Un 2014 escrito por grandes autores y directores

Normalmente son los actores los que copan portadas y titulares, por eso este año hemos decidido destacar también a los autores y directores de este 2014.

José Padilla, pegado a la realidad en Haz click aquí

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Alfredo Sanzol vuelve a brillar con uno de los montajes más mágicos del año: La calma mágica

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David Serrano se consolida como uno de los directores emergentes de nuestra escena con La venus de las pieles, Lluvia constante y Agonía y éxtasis de Steve Jobs

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Miguel del Arco, los kamikazes brillan con su visión de Misántropo en el Español

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Carlota Pérez Reverte, la gran revelación de la temporada que bebe de Mihura y Jardiel Poncela en Perdona si te mato amor

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Andrew Bovell nos regala uno de los textos más poéticos de la temporada: Cuando deje de llover

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Juan Carlos Rubio, sigue la emoción más honda con Las heridas del viento

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Carlos Be nos adentra en las Locuras cotidianas de Petr Zelenka

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Carol López firma una de las puestas en escena más brillantes de este año: El viaje a ninguna parte

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Andrés Lima dirige el desgarro emocional de Nathalie Poza y Pablo Derqui en Desde Berlín

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El ‘duende’ de Miguel de Molina en voz y carne de Ángel Ruiz

Lo que se ve en el Teatro Infanta Isabel, es puro ARTE, el “duende” hecho voz y carne en uno de los nombres con mayúsculas de nuestro teatro musical: Ángel Ruiz. Hoy que celebramos 15 años de Stage Entertainment sería interesante recordar que el actor ya brilló con luz propia precisamente en una producción de la gran casa de musicales en este país: Los productores. El actor cuenta y canta las mil y una hazañas de un artista que supo hacerse a si mismo y, sobre todo, ser uno mismo en un tiempo en que ser “rarito” públicamente no era lo más habitual ni mucho menos lo más recomendable. El público interactúa con un actor que sale del brete como mejor sabe: Con mucho ARTE. Hay que tener muchas tablas, mucho OFICIO para acometer a un personaje como Miguel de Molina… Y más si se tiene un público ‘respondón’. Y por supuesto, Ángel entra en el juego y nos hace disfrutar. Disfrutamos de su impecable voz, de su gracejo innegable y, llegado el momento, nos estremecemos ante las confesiones más fuertes de este De Molina- Ruiz. Dirige este íntimo homenaje a una de las grandes figuras de la música española nuestro querido Juan Carlos Rubio, al que es difícil encontrar- esa es la verdad- en un montaje cuyo resultado no roce la excelencia. En este caso no es que la roce, sino que llega a la excelencia este sencillo monólogo musical al que pone música el Maestro César Belda. Vayan a verlo al Infanta o a cualquier punto de la gira. Sólo hay que ver lo que ha ocurrido en el Teatro Arriaga de Bilbao- donde las entradas han ‘volado’- para darse cuenta de que estamos ante uno de los fenómenos teatrales de la temporda. Todo ello nos demuestra que para contar una buena historia sólo se necesita un buen intérprete que sepa acometerla. Bravo Ángel, gracias por una velada inolvidable.

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Nuria González: «La primera vez que me subí a un escenario supe que algo había cambiado en mi vida»

Nuria González nunca quiso traspasar la Cuarta Pared. La aterraba la idea de enfrentar su mirada a la del espectador. Ahora en Taitantos ha conseguido que la mirada del público sea su mejor cómplice. Sola sobre el escenario se mete en la piel de una bloguera de moda que a sus taitantos ve como se su mundo cae ante sus ojos. La actriz se prepara en el camerino, donde se da los últimos retoques. Un personaje a años luz de una actriz que admite vivir lo más ajena posible de la parte de imagen que tiene su profesión: «Soy un poco antiestética y cuando me siento observada tengo una inseguridad muy grande». Esta actriz, cuyo lugar natural es el escenario, se ha movido con igual soltura en la televisión y en el cine, donde tuvo uno de esos escasos personajes de enjundia para mujeres de cierta edad: Mataharis. Y si no hubiese sido actriz, ¿Qué profesión hubiese ejercido con gusto? Jardinera. Con la protagonista de Tres de Juan Carlos Rubio charló por primera vez DESDE MI BUTACA. 

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La obra también está triunfando fuera de España, ¿Qué cree que tiene Taitantos para que funcione tan bien?

Es un tema universal, a todo el mundo le implica ya sea física o intelectualmente.

¿Cómo se consigue tras más de un año que la función conserve la frescura?

Debes tener la sensación de que es la primera vez que haces la obra. Dejar que salga el personaje a la vez que lo va conociendo el público. No te puedes ceñir a un esquema prefijado. Sigo las directrices de Coté Soler, pero es mejor que nazca el personaje en cada representación.

Estrenó en uno de los teatros más emblemáticos de Madrid, el Lara…

Fue muy especial, el equipo es maravilloso. Ensayamos allí en una sala que tienen para ensayar. Es un lugar mágico. Cuando se enciende el patio de butacas al final de la función, es estremecedor. Es un lugar tan bonito… Es una verdadera joya.

Las actrices se quejan de que llegadas a cierta edad las cuesta encontrar papeles con enjundia, ¿Cómo se siente Nuria González a sus taitantos?

Yo no me puedo quejar. Susana es un personaje de mi cuerda al que puedo interpretar con gusto. La temática de la mujer madura ha pasado muy desapercibida. Hay una abuela o una señora que cocina, pero no suele ser el centro de atención. Escasean los papeles protagónicos de mujer madura. En una serie, puede haber una única mujer de edad protagonista y en cambio hay un puñado de jovencitas. Con los hombres es diferente. Con cincuenta pueden ser un galán, un maduro interesante. Una mujer de esa edad tiene que estar muy bien para resultar seductora.

