y director con el que espero trabajar muchas veces. En Comedia y Sueño he aprendido y debutado en el escenario como actor, pero me ha hecho interesarme por la dirección, la dramaturgia, la puesta en escena… y en especial con la música, que tenía un poco apartada de mi vida hasta ese momento. A Juan Carlos le estaré siempre agradecido.

¿Dónde queda en la memoria de Tamar Novas el momento Goya?

Fue una buena inyección de confianza para mí, que los compañeros de profesión valoren tu trabajo es de gran ayuda para seguir esforzándose. Pero cuando recibí aquel premio yo aún no estaba claramente orientado hacia este trabajo, me dio muchas alegrías, pero me quedaba lo más importante, que era conocer más este oficio, y es a lo que he dedicado mis esfuerzos estos últimos diez años que han pasado desde aquella bonita experiencia.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para ti?

Porque es un lugar donde, como actor y espectador, he experimentado sensaciones diferentes a cualquier lugar. Creo no sólo en el componente de entretenimiento que tiene el teatro, que también me parece importante, sino en la capacidad de transformación que puede tener. Como dice el personaje de Miguel Rellán en El viaje a ninguna parte: “El teatro tiene veneno, es un misterio”.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña Tamar Novas?

Ahora disfrutar de este viaje a ninguna parte al máximo. Además sigo trabajando con Juan Carlos Corazza y parte de la compañía de Comedia y Sueño en otro proyecto, y espero rodar en abril una película que se llama La playa de los ahogados, de Gerardo Herrero, basada en la novela de Domingo Villar.

Pilar Castro: «Sueño con crear una compañía que haga teatro que despierte a la gente»

Tras varios años centrada en el cine, Pilar Castro ha vuelto al teatro por la puerta grande. Fue la llamada de Miguel del Arco con El inspector la que abrió esta nueva etapa. Lo siguiente fue su debut como directora en Microteatro por dinero con Los enamorados. Y ahora la vemos, hasta el 2 de febrero, como la inquietante ama de llaves de Carlota en el María Guerrero. DSCF6626

¿Qué papel ocupa Velda Manning en Carlota?

Es el ama de llaves de Carlota. Es muy importante, ella siempre está a su lado advirtiéndola. Mihura construyó un personaje antipático y nos hace creer desde el principio que ella es la asesina de la protagonista, pero a la vez ella quiere mucho a su señora. Es alguien que tiene dos aristas contrapuestas, lo que le hace un papel muy disfrutable.

¿Cómo habéis trabajado con Mariano de Paco para no hacer que los personajes estén ‘pasados de rosca’?

Siempre se debe trabajar desde la verdad y más en una obra con unos personajes tan excesivos. Es una comedia rara, es difícil trabajarla. Hay que representar muy bien las situaciones de misterio. En ese sentido, Mariano nos ha dejado mucha libertad para trabajar y siempre trabajando con el otro. Es un gran elenco la verdad. Con Carmen había trabajado hace años en una serie.

La anterior experiencia escénica fue El inspector dirigida por Miguel del Arco…

Llevaba mucho tiempo sin hacer teatro, pero a una propuesta tan tentadora como la de Miguel del Arco no se podía decir que no. Tuve que afrontar mis miedos tras tanto tiempo sin subirme a un escenario. Fue un regalo poder trabajar con un capitán de barco tan excepcional del que pude aprender tanto. Es un placer volver a estar encima de un escenario. El teatro es el medio de expresión vivo más importante que existe. En estos momentos, es el único lugar en el que el público y los actores se sienten vivos.

Te has convertido en una actriz habitual en el cine de Daniel Sánchez Arévalo, ¿Qué te atrapa del trabajo de este director?

Es un creador muy especial con un talento excepcional para escribir personajes femeninos, aunque lo haga poco. Es una persona que, teniendo un universo muy particular, consigue llegar a todo el mundo. Eso es realmente complicado y él lo consigue. Lo que me gusta de trabajar con él es que te deja experimentar y solemos tener mucho tiempo para los ensayos.

Debutaste recientemente en la dirección de una función de Microteatro por dinero, ¿Cómo fue la experiencia de Los enamorados?

Hacer una obra de microteatro es más complicado de lo que parece y llega a ser hasta estresante. Gracias a esta experiencia he aprendido a apreciar aún más el trabajo de los directores. Es muy difícil hacer seis pases de la misma microfunción para que no se deteriore.

¿El juego es lo que llevó a Pilar Castro a esta profesión?

Soy actriz por la simple razón de que me encanta disfrazarme. Me gusta el juego que implica este oficio y sentirme otra desde mis vivencias. Mi padre cantaba y nos ponía a actuar y yo estuve en el Conservatoria haciendo Danza cuando era pequeña. Todo hacía presagiar que terminaría metida en este oficio.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué proyectos sueña Pilar Castro?

Me gustaría hacer más cine y montar una compañía de teatro con la que hacer un teatro muy vivo que despierte a la gente. 

Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin ALMA: La primera del 2014

Recuperamos en estos comienzos de un nuevo curso teatral una de las series de posts que acogisteis con más entusiasmo DESDE MI BUTACA el pasado año. En esta nueva etapa del blog os proponemos un viaje por 4 propuestas escénicas muy distintas que se pueden disfrutar actualmente en la cartelera de Madrid. Y es que el cambio de año y las trabas a las que se sigue sometiendo al sector no han hecho minar la capacidad de nuestros creadores para seguir contando historias.

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Nos acercamos a la ‘teatral’ Plaza de Santa Ana para ver El cojo de Inishmaan en el Teatro Español. Si hay un adjetivo con el que calificar esta función es simplemente como ‘mágica’. Es asombroso ver la capacidad de un reparto de edades y procedencias tan distintas creando unas sinergías comunes que llegan al público de una forma muy especial. Cuando salen a escena Terele Pávez y Marisa Paredes las creemos hermanas. Esa risa cómplice y chismosa con la que acompaña Terele Pávez a su personaje nos hace quedarnos prendados de su energía, de su vitalidad y de su talento. Esa complicidad entre ambas queda patente en un gesto que puede parecer nimio a una mirada poco ducha, pero que me llamó especialmente la atención. Me refiero a como atusa el pelo a Paredes, ahí en su mirada y en sus gestos se nota una energía especial. Todo el reparto va en el mismo barco como me decía Terele en la entrevista. Y eso se nota y de qué manera. No voy a descubrir nada si digo que Enric Benavent da a cada personaje una seguridad y entrega que solo la gente que ama mucho este oficio puede conseguir. Ni que decir tiene tampoco que la dedicación y el amor por el teatro llevan a Irene Escolar a firmar otro gran trabajo con esa chulería a la que dota a ese ‘chicazo’ que la toca interpretar. Teresa Lozano, palabras mayores, pura sabiduría encima de un escenario. Y la sorpresa de la función viene por partida doble. En primer lugar, un actor joven que crece trabajo a trabajo, Adam Jezierski. Y ¿Qué decir del cojo que da título a la función? Pues que Ferrán Vilajosana construye un personaje lleno de ternura y fragilidad del que solo podemos encariñarnos. El texto de Martin McDonagh es difícil de ‘decir’ encima de un escenario. Está lleno de endiablados juegos de palabras y repeticiones que gracias a la dirección de Gerardo Vera los actores han llevado a buen término. Y sí, lo reitero, se crea ‘magia’ con este texto que ha adaptado José Luis Collado y que tendrá vida después del Español, ya que pasarán al Infanta Isabel desde el 31 de enero. No se la pierdan. Por cierto, muy pronto tendremos a Enric Benavent DESDE MI BUTACA.

Si las expectativas se cumplieron de sobra con la obra de Vera, no pasó lo mismo con lo nuevo de Tolcachir en los Teatros del Canal. Iba con ganas, la verdad. Y encima, tengo cierta vinculación afectiva con el personaje central de la función. Vamos que yo tuve mi particular ‘Emilia’ en mi infancia. Por eso, me choca que la función no me ‘removiese’ mucho. La mayor parte del reparto me pareció a un nivel inferior a lo que nos tienen acostumbrados. No me transmitían mucho, la verdad. Se salva Gloria Muñoz, que se lleva la función de calle como de costumbre y construye a un personaje en el que por momentos logré ver a la particular Emilia de mi infancia. Lo cierto es que el problema principal de la propuesta es que el texto no me atrapó en absoluto. Por supuesto, es una opinión personal, pero las expectativas eran muy altas, quizás era ese el problema, y al final no me dijo gran cosa esta propuesta de Tolcachir. Me gustaría verla en su versión original con su compañía, quizás esta historia sonaría de una forma que me atrapase más… El hecho es que esta puesta en escena me defraudó, esa es la verdad.