Ha dicho que «En el teatro el público ve a través de los ojos del personaje», ¿Se ha acrecentado esa sensación con un montaje tan ‘desnudo’ como éste?

Naturalmente, en esta obra he necesitado la compañía del público más que nunca. Cuando no tienes compañeros en escena te falta una energía y unos estímulos que te envían y que son distintos cada día. En los ensayos, estar sola me daba mucho miedo. Cuando empezó a venir el público, la cosa cambió. El público lleva la respiración de Susana. Poder sentir el aliento del público y poder mirarlo a los ojos es mágico. Nunca había sentido esa sensación. Yo era la típica actriz que no quería hacer cabaret para no romper la Cuarta Pared. Me daba mucho respeto mirar a los ojos al público. Tengo la suerte de ser miope y eso creo que ha hecho que me atreva aún más. En sus rostros nebulosos sí que veo las sonrisas de la gente y sus emociones. Estos son los estímulos que utilizo.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Nuria González?

Yo quise ser actriz para trabajar en el teatro. Me vine a Madrid para subirme al escenario. Luego he hecho de todo. He aprendido mucho en la televisión de hecho. El cine es fascinante también, pero el teatro es la cuna, es el lugar en el que yo elegí estar. Yo quería contar historias en el teatro, un templo en el que se reúne gente para vivir una misma historia. Es comunicación con mayúsculas. Es muy poco habitual en nuestra cultura que se den estas circunstancias. En el teatro se realiza la comunión, vivimos todos una misma historia y eso produce auténticas estelas de energía.

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La actriz dándose los últimos retoques.

Tres, La monja alférez y 9 minutos la han unido al nombre de Juan Carlos Rubio, ¿Siente que comparte la misma mirada sobre este oficio?

Juan Carlos Rubio está en mi vida, es mi amigo, mi hermano. Primero fue un guionista al que no conocía. Hizo el guión de la película El calentito y de varios episodios de Manos a la obra. He hecho televisión, cine y teatro con él. Al principio no le conocía, pero luego he tenido la suerte de compartir con él varias experiencias teatrales. Juan Carlos tiene el talento, la humildad y la generosidad. Es muy difícil que un director te comprenda con solo mirarte y él tiene esa cualidad. Tiene un grado de empatía con el actor muy grande. No solo por haber sido actor, no todos valen para dirigir. Él es un milagro de comunicación para los actores. Te pone en antecedentes y trabaja por delante de tus inseguridades. Si te dice que te subas a una montaña rusa, lo haces encantada.

Fue mala, malísima en el programa El rival mal débil, ¿Llegaron a tenerla miedo los espectadores?

Desde luego. La gente se piensa que soy una hija de puta integral. En el fondo, el actor trabaja con todas sus emociones. Con su risa, con su llanto y por supuesto con su mala leche. De algún lado tuve que sacar las malas pulgas del personaje. La gente está precavida y con motivos además. Lo bueno es que llegué a ese tipo de público que sólo ve concursos.

Da la impresión de que vive un poco ajena a la parte más expuesta de este oficio, ¿Qué suponen las alfombras rojas para Nuria González?

Me verás en pocos photocalls. Sólo voy cuando tengo que promocionar un trabajo. Yo no se posar, me pongo en modo sonrisa congelada. Esa preocupación de qué tienes que ponerte es un poco pesado. Aparecer en público sin personaje no me gusta. Lo hago, pero no me gusta. Yo no me maquillo, me peino por obligación… Soy un poco antiestética y cuando me siento observada tengo una inseguridad muy grande.

Aunque cueste encontrar personajes buenos para mujeres de cierta edad el cine le granjeó un gran personaje en Mataharis

Disfruté tanto haciendo un personaje tan contenido, tan caracol. Es un trabajo que no había hecho. Suelo hacer personajes muy seguros. Ella era insegura, antigesto. Carmen era un personaje para coger con algodones. El elenco era maravilloso tanto como el personaje y la directora.

Y volvió a coincidir con Fernando Cayo, actor con el que coincidió en Manos a la obra

Desde luego. Es un actor maravilloso, toca las cosas de una forma… Me encanta verle cómo se mueve en los espacios, cómo los posee con una facilidad impresionante.

De pequeña, ¿Nuria González dijo aquello de mamá quiero ser artista?

No, yo era de ver Estudio 1 y admirar a gente como Lola Herrera, pero nada más. En Málaga, el teatro estaba cerrado y se usaba como cine. Cuando lo abrieron, empecé a ver funciones. Me gustaba más escribir. Me subí al escenario por casualidad a los 17 años y en ese momento supe que algo había cambiado en mi vida. Un amigo estaba montando un grupo de teatro y necesitaba chicas y así empecé. Allí me encontré a la persona que me dijo que estudiara Arte Dramático, Leovigildo García Molina. Él me dijo que podría vivir de este oficio y en ese momento me hizo el favor de mi vida. Ese grado de confianza que tenía en mi fue lo que me hizo dedicarme a esto. Yo no creía en mis posibilidades y no sabía que se podía estudiar. Te contaré que yo estudiaba en Málaga música y ballet y estaba en el mismo edificio. Escuchaba voces raras, pero no sabía que eso era teatro. Yo estaba a mis cosas, a mi música y no me daba cuenta de nada. No fui una niña que quisiera ser artista de pequeña.