La siguiente parada de este tour la hacemos en el Teatro Maravillas. Desde septiembre lleva denegandole Carlos Hipólito El credito  a Luis Merlo. La nueva obra de Jordi Galcerán ha vuelto a «conectar» con el público de una forma espectacular. El autor conoce a la perfección los resortes de la comedia, que explota con ingenio en esta sencilla propuesta escénica en la que el público ríe con contagioso entusiasmo. Sobre el escenario, dos únicos actores se enfrascan en un verdadero combate diálectico, en el que Galcerán ha sacado ‘punta’ a cada una de las palabras. Y este crédito seguirá fluyendo por mucho tiempo gracias a la solvencia de dos actores que en escena dan lo mejor de si mismos. Nada mejor que leer la entrevista a Carlos Hipólito que publicaremos el próximo lunes para darse cuenta de que la química entre ambos actores es algo que trasciende el escenario: «Desde el principio he tenido una conexión personal y profesional muy especial con Luis».

Cerramos este post con otro Mihura. Hay pocas cosas que le gusten a Carlota más que el té… con medicina. En Carlota, el autor juega al relato a lo Agatha Cristhie como mejor sabe: con humor. Y caracteriza a los personajes protótipicos de la autora de La Ratonera con un humor que no oculta que el autor es un verdadero conocedor del género. Siempre me han hecho gracia las ‘intrigas’ de la escritora por lo que la propuesta me ha hecho bastante gracia. Se lleva la función de calle la triste, rara y antipática ama de llaves que interpreta Pilar Castro, a la que tendremos muy pronto DESDE MI BUTACA. Correctísima vuelta a los escenarios de Carmen Maura que destaca en este amplio reparto con otros nombres interesantes como Pedro G. De Las Heras y Natalia Hernández que llena de contagiosa comicidad la escena. La puesta en escena de este texto, lleno de regresiones, flasbacks y ‘dificultades temporales varias’ está resuelto de una forma muy limpia por parte de su director, Mariano de Paco Serrano. Están en el María Guerrero hasta el 2 de febrero.

Un 2014 lleno de estrenos teatrales (III)

Última parte de este repaso a los estrenos que llegarán a comienzos de 2014 a los escenarios madrileños. Nombres como el de Miguel Rellán, Vicente Aranda y Álex Rigola ‘reinarán’ en los escenarios de la capital.

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Llega al Teatro Valle Inclán El viaje a ninguna parte, que podremos disfrutar del 14 de febrero a 6 de abril de 2014. La novela de Fernando Fernán Gómez El viaje a ninguna parte se publicó en 1985. Relata la historia de una compañía de teatro itinerante que viaja por los pueblos de Castilla-La Mancha desde el comienzo del franquismo hasta que los cines casi acaban por completo con estas pequeñas compañías. La figura central de la historia es Carlos, un hombre de mediana edad al que acompañan su padre, su hijo, una prima jovencita, otra prima, la novia del personaje central y un amigo; todos ellos forman la compañía Iniesta-Galván. La novela cuenta la vida de esta gente y cómo tienen que ir amoldándose a las circunstancias de la época; cómo algunos de ellos deciden tomar otro camino y abandonar el teatro. Mediante el personaje del «jodío peliculero», Fernán Gómez narra cómo las pantallas de cine y los cines de barrio fueron restando protagonismo a estas compañías de teatro. En 1986 el propio Fernando Fernán Gómez dirigió la versión cinematográfica de El viaje a ninguna parte (1986). Carol López dirige a un reparto del que forman parte Amparo Fernández, Antonio Gil, Andrés Herrera, Olivia Molina, José Ángel Navarro, Tamar Novas, Miguel Rellán y  Camila Viyuela.

Sorprendente giro a la carrera de Arturo Fernández en los Teatros del Canal del 6 de febrero al 2 marzo de 2014. El galán deja por un tiempo su teatro, el vodevil elegante que ha predicado durante décadas con su propia compañía, para ponerse a las órdenes de Albert Boadella. En Ensayando a Don Juan una joven y moderna directora se propone montar un Don Juan Tenorio concebido desde una óptica contemporánea. Su empeño es demostrar la caducidad del personaje, pues según sus razones el mito es hoy totalmente ficticio, anacrónico y machista. La teoría podría funcionar razonablemente bien, pero en el casting toma una arriesgada decisión: contrata al actor Arturo Fernández para el personaje del comendador Don Gonzalo.

En el Teatro de la Abadía se podrá disfrutar de la aplaudida El policía de las ratas del 29 de enero al 23 de febrero. Gestada en la Schaubühne de Berlín y estrenada en la pasada Bienal de Venecia, El policía de las ratas invita al espectador a reclamar el espacio para el brillo personal y creativo de cada uno, a ser algo más que una pequeña pieza en la contabilidad de los poderes políticos y económicos. Lo individual, lo «raro» y lo «extraño» deben existir junto a lo colectivo. Álex Rigola dirige a Andreu Benito y Joan Carreras en este montaje.

Amantes, obra teatral, llega desde Amantes, película, dentro de la corriente actual que establece una nueva relación entre el cine y el teatro. Desde la invención del cinematógrafo, la literatura dramática ha surtido de personajes, temas y argumentos al joven arte, al que pronto se le adjudicó el número 7. Comedias y tragedias han inundado las pantallas, en un trasvase siempre algo problemático, pues que un film resultara “teatral” solía ir en detrimento de su pureza cinematográfica. En los últimos años, se ha pro- ducido un movimiento inverso, es el teatro quien acude al cine, y el espectador no reprocha, sino que más bien agradece, que la historia que transcurre en el escenario tenga el dinamismo y la claridad expositiva que cabe exigir a las buenas películas. La película “Amantes” se prestaba especialmente a ser sometida a la “metamorfosis” teatral, por su peculiar estilo trágico, concentrado en un clásico trío, el microcosmos donde anidan, se enconan y resuelven los mil matices de la pasión amorosa. Esta adaptación de la película de Vicente Aranda con Marta Belaustegui, Marc Clotet y  Natalia Sánchez se podrá ver en el Teatro Valle Inclán del 24 de enero al 23 de febrero

Otros títulos destacados son Masked, Photocall y André y Dorine

Masked plantea la situación de conflicto que viven tres hermanos palestinos durante la Primera Intifada (1987-1993): el levantamiento de los habitantes de la franja Gaza y Cisjordania contra los israelíes. Se puede ver en El Sol de York hasta el 26 de enero.

Photocall se podrá ver en Nave 73 en Enero (V10, V17, V24, V31)  y Febrero (V7, V14, V21). Esta noche estamos convocados. Photocall ha llamado. No importa a qué precede, no importa qué ocurrirá después. Pero hay que ir, hay que estar, hay que dejarse ver. Carlos Olalla es El Viejo en esta obra que dirige Rubén Vejabalbán.

Cierra este avance de los estrenos de 2014 André y DorineEn un pequeño salón, de cuyas paredes cuelga el pasado, suenan las teclas de una máquina de escribir y las notas de un violonchelo. Son André y Dorine: una singular pareja de ancianos que , como tantas otras, ha caído en la desidia provocada por la rutina. Pero un suceso viene a romper esta monotonía: la enfermedad. El Alzheimer, nuestro gran antagonista. Devorador de los recuerdos, de la memoria, de la identidad. Se podrá ver en el Teatro Fernán Gómez del 8 de enero al 2 de febrero

Descubrimos los secretos de la Carlota de Carmen Maura

El director Mariano de Paco deja por un momento los clásicos del Siglo de Oro para adentrarse en otro clásico, pero contemporáneo. Tras unos años en que Mihura no ha destacado precisamente en la cartelera española, parece que vivimos un resurgimiento del autor en los escenarios de la capital. Ahora es el turno de Carlota, una obra no tan conocida en la que De Paco ha descubierto «un texto de construcción perfectísima». Están en el Teatro María Guerrero y con el aliciente de ver de nuevo en escena a Carmen Maura, de la que el director destaca que «Es la primera que está en el escenario antes de empezar la función». Una vuelta esperada que ya la está dando grandes críticas.
El director durante los ensayos en una foto de David Ruano.
El director durante los ensayos en una foto de David Ruano.

¿Qué sintió al recibir la llamada del CDN?