Ha comentado que el día que le deje de interesar esta profesión se meterá a jardinera…

Me encanta, ¡Te has leído todas mis entrevistas! Llegó un momento en el que me di cuenta de que no sabía hacer otra cosa que actuar. Me planteé volver a la radio, pero lo pensé bien y caí en la cuenta de que la cosa iba a estar igual de complicada que en el teatro. Lo pensaba con presión hasta que un día relajadamente me pregunté qué podría haber sido yo con placer si no hubiese sido actriz. Podría haber sido feliz sin haber probado el veneno del teatro si me hubiese hecho jardinera, pero una vez que pruebas esta droga eres incapaz de desengancharte.

¿Con qué tipo de proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a esta profesión a Nuria González?

En pocos montajes he tenido tanta sensación de juego como en La monja alférez. Jugábamos a las espaditas, a las luchas, a hacer magia… Era una paliza muy grande, pero todo se hizo jugando y a la vez trabajando muy duro. Me gustaría hacer cosas muy distintas. Estoy muy motivada con una serie de televisión, Rabia, para Telecinco. Es de género. Yo sólo había hecho una Película para no dormir. Y la verdad es que me encanta. Soy espectadora de terror, me encanta. Si no produce lo que quiere, el terror es desternillante y eso me parece maravilloso.

Kiti Mánver: «El Ceres te da vidilla como actriz, pero no sirve para subir el caché»

La primera vez que Kiti Mánver y Juan Carlos Rubio coincidieron fue en Humo, junto al desaparecido Juan Luis Galiardo. Junto a Rubio ha aprendido a perder ciertos miedos como actriz. Ya había interpretado a hombres en varias ocasiones, pero en Las heridas del viento el proceso ha sido muy especial. Todo empezó en los ensayos, abiertos al público: «Al principio no me hacía ninguna gracia, pero sentir su respiración ha sido muy importante en este proceso». Del director y escritor de Arizona ha dicho: «Es tan lindo, es muy generoso, muy templado, me ha enseñado a perder miedos como actriz». Hoy se mostraba orgullosa por el reconocimiento que gracias a Rubio ha conseguido en el Festival de Mérida, su teléfono no paraba de sonar nada más conocerse la noticia: «Me gusta que venga de un jurado de críticos como Marcos Ordóñez y con mi querida Verónica Forqué en el mismo». Admite que los premios la gustan, pero que no sirven para aumentar el caché en un tiempo tan difícil como el actual para el teatro. Esta noche será la protagonista de las «Noches de la Biblioteca» donde interpretará textos de Cervantes, Juan García Larrondo, Luis Alberto de Cuenca y, por supuesto, de su querido Juan Carlos Rubio. La cita, titulada Verso y prosa para tres mujeres, será a las 22h en los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo.

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«Éste ha sido el salón de mi marquesado». El Palacio de la Magdalena se convirtió en un plató de lujo para la serie Gran Hotel. De hecho, en el Hall Real rodó la veterana actriz. Sobre la producción de Bambú Producciones ha comentado la actriz: «Nuestras series hablan del talento que tenemos en España». Mientras los medios acreditados hacíamos las fotos de rigor, multitud de curiosos seguidores de la serie, comenzaron a sacar sus cámaras. Tenían delante a una actriz muy querida por el público y no dudaron en fotografiar el momento.

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Kiti vive cantando. La que fuera ‘Chica Almodovar’: «Una etiqueta que me encanta, pero me encantaría trabajar con Pedro más», se acaba de incorporar a la serie Vive cantando con un personaje realmente alocado: «Ella no tiene conciencia de su edad, se viste como una choni y baila como una loca». Siente que de alguna forma es un reflejo del personaje protagonista que interpreta María Castro, pero cuando sea mayor. Se siente feliz por compartir reparto con compañeros a los que admira como José Luis García Pérez, María Castro o el cántabro Javier Cifrián, al que fotografiamos en exclusiva DESDE MI BUTACA. Tiene una energía envidiable. De hecho, su hijo la dice que es muy niña. Y esta ‘niña’ que sigue jugando a hacer teatro mira al futuro con ilusión: «Me quedan muchos proyectos que me encantaría realizar. Lady Macbeth sería uno de esos personajes».

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Un vistazo al teatro que viene (V)

Arturo Fernández, Pablo Messiez, Beatriz Carvajal, Juan Carlos Rubio y el director más hiperactivo de los últimos años, Gabriel Olivares, protagonistas de algunas de las propuestas que llegarán en breve a los escenarios de toda España.

Tras triunfar con Ensayando don Juan, Arturo Fernández vuelve al redil, o sea vuelve a trabajar para su compañía. Este verano estrenará Enfrentados, que se podrá ver en Santander en el Teatro CASYC del 23 al 29 de julio de 2014. El aliciente será ver por primera vez encima de un escenario al galán por antonomasia ¡Con sotana! Arturo Fernández regresa a los escenarios demostrando que un actor nunca se jubila. Como viene siendo habitual en sus últimos montajes (exceptuando el Ensayando Don Juan de Albert Boadella), es el propio Fernández el encargado de dirigir este montaje cómico cuyo texto original le corresponde al dramaturgo americano Bill C. Davis. Enfrentados nos presenta al Padre José María, un carismático sacerdote llamado a mayores retos que compagina su labor en la parroquia de un elegante barrio con su programa de televisión sobre temas de actualidad. Su talante le lleva a escuchar las demandas de la sociedad e, incluso, los pensamientos más progresistas de la Iglesia. Sin embargo, la aparición de un joven seminarista apasionado y rebelde, dará lugar a un divertido enfrentamiento de consecuencias impredecibles.