Tuve la sensación de que se había cumplido un sueño. Un objetivo en mi carrera profesional. La llamada de Ernesto Caballero me llenó de alegría y responsabilidad y me hizo reflexionar acerca de que el esfuerzo, el trabajo y el tesón, a veces, tienen un resultado positivo y satisfactorio. Además me hizo descubrir un texto de Mihura poco conocido y menos representado, con lo que la alegría y la responsabilidad se multiplicaron. Al colgar el teléfono me puse a trabajar y, de ahí, hasta el estreno de Carlota.

Siempre se destaca la dificultad de Mihura, de encontrar el tono adecuado para no «forzar» la risa del espectador, que los personajes no «sobreactúen», ¿Cómo ha trabajado este aspecto en los ensayos?

En primer lugar había que encontrar a un conjunto de actores de grandísima calidad técnica y talento. Ese fue el primer reto. Actores que estuvieran dispuestos a transitar la delgada línea que separa el fino humor, la ironía punzante de la que Mihura hace gala, de la comedia exagerada y grandilocuente. En ese sentido considero que el acierto ha sido pleno. Todo el elenco de Carlota se ha subido a este barco y lo ha impulsado con maestría. Se trataba de hacer muy en serio este texto de humor que había caído en nuestras manos. Decía Adolfo Marsillach que una de las claves para conseguir la buena interpretación en un texto de estas características era que los personajes no deben saber que tienen gracia, no deben conocer su comicidad. Es el espectador el que tiene que descubrirla y disfrutar con ella. Si el actor adelanta el carácter cómico del personaje le estará arrebatando al espectador la posibilidad y el disfrute de descubrirlo y reír con él. Mihura insistió mucho en la idea de encontrar para sus textos una forma especial de decirlos y de interpretarlos que estuviera basada en la poética del texto y no en la exageración paródica del perfil de los personajes.

Carlota no es precisamente uno de los textos más reconocidos del autor, ¿Qué ha descubierto en este texto sobre el teatro de Miguel Mihura?

He descubierto un texto de construcción perfectísima. Un texto divertido, que mantiene la intriga hasta el final, que tiene todos los ingredientes de la novela negra y del más puro cine negro. Un texto lleno de recursos teatrales y de sorpresas que, además, nos presenta una bellísima y complicada historia de amor y misterio. Una verdadera joya de la literatura dramática del siglo XX escrita por Miguel Mihura.

Mihura vuelve a estar presente en la cartelera tras años de cierta «sequía» con títulos como Maribel y la extraña familia o Tres sombreros de copa, ¿Usted también cree que se le ha alejado del circuito comercial por motivos ideológicos?

Creo que Miguel Mihura es un autor al que tenemos que reivindicar y un autor al que tenemos que representar más y considero que esto debe hacerse en todos los circuitos teatrales posibles. En este sentido, me parece acertadísima y necesaria la decisión de Ernesto Caballero de traer al Centro Dramático Nacional tanto a Miguel Mihura como a otros autores olvidados de su generación. Sin duda tanto los motivos ideológicos como las vicisitudes de la propia vida del autor han influido para que sus textos no hayan alcanzado la valoración que se merecen en la escena. Mihura explicó en cada momento y con todo lujo de detalles el por qué de cada una de sus decisiones y de sus opciones políticas, sociales y vitales. La grandeza de sus textos y de sus historias debe estar por encima de todo ello.

¿Cómo está resultando la experiencia de trabajar mano a mano con una actriz de la solvencia de Carmen Maura?

Está siendo una experiencia absolutamente fascinante. He dicho en varias ocasiones que si Mihura hubiese conocido la filmografía de Carmen Maura habría escrito Carlota para ella. Creo que a pesar de no conocerla se adelantó a su tiempo y lo hizo. Carlota es Carmen Maura y Carmen Maura es Carlota. El trabajo con Carmen ha sido intenso y absolutamente enriquecedor. Es nuestra mejor actriz y todo con ella ha sido muy fácil ya que lo ha dado todo en cada ensayo, y ahora en cada representación. Se ha entregado en cuerpo y alma a Carlota y esa forma de trabajar se nota en el espectáculo. Es la primera que está en el escenario antes de empezar la función y aún me sorprendo cuando la escucho entre bambalinas repasando las intervenciones que pronunciará minutos después. La admiro mucho como actriz y como persona y ha sido un auténtico placer trabajar con ella. Como dije antes el resto del reparto no ha desmerecido lo más mínimo y su talento y entrega han brillado en todo momento. Quiero a estos actores en todos mis espectáculos.

Foto de escena de David Ruano.
Foto de escena de David Ruano.

Viene de hacer un clásico como El caballero de Olmedo, ¿Cómo es su visión de este texto?

Considero El Caballero de Olmedo la mejor obra de Lope de Vega y su puesta en escena ha resultado interesante y gozosa. Admiro mucho los versos y el ritmo de este texto. Entiendo que con El Caballero de Olmedo Lope escribe una verdadera tragedia al estilo clásico y he centrado la puesta en escena precisamente en ese destino trágico del héroe. Alonso y Rodrigo son dos héroes a la manera de Héctor o Aquiles. Héroes y uel Mihura como a as obras de ue estuviera Adolfo Marsillach.ue pronto very gozosa. Admiro mucho los versos de este texto. neque aceptan decididos y sin contemplaciones el destino fatal que les llevará a la muerte en pos del amor.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene Mariano de Paco?

En estos momentos estoy preparando un interesantísimo proyecto con el pintor Félix de la Concha en el que se entrelaza el teatro y la pintura, que pronto verá la luz (seguramente en el Museo Thyssen) y, si puedo, haré un paréntesis tras Carlota y dedicaré un tiempo a concluir mi Tesis Doctoral sobre Adolfo Marsillach, un trabajo que me está resultando apasionante y muy enriquecedor.

Sondheim en la frontera…

George y Margaret son una idílica pareja americana. Son felices como en una comedia musical clásica. Bailan al ritmo de las alegres canciones de Gershwin en su maravillosa existencia. Ahora, han dejado atrás a sus vecinos Los Thompsons. Ahora tienen otra clase de vecinos. Están en la frontera para cumplir con su misión: Vigilar a sus vecinos y reflexionar sobre las fronteras. Juan Carlos Rubio firma Arizona, una historia en que el tiempo es circular, una paradoja. Ahora, en plena crisis, los países más desarrollados tienen que huir a países emergentes a buscar un futuro.

La obra del autor de Humo utiliza el recurso del humor como un dardo envenenado, que en este montaje cuenta con la dirección de Ignacio García. Detrás de la risa se esconde una reflexión, eso que solo consiguen los grandes autores. Son actores mexicanos los que interpretan a estos hijos de la Coca Cola y la tarta de arándanos, lo que no hace más que acrecentar esa sensación de que la vida no es más que un círculo, ¿Y si un día fuesen ellos los que vigilasen sus fronteras para que no entrasen en su país hordas de yankees desesperados? Alejandro Calva y Aurora Cano son una aparentemente feliz pareja representativa del american way of life. Viven anestesiados en su particular mundo perfecto. Incluso ella es feliz ahora en mitad de esa calurosa tierra de nadie mientras escucha música alegre, pero de repente algo cambia, un descubrimiento hace que la melodía cambie. Y  pasamos del alegre y colorista musical clásico americano al amargo Sondheim y su desgarrador Send in the clowns, que Rubio utiliza estratégicamente jugando con los resortes del teatro musical. Tornan entonces en personajes amargos, marcados, que salen de su aparente tranquilidad y monotonía, como si de un musical del célebre compositor se tratase. Y de ahí al sorprendente desenlace solo hay un paso.

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Y Juan Carlos Rubio no se conforma con ser un brillante dramaturgo, sino un gran director de actores como se puede comprobar en La monja alférez. Copa las marquesinas del María Guerrero. En la Sala de la Princesa  Arizona y en la principal La monja alférez. Seamos sinceros, el texto de la monja es espantoso de principio a fin, irrepresentable. La magia la crea Juan Carlos Rubio que firma una puesta en escena luminosa situada en una suerte de barraca de feria. Y para ser la monja no se conforma con un solo actor y acierta. Dani Muriel, que definitivamente ha encontrado su lugar en el teatro, y Ángel Ruiz, esa vis cómica que torna en fuerza escénica cuando es monja alférez es insuperable, son dos de los grandes aciertos de este montaje que se despedirá este domingo del teatro del Centro Dramático Nacional. Repito, el texto es espantoso, pero la impronta de Rubio es tal que merece la pena disfruta de esta puesta en escena.

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