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Si hace unos días os hablábamos de Pablo Messiez con motivo de su paso por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, hoy volveremos a hablar de él por su presencia en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. En palabras del propio Messiez: «En Los brillantes empeños hay seis hermanos; unos libros; un pasado reinventado regularmente con palabras frías para que no se evapore; el recuerdo de un padre que ya no tiene rostro; un afuera que no se nombra y que no existe; un calor insoportable y una luna que si hablara, tendría todas las respuestas. Los seis ahí, los seis huérfanos, en un puro presente que se devoran aunque no quieran, con la inútil conciencia de que todo es en vano.  Algo pasó con las palabras hace tiempo. Algo que no se nombra, porque se teme. Algo criminal, vergonzante. Por eso ahora se habla distinto. Se habla menos. Se hace silencio como si se hiciera música. Se lo compone. Y siempre que hace falta -y hace falta muchas veces- se usan versos clásicos como medicina, como redención. Versos viejos de libros viejos, herencia del pasado del pasado. Palabras deseadas, medidas y cuidadas. Herramientas sutiles que por la claridad de su forma, o por ser también música, calman el dolor. Y tal vez se trate de eso. Después de haber fracasado, después de haber nombrado tan mal tantas veces, tal vez se trate de volver a la música. A la sensación, previa al sentido. Al sabor, antes que al saber». Los brillantes empeños con un reparto encabezado por Javier Lara, se podrá ver el 11 y 12 de julio en el Corral de Comedias de Almagro. 

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Fotografía de Bentor Albero.

Uno de los mejores textos de Juan Carlos Rubio, Arizona, volverá a los escenarios con la compañía Histrión Teatro. Será el propio autor quien se encargue de dirigir la función que se estrenará el 27 de noviembre en  la Universidad Jaume I de Castellón.Esta tragedia musical en la frontera estará protagonizada por Gema Matarranz (2 recientes nominaciones en los II Premios del Teatro Andaluz) y David García-Intriago. Por ahora os dejamos con el evocador cartel del montaje que, llevando la firma de Rubio, seguro dará mucho que hablar…

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Rubio también estará presente en la función Al final de la carretera, obra original de Willy Russell, de cuya versión se ha encargado el autor de Las heridas del viento. Será Gabriel Olivares quien dirija a un reparto con nombres tan mediáticos como el de Melani Olivares (Aída) y Manu Baqueiro (Amar es para siempre). Los cuatro protagonistas de la función abordan con humor la tragedia de descubrir que sus vidas no son como las habían soñado. Se podrá ver en el Palacio Euskalduna de Bilbao del 21 al 31 de agosto y en el Teatro Fernán Gómez de Madrid del 2 de octubre al 2 de noviembre.  En el Euskalduna del 4 al 7 de septiembre y en el Fernán Gómez  del 17 de diciembre al 11 de enero se podrá disfrutar de la obra A vueltas con la vida de Juan Luis Iborra y Antonio Albert que estará protagonizada por la veterana Beatriz Carvajal.

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Lo mejor de un año DESDE MI BUTACA (IV): Los montajes del año

No están todos los que son, puede que no sean los mejores montajes para muchos de nuestros lectores, pero estos son los montajes que a criterio de DESDE MI BUTACA han destacado más en este 2013.

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Las heridas del viento  Arizona, el gran momento de Juan Carlos Rubio

De la primera dijimos: «En Las heridas del viento, David se enfrenta a la muerte de su padre en busca de respuestas, ¿Quién fue realmente ese gran desconocido? Y, de repente, encuentra unas cartas que le descubren una realidad que no sabe si está dispuesto a aceptar. “A mi padre por todo lo que no se de él” reza la emotiva y sencilla dedicatoria que Juan Carlos Rubio hace en esta gran carta de amor teatral. Su David, sumido en la perplejidad, no puede entender al hombre que le dedicó una sola caricia, que hoy parecer estremecerle. El texto de Juan Carlos Rubio, aplaudido en medio mundo, está dotado de un lirismo y una poesía, nada cargantes ni excesivos, que sumergen al espectador en el teatro más puro, el que dota a la palabra de emociones, sin ningún tipo de artificio».

Y de la Arizona mexicana os contamos: «La obra del autor de Humo utiliza el recurso del humor como un dardo envenenado, que en este montaje cuenta con la dirección de Ignacio García. Detrás de la risa se esconde una reflexión, eso que solo consiguen los grandes autores».

Feelgood nos hizo sentirnos bien a base de sátira política

«El texto bebe del Mamet más ácido y corrosivo, del más políticamente incorrecto. Jorge Bosch es un político al que es inevitable encontrar similitudes con el presidente de Noviembrey el guionista que contratan para escribir los discursos recuerda  inevitablemente a la figura  del productor en Cortina de humo».

Maribel y la extraña familia, qué alegría tener a Mihura de vuelta

«Mihura, divertido. Mihura, ácido. Mihura, intrigante. Mihura, absurdo. Y, sobre todo, Mihura, bondadoso. Nunca se puso por encima de sus personajes, los miró de igual a igual y creyó en el ser humano y en su bondad, ¿Acaso pueden haber dos personajes más buenos e inocentes que esas deliciosas señoras asentadas en la Calle Hortaleza?»

La nieta del dictador y No se elige ser un héroe, un gran año para David Desola

De la primera os dijimos: «La nieta del dictador es un texto necesario para no olvidar y no volver a repetir los errores del pasado. Sobre las tablas de la Kubik Fabrik Inma Cuevas, una actriz de capacidad emocional superlativa. En el tránsito entre la risa y la emoción volvemos a reivindicar a esta actriz como uno de los grandes talentos de nuestra escena. No era fácil encarnar a esta ‘excesiva’ nieta sin resultar precisamente… excesiva. Con el gesto justo y la emoción contenida, Inma Cuevas nos regala generosamente un trocito de su talento interpretativo en este (no) monólogo que explota por los aires con una sobrecogedora última escena».

En No se elige ser un héroe, que vimos en el ciclo de teatro santanderino de verano Talía, David Desola vuelve a mostrar su pulso dramático en esta historia de una familia que se enfrentan a la venta de la «dignidad» de su padre muerto en un acto heroico. Un texto que solo puede cobrar vida con un reparto lleno de  desgarradora verdad en el que destaca Carmen Ruiz, una actriz llena de hondura, que no deja de sorprendernos trabajo a trabajo y Juanjo Artero como el personaje más atormentado de esta historia.

Hoy: El Diario de Adán y Eva, una vuelta muy esperada

La vuelta a los escenarios de este texto, instalada en el imaginario colectivo de los espectadores por la puesta de Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza, está siendo un gran éxito. Fernando Guillén Cuervo es el Adán ideal, gracias a la dirección del propio Solá, que también saca lo mejor de Ana Milán. No podía faltar en este repaso a 2013 esta historia de amor en las ondas.

Cordón umbilical, sí, también hay dramaturgos jóvenes

«Supone el debut en la dramaturgia, la producción y la dirección de Daniel de Vicente, que también ha conseguido editar su obra bajo el sello de Ediciones Antígona con 22 años. Se ha convertido en todo un hombre orquesta de la escena con este proyecto tan largamente soñado. En escena, una serie de personajes que callan más de lo que dicen. Una pareja con niño a la vista, un veterano matrimonio con algún que otro secreto, una homosexualidad latente en el aire y mucho vino, como ‘cordón umbilical’ de las historias. Con una sobria puesta en escena, como toca en las salas alternativas por motivos obvios, Cordón umbilical es solo una pequeña muestra de un talento emergente».

Cerda, devotos del Santo Membrillo

«Ha abierto la temporada de ese ‘milagro escénico’ llamado La Casa de la Portera. Un espectáculo en lo que uno lo único que puede hacer es… dejarse sorprender. Una comedia transexual místico-musical con aroma psicalíptico, ¿Suena raro de cojones verdad? Pues sí, lo es, pero también es muy divertida. Las carcajadas empiezan a resonar en las paredes de esta portería desde el momento en el que conocemos a las habitantes de este particular universo místico. Y en ese pintoresco microcosmos solo podemos rendirnos al influjo de la palabra en la voz de Inma Cuevas, una monja inductora y practicante que  consigue dar verdad a un texto que en otras manos podría haber resultado, con todos los respetos, bochornoso. Hace creíble lo inverosímil. Eso es una ACTRIZ».

Menciones de (des)honor

Y los peores montajes del año son Capitalismo, Hazles Reír (Vista en el Price) por ser un espectáculo cuyo único objetivo es la crítica, sin ningún interés artístico aparente y la decepcionante Los Cenci, que no terminó de cuajar ante el público del Español que no reaccionó de una forma muy entusiasta ante esta propuesta. Otra decepción fue la insulsa Una más y nos vamos, rebautizada como El gran favor en Madrid, menos mal que al menos José Luis Gil le dio algo de dignidad al montaje con sus siempre buenos trabajos interpretativos. Cierra estas menciones la aún inédita en Madrid Una vida robada, un texto que con el tema de los niños robadas traza una intriga ‘de cartón-piedra’ llena de oscuros, lo que ralentiza la acción de forma considerable. Si hay algo positivo en el montaje es únicamente el trabajo de Carlos Álvarez Novoa, impecable, tiene mérito dar verdad a semejante montaje.

Aquellas luces de neón: La noche «celestial» de los musicales

Un año más, los lectores de Broadway World Spain volvieron a reconocer el trabajo de los profesionales del musical en una noche “celestial” en la que recibimos La llamada de una industria de sobra consolidada en nuestro país. En esta tercera edición, la gala dio el salto a la ansiada Gran Vía Madrileña. Fue una noche de celebración, la gran cita del teatro musical ibérico. Por el photocall pasaron los principales artífices de musicales como Evil Dead, La Llamada o el micromusical Si quieres dulce, no pidas calamares. Una cita única para dar brillo a un género, al que en España por fin parecemos rendirnos en cada nuevo estreno. 

dmb bwTras pasar por la alfombra roja, los nominados e invitados se sentaron en sus asientos para disfrutar de una noche que fue puro Broadway. Con un maestro de ceremonias de primera, Enrique R. del Portal, el show nos adentró en los entresijos del género con ritmo y con un sentido del espectáculo memorable que ya se dejó ver en el tema de apertura, Soy el guardián de los recuerdos, tema original de Chemari Bello y César Belda. Una cita especial en la que participaron activamente los reporteros del reconocido portal, Javier Gabrielssön, Laura Peláez y Fanny Alcázar. Entre los números que llenaron de estilo el escenario está el protagonizado por Germán Torres que valoró así la noche: «He vivido la emoción en estado puro rodeado de grandes artistas y con la ilusión de hacer lo que más nos gusta, el musical. Se hizo la magia y los nervios se trasformaron en espectáculo y todos subimos al escenario de la ilusión. Grande todo el equipo de Bww. Gracias por dejarme ser parte del show».

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La noche recorrió la historia del género en España, con parada obligada en Mar y cielo, el éxito de Dagoll Dagom. Sobre las tablas del Lope de Vega, el elenco de Los Miserables brilló con el tema principal del musical en doble versión castellano-catalán. 

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Rubén Yuste, que participó en el citado número, fue uno de los protagonistas indiscutibles de la noche. Con una carrera envidiable a sus espaldas, su trabajo en Evil Dead le valió el premio a mejor actor en esta mágica noche:  «Este premio es una gran satisfacción porque lo entrega el público, los que se gastan su dinero para ir al teatro (además en un momento muy complicado), por lo que me siento muy afortunado y muy querido. Reconocimientos como estos te dan fuerza para seguir luchando en una profesión tan complicada como la nuestra». Uno de sus compañeros en el musical, Sergio Arce, comentó que «el momento más emocionante de la noche fue cuando Rubén y César Belda se hicieron con sendos premios. Los dos son unos artistas increíbles y se merecían mucho el premio. La noche de los premios Broadway no puede disfrutar más con mi hijita bailando y saltando entre mi butaca y la de mi mujer con cada canción, no me lo pude pasar mejor. La gala fue muy dinámica y divertida , se me hizo muy corta». 

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Aunque los pequeños protagonistas de la gala intentaron silenciar a Juanjo González, el maravilloso loco de los musicales que se tiró a la piscina creando estos premios completamente innovadores en España, DESDE MI BUTACA le damos voz para que nos haga balance de esta noche tan esperada por los amantes del musical: «La del lunes pasado fue una noche inolvidable, la meta de un año de esfuerzo tanto para los nominados que participaban como para aquellos que habíamos preparado con mucho mimo todos los detalles para esa reunión familiar anual que queremos mantener como tradición. Volvimos a conseguir el objetivo de reunir a la profesión con el público, y fue increíble ver como los mejores artistas de musicales de nuestro país se volcaban en la gala. Entre cajas pude compartir momentos muy especiales con ellos y ver como, si hay algo que puede sacar adelante este género, es la calidad humana de los equipos que tenemos en nuestros teatros. Es momento de dar las gracias a todos los que lo han hecho posible, sin perder el punto de vista crítico y saber todo aquello que podemos mejorar, pero contentos porque hemos dado un paso muy importante para afianzar los premios del público, nuestros premios». Y tranquilos, al final le dejaron hablar.

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Sin duda fue una noche «celestial» para La llamada que no dejó de acaparar la atención con la interminable lista de premios y su «amorosa» relación. «En esta compañía hay tanto amor que da grima» comentaba un Richard Collins Moore que se mete en la piel de Dios en esta pequeña gran revolución de la temporada. Aunque el actor inglés lamentó entre risas que le daba rabia haberse quedado sin el premio al que optaba, valoró este éxito como un buen reclamo para atraer al público al Lara. Con él hemos hablado ampliamente en un encuentro exclusivo que os ofreceremos dentro de unos días DESDE MI BUTACA. 

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«Menos mal que La llamada no opta a musical en gira, que si no nos lo quitan» comentaba un divertido Juan Carlos Rubio, otro de los protagonistas de la noche. El dramaturgo consiguió el reconocimiento como mejor musical en gira para su Esta noche no estoy para nadie, el musical. Un premio que el autor de Las heridas del viento valora así: «Me siento muy feliz, toda la compañía nos sentimos muy felices, el público nos reconoce como el mejor musical que está girando por España. Y la competencia es mucha. Y con musicales muy buenos. Es un gran estímulo para todos ganar este premio y esperamos que pronto podamos presentar Esta noche no estoy para nadie, el musical  en Madrid y en otras muchas ciudades». Rubio conoce muy bien lo difícil que es sacar adelante una gala de este estilo. De hecho, él se encargo de los Max 2011. Para él, la gala del pasado lunes: «Fue estupenda, rebosante de ritmo, de ingenio ¡Qué maravilla y qué regalo escuchar cantar a gente tan talentosa! Esté nominado o no lo esté no me quiero perder ningún año esta entrega de premios, que es en ella misma un enorme espectáculo musical de primer orden. Enhorabuena a todos los que la hacen posible y sobre todo, gracias a Broadwayworld Spain por crear estos premios».

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Y el mejor musical del año fue La Bella y La Bestia, el mágico musical Disney que ha llevado a recorrer la geografía española Stage Entertaiment. Natalia Millán y Carlos Hipólito dieron el premio a este excelente producción que ha contado con el aplauso del público en toda España. Jon Usabiaga recogió el premio en nombre de la compañía. 

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Otros grandes momentos de la noche fueron el homenaje a Paloma San Basilio que hicieron Marta Valverde y Lorenzo Valverde, convertido en toda una institución en el género desde que fuera el primer protagonista del recordado El diluvio que viene. Toda una dama de la escena, Ana María Vidal, recogió el premio de San Basilio, que lamentablemente tenía concierto ese día. Premio también tuvo el unipersonal de Asier Etxeandia, El intérprete. Una gran noche para nuestro musical en la que profesionales del género como Dulcinea Juárez, Javier Enguix, Laura Enrech o Sara Pérez echaron el resto para que Aquellas luces de neón brillasen más que nunca. Un gran trabajo hecho con pasión y con esfuerzo, con dedicación y mimo por el espectáculo. Estamos ya deseando ver con qué nos sorprenden en la cuarta edición. El show debe continuar.

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Juan Carlos Rubio: «El teatro es el mejor espacio para contar sentimientos inmediatos»

Se abre la puerta y nos indican «Quedan 30 minutos para la representación». Estamos metidos ‘entre cajas’ justo antes de comenzar la representación de Las heridas del viento.  Han tenido una tarde frenética, acaban de grabar la función y Juan Carlos Rubio busca un momento para atender a DESDE MI BUTACA.  La que es sin duda su experiencia teatral más personal seguirá emocionando al público del hall del Lara unos cuantos días más. Han prorrogado, pero no es la única buena noticia para Rubio. El lunes que viene estará presente en los Premios Broadway World Spain donde su obra No estoy para nadie, el musical opta a cuatro categorías.  Este gran transmisor de la emoción humana, ha sido capaz de alternar comedias alocadas como Tres con montajes tan hondos como esta maravillosa Las heridas del viento o Humo con el tristemente desaparecido Juan Luis Galiardo. En un espacio tan querido por él como el Lara ha sabido exprimir el ‘jugo emocional’ de dos actores que pasan por uno de los mejores momentos de su carrera. Insisto, todos lo que amen el teatro, no deben perderse por nada del mundo esta delicatessen emocional.

¿Por qué has querido contar la historia de Las heridas del viento en este momento de tu vida?

Me pedía el cuerpo hablar de sentimientos después de unos años centrado en la comedia. Mi padre está muy mayor y esta función tiene un punto de melancolía al hablar de las deudas pendientes, de la capacidad de perdonar y seguir hacia adelante… Me apetecía hacer un balance de mi vida a través de esta función. Además, en España solo había estado el montaje de Miami, que yo traje como productor. Es la primera vez que se ha montado este texto en España. Lo he querido hacer con una mirada muy particular. Es un ejercicio teatral desnudo, quería que  los actores se desnudasen emocionalmente en escena y yo les sirvo de apoyo en cada función.

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¿Es difícil desligarte de tu faceta de autor cuando diriges tus propios textos?

Como director, corrijo las cosas de mis textos que veo que no me funcionan. Como director me planteaba problemas que por la noche, cuando dormía con el autor, resolvía. Han sido un mínimo de modificaciones, pero las justas para adaptarlo a este traje a medida que he construido para Dani, Kiti y yo mismo.

¿Qué le une a Juan Carlos Rubio a sus dos compañeros en la obra?

A Kiti me unen ocho años de trabajo, de admiración, de cariño y de entrega. He encontrado en ella el mejor vehículo para contar mis historias. Es una actriz capaz de enfrentarse con el mismo atino a la comedia, el drama e incluso es capaz de ponerse a cantar. Con Dani ya trabajé en La monja alférez y pensé que era el actor ideal para este personaje. Estoy muy feliz de que decidiese aceptar este proyecto.

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¿Cómo fue esa experiencia de La monja alférez en el María Guerrero?

En este país echamos muy pocas miradas atrás a nuestra propia historia. Domingo Miras fijó su mirada en un personaje histórico muy rico. Cuando me ofrecieron dirigir el texto me sentí un privilegiado por poder contar la historia de un ser tan gigantesco como fue esta mujer. Además, Miras es amigo desde hace un montón años y eso le daba un plus de interés a la experiencia. Fue realmente divertido montar este circo escénico.

¿No tuvo miedo de ‘dar el cante’ Juan Carlos Rubio con Esta noche no estoy para nadie, el musical?

La verdad es que no, sobre todo por los actores de los que me he rodeado: David Ordinas, Naim Thomas y Gisela (nominados a los Premios Broadway World), Bruno Squarcia… Solo Kiti no había hecho musicales y ha estado un año recibiendo clases de Ángel Ruiz. Ella se lanza de cabeza en cada proyecto. Canta muy bien la verdad. He querido contar una historia en la que tenemos el plus de las canciones fantásticas que han compuesto Raúl Gama e Isabel Montero. 

¿Qué le evoca a Juan Carlos Rubio un espacio como el hall del Lara?

Me siento como en casa. Es la cuarta función que hago en los últimos dos años y medio. La gente que trabaja aquí ama el teatro. Se trabaja muy bien en este hall que tiene una vida pasada, pero una efervescencia tal que tiene asegurado su futuro.  

¿Por qué el teatro es para ti el mejor lugar para contar historias?

El teatro es el mejor espacio para contar sentimientos inmediatos. Me encanta la comunicación con el público y más en una función como Las heridas del viento, en la que se les habla directamente. Es un espacio de reunión en vivo. Cuando ríen y lloran lo hacen al unísono. Es algo mágico que hace que cada noche sea una experiencia irrepetible.

La única caricia

Empecé a conocer a mi padre el día en que murió…

En Las heridas del viento, David se enfrenta a la muerte de su padre en busca de respuestas, ¿Quién fue realmente ese gran desconocido? Y, de repente, encuentra unas cartas que le descubren una realidad que no sabe si está dispuesto a aceptar. «A mi padre por todo lo que no se de él» reza la emotiva y sencilla dedicatoria que Juan Carlos Rubio hace en esta gran carta de amor teatral. Su David, sumido en la perplejidad, no puede entender al hombre que le dedicó una sola caricia, que hoy parecer estremecerle. El texto de Juan Carlos Rubio, aplaudido en medio mundo, está dotado de un lirismo y una poesía, nada cargantes ni excesivos, que sumergen al espectador en el teatro más puro, el que dota a la palabra de emociones, sin ningún tipo de artificio. Solo las cartas, unas sillas y la música de un smartphone acompañan a nuestros protagonistas en este viaje a la emoción más pura. Para dar voz y carne a los dos protagonistas, Rubio se rodea de dos actores, cuya emoción maneja a la perfección. Dani Muriel está viviendo una etapa dorada en su carrera y eso es gracias a la variedad de trabajos que ha ido encadenando en los últimos meses. Las heridas del viento es un paso hacia adelante en su carrera. Muriel se enfrenta cara a cara a un texto que exige el 200% de implicación del intérprete y él pasa la prueba con nota, muy especialmente cuando se crece ante la emoción compartida de su partenaire en escena, Kiti Mánver. Es el trabajo de esta ACTRIZ un ejercicio de sutileza y buen hacer encima de las tablas. Mánver imprime al personaje un amaneramiento nada forzado, que solo subraya en momentos contados, cual pinceladas de ese gran óleo que es la interpretación de esta gran maga de la escena que llena de emoción y de magia el hall del Lara desde que lo pisa por primera vez. Poco más que añadir, solo invitarles a que no dejen de pasar ‘Los lunes al hall’ con este montaje que, estoy seguro y es justicia divina, tendrá un largo recorrido.

LAS HERIDAS

Esta historia podría acabar aquí, pero en esta nueva etapa os mostraremos el después de la función de algunos intérpretes, ¿Cómo se sienten justo después de que el telón caiga? En ese momento en que aún permanece la emoción compartida en escena. Nadie mejor que Kiti Mánver para abrir esta sección titulada Tras la emoción compartida

«¿De verdad vas a salir a la calle así con el pelo mojado?» le pregunta Juan Carlos Rubio a nuestra protagonista. Está frenética tras compartir con los espectadores a su Juan. Aún así, para un momento para contarnos DESDE MI BUTACA sus impresiones sobre este montaje, el quinto que hace con Rubio, en el mágico hall del Lara. Gracias, Kiti.

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¿Cómo se siente Kiti Mánver Tras la emoción compartida?

Ahora, aún con la emoción por esta katarsis en escena, solo puedo decir que me siento muy afortunada por esta experiencia. Tras más de cuarenta años de carrera me parecía imposible poder hacer un trabajo así. Juan Carlos ha insistido en que no le pusiese una energía parecida a la de mis trabajos anteriores. Me ha puesto en un lugar en el que me siento comenzando de nuevo. La incomodidad es muy buena para algo tan creativo como la interpretación. No hay que instalarse ni quedarse en lo fácil.

La gran cualidad de tu interpretación es la sutileza con la que afrontas el «amaneramiento» del personaje…

Eso estaba en la propuesta de dirección de Juan Carlos, solo le hemos puesto dos toquecitos en momentos concretos . Él quería hacerlo de una forma muy sajona, por así decirlo.

¿Qué le evoca a Kiti Mánver un espacio como el hall del Lara?

Es maravilloso trabajar en un espacio así. Descubres varias cosas. La gente tiene muchas ganas de reír, pero también de llorar un poco.  Son los sentimientos lo principal en esta historia que contamos al público. Esta obra hace que el público se plantee si ha dicho lo suficiente ‘te quiero’. Te pone en lugares de una gran sensibilidad. En un lugar tan mágico como éste me he dado cuenta que el público también necesita sentir ese tipo de emociones. Siempre se vende como lo máximo la comedia, pero una función como ésta demuestra que el público también viene a emocionarse al teatro.

Por último, ¿Qué le une a Kiti Mánver con sus dos compañeros de viaje?

Es mi quinto montaje con Juan Carlos, estoy a fuego con él. Me lleva de éxito en éxito y está sacando cosas maravillosas de mi como actriz. Es mi ángel de la guarda particular.  De Dani destacaría que he descubierto a un actor joven de estos que tienen una preparación de lo más óptima. Es un compañero de viaje estupendo. Para llevar a buen término este texto se necesita de un compañero con una sensibilidad parecida y que sea capaz de meterse contigo en esta particular burbuja emocional. Los trabajos con una química como la que tenemos nosotros dos son simplemente la bomba.

Como este no es un montaje cualquiera, DESDE MI BUTACA le vamos a dar una cobertura especial. Esta historia continuará con las entrevistas a Juan Carlos Rubio y Dani Muriel. Estad atentos.

Sondheim en la frontera…

George y Margaret son una idílica pareja americana. Son felices como en una comedia musical clásica. Bailan al ritmo de las alegres canciones de Gershwin en su maravillosa existencia. Ahora, han dejado atrás a sus vecinos Los Thompsons. Ahora tienen otra clase de vecinos. Están en la frontera para cumplir con su misión: Vigilar a sus vecinos y reflexionar sobre las fronteras. Juan Carlos Rubio firma Arizona, una historia en que el tiempo es circular, una paradoja. Ahora, en plena crisis, los países más desarrollados tienen que huir a países emergentes a buscar un futuro.

La obra del autor de Humo utiliza el recurso del humor como un dardo envenenado, que en este montaje cuenta con la dirección de Ignacio García. Detrás de la risa se esconde una reflexión, eso que solo consiguen los grandes autores. Son actores mexicanos los que interpretan a estos hijos de la Coca Cola y la tarta de arándanos, lo que no hace más que acrecentar esa sensación de que la vida no es más que un círculo, ¿Y si un día fuesen ellos los que vigilasen sus fronteras para que no entrasen en su país hordas de yankees desesperados? Alejandro Calva y Aurora Cano son una aparentemente feliz pareja representativa del american way of life. Viven anestesiados en su particular mundo perfecto. Incluso ella es feliz ahora en mitad de esa calurosa tierra de nadie mientras escucha música alegre, pero de repente algo cambia, un descubrimiento hace que la melodía cambie. Y  pasamos del alegre y colorista musical clásico americano al amargo Sondheim y su desgarrador Send in the clowns, que Rubio utiliza estratégicamente jugando con los resortes del teatro musical. Tornan entonces en personajes amargos, marcados, que salen de su aparente tranquilidad y monotonía, como si de un musical del célebre compositor se tratase. Y de ahí al sorprendente desenlace solo hay un paso.

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Y Juan Carlos Rubio no se conforma con ser un brillante dramaturgo, sino un gran director de actores como se puede comprobar en La monja alférez. Copa las marquesinas del María Guerrero. En la Sala de la Princesa  Arizona y en la principal La monja alférez. Seamos sinceros, el texto de la monja es espantoso de principio a fin, irrepresentable. La magia la crea Juan Carlos Rubio que firma una puesta en escena luminosa situada en una suerte de barraca de feria. Y para ser la monja no se conforma con un solo actor y acierta. Dani Muriel, que definitivamente ha encontrado su lugar en el teatro, y Ángel Ruiz, esa vis cómica que torna en fuerza escénica cuando es monja alférez es insuperable, son dos de los grandes aciertos de este montaje que se despedirá este domingo del teatro del Centro Dramático Nacional. Repito, el texto es espantoso, pero la impronta de Rubio es tal que merece la pena disfruta de esta puesta en escena.

